Los labriegos espiritualistas trinitarios marianos, mensajeros y portadores de la paz. La oración espiritual, el transporte ideal para llegar a todo lugar
1 Os encuentro orando, oh discípulos amados, velando vuestro espíritu por la paz de este mundo. Es lo que os he enseñado, es lo que he venido a revelaros una vez más: Que vosotros sois los mensajeros de la paz, los portadores en este tiempo de ese don bendito que ha huido del planeta, porque el corazón del hombre lo rechaza y en él sólo penetran la incertidumbre, el odio, la vida vertiginosa y la inquietud.
2 Ya que no podéis ir en lo material como emisarios de paz a todos los sitios, caminos y lugares de la Tierra para llevar este divino mensaje, he enseñado a vuestro espíritu la elevación, la transportación por medio de la oración espiritual, para que derrame bienandanza, caridad y bendiciones en todos vuestros hermanos.
El amor universal, sin distingo de razas, nacionales o clases. Las enseñanzas y lecciones divinas en los tres tiempos
3 Yo os he dicho en mis enseñanzas que no me pidáis por determinadas naciones, sino por el Universo entero, por todos vuestros hermanos, sin distinguir razas, nacionalidades ni clases, y que vuestro espíritu elevado, habitando por momentos en el Más Allá, desde allí contemple solamente la gran familia universal del Padre, contemple el sufrimiento, la miseria, el dolor de todos, y por ellos me pidáis; que desde allí podáis contemplar también aquellos seres que están más elevados que vosotros, en mundos espirituales más altos, y como Yo os he enseñado a invocar con respeto al Mundo Espiritual, pidáis su ayuda para recibir de él inspiraciones y protección, y así, oh discípulos, estaréis amando con verdadero amor universal.
4 Dicen los hombres que Cristo en el Segundo Tiempo enseñó el amor de los unos para los otros, sin distinción de razas, y os digo en este Tercer Tiempo: Yo, en cuanto Cristo en el Segundo Tiempo, ciertamente os enseñé el amor universal, mas debía comenzar por enseñaros el amor entre vosotros en cuanto hombres, para que llegado el tiempo os pudieseis amar con amor espiritual, ya no solamente sin distinción de naciones, sino también sin distinguir entre los diferentes mundos.
5 Y en este amor que os vengo enseñando ahora, quiero que vuestro espíritu lo abarque todo, que amando a vuestro Padre améis a todas las criaturas; que así como en vuestro mundo os amáis entre vosotros mismos con un átomo del amor con que el Padre os ama, que améis todo lo creado por Mí, que no seáis indiferentes, ni desconozcáis lo que os he heredado y confiado.
6 No siempre el hombre interpreta bien mis enseñanzas. Yo nunca os he enseñado a que desconozcáis las cosas buenas que mis leyes os ordenan y os conceden; solamente he venido a enseñar que no persigáis, mucho menos améis, lo inútil, lo superfluo; que no toméis lo perjudicial, lo ilícito, como si fueran frutos favorables al espíritu o a la materia. Mas todo aquello que sea lícito y benéfico al espíritu o al corazón, eso os lo he confiado porque está dentro de mis leyes.
7 Otra lección os he dado: Que vuestro espíritu sepa renunciar a su materia cuando el tiempo del llamado sea para él; que cuando vuestro espíritu tenga que traspasar los umbrales del Más Allá, sepa renunciar al sustento de la Tierra y a los eslabones que os encadenan a ella.
Cuando el espíritu se desprende de la materia y desaparece toda condición humana
8 Pero en verdad os digo: El espíritu, una vez desprendido de la materia, no penetra en ceguedad para los bienes materiales; antes por lo contrario, os dice el Maestro, es cuando Yo permito que vuestro espíritu adquiera mayor conocimiento, para que con una visión más amplia, admire más las obras de la Creación, para que penetre más profundamente en el sentido de la vida, para que comience con sus alas espirituales a abarcarlo todo, para que su mirada traspase aquellos horizontes materiales que eran como un límite para su inteligencia en la Tierra y entonces principie en verdad a amar al Padre y a la Creación divina, con verdadero amor universal.
