Palabra divina: El banquete celestial

1 Recreaos con mi palabra, dejad que la envoltura repose mientras vuestro espíritu se recrea en mi banquete celestial. Apartad por unos instantes vuestra mente de las ambiciones del mundo, y dejad que se abran los ojos del espíritu.

2 Pensad y vivid espiritualmente en estos minutos que dura mi manifestación entre vosotros. Traigo verdaderas riquezas para vuestro espíritu. No consideréis perdidos estos momentos. No olvidéis que lo que necesitáis de la Tierra, os será dado por añadidura, y que por tanto no es lo esencial de vuestra existencia.

Fe: El tesoro incomparable

3 Para entender verdaderamente estas lecciones, es necesario tener fe absoluta en Mí.

4 Quisiera que supieseis lo que es la fe, para que comprendieseis que quien la posee, es dueño de un tesoro incomparable.

5 El que vive iluminado por esa luz interior, por pobre que lo considere el mundo, nunca se sentirá paria, abandonado, débil ni perdido; su fe en el Padre, en la vida, en su destino y aun en él mismo, jamás le dejará caer en la lucha, y además siempre estará capacitado para realizar obras grandes y asombrosas.

6 Al oír estas lecciones, suspiráis pensando que no sois aún los verdaderos hijos de la fe.

7 Hombres, mujeres, ancianos y niños se elevan espiritualmente hacia Mí, y me piden que venga a avivar en su corazón esa llama divina; a eso he venido y por eso os estoy hablando.

8 No carecéis por completo de fe, hijos míos; prueba de ello es que al llegar a Mí, depositáis en mi presencia todas vuestras quejas y vuestros dolores, vuestra pesada cruz; se abren los corazones y me presentan sus cuitas, problemas, desengaños, hastío, flaquezas, dolencias y muchas miserias más.

9 ¿Qué le falta entonces a vuestra fe para poder obrar prodigios? Que crezca, que aumente, que se desborde, y entonces no serán miserias las que vengáis a presentarme, ni lágrimas las que me ofrezcáis, sino acción de gracias, satisfacción, conformidad, confianza, alegría, fortaleza y esperanza.

10 Cuando carecéis de fe o ésta es muy débil, sin daros cuenta a cada paso me vais negando, y en muchas de vuestras obras vais dando testimonio en contra mía; os digo esto para que observéis bien vuestros actos y midáis sus efectos, no sólo materiales, sino también espirituales.

Discípulos: Su labor en el florecimiento de la espiritualidad

11 Sois mis discípulos a quienes vengo a preparar, para que deis el gran testimonio de mi manifestación y mis revelaciones de este tiempo, que la Humanidad exigirá de quienes las recibieron.

12 No hay uno entre mis nuevos discípulos que no anhele ver el florecimiento y la fructificación de esta Doctrina en la Tierra, y debéis saber que, en parte, depende de vuestro trabajo, de vuestra limpidez y del amor que pongáis en vuestras prácticas; si así lo hacéis, veréis el triunfo de la espiritualidad entre los hombres.

13 Contemplo que muchos de vosotros pensáis que esa espiritualidad es imposible en este mundo, y os concretáis a escuchar mi palabra, como quien escucha un bello concierto y se deleita momentáneamente con él.

14 A éstos les pregunto cuándo se levantarán a la lucha, y responden que hasta que habiten en el valle espiritual, porque en este mundo todo está contra la espiritualidad, el bien y la justicia.

15 ¡Ah, hombres tímidos, que no comprendéis que habéis venido a hacer méritos para alcanzar mayor elevación en la vida espiritual, y a labrar una restitución en esta encarnación, en provecho de vuestro espíritu!

16 ¿Cuándo comprenderéis que en medio de este torbellino reinante, es donde podéis hacer los mayores méritos y donde encontraréis las más fértiles y propicias tierras para que sembréis mi semilla?

