1 Mi Paz sea con vosotros.

El pasado espiritual

2 Os habéis congregado para beber en la fuente de la vida, cuyas aguas cristalinas se desbordan sobre vuestro espíritu. Si aceptáis como una verdad la revelación de mi palabra, es una prueba de que habéis recorrido un largo camino espiritual para llegar a recibir mi nueva lección bajo esta forma.

3 En verdad os digo que tanto en el valle espiritual como en el planeta que habitáis, habéis estado muchas veces. No hace falta que os diga cuándo fue vuestro nacimiento espiritual, ni cuándo la primera vez que pisasteis el polvo de este mundo, como tampoco es necesario que os revele cuántas veces habéis estado en él, ni quiénes habéis sido en otras encarnaciones.

4 Mi Doctrina no viene a descubriros lo que por ahora no debéis saber, y que os debe ser revelado hasta que lleguéis al final del camino. Mi Obra viene a mostraros el sendero por el que podéis llegar a la cumbre del saber espiritual, elevándoos peldaño por peldaño por la escala del bien, del amor, de la fraternidad.

El pacto entre Dios y los 144,000

5 Para extender mi Obra en este Tercer Tiempo, he venido a entresacar de entre las grandes muchedumbres a ciento cuarenta y cuatro mil espíritus marcados por Mí desde el inicio de los tiempos, señalándolos con un ósculo de luz divina, no un beso de traición ni sello de un pacto que ponga en peligro vuestro espíritu.

6 Mi marca es la señal que el Espíritu de Verdad ha depositado en Sus escogidos para cumplir una gran misión en este Tercer Tiempo. El que ostenta esta señal no está a salvo de peligros; por el contrario, él es más tentado y más probado que los demás. Recordad a cada uno de los doce escogidos por Mí en aquel Segundo Tiempo, y confirmaréis lo que os estoy diciendo. Entre aquéllos hubo instantes de duda, de flaqueza, de confusión, y hasta hubo uno que me traicionó entregándome con un beso a mis verdugos.

7 ¡Cuánto no tendrán que velar y orar los escogidos en este tiempo para no caer en tentación! Y aun así, de cierto os digo que entre los ciento cuarenta y cuatro mil habrá traidores y remisos.

La marca espiritual de los 144,000

8 La marca quiere decir misión, cargos y responsabilidad ante Dios. No es una garantía contra las tentaciones o las enfermedades, ya que si así fuera, ¿qué méritos habría en mis escogidos, qué esfuerzo haría vuestro espíritu por permanecer fiel a mi palabra? Os hablo en esta forma porque hay muchos corazones entre este pueblo, que quisiesen formar parte de ese número de señalados, pero he visto que más que el anhelo de servir a la Humanidad por medio de los dones que concedo en la marca, es el deseo de sentirse seguros, o es la vanidad lo que los mueve a pedirme que los llame. A estos pequeños voy a probarlos y ellos mismos van a convencerse de que existe razón en mi palabra.

9 La marca es el signo invisible por medio del cual podrá cumplir su misión quien la lleve con amor, con respeto, con celo y con humildad; entonces podrá comprobar que la marca es una gracia divina que lo hace superior al dolor, que lo ilumina en las grandes pruebas, que le revela profundos conocimientos y que doquiera abre brecha para que pase el espíritu.

10 La marca es como eslabón que une a quien la posee con el mundo espiritual; es el conducto para que se manifieste en vuestro mundo el pensamiento y la palabra de mi Mundo Espiritual de luz, por lo que os digo que un marcado es un mensajero, es un enviado y es un instrumento mío.

11 Grande es la misión, así como la responsabilidad del marcado para con mi Obra, pero no está solo en su camino; a su lado va siempre el ángel protector que lo cuida, lo guía, lo inspira y fortalece.

12 ¡Cuán fuerte ha sido el que ha sabido abrazarse con amor a su cruz, y qué duro y amargo ha sido el camino para el escogido que no ha sabido llevar consigo la Divina señal de elegido en el Tercer Tiempo! Yo os digo a todos los que me escucháis, que aprendáis a velar y a orar, a llevar con amor vuestra cruz, y a practicar con rectitud y obediencia la Ley de amor, para que esta vida, que ha significado para vuestro espíritu su reencarnación más luminosa, no vaya a ser estéril, y más tarde tengáis que llorar el tiempo perdido y los dones desaprovechados.