9 Es entonces cuando desaparece para el espíritu toda condición humana, linaje o casta; es cuando deja de amar solamente a los que le pertenecieron como familia terrestre, para comenzar a amar a todos sus semejantes con amor espiritual. Ése es el amor que os he enseñado a través de todos los tiempos.
La transfiguración de los discípulos en maestros. Los grandes apóstoles del espiritualismo, los grandes profetas intuitivos y los grandes inspirados que surgirán
10 Pero si entre vosotros están los discípulos que poco me han escuchado en este tiempo, y por lo poco que me han escuchado temen no poder cumplir ni comprender mi Obra y, por lo mismo, envidian a los que mucho me han oído, a los que mucho han recibido mi palabra en este tiempo, a ellos os digo en verdad: ¡No temáis! Lo mucho o poco que los discípulos me hayan escuchado, no significa nada, porque puede bastar un instante de iluminación, para que por ese instante vuestro espíritu se transfigure y se convierta en maestro, en fuente inagotable de amor y de inspiración.
11 ¡Llevad esta mi palabra como consuelo y confiad en ella, los que me habéis oído poco!, porque de cierto os digo: En vuestro camino vais a encontrar a los que ni siquiera una vez me oyeron por estos conductos en este Tercer Tiempo, y entre ellos vais a mirar cómo surgen los grandes apóstoles del espiritualismo, los grandes profetas intuitivos, los grandes inspirados. Vais a contemplar los dones del Espíritu de Verdad manifiestos entre la Humanidad, desarrollándose por intuición, vais a contemplar a los hombres comunicándose de espíritu a Espíritu y entonces diréis: "Dichosos de nosotros, que al menos un poco pudimos oír al Maestro, porque estos hermanos nunca lo escucharon a través del entendimiento humano".
El ejemplo de Marcos, el apóstol niño. El recuerdo de Pablo. El Libro de Oro
12 ¿No recordáis que Marcos, no formando parte de mis doce escogidos, fue un gran apóstol de mi Doctrina, el apóstol niño que supo guardar en su corazón las enseñanzas del divino Maestro, para estamparlas en papiros y legarlas a la Humanidad como un Libro de Oro? En su infancia sólo me escuchó brevemente en su inocencia terrestre, pero dejó que la mano del Maestro escribiera en su corazón el divino mensaje.
13 ¿No recordáis que Pablo, no habiendo escuchado al Divino Maestro una sola vez, supo convertirse, y que siendo perseguidor de mis apóstoles, supo amarme y elevarse hasta ser uno de los grandes soldados de mi Doctrina?
14 Así acontecerá en este Tercer Tiempo; pero os dejaré también el Libro de Oro, exteriormente escrito con la letra material e interiormente iluminado con la luz del Espíritu de Verdad, para que en esa fuente bebáis; para que por medio de mis enseñanzas escritas alcancéis la fortaleza y la luz espiritual para la gran lucha que os espera, porque todos vosotros estaréis en el mismo punto de preparación, de fortaleza y de conocimiento espiritual, para ir en pos de la Humanidad que se encuentra fertilizada por el dolor, por las pruebas sabias que existen en el camino de cada criatura.
No temer cuando las grandes pruebas vengan y los discípulos se miren frente a frente con las grandes religiones y pequeñas sectas
15 Cuando las grandes pruebas vengan, no quiero que vosotros seáis los sorprendidos, sino vuestros hermanos; que no os intimide una corona o un manto real, que no os amedrente un cadalso o una amenaza, que no os acobarde una calumnia, que no haya ofensa que lastime vuestro corazón; y entonces, el sorprendido será el mundo, cuando Yo pueda manifestarme a través de vosotros en sabiduría, en humildad, en justicia y amor; pero esos atributos quiero manifestarlos no solamente a través de la palabra: quiero estar presente en vuestras obras.
16 Pensad que en los tiempos pasados, en los primeros tiempos del cristianismo, fue la sangre del Maestro, la sangre de Sus discípulos y apóstoles, la sangre de los mártires, la que mejor habló, porque era duro el corazón de la Humanidad, y si una verdad y una palabra no era sellada con sangre, no era creída.