17 Luchad por dejar en este mundo el fardo de imperfecciones que pesa sobre vuestro espíritu; libradlo aquí de todos sus errores y dejad que cuando vaya al Reino espiritual, penetre en él sin lágrimas, sin manchas.

18 Tampoco esperéis a conocer la paz de Dios hasta que estéis en espíritu. No, desde aquí, en esta tierra convertida en valle de lágrimas por vuestros errores, podréis tener por anticipado un poco de aquella paz perfecta.

19 No os detengáis jamás en vuestro progreso espiritual, así estéis en un mundo o en otro.

20 Habéis logrado evolucionar espiritualmente; si queréis que os dé pruebas de ello, Yo os pregunto, ¿dónde están los dioses que ayer adorasteis? ¿Dónde quedaron las ofrendas y los sacrificios? Aun dentro del conocimiento del Dios verdadero, ¡cuántas modificaciones ha sufrido vuestra forma de pensar, vuestras creencias, cultos y prácticas!

21 Debido a ello, y como una prueba más de que sí habéis evolucionado, he llegado a vosotros en este nuevo tiempo, en el cual el espíritu se antepondrá en todo a la materia, hasta lograr la comunicación directa con Aquél que le dio la existencia.

Nación mexicana: El lugar de la manifestación divina del Tercer Tiempo

22 Os he enviado en esta Tercera Era a habitar una vez más en la Tierra, este suelo por donde antes pasó la bendición de Dios, para que después vinieseis a morar en él y cumplieseis con la Ley.

23 Entre todas las comarcas, grandes o pequeñas, elegí ésta en donde os doy mi enseñanza, para que fuese el escenario de mi nueva manifestación.

24 ¡Cuán pocos son los que se han detenido a meditar sobre la historia de este pueblo, sobre las circunstancias en que han vivido siglo tras siglo!

25 Otros hombres de lejanas tierras verán, con más claridad que vosotros, todas las señales que han hecho percibir a la Humanidad mi presencia y la de un nuevo tiempo. Mi palabra de rey tenía que cumplirse, porque sólo la palabra de los hombres es variable.

26 Aquí estoy, pueblo, no sólo para vosotros, porque en la esencia de mi palabra estoy con todos.

27 Dolorosa fue vuestra restitución para recibir la llegada de este tiempo; la vida fue como un crisol donde se fundió vuestro espíritu, y un yunque donde se forjó vuestro corazón.

28 Sobre vuestro espíritu y cuerpo cayó el látigo de los soberbios, la esclavitud con su cadena de humillaciones, de miseria y de ignorancia.

29 Guerras, opresión, sufrimientos, formaron vuestro cáliz de amargura; todo ello no fue estéril espiritualmente, porque quedasteis fortalecidos para la lucha plena de fe, y capacitados para sentir y comprender los sufrimientos de los demás.

30 Todo estaba predicho; las profecías quedaron escritas en vuestros libros; por eso cuando todas las señales precursoras quedaron cumplidas, había llegado el momento de abrir las puertas al nuevo tiempo y tocar con mi amor el entendimiento del hombre, para hacer vibrar mi luz a través de su espíritu e iluminar con ella a la Humanidad.

Pueblo de Israel: La manifestación divina es hoy entre vosotros, a semejanza de ayer

31 De la misma manera, en los tiempos pasados, un pueblo fue preparado para recibir en su seno la presencia del Hijo del Altísimo; el anhelo de que llegara nacía de su dolor, de su tristeza por la esclavitud y la humillación en que había caído; y la promesa del Señor a aquel pueblo fue cumplida. Si un hombre justo, limpio y puro le había sido prometido como Salvador, natural era que su cuerpo proviniese de un seno casto y así fue, pues María, la mujer purísima, Aquélla que fue llamada bendita entre las mujeres, fue a semejanza de una flor celestial que llegara a la Tierra por voluntad de Dios, para que dejara en el corazón manchado y triste de los hombres, el perfume de Su ternura maternal, de Su divino consuelo.

