Aborto y Reencarnación

 

Por favor, si estás pensando en abortar a tu bebé, LEE ESTE ARTICULO


Nadie ha llegado aquí por azar, nadie es concebido por obra de la casualidad; si estamos aquí es porque hemos sido enviados a la Tierra a cumplir con una restitución y con una misión, y ésto nada tiene que ver con las cosas materiales ni los placeres de la carne.

Existen espíritus esperando para reencarnar… Negar a otra persona la oportunidad a vivir, solo lleva a dolor y a una pena íntima.

La reencarnación es la oportunidad que Dios, en Su amorosa justicia, le ofrece al espíritu para que pueda recuperar su pureza y regresar al camino. Esa es la manera por cual puede tomar ventaja de la experiencia adquirida en su peregrinación.

 

Uno de los puntos que con frecuencia es esgrimido a favor del aborto, es el que dice que al cortar la vida de alguien mientras se encuentra en el seno de la madre, se evita traerlo a sufrir en este mundo.

Pero si ves a todas las personas que caen en la categoría de llevar una “vida que no vale la pena”, como son calificadas por los activistas en pro del aborto, encontrarás que el índice de suicidios en esa porción de la humanidad es prácticamente cero mientras, que por el otro lado, personas que aparentemente lo tienen todo según esos mismos estándares, son más inclinados a la autodestrucción. ¡Vaya lógica de tal argumento!

Si la vida ha resultado ser excesivamente amarga o penosa para algunos haciéndoles pensar en estas cosas, debemos estar conscientes de que esta existencia no es la única, y que en el destino de cada criatura existe un santuario íntimo en el que sólo Dios puede entrar.

Ellos habrían entonces preferido el evitar que Toulouse Lautrec y Stephen Hawkings -para mencionar sólo unos cuantos- llegaran a este mundo que permitirles vivir una “vida que no vale la pena”. ¡La Roca Tarpeya de nuevo! (Los espartanos se deshacían de los débiles, los viejos y los inválidos arrojándolos a una muerte horrible desde una roca localizada en lo alto de un risco).

Pero ¿qué tal si el bebé que está a punto de ver cortada su vida, fuere a llegar a convertirse en un gran científico o en un renombrado artista, un filósofo o mejor aún, en un gran ser humano, independientemente de su medio socioeconómico, raza o nivel cultural?


¿Es la violación justificante para el aborto? Ciertamente que no, ya que al tomar la vida del bebé, lo que estarías haciendo el realidad es castigar a la otra víctima -la madre violada es la primera- en lugar del criminal. Y el aborto no constituye ninguna medida de disuasión o de castigo para ningún violador.

Una vida humana otorgada a un espíritu, tiene un valor tan grande y representa una oportunidad tan propicia para el progreso de un espíritu, que el hecho de desperdiciarla o destruirla implica que la justicia divina, siempre inexorable,
se manifestará tarde o temprano en el camino de quien profane dones tan preciados como aquellos con los cuales Él dota a cada espíritu al enviarlo a la Tierra, siendo la vida misma el primero de ellos. La justicia humana es incapaz de lograr esto.


¿Y los derechos de la mujer? Por supuesto que una mujer tiene el derecho a decidir todo cuanto concierne a su propia vida… permíteme repetir esto de nuevo: una mujer tiene el derecho de decidir todo cuanto concierne a su propia vida.

Pero ¿y los derechos del bebé? ¿En qué momento comienza una persona a tener derechos? ¿Una vez que respire al nacer? ¿O hasta que puede ser vista por otros?

¿Los derechos los otorga la edad? Es decir, ¿tienes más derechos humanos ahora que eres una persona mayor que cuando tenías cinco años de edad? ¿Y qué decir de cuando tenías un mes de edad? ¿O 28 días de edad, solo que viviendo en la matriz de tu madre?

Esta es un área tan gris para tantos que merece, al menos, una mirada y una meditación más cercana para dilucidar tan importante cuestión.

¿Qué te parecería que alguien tomara decisiones acerca de si tienes o no el derecho a vivir? Piensa por un momento acerca cómo te sentirías si tu madre estuviera a punto de tomar la misma decisión acerca de tí que tú estás a punto de tomar respecto a tu bebé.

Y quienes se burlan de la noción de que los bebés no nacidos tengan derechos, están pasando por el derecho supremo, el derecho sagrado a la vida. Estarían dispuestos a despojar a otro ser humano de lo que ellos consideran en sí mismos su posesión más valiosa, su propia vida.