17 Ahora ni el Padre ni el mundo os pedirán vuestra sangre, ni os reclamarán vuestra vida para que con ella selléis mi verdad; pero el mundo sí os pedirá pruebas, y esas pruebas las daréis y serán de amor, de revelación, de espiritualidad, porque de ellas se encuentran sedientos vuestros hermanos. Si ofrecéis las aguas cristalinas, si ofrecéis el pan de vida, el mundo os creerá y, a través de vosotros, creerá en Mí.
18 Os he dicho, discípulos, que tendréis que miraros frente a frente con las grandes religiones y con las sectas menores; pero ante unas y otras no temáis.
19 La verdad que os he confiado es diáfana, la palabra que os he enseñado es clara y sencilla en su superficie, pero profunda hasta lo infinito en su contenido, y son armas fuertes con las que vosotros lucharéis y venceréis, mas os digo: Se levantará un pueblo de la Tierra, pleno de materialismo e incredulidad, para negaros el derecho de llamaros Israel, para negar vuestro testimonio de haber recibido la nueva llegada del Mesías, y ese pueblo es el judío. ¿No habéis pensado en él? Ese pueblo espera en su seno la llegada de su Mesías, de su Salvador, del que le haga justicia y lo coloque nuevamente sobre todos los pueblos de la Tierra. Sabe ese pueblo que siempre he venido a él y en este Tercer Tiempo dirá: "¿Por qué habría de venir Dios a otro pueblo?" Mas he aquí mis enseñanzas con vosotros.
La simiente de Israel en el género humano desde el principio del mundo
20 Desde los primeros días de vuestro mundo Yo comencé a formar la simiente de Israel en el género humano; de generación en generación lo fui pulimentando, lo fui perfeccionando, hasta que llegó el instante en que formé una familia de espíritus escogidos entre todos, para dar principio a la formación de un pueblo. Con sabiduría escogí a cada espíritu, a cada ser humano, para integrar mi pueblo.
21 Una vez formado y fortalecido por mi caridad cada espíritu, desarrollado en sus dones de acuerdo con aquellos tiempos, cada materia preparada con gracia, lo dejé multiplicarse sobre la faz de la Tierra y a ese pueblo siempre le hablé, siempre busqué la forma de estar con él y de comunicarme con él a través de sus patriarcas; hablé con las tribus del pueblo a través de sus guías, para conducirlo siempre por el sendero recto, para recordarle que Yo estoy sobre todo lo creado; para recordarle la justicia entre ellos mismos, con el fin de que ese pueblo fuera baluarte de los demás pueblos de la Tierra, fuera la antorcha viva que iluminara hasta el último rincón del planeta, fuera la bendición de todas las naciones y el oasis de paz para todos los necesitados.
Israel, dividido en espíritus débiles y espíritus perseverantes. Las consecuencias de no haber escuchado a los profetas del Señor
22 Por eso lo agracié en el espíritu y en la materia; por eso le concedí tierra fecunda que manaba leche y miel. En sus grandes faltas lo probé para fortalecerlo, para templarlo, para que pudiese conocer el bien y el mal, la luz y la tiniebla, la abundancia y el hambre, la libertad y la esclavitud, y permití, además, que fuese tentado, y en las grandes tentaciones y perturbaciones que llegaron al pueblo, unos cayeron y otros me fueron fieles. Por los que cayeron, sufrieron los otros; por los débiles, fueron tocados los fuertes.
23 Mas, ¿cuál fue la debilidad de los unos y cuál la fidelidad y constancia de los otros? Los débiles cayeron en el amor desenfrenado por los bienes terrestres, en las bajas pasiones, en las ambiciones sin límite, en los malos cultos, en las ceremonias hipócritas. Los perseverantes lo fueron en su humildad, reconociendo y amando al Creador por medio del culto sencillo y de las costumbres sanas.
24 Nunca desamparé a ese pueblo, porque en sus sufrimientos les envié profetas para levantar su espíritu, para que no decayera su esperanza y su fe en Mí, mas cuando esos profetas amonestaban a los materializados, a los enriquecidos de la Tierra, a los envanecidos en las glorias humanas, eran desconocidos por ellos, perseguidos y muchas veces muertos; pero la palabra de aquellos profetas quedó como una antorcha encendida en el corazón de los perseverantes, de los fieles, y a través de todos los profetas anunciaba el Padre Su venida a Su pueblo para librarlo de la esclavitud, para hacerle justicia, para depositar Su Reino en el corazón de cada uno de Sus hijos y aquellas promesas, aquellas profecías, eran interpretadas de modos diversos por los dos bandos del pueblo.