32 Jesús nació y creció entre los hombres, mas cuando se aproximaba la hora de su predicación, un varón que habitaba en el desierto, llamado Juan, bajaba a las ciudades para anunciar a los hombres la llegada del Reino de los Cielos; los preparaba y exhortaba a la enmienda, para que su Maestro los encontrase preparados.

33 Él era la voz que clamaba en el desierto, el más grande profeta, el precursor; era el espíritu de Elías, quien anunciaba a la Humanidad que las puertas de un nuevo tiempo se abrían ante sus ojos materiales y espirituales.

34 Juan derramaba las aguas del Jordán sobre el cráneo de los hombres, como un acto simbólico de que debían purificarse para la llegada del Maestro. Yo sometí aquel cuerpo a ese acto, como un ejemplo de humildad y mansedumbre, queriendo daros a entender que cuando el hombre siente que todas sus potencias han alcanzado su completo desarrollo, y que su ser ha logrado la armonía entre el espíritu y su envoltura, ésa es la hora propicia para hacer las más grandes y nobles obras de la vida, porque se ha alcanzado la madurez, la fortaleza, el ideal, la serenidad.

35 Recordándoos lecciones pasadas, os enseño las nuevas.

36 En este tiempo también tuvo mi llegada un precursor, representado materialmente por un varón de nombre Roque Rojas, iluminado espiritualmente por el espíritu de Elías, quien vino a manifestarse por el entendimiento de aquél y hablar por sus labios.

37 Elías había sido y debía ser, porque él es el rayo de Dios que establece comunicación entre los hijos y el Padre, el que prepara y apareja los caminos, el que dispone los espíritus, y mantiene despiertos y en espera a los corazones.

38 Hoy no necesitáis símbolos, sólo luz, fe, voluntad, amor; todo ello será la mejor, la más completa purificación del espíritu y de la carne, para iniciaros en la jornada luminosa de la espiritualidad.

39 He venido sobre la nube, como un iris de paz entre los hombres, a los cuales encuentro divididos, ocupados en guerras de naciones contra naciones.

40 Apóstoles del Tercer Tiempo: Lo que el Padre espera de sus buenos soldados

41 Heme aquí, enseñándoos a buscarme con el espíritu y apartando de vuestro corazón los hábitos superfluos. He venido a revelaros las armas espirituales que poseéis para vencer el mal y rechazar las tentaciones.

42 Sois los verdaderos apóstoles, los verdaderos doctores, quienes podrán salvar en este tiempo a la Humanidad.

43 He venido a preparar con mi enseñanza a las grandes multitudes, de entre las cuales surgirán los buenos soldados. Estos dejarán a sus padres, a sus esposas y a sus hijos, para ir en pos de otras comarcas, a llevar la Buena Nueva.

44 Mas si os digo que dejéis a los vuestros, quiero daros a entender que tenéis que dejar las comodidades y las satisfacciones que os brindan los afectos, mas no que los dejéis en el desamparo y el abandono.

45 Escudriñad bien mi simiente antes de llevarla a sembrar, para que estéis persuadidos del bien que vais a hacer; si sembráis mis semillas bajo mi voluntad, vuestra cosecha será de satisfacciones y goces.

46 Desde 1866 cuando resonó en vuestros oídos esta enseñanza, Elías, el buen pastor de encarnados y desencarnados, ha venido a aparejar y preparar los caminos, disponiendo vuestro corazón y espíritu para que pudieseis sentir la proximidad del Reino de los Cielos.

47 Mucho se multiplicó mi simiente en aquel tiempo, las multitudes crecieron, y el número de los señalados aumentó cada día, y doquiera, en comarcas, provincias y aldeas, surgieron recintos como lugares destinados para las reuniones y para escuchar la diaria enseñanza.