13 Meditad todos en esta lección, marcados y no marcados, porque todos tenéis dentro de mi Obra un destino que cumplir.

Es necesario un profundo conocimiento de la Ley

14 Vengo a recordaros la Ley, aquélla que no puede ser borrada de vuestra conciencia, ni olvidada de vuestro corazón ni discutida, porque fue dictada por la Mente Sabia, la Mente Universal, para que cada hombre tuviese interiormente la luz que lo guiase en el camino hacia Dios.

15 Es necesario tener un profundo conocimiento de la Ley para que todos los actos de la vida estén apegados a la verdad y a la justicia. No conociendo la Ley, estáis sujetos a cometer muchos errores, y Yo os pregunto: ¿Acaso vuestra conciencia nunca os ha inducido a la luz del conocimiento? En verdad os digo que nunca jamás la conciencia ha permanecido inactiva o indiferente. Es vuestro corazón, y también vuestro entendimiento, quienes rechazan la luz interior, fascinados por el esplendor de la luz exterior, es decir, por el saber del mundo.

Dios: El primer amor

16 Cuando Yo debiera ser vuestro primer amor, me habéis dejado al último, porque las ilusiones y los ensueños, los amores terrenales y vuestras pasiones, os han debilitado para poder amarme.

17 Habéis desgastado mucho vuestro corazón amando al mundo y sufriendo también, pero queda vuestro espíritu, el que puede levantarse en cualquier instante, ya que en él la fatiga sólo es aparente y no envejece como la materia, ni se extenúa como el corazón.

18 Creíais amarme sobre todo lo creado y tendréis que convenceros de que me habéis dejado como vuestro último amor.

19 Cuando lleguéis a la ancianidad y por razón natural sintáis que en vuestro corazón han muerto las pasiones y las ambiciones, volveréis vuestros ojos hacia Mí y me diréis: "Señor, teníais razón; mientras en la Tierra nos sentimos jóvenes y fuertes, os olvidamos, aunque muchas veces estuvimos creyendo que os amábamos y que en nuestra vida erais lo primero".

20 ¿Veis cómo os he hablado con verdad, cuando os he dicho que en vuestra vida soy vuestro último amor? Nadie piense que si he dicho que Yo debo ser lo primero en vuestra vida, haya querido decir que a nadie más que a Mí debáis amar. Yo he querido haceros comprender que quien me ama a Mí antes que a nadie, ése tendrá que amar con verdad, ése amará sólo lo justo, ése nunca se cansará en la vida ni sufrirá decepciones, porque amándome primero a Mí, amará la verdad y la justicia, las que, aplicándolas a su vida y a sus obras, lo elevarán por encima de las miserias humanas, lo librarán de espejismos y lo harán habitar en un mundo de luz, de paz y de sabiduría.

La lucha espiritual. Velar y orar. De la traición involuntaria a la verdad

21 Velad y orad, pueblo amado; la senda en la Tierra está llena de peligros y tentaciones, es una constante lucha entre la luz y las tinieblas. Luchad y orad incansablemente, practicad mi palabra y preparaos, si no queréis traicionar mi Obra; mirad que también involuntariamente o sin daros cuenta, podéis llegar a ser traidores si traicionáis la verdad.

22 Vuestro espíritu, luchando entre la conciencia y el libre albedrío, entre la inclinación hacia lo elevado, propia del espíritu, y la tendencia a lo bajo, natural en la carne, sabe que tiene a su alcance la oportunidad de liberarse y la ocasión de hacer méritos para alcanzar la suprema victoria del bien contra el mal, del espíritu sobre la carne, de la luz sobre las tinieblas.

Las pruebas: aprendizaje necesario, no castigos

23 Por instantes os intrigáis cuando comprobáis que, aun apegándoos lo más posible a mi Ley, no escapáis al dolor, a las vicisitudes y a las pruebas, y es verdad, pueblo amado, pero eso sólo acontece aquí en este valle de lágrimas que es crisol, río purificador y escuela para el espíritu.