Las falsas expectativas de los materialistas cuando el Mesías apareció en la Tierra; sólo fue reconocido por los fieles y perseverantes, los verdaderos israelitas
25 Cuando llegó el Señor como Mesías, como Salvador entre Su pueblo, unos lo esperaban hacía mucho tiempo como el Dios de amor, de justicia y de paz, como el Padre de todo consuelo y de todo bálsamo; otros lo esperaban como un soldado invencible, como un guerrero que levantando a su pueblo, lo llevase a exterminar a los pueblos enemigos, a los que habían cautivado y dominado al pueblo del Señor; esperaban que Sus manos trajesen las grandes riquezas terrestres, los bienes temporales para donar a cada uno de Sus hijos y de sus tribus.
26 Así, cuando el Mesías apareció en la Tierra, lleno de mansedumbre y de pobreza humana, en la más completa humildad, sólo fue sentido y reconocido por los fieles y perseverantes, por los que tenían sensible el espíritu y el corazón a las lecciones elevadas, al mensaje divino que traía el Señor a través de Jesús.
El porqué de la decepción y el rechazo de los poderosos y ricos en la materia al llegar el Mesías en el Segundo Tiempo
27 Y los que esperaban al Dios rico y poderoso de la Tierra, al guerrero vengador de todos los agravios que el pueblo había sufrido, su decepción fue grande y su negativa también; pero aquel Maestro del bien y de la Humanidad, envolvió a todo Su pueblo en el mismo amor, encontrando que él se había dividido en reinados; lo mismo en Samaria que en Judea entregó Su palabra, lo mismo en una tribu que en la otra derramó Su amor, Su bálsamo, Sus milagros, enseñanzas y profecías.
28 Mas a pesar de ello, siguió siendo negado por los judíos carnales, por los judíos materializados, por los que temblaban ante las revelaciones del espíritu, por los que no querían contemplar el camino que conduce al Más Allá; y fue, en cambio, reconocido y amado por los verdaderos israelitas, por aquéllos que esperaban la llegada del Reino de los Cielos, el pan de vida eterna, la verdad sobre todos los hombres, el amor sobre todas las criaturas; y desde ese tiempo, ese pueblo caminó en división.
Israel, despojado de Canaán después de la partida del Verbo
29 Fue menester que el Padre, después de Su partida como Verbo, arrebatara de las manos de Su pueblo la tierra que le había sido confiada desde sus antepasados.
30 A los unos les fue arrebatada por restitución, y a los otros por galardón, porque esa tierra de Canaán, esa hermosa Palestina de los tiempos pasados, fue preparada por Mí solamente como una imagen de la verdadera Tierra de Promisión para el espíritu.
31 Y al despojar al pueblo de aquellas posesiones, quedó el judío materializado, errante sobre el haz de la Tierra y la otra parte, los fieles, los que han sentido siempre mi presencia, quedaron en espera de mi voluntad, sin dolor por haber renunciado a aquella herencia de los tiempos pasados, sabiendo que una nueva gracia el Padre les había confiado: la herencia de Su palabra, del Verbo Divino, de Su sacrificio, de Su sangre.
Israel, dividido en dos bandos en este Tercer Tiempo
32 En pleno Tercer Tiempo vivís y en este tiempo mi mirada contempla a mi pueblo de Israel, dividido todavía en los dos bandos: El uno materializado, enriquecido con los bienes de la Tierra para su propia restitución, haciendo estremecer hasta los cimientos del mundo con su poderío, porque su fuerza, su talento, las gracias que el Padre derramó sobre su espíritu, las ha puesto al servicio de sí mismo, de su ambición, de su grandeza.