48 He venido a dar vida al mundo, para que abra sus ojos a la luz de este tiempo.

49 Mientras las grandes naciones se encuentran en guerra, he conservado a este pueblo en paz, para que pueda recibir mi mensaje y para que se prepare, porque aquí en su seno se refugiarán los llamados extranjeros.

50 Levantaos por medio de vuestra obediencia; no esperéis que los elementos se desencadenen sobre vuestra nación para acordaros de vuestra misión, ni esperéis que la muerte y la guerra ronden cerca de vosotros, para que os acordéis de Mí. Aprovechad estos instantes porque no sabéis si volverán.

1950: Fin de la comunicación por el entendimiento humano

51 Se acerca el año 1950, el señalado por mi voluntad para mi partida; si para ese tiempo estáis preparados, grandes obras podréis hacer y palpar grandes prodigios.

52 Mas os digo que para entonces, mientras unos estarán de plácemes por haber cumplido, otros llorarán.

53 Desde ahora os anuncio que mi despedida será en todos los recintos y será sentida en todos los lugares, en las ciudades, en los caminos y aun en los montes; entonces os diré: No os sintáis huérfanos, sólo vuestro oído material dejará de percibir mi palabra, mas vuestro espíritu, junto con su envoltura, seguirá inspirándose a través de su elevación.

54 No habrá motivo para que derraméis lágrimas ese día, os previene el Maestro, porque así os hablaré en aquel instante; por ahora, me encuentro preparando los entendimientos a través de los cuales escucharéis mi última palabra, por eso les pido más elevación a cada instante.

55 Más tarde vendrá el tiempo en que desaparezcan del mundo sectas y religiones, y sólo quede en el corazón humano la Doctrina de Cristo, que es amor, justicia y paz.

56 Hay en el mundo quienes creen que estoy por llegar, sin saber que ya está cercana la hora de mi partida en esta forma de comunicación.

57 Cuando la Humanidad sepa que estuve entre vosotros, comunicado por el entendimiento humano, se preguntará: ¿Cómo es posible que éstos hayan oído a Dios? Entonces vosotros explicaréis la forma en que me comuniqué, y daréis pruebas de vuestro adelanto y regeneración con vuestras obras de amor.

58 Decid al mundo que si en aquel tiempo la irradiación de Cristo se hizo hombre para habitar con vosotros en vuestro mundo, ahora vosotros desde aquí os elevaréis para penetrar espiritualmente en la región donde Él habita. La huella que con sangre os tracé, miradla ahora convertida en huella de luz.

Tercer Tiempo: Una manifestación divina más elevada

59 Como en el Segundo Tiempo, he acompañado mi palabra de grandes obras para despertar vuestra fe, pero han sido más los prodigios espirituales que los materiales, porque ahora estáis más capacitados para creerme y concebirme en forma más elevada.

60 Algunos esperaban que el Espíritu de Verdad viniera en este tiempo a manifestarse en sinagogas o iglesias; Yo he venido en busca de la humildad, de la sencillez, porque no halaga el oro, las riquezas o las vanidades a quien es dueño de toda la Creación.

61 Recordad que en aquel tiempo Juan el profeta, el Bautista, que preparaba los corazones para que en ellos penetrase el Reino de los Cielos, dijo a las multitudes "Cristo vendrá", porque sabía que el Maestro vendría a levantar Su templo en el corazón de los hombres.

62 Aquí me tenéis buscando el santuario en lo más puro de vuestro ser; pensad que para ser siempre dignos de mi presencia, es menester que preparéis el lugar.

63 ¿Cuántas veces tendrá que ser el dolor el que os purifique, el que lave vuestras manchas? Vengo a ataviaros con una vestidura blanca, pero antes tiene que limpiarse vuestro espíritu para hacerse digno de ella.

