Los verdaderos caminos y los senderos oscuros
1 Mi paz sea en todo espíritu. Sentid profundamente esta paz, para que pueda brotar la luz que os descubra los verdaderos caminos y podáis apartaros de los senderos oscuros que por siglos habéis recorrido, tropezando entre breñales. ¡De cuánta tristeza habéis cubierto el hermoso planeta que os confié para que moraseis un instante de vuestra vida eterna!
Los frutos engañosos. La metáfora de la poda
2 Solamente con la paz en vuestro espíritu, podréis seguirme y entenderme. Esta cátedra que os doy es para espíritus fuertes, para hombres templados en el dolor y en el amor, para que éstos más tarde brillen ante la Humanidad como ejemplos.
3 Si pensáis en el ejemplo de Jesús aprovecharéis más mis lecciones, mas si persistís en comer los amargos frutos que cultiva la Humanidad, poco o nada comprenderéis de la Doctrina del Maestro. Hay muchos frutos peligrosos o traicioneros, porque ofrecen dulzura por fuera y esconden en su interior el veneno.
4 Os digo nuevamente: Aquietad vuestro espíritu, olvidando momentáneamente vuestros problemas, pensando que son los de toda la Humanidad, ya que el mundo vive un tiempo de restitución.
5 Sois como arbustos, que a veces tienen ramas tan secas y enfermas que necesitan el corte doloroso de la poda para apartar vuestros males y haceros recobrar la salud. Mi justicia de amor, al arrancar del árbol humano las ramas enfermas que carcomen su corazón, lo eleva.
6 Cuando a un hombre le va a ser cortado un miembro de su cuerpo, gime, tiembla y se acobarda, aun sabiendo que es para apartar de él lo que tiene enfermo, lo que está muerto, y amenaza a lo que aún puede vivir. También los rosales, cuando sufren el corte de la poda, vierten su savia como lágrimas de dolor, pero luego se cubren de más hermosas flores. Mi amor, en forma infinitamente superior, corta el mal en el corazón de mis hijos, a veces sacrificándome Yo mismo.
7 Cuando los hombres me crucificaron, cubrí con mi dulzura y mi perdón a mis verdugos y les di vida. En mis palabras y en mis silencios los llené de luz, los defendí y los salvé. Así corto el mal, deteniéndolo con mi amor y defendiendo y salvando al malhechor. Aquellos