33 Ved cómo ha dado pruebas de fortaleza ese pueblo, aun dentro de su materialismo, en sus ciencias, en su voluntad, en su inteligencia; conserva en el fondo de su corazón el rencor por las hambres pasadas, por las esclavitudes, por las humillaciones; y hoy, fuerte y soberbio, se levanta para humillar a los demás pueblos, para estremecerlos con su fuerza, para dominarlos. Hoy él es el harto y se complace en contemplar a millones de hambrientos y a grandes pueblos como esclavos, esclavos de su oro, de su fuerza, de su ciencia y de su ambición.
34 Y contemplo también la otra parte de mi pueblo, la de los perseverantes y fieles, los que siempre han sabido sentir mi presencia, los que siempre han reconocido mi llegada entre los hombres, que han creído mis revelaciones, y por sobre todo me han obedecido y me han cumplido.
35 Y esa otra parte no solamente sois vosotros, que habéis sido testigos de mi comunicación por conducto del entendimiento del hombre en este tiempo, sino que parte del verdadero pueblo de Israel, que es un pueblo espiritual, está diseminada por todo el orbe y en el lugar en que cada quien se encuentra, recibe mi caridad, siente mi presencia, se sustenta con mi pan y me espera, sin saber por dónde he de llegar, ni en qué forma, pero me espera.
Los 144,000 capitanes del pueblo de Israel
36 Mas los que sí saben cómo he venido, cómo me he comunicado, los que han conocido a ciencia cierta mis revelaciones, los que están preparados para los tiempos venideros, sois vosotros que formáis parte de los 144,000 entresacados por Mí de las doce tribus de ese pueblo; 144,000 que serán delante del numeroso pueblo de Israel como 144,000 capitanes, que lo hagan marchar en la contienda del Tercer Tiempo hacia la gran batalla.
La conversión del pueblo judío. El enfrentamiento de los dos Israeles
37 ¿Creéis que mi pueblo siempre va a estar dividido? En verdad os digo que no. Para vosotros ha llegado la enseñanza, la luz y las pruebas. Para aquéllos ha llegado mi justicia y las pruebas también; los voy conduciendo a grandes pasos hacia el despertar para el espíritu y aunque de cierto, en el primer momento van a negar mi tercera venida al mundo como negaron la segunda, Yo os digo: No está ya lejano el instante de su conversión. Viven aún en sus tradiciones antiguas, mas Yo sondeo el espíritu y el corazón del pueblo judío y os doy a conocer que él, más permanece en sus tradiciones por conveniencia y temor ante las revelaciones espirituales, que por convicción propia; se estremece ante las manifestaciones del Más Allá y esto es lo que yo les propondré: El despojamiento de todo lo superfluo, la práctica de la caridad, el amor y la humildad.
38 Ante ellos tendréis que llegar y ambos esgrimiréis vuestras armas. Los unos la palabra, el pensamiento, la oración y las pruebas. Los otros su talento, su poder, su tradición. Mas Yo estaré presente en esa lucha y haré que triunfe en verdad mi justicia, haré que triunfe la espiritualidad, haré que el espíritu de los que verdaderamente son israelitas se levante sobre la carne, la doblegue y la humille, y entonces vendrá la reconciliación de las tribus de Israel, la unificación del pueblo del Señor.
La gran misión de Israel desde el principio de los tiempos, designada desde antes de surgir en la Tierra el pueblo hebreo
39 Y cuando ese pueblo, mi pueblo, se encuentre preparado y unificado, en verdad os digo, entonces comenzará a cumplir hasta dejar concluida la gran misión que Dios desde el principio de los tiempos antes de existir el linaje hebreo, ha depositado sobre Su pueblo escogido, que lo fue para ser el primogénito y el depositario de las revelaciones del Señor, para que como hermano primero supiese conducir a los demás, compartir con ellos su gracia y llevar a todos a la diestra del Padre.
40 Dividido, el pueblo no ha podido triunfar sobre los demás pueblos de la Tierra, pero os digo en verdad: Así como aquéllos vuestros hermanos judíos han dado en el Tercer Tiempo grandes pruebas de su fortaleza y de su luz dentro de la vida humana, quiero que también vosotros deis pruebas de vuestra espiritualidad, deis pruebas de que la fuerza del espíritu es mayor que las fuerzas humanas, para que en la contienda aquélla venza sobre éstas.