24 Mas ¿por qué creer que las pruebas son castigos? Desechad esa falsa creencia para que comprendáis que las pruebas son, en vez de castigos, experiencias y aprendizajes por los que tenéis que pasar, a fin de que vuestro espíritu adquiera más luz.

25 ¡Cuántas veces os someto a prueba para que practiquéis la oración, para que encendáis la fe, y miréis cómo al punto respondo a vuestro llamado, enviándoos el consuelo y la paz! Pero no lo comprendéis así, y en vez de orar y de confiar en Mí, os tornáis en ingratos y blasfemos, diciendo que os he olvidado, que no os escucho, y vais entonces a llamar a las puertas de vuestros hermanos, tan necesitados de Mí como vosotros.

26 No he sido Yo quien haya negado mi caridad al mundo, son los hombres quienes la han retenido. Así los haré permanecer por un tiempo, confiados en su saber y en su fuerza, porque luego, convencidos de su impotencia para vencer el dolor que invadirá al mundo, volverán prestos sus espíritus hacia Mí para confesarse pequeños, frágiles, ingratos y duros de corazón.

27 Yo, para quien no puede haber una obra vuestra de la que no haga brotar luz, así sea una obra mala la que hayáis cometido, haré que el mundo, al salir de su caos, tenga mayor luz en su espíritu que la que tuvo antes de caer.

28 Yo perdonaré todo vuestro pecado porque fue el fruto de vuestra ignorancia, mas cuando la luz se haya hecho en vuestro ser, ¿seríais capaces de pecar con conocimiento, pasando sobre vuestra experiencia y vuestra conciencia? No, discípulos, jamás podríais volver a incurrir en aquella falta que os hizo apurar un cáliz muy amargo.

29 ¿Veis cómo juzgáis con ligereza al llamar castigo a vuestras pruebas, que no tienen otra misión que la de proporcionaros experiencia, fortaleciéndoos en la fe, enriqueciéndoos con el verdadero saber, e identificándoos con vuestra conciencia?

La luz que rasga el velo del misterio

30 Oídme con humildad, venciendo el orgullo que lleváis en vuestro corazón, y poco a poco comenzaréis a encontrar el sentido verdadero de la vida, e iréis descubriendo a cada paso las maravillas que antes no mirabais, porque vuestra confusión había tendido un velo de misterio sobre la verdad. Aquí está mi luz que viene a revelaros lo que está tras el misterio, y a deciros que no soy Yo quien se ha ocultado a vuestros ojos, sino vosotros los que no me habéis querido mirar.

La caridad

31 ¿Por qué si pongo mi mirada en los hospitales, en los presidios, en los hogares enlutados, en los matrimonios desavenidos, en los huérfanos o en los hambrientos del espíritu, no os encuentro allí? Pensad que, además de enseñaros a orar, os he dado el don de la palabra y os he enseñado a ungir, y en muchas ocasiones os he dicho que vuestra presencia puede obrar prodigios, si verdaderamente estáis preparados.

32 ¡Cuántas ocasiones de impartir la caridad os ofrece la vida diariamente! Mas fijaos que así como se presentan casos en que lo único que podéis hacer es orar, en cambio, hay otros en que es preciso hablar o actuar.

33 Benditos los que no temen a las malas miradas o a las murmuraciones y sólo llevan el anhelo de impartir la caridad; ellos son los que espiritualmente me acompañan junto al lecho del enfermo, los que van camino hacia aquéllos que habitan en tinieblas, para llevarles la luz de la fe, del saber o del consuelo.

34 Benditos los que se acuerdan de los tristes, y los que piensan en los pobres de materia y de espíritu, porque su corazón late cerca de mi Espíritu.

Olvidarse del dolor propio para pensar en el de los demás

35 ¿Cómo vais a pensar en el dolor de vuestros hermanos si os dejáis dominar por el vuestro? ¿Cómo vais a descubrir que existen en el mundo millones de seres que sufren infinitamente más que vosotros, si lleváis vuestra cruz con inconformidad y siempre estáis diciendo que sois los más desdichados? Hay muchos que caminan lejos, muy lejos del camino verdadero, muchos que no tienen ni un destello de luz en su saber, y no os habéis detenido a ayudarlos cuando han pasado junto a vosotros. ¡Cuántos de esos pobres de espíritu soportan el peso de su fardo sin blasfemar ni protestar como vosotros!

