El Don de Profecía

 

Este es el tiempo que vio y anunció Joel, en el que los hijos de
la Humanidad tendrían visiones y sueños proféticos, en que sus bocas
hablarían movidas por mi fuerza divina, porque mi Espíritu estaría
derramado sobre toda carne y sobre todo espíritu.
 

He aquí un pueblo que nace y crece en el silencio y cuyos hijos
vierten palabras del Espíritu Santo, transmiten los mensajes espirituales
y con su mirada espiritual traspasan los umbrales del Más Allá y miran
los acontecimientos del futuro; de cierto os digo que esta simiente
está esparcida en todo el mundo y nadie podrá destruirla.

Joel 2:28. El don desatado de la profecía espiritual.


En este pueblo se encuentran mis discípulos y mis testigos de todas
las eras.

Y después de este tiempo de comunión con su Señor, cuando mis enseñanzas
concluyan por este medio que he elegido, mi Espíritu vendrá en plenitud
sobre todos mis hijos y cada uno de vosotros sentirá que sus dones
y potencias se desarrollan, para asombro de sus hermanos y aun de
vosotros mismos.

Brotarán de vuestro espíritu, vigorosos y fuertes, vuestros dones,
no como adorno motivo de vanidad, sino como virtudes y ejemplos que
mostraréis a la Humanidad.

El don de profecía se desarrollará grandemente entre vosotros.

Los hombres de ciencia os interrogarán sobre el futuro, acudirán a vuestras
reuniones para oir vuestros testimonios y hacer frente a las graves
pruebas y resolver los conflictos que se les presentarán.
En verdad os digo que Yo soy quien os entrega la profecía.

Ésta no ha brotado jamás del hombre; éste solamente ha sido un conducto.
La profecía viene de Mí y Yo os concedo hasta cierto límite la posibilidad
de interpretarla, pero aquéllas que encierran mayor sabiduría, sólo
Yo os las esclarezco.

Yo os anuncié los acontecimientos que hoy miráis verificarse.

Es éste un tiempo de gran cumplimiento; son los hechos los que han
venido a dar la interpretación de todos los anuncios que os di en
el Primero y Segundo Tiempos.

El don de la profecía por medio de la videncia se desatará también
y os descubrirá misterios no revelados y os dejará ver el futuro.

Pero el vidente no será nunca juez o delator de sus hermanos.

Dejad que la profecía pase por vuestro espíritu y materia, aunque
no la entendáis. Vuestro deber es darla a conocer; serán otros los
que comprendan mejor lo que vosotros testifiquéis.

¿Creéis que Joel, uno de los grandes profetas del Primer Tiempo,
comprendió lo que anunció a las multitudes? Recordad lo que dijo:
-Y sucederá que vendrán tiempos en que vuestros hijos profetizarán,
vuestros jóvenes verán visiones y vuestros ancianos tendrán sueños
reveladores. Habrá maravillas en el Cielo y grandes señales en la Tierra.
El sol se pondrá negro y la luna como sangre; de la tierra
subirán vapor y humo y ese entonces estará muy presto a llegar el
gran día del Señor-.

El profeta no comprendió la trascendencia de lo que habló, pero
lo hizo con verdad.

Así llegó aquel mensaje al corazón de los hombres
y se conserva limpio.

Os he hablado en tono profético y he preparado profetas en
este Tercer Tiempo para que os hablen de los acontecimientos que han
de ser, y la profecía es vuestro porvenir.

El pasado, el presente y el futuro son con vosotros, todo lo abarcan; es la eternidad que
Yo os concedo, en la cual vivís, de la cual Yo quiero que seáis dueños,
para que ya no poseáis solamente el tiempo material, ni seáis dueños
solamente de este mundo.