41 ¡Comprendedme, pueblo, para que podáis desempeñar la misión que el Padre os ha confiado, para que vuestro espíritu pueda elevarse en paz, pueda al fin llegar a Mí y, desde mi Reino, pueda amar a todas las criaturas con el amor universal que Yo vengo a enseñaros!
La lección del amor universal: un sólo lenguaje, un sólo amor
42 Mucho os he hablado en este tiempo, mas de todo lo que os he dicho, vosotros aprenderéis una lección que os he dado en esta alba de gracia: ¡el amor universal!
43 ¡Cuántas veces Jesús fue encontrado por Sus discípulos cuando conversaba con las distintas criaturas del Universo! ¡Cuántas veces el Maestro fue sorprendido en Sus diálogos con las aves, con la campiña, con el mar! Mas ellos sabían que su Maestro no estaba enajenado, ellos sabían que en su Maestro vibraba el Espíritu Creador del Padre, el que había dado idioma a todos los seres, el que entendía a todos Sus hijos, el que recibía la alabanza y el amor de todo lo hecho por Él.
44 ¡Cuántas veces los discípulos y la gente contemplaron a Jesús acariciando una ave o una flor y bendiciendo todo, y en sus ojos descubrían miradas de infinito amor para todas las criaturas! Adivinaban los discípulos el gozo divino de aquel Señor, al verse rodeado de tanto esplendor, de tanta maravilla brotada de Su sabiduría y vieron también muchas veces lágrimas en los ojos del Maestro, cuando contemplaba la indiferencia de los hombres ante tanta grandeza, la insensibilidad y la ceguedad de las criaturas humanas ante tanto esplendor. Vieron llorar muchas veces al Maestro, cuando contemplaba al leproso llorando por su lepra, y a los hombres y mujeres quejarse de su destino, estando envueltos en un regazo de amor perfecto.
En el amor a Dios se encuentra el amor a todo lo creado
45 Bien sabéis que mi Ley os enseña a amarme antes que a todo, no porque el corazón del Padre encierre egoísmo, sino que debéis comprender que para que podáis amar a la Creación y a vosotros mismos, tenéis que comprender mi amor a través del vuestro, para poder sentirlo por vuestro hermano. Es por eso que hoy os digo en esta alba de gracia: Quiero que vuestro amor llegue a ser universal, pero en Mí, amándome primeramente a Mí, amándoos los unos a los otros y amando después a todo lo creado por el Padre, a todas las criaturas, obras perfectas hijas del Padre y, por tanto, hermanas vuestras.
La vida material, un manantial inagotable de bendiciones. No hay por qué apartar a la materia del goce de la fuente de la vida
46 Dad sensibilidad a vuestro espíritu y a vuestros sentidos, dejad que vuestra materia, aunque pasajera en la vida, tome parte en este recreo, se regocije de haber existido, que goce con las emanaciones que la Naturaleza le brinda, que se sature, que se harte; porque esta vida material es también un manantial inagotable de bendiciones, de calor, de energía; es consuelo y caricia, es sustento, es paz.
47 Dejad que vuestra materia goce, que tome parte también en este festín, os dice el Maestro; no la ocultéis ni la alejéis de la Naturaleza, no hagáis que renuncie a esa fuente de vida, no le neguéis lo que Yo con tanto amor os he brindado, y ella dormirá en paz cuando el instante llegue; pero vuestro espíritu, desde el Más Allá, desde su liberación, seguirá contemplando la Creación material ante todas las obras del Padre, y sabrá después estimarlas mejor que ahora, y aun cuando ya no se sustente de la vida material, aun cuando ya no tenga que bastarse de ellas ni que convivir dentro de ellas mismas, sabrá estar en armonía con todo, admirando todo y amando todo en el Padre.