36 Es necesario que aprendáis a mirar un poco afuera de vosotros, algo más allá de vuestro hogar y de vuestros afectos, para que vayáis adentrándoos en el dolor de los demás. Que la bondad despierte en vuestro corazón, pueblo amado, para que el espíritu pueda desbordarse y cumplir con el máximo mandamiento que está escrito en vuestra conciencia, aquél que dice "Amaos los unos a los otros".

37 Si estáis pobres materialmente y por esa causa creéis no poder ayudar a vuestros semejantes, no temáis, orad y Yo haré que donde no haya aparentemente nada, brote luz y haya paz.

La piedad nace de la caridad verdadera

38 La caridad verdadera, de donde nace la piedad, es la mejor dádiva que podréis depositar en los necesitados. Si al dar una moneda, un pan o un vaso de agua, no tuvieseis en vuestro corazón el sentimiento de amor hacia vuestros hermanos, en verdad os digo que nada habréis dado, y que más os vale no desprenderos de aquello que dais.

39 ¿Hasta cuándo, Humanidad, queréis conocer el poder del amor? Nunca hasta ahora habéis hecho uso de esa fuerza que es el principio mismo de la vida.

Las muchas maneras de practicar la caridad

40 Cuando caminaba Yo seguido de mis discípulos, visitando aldeas, ciudades y hogares, jamás ofrecí a los pobres una moneda, porque nunca la tuve; sin embargo, Yo les daba la salud que a ningún precio habían encontrado; Yo los volvía al buen camino y les brindaba una senda llena de luz, de consuelo y alegrías.

41 En cierta ocasión, habiéndome seguido al desierto una gran multitud anhelante de escuchar mi palabra, después de darles el pan del espíritu y contemplando que tenían hambre en el cuerpo, bendije unos cuantos panes y peces y los hice repartir, asombrándose las multitudes de que tan escasa provisión hubiese bastado para todos. Y ése fue un milagro por el amor, como una lección inmortal para esta Humanidad escéptica, materialista y egoísta.

42 ¡Ah, si los pueblos de la Tierra, aunque fuese por poner a prueba mi Doctrina, compartiesen su pan fraternalmente, cuánto bien recibirían y qué maravillosas manifestaciones contemplarían! Pero aún no se aman, aún no se reconocen pueblos con pueblos, como hermanos. Unos a otros se miran como extraños y se nombran extranjeros; unos a otros se tienen envidias, se tienen rencores, se odian casi siempre, y se hacen la guerra. La guerra alimentada por todos los hombres está en todas partes donde haya un corazón humano. Unos le dan vida en una forma, otros la fomentan en otra; muchos, a sabiendas de lo que hacen; otros, sin darse cuenta.

43 Sobre este campo árido, seco de amor, de fe y de buena voluntad, enviaré mi caridad como una lluvia benéfica y fecunda, pero antes, mi justicia, a semejanza de una tempestad, barrerá con toda maldad, echará por tierra los malos árboles, purificará campos y ciudades, y despertará al espíritu dormido de esta Humanidad, para que sepa recibir el divino mensaje que mi amor reserva para los tiempos venideros.

1950: La alborada de un nuevo tiempo. La unificación de Israel

44 Año 1950, que habéis hecho vuestra entrada, escrito estabais desde la eternidad, señalando el final de la etapa de mi comunicación espiritual por medio del entendimiento del hombre, año en que el espíritu de la Humanidad sentirá mi presencia y penetrará en oración.

45 No es 1950 el ocaso de una era, sino la alborada de un nuevo tiempo que reserva grandes revelaciones y acontecimientos a los hombres.

46 ¿Qué experiencia os dejó el año anterior, discípulos? ¿Qué propósitos habéis hecho para este año, que es el último de mi manifestación? Estáis orando y Yo os bendigo porque quien eleva hacia Mí su plegaria, nunca quedará defraudado.

47 Seguid orando, pero tratad de comprender mi enseñanza, para que podáis salir de vuestra estancación, destruyendo todo aquello que hayáis introducido en vuestras prácticas y que, en vez de proporcionaros adelanto, os haya estancado en la rutina.