Prefieren ignorar que la vida es un don, un don que ningún hombre ni ninguna mujer puede otorgar, porque involucra la reencarnación de un espíritu.

La reencarnación es un don que Dios ha otorgado al espíritu, para que no quede éste limitado a la pequeñez de la carne ni a la pasajera existencia en la Tierra con sus naturales debilidades, sino que por contrario, procediendo de una naturaleza superior, el espíritu pueda tomar tantos cuerpos como necesite para completar sus grandes misiones en este mundo.

A través de este don, el espíritu muestra su inmensa superioridad sobre la carne, sobre la muerte y sobre todo lo terrenal, sobreviviendo a un cuerpo, y después a otro y a cuantos le sean confiados, dominando así sobnre el tiempo, las dificultades y las tentaciones.


Cuando pensemos en los niños, debemos hacerlo con respeto,porque no sabemos que espíritus se encierren en ellos; pero de lo que podemos estar seguros es que, dentro de cada uno de esos jóvenes seres a punto de nacer, existe un pasado que significa toda una historia, toda una vida de evolución.

El niño nonato tiene un camino, una jornada en frente de él o de ella. Las posibilidades que ese camino contiene son infinitas.


Las mujeres, portadoras de la vida, son bendecidas con la maternidad.El amor materno es uno de los más grandes regalos que el Cielo le ha concedido al ser humano.

¡A qué presión tan inmensa ha de encontrarse sometida una mujer embarazada por este mundo materializada, para llevarla al grado de cobijar en su mente la idea de cortar la vida de su propia criatura!

La exasperación causada por problemas económicos, el dilema que su propio egoísmo provoca muchas veces, son factores que empujan a muchas mujeres a actuar en contra de su más íntima naturaleza, y es así como somos testigos, todos los días, en muchas partes del mundo, de cómo las portadoras de la vida se convierten en portadoras de la muerte.

¡Oh! ¡Si tan solo supieran de que un manto amoroso protege a todas las madres, un manto que aún siendo espiritual y sublime, tiene una influencia definitiva en este mundo!


María, Nuestra Señora, es la Escala; El amor más tierno de Dios hacia Sus criaturas no tiene forma. Sin embargo, durante el Segundo Tiempo tomó la forma de una mujer en María, la madre de Jesús.

Debemos comprender que María siempre ha existido, así como Su esencia, Su amor, Su ternura siempre han sido en la Divinidad.

Ella es la dulce y sagrada ternura, cuya caridad se extiende al infinito. Ella es soberana sobre todo espíritu pero Su reinado es de humildad, de caridad, de pureza, pero Ella no tiene trono como los hombres la imaginan.

Ella no vino a este mundo solamente para amar a Su Hijo, Su amor divino es un manto universal de consuelo. Su presencia, en todos los tiempos, es de ternura e intercesión. Busquémosla y en ella encontraremos la escala que conduce hacia Dios.

María representa la pureza, la obediencia, la fe, la ternura y la humildad en las cuales debemos perseverar. Caeda una de estas virtudes es un peldaño de la escala por la cual Dios descendió a este mundo para volverse hombre en el seno de una santa y pura mujer.

Esa ternura, esa pureza y ese amor, son el seno divino donde la semilla de la vida fructifica.

Esa escala, por la cual Dios descendiera entre nosotros para hacerse hombre y vivir con Sus hijos, es la misma que en este tiempo nuestro Padre nos presenta para que por ella podamos ascender hacia Él, transformándonos, de hombres y mujeres, en espíritus de luz.

María es la escala, María es el seno materno. Búscala y encontrarás a Dios.

María es la esencia maternal divina que siempre ha existido. Ella es la esencia universal femenina que descubrimos y contemplamos en todas las obras de la Creación.

Si la buscamos en la quietud de la noche, en el silencio que nada puede perturbar, ahí en el Cosmos podremos encontrar Su imagen, y si la buscamos en la fragancia de las flores ahí también la podremos encontrar, y si la buscamos en el corazón de nuestra madre, ahí sentiremos Su divina presencia.

Pero ¿sabes dónde más la podrás encontrar? En tu propia maternidad, porque tú, como madre humana, eres la verdadera representación de María, la ternura divina.

Y si representas a María, representas a la vida, no a la muerte.


Nunca estarás sola, siempre encontrarás a María en tu camino, y con Su divina intercesión Ella te concederá el milagro que necesitas. Solo tienes que abrirle tu corazón y dejar que la vida fluya interminablemente a través de él, llegando hacia tí y hacia ese ser sagrado, tu bebé.