El amor, el idioma del espíritu. Día a día, la cuenta de las obras buenas y las faltas
48 Mi palabra os inunda de paz y es bálsamo para vuestro espíritu y para vuestro corazón. Habéis conversado y aún seguís hablando con vuestro Señor en el idioma del espíritu, ese idioma que encierra respeto, que es himno a mi oído divino, que es caricia del hijo hacia el Padre, que es mano que se eleva al que todo lo tiene y todo lo puede. Estáis confesos delante de Mí, nada me ocultáis porque sabéis que mi Mirada Perspicaz todo lo abarca, todo lo penetra; y sentís mortificación ante vuestra conciencia por las faltas cometidas en la Tierra. Mas de cierto os digo: Yo, que cuento vuestras obras buenas y vuestras faltas, día tras día, a medida que las albas pasan, escribo más obras buenas y anoto menos malas.
49 ¡No detengáis vuestro paso, oh discípulos! Que vuestra caminata, como siempre os he dicho, sea firme en la senda del bien y del progreso, porque tiempos vienen en que solamente el bien abra brecha al hombre, en que solamente la virtud y la verdad lo sostengan en el camino de la lucha y del combate.
Perseverar haciendo el bien hasta recoger la cosecha
50 Días se acercan en que la impostura habrá de caer, días en que la falsedad, la hipocresía, el egoísmo, toda mala simiente, encuentre su fin a través de grandes pruebas, tropiezos y reveses. Por eso el Maestro os dice: ¡Afirmaos más y más en el bien! ¡Estad convencido, mi pueblo, de que no podréis recibir ningún mal por el bien que hagáis! Si por el bien que hagáis sobre la Tierra recogéis mal fruto o mal pago, ese mal fruto es pasajero, no es el fruto final, y en verdad os digo: Hay que perseverar hasta recoger la cosecha.
51 Sed los buenos labriegos en la campiña del Señor y observad siempre a los labriegos de la Tierra material. ¿Acaso ellos, cuando su siembra va avanzada, la abandonan por un pasajero temporal? No, en verdad. Esperan que el mal tiempo pase, velan y oran por ellas y esperan la cosecha, y ¡cuántas veces esa cosecha de perseverancia ha sido en verdad colmada de bendiciones y de abundancia! Así sed vosotros: Tomad los reveses que tenéis, a pesar de vuestros buenos actos, como temporales pasajeros, como prueba para vuestra virtud, pero confiad siempre en que la simiente mía que bien sembrasteis, ha de daros buenas flores y buenos frutos, cuando el tiempo sea llegado.
El espíritu a similitud de la simiente
52 De cierto os digo que el espíritu es como una simiente, es como las semillas que vosotros conocéis -mirad que os hablo en sentido figurado-, también ellas germinan, echan raíces y crecen, florecen y fructifican; pero algo más tengo que deciros: No todos los espíritus germinan al mismo tiempo, ni fructifican en tiempo determinado. Unos lo hacen antes y otros después, aun cuando hayan sido sembrados al mismo instante; esto comprendedlo y aplicadlo vosotros al pasado, al presente y al futuro vuestro y de toda la Humanidad, porque de ello entresacaréis grandes conclusiones, grandes revelaciones y grandes contestaciones a las interrogaciones y a las dudas de los hombres.
La reencarnación del espíritu en la mente y el corazón de todas las naciones
53 Si penetráis en mi cátedra de este día, descubriréis en ella una intención marcada de vuestro Maestro: la de afirmar vuestro espíritu para que vosotros llevéis a la Humanidad la revelación verdadera de la reencarnación de los espíritus. La intuición de ello la conservaréis todos los hombres; en todos los pueblos de la Tierra presienten el misterio que encierra el pasado, presente y futuro de cada espíritu. Para los unos es teoría, para otros es posibilidad, para otros fantasía, otros lo niegan rotundamente. Sin embargo, a todos los encuentro pensativos en torno a esa verdad.
54 La Humanidad de este tiempo forja leyendas, fantasías, y hasta las tribus más remotas, hasta los pueblos escondidos en las selvas, presienten el misterio de la reencarnación del espíritu.
55 Es que la tierra está preparada, está fecundada, es que el espíritu humano en sus evoluciones ha alcanzado a revelar a la materia parte de ese misterio, como vosotros lo llamáis. Sólo falta que llegue mi pueblo, mis adoctrinados, mis fieles, los que siempre me han esperado, los que han sabido recibir mis revelaciones y enseñanzas, para darles la confirmación con palabra viva, con razones, con verdades.