48 Oíd la voz de vuestra conciencia, ella os dará valor para vencer los obstáculos y romper las tradiciones.

49 Mucho tenéis que trabajar, pueblo amado, ya estoy acercándoos más unos a otros, y haciendo el llamado a aquéllos que se han alejado de vuestras reuniones. A ellos sólo un llamado les haréis y si atendieren, Yo les devolveré su heredad, mas si permaneciesen sordos, a Mí me dejaréis la causa, porque Yo seré el único que pueda juzgar a quienes no quisieron venir a escuchar más a su Señor.

50 Decid a vuestros hermanos que Yo os he llamado a la unificación y a la armonía, porque mientras esa fraternidad no exista, mentira que forméis un pueblo, porque sólo en apariencia estáis unidos, pues en realidad estáis disgregados y distantes.

51 Decidles que necesitáis estar unidos, porque vendrán las persecuciones y las hostilidades contra vosotros; que no quiero que lloren más tarde una desobediencia, ni se lamenten cuando ya no sea tiempo de reparar faltas.

52 Ved que no dejo ningún punto sin hacer luz en él, por cuanto ninguno podrá quejarse diciendo que Yo no previne con mi palabra al pueblo.

53 Mi voz ha sido profética; mi palabra, la de un Dios para quien nada puede ocultar el futuro. Todo está anticipado, todo está previsto, sólo resta que vosotros penetréis en armonía con mi palabra, para que todo se cumpla según mi voluntad.

54 Aunque las mayorías se confundiesen apartándose de la senda trazada, aunque fuesen los más quienes desobedezcan mis mandatos, no por eso esta luz habrá de dejar de brillar, porque la verdad jamás podrá ser opacada por la maldad.

Bastan unos cuantos corazones obedientes para seguir extendiendo la palabra divina

55 Me bastarían unos cuantos corazones obedientes, celosos, espiritualizados y humildes, para servirme de ellos como instrumentos para seguir extendiendo la verdad de mi palabra.

56 Es mi deber hablaros en esta forma, porque debéis saber desde ahora que muchos de vosotros vais a ofrecerme un nuevo cáliz de amargura en la hora postrera; vendrán la confusión y las tinieblas sobre este pueblo, como se ensombreció el mundo en la hora en que Jesús agonizaba en la cruz; mas no sabéis ahora cuánto duren esas tinieblas, y por eso os digo que veléis y oréis para que no caigáis en tentación, ni seáis de los que traicionen mis mandatos.

57 Yo os digo que de entre las tinieblas de esa confusión surgirá una brecha de luz, para todo aquél que en verdad anhele seguirme de corazón y espíritu, descubra el camino y venga a Mí por la senda de la espiritualidad.

Muchos los llamados, pocos los escogidos

58 Este pueblo no se ha dado cuenta de que él mismo está creando las pruebas que habrán de estremecerlo mañana, despertándolo de su profundo letargo.

59 Como en todos los tiempos, muchos fueron los llamados y pocos los escogidos, porque sólo escojo a los que están a tiempo de cumplir su misión, y a los demás les doy una luz para que sepan esperar el tiempo en que también sean escogidos.

60 ¡Cuántos que sólo han sido llamados, sin que aún fuese el tiempo de elegirlos para un cargo, han tomado parte entre mis discípulos y labriegos, sin que su espíritu tuviese la evolución indispensable para soportar el peso de esta cruz, ni su entendimiento tuviera la luz necesaria para dejar pasar mi inspiración! ¿Qué han hecho muchos de ellos, una vez estando entre las filas de los escogidos? Profanar, envenenar el ambiente, contaminar con sus malas inclinaciones a los demás, mintiendo, sembrando discordia, lucrando con mi nombre y con los dones que he depositado en mis discípulos.

61 Nadie trate de descubrir quiénes son, porque no podríais. Sólo mi mirada penetrante de Juez no los pierde de vista y a su conciencia hago llegar mi palabra que les dice: Velad y orad, para que podáis a tiempo arrepentiros de vuestras faltas, que si así lo hicieseis, Yo os prometo que presto os sentaré espiritualmente a mi mesa y haré fiesta de reconciliación y de perdón.