Padre Nuestro: La oración perfecta

64 Discípulos, en el Segundo Tiempo mis apóstoles me preguntaron cómo debían orar, y les enseñé la oración perfecta, que vosotros llamáis el Padre Nuestro; ahora os digo a vosotros: Inspiraos en esa oración, en su sentido, en su humildad y en su fe, para que vuestro espíritu se comunique con el mío, porque no serán ya los labios materiales los que pronuncien aquellas benditas palabras, sino el espíritu el que me hable con su propio lenguaje.

Palabra divina: Agua de vida

65 Mi rayo ha descendido entre vosotros, pueblo amado, su luz se hace palabra humana y el esplendor de esta manifestación se encuentra en la esencia de mi cátedra.

66 Esta palabra es como agua cristalina, mas si al pasar por el portavoz humano, éste le mezcla alguna impureza, sea entonces vuestro entendimiento como un filtro, para que al espíritu llegue mi lección con su pureza original.

67 Vengo a dar a vuestro espíritu el agua que lo reanima, porque la sed le abrasa en su larga travesía por el desierto.

68 Sólo el que ha velado, esperándome, ha escuchado el eco de mis pasos; ¿cómo quieren los materialistas que mi nueva venida sea ostentosa, si vengo en Espíritu?

69 Os tenía reservado el goce de mi manifestación, mas ella tenía que llegar en el momento propicio.

70 Mi palabra de Padre es entre vosotros que os encontrabais desolados, que llorabais, sintiéndoos solitarios, cuando nunca lo habéis estado. Y éste es el tiempo marcado por mi voluntad para que mi voz se escuche con toda su fuerza a través de vuestra conciencia.

Hijos de Dios: Finalidad y destino

71 Hasta ahora, más que ser vuestro Señor, he sido vuestro siervo. He escuchado vuestra voz que reclama, que ordena y exige; he recibido injurias y blasfemias que han sido como latigazos.

72 Hoy mi lenguaje universal se hace oír de todos, para decirles que aunque Yo estoy en cada uno de vosotros, nadie debe decir que Dios está dentro del hombre, porque son los seres y todo lo creado lo que se encuentra dentro de Dios.

73 Yo soy el Señor, vosotros mis criaturas. No quiero llamaros siervos sino hijos, mas reconoced que Yo soy antes; amad mi voluntad y respetad mi Ley, sabiendo que en lo dispuesto por Mí, no cabe la imperfección ni el error.

74 Estáis en posibilidad de dar un paso definitivo, de alzar el vuelo y remontaros muy alto; vuestra evolución os capacita para ello.

75 Mi arcano está abierto, venid y mirad, penetrad; no juzgaré si ayer fuisteis los que levantasteis vuestra voluntad o vuestra voz en contra mía.

76 Arrepentíos de vuestro pasado, lavad vuestras manchas y, entonces, asomaos a mi arcano para que contempléis la vida en toda su verdad.

77 No os detengáis pensando que sois indignos de mi gracia.

78 En los altos peldaños de la escala, van caminando muchos que en la Tierra fueron fratricidas, traidores y blasfemos. ¿Cómo han podido escalar? Porque tomaron el camino del arrepentimiento, de la regeneración y de la caridad. Imitadles, os dice el Maestro.

79 ¡Cuán cerca de vuestras pupilas se abre el Libro de la Vida, y cuánta luz tenéis para entender sus signos!

80 En los tiempos lejanos de vuestros balbuceos espirituales, recibisteis la Ley divina grabada en piedra, de acuerdo con vuestra escasa evolución. Pasaron los tiempos y aquella Ley que había sido en la piedra, se hizo carne humana en Jesús para hablaros de amor. Ahora estáis siendo preparados para que mi Ley eterna la recibáis por inspiración del espíritu. Ahí en vuestra conciencia, escribiré mi palabra en esta era.

81 ¡Oh párvulos humildes, que a falta de estudios en los libros de la Tierra, habéis tenido la vida para recibir mi amor y llegar a comprender la finalidad de vuestro destino, recibid mi caridad!

82 ¡Mi Paz sea con vosotros!