56 Entonces los hombres despertarán a un nuevo conocimiento, a una nueva vida, la cual no es sino el Reino de Dios en el corazón de los hombres, el Reino espiritual en el espíritu mismo de la Humanidad.
El mismo Verbo que habló a la Humanidad en el Segundo Tiempo, habla hoy
57 Os hablo con el mismo Verbo con que os hablé en el Segundo Tiempo. De mi palabra brota todo bien. Si en ella buscáis bálsamo, mi bálsamo cae inagotable sobre vuestras dolencias; si me habéis pedido por los enfermos ausentes, ausentes estarán de vuestra materia, mas no de mi Espíritu ni del vuestro, y en ellos es mi bálsamo; si me pedís mi bendición o mi protección sobre vuestras empresas, sobre ellas, en verdad os digo, está mi amor y mi luz.
58 Os tomo de vuestra mano, porque confiáis en Mí como en un guía salvador, y os conduciré al triunfo, en verdad. En los tropiezos y en las pruebas os fortaleceré y os reanimaré.
Acerca de los labriegos espiritualistas que salieron de México hacia otras naciones
59 Me pedís por los ausentes que son labriegos, que son discípulos en mi Obra Espiritualista Trinitaria Mariana. Allí estoy con ellos, he estado en su paso, en su oración, en su cumplimiento. Como antorchas de luz los he posado en naciones que son extranjeras para vosotros, para que sean como ángeles de paz, como vigías, rodeados de mi Mundo Espiritual. Desde el instante de su partida, han sido inspirados por sus ángeles protectores, para que den sus pasos materiales y espirituales con firmeza en la senda y así, cuando el Maestro les pida el cumplimiento, llenos de satisfacción aquellos labriegos puedan decir: "Padre, hemos trabajado en vuestro nombre". ¿Cuándo retornarán a este suelo? El Maestro tiene preparada la senda y el momento, y en vuestro regazo serán y sus palabras resonarán en vuestro corazón como testimonio de las grandes manifestaciones que el Padre les entregó, de los grandes prodigios que sus ojos contemplaron, y eso a vosotros os dará fuerza, será aliciente para el mañana, cuando tengáis también que traspasar fronteras e ir en pos de otros pueblos hermanos.
60 Si a vosotros os engalano con mi amor, si en este tiempo de pruebas os cubro con mi manto, ¿cómo he de dejar sin cubrir bajo mi caridad a todo el Universo? Si a vosotros que sois ahora criaturas humanas, vengo a enseñaros el amor universal, ¿cómo podría el Maestro solamente fijarse en unos, olvidando a otros? Mi mirada es con todos y mi manto también, mi bálsamo se desborda en todos. Bajo mi manto de paz, unos lo sienten y lo aprovechan; otros hacen guerra, se destruyen y se ofenden.
Del año santo o jubileo de 1950
61 Vosotros me preguntáis: "Padre: ¿Por qué en este año de reconciliación, por qué en este año de 1950, que debería ser de unificación espiritual y de amor, al que parte de la Humanidad cristiana ha nombrado 'año santo', los hombres se levantan en guerras fratricidas?" El Maestro os contesta: ¡Vosotros, velad y orad! Hoy todavía no alcanzáis a penetrar en el sentido de estas pruebas, pero en verdad os digo que el espíritu de los hombres ya está próximo a despertar, y para ello ha menester algo más de dolor; es menester que apuren ese cáliz que se hallan preparando los hombres para ellos mismos. Ellos serán su propio despertar, ellos serán su propio juez, ellos serán su propia balanza. Yo así lo permito y los perdono y los mimo; derramo en ellos mi luz, para que si les es posible por mi luz llegar a la verdad, así lleguen ellos y no por el dolor.
62 Al ascender mi Rayo Universal, os dejaré a vosotros, desde el Más Allá, derramando vuestra paz espiritual y vuestra bendición sobre toda la Humanidad.
63 Ésta es mi lección. ¡Seguid practicando mis enseñanzas! ¡Seguid caminando paso a paso y haced que en vuestro corazón y en vuestro espíritu tome más y más fortaleza, tome más y más cuerpo, la unificación espiritual con todo!
64 ¡Mi Paz sea con vosotros!