62 Habéis presenciado el milagro de mi manifestación por conducto del entendimiento humano; sentid en lo más profundo de vuestro ser mi amor, mi mirada, mi esencia.

El Espíritu de Verdad presente en todos los pueblos y religiones del mundo

63 En verdad os digo que no sois los únicos en tener mi presencia en el instante de preparación espiritual. No existe una religión, ni puede haber un acto consagrado a Mí, en que no esté presente mi Espíritu. Precisamente en aquel instante en que la multitud se estremece, ora y pide, pronunciando y bendiciendo mi nombre, es cuando penetro al fondo de su corazón para entregarle lo que ha solicitado.

64 Si los pueblos y religiones del mundo ya hubiesen desarrollado sus dones espirituales, habrían logrado aquella sensibilidad que les permitiera gozar de la gracia de percibir en alguna forma mi presencia. Mas no pueden verme, ni oírme, ni sentirme, porque sus sentidos y sus potencias se han adormecido en las prácticas de cultos idólatras y fanáticos.

65 Si vosotros me preguntáis ahora: "Maestro, ¿cuándo podrán nuestros hermanos de las diferentes religiones sentirte, escucharte y mirarte como nos estás enseñando a nosotros?", Yo os contestaría que cuando todos ellos se hubiesen espiritualizado; mas cuando eso fuese, ya se habrían apartado de toda práctica materialista y de todo credo fanático.

66 Yo les hablo a través de pruebas, que son lecciones para ellos, ya premiando su fe, ya tocándolos con mi justicia divina cuando buscan mis beneficios a través de actos impropios de serme ofrecidos.

67 Muy pocas veces comprenden lo que quiero darles a entender a través de mis pruebas, y ante su dolor, su fe o su esperanza en Mí, les perdono sus errores y su ignorancia, y les envío mi caridad.

68 Éste es un tiempo en que mi Espíritu está hablando incesantemente por la conciencia al espíritu, a la razón y al corazón de la Humanidad. Mi voz llega a los hombres a través de pensamientos y de pruebas, por las que muchos por sí mismos van despertando a la verdad, ya que quienes los guían o enseñan están durmiendo, y quisiesen que el mundo nunca despertase.

El adoctrinamiento por Israel hacia otras tierras. El amor, el idioma universal

69 Pueblo amado: Pensad que si vosotros estuvieseis preparados para llevar a otras tierras la Buena Nueva de mi palabra, muchos hombres comprenderían mi mensaje.

70 Cuando os hablo así, decís en el fondo de vuestro corazón: "¿Cómo podré adoctrinar a través de distintas lenguas, si aun dentro de mi propio idioma me siento torpe para expresarme?" Yo os digo: ¡Ah, pueblo sin fe en mi palabra! ¿Creéis que aquellos apóstoles del Segundo Tiempo tuvieron preparación material para hablar diversos idiomas? No, mis hijos, y sin embargo, se hicieron entender de todos, porque el idioma que ellos hablaban y que aprendieron de Mí, fue el idioma del amor. Ellos consolaban como les había enseñado su Maestro; ellos sanaban enfermos, hacían la paz, llevaban la luz, revelaban la verdad y mostraban el camino, pero lo hacían más con las obras que con las palabras. Así se expresa el amor: con obras; así habla el espíritu de luz, para quien muchas veces sobran las palabras humanas.

71 ¿Ya miráis cuánta enseñanza espiritual se desborda de estos labios en los instantes en que os estoy expresando mi mensaje? ¿Ya veis cuántas palabras brotan por estas bocas mientras dura mi manifestación? Pues resultan pocas si las comparáis con el número de obras que hora tras hora e instante tras instante llevo a cabo en vosotros, por lo que en verdad os digo que es más lo que os hablo a través de mis obras que de mis palabras, sólo que hasta ahora no os habéis preocupado por aprender a traducir mi Verbo, que os habla sabia e incesantemente.

72 Vosotros creéis que sólo por medio de la humana palabra podéis recibir mis revelaciones y os he concedido que escuchaseis mi Verbo humanizado en vuestro propio idioma.

73 ¡Mi Paz sea con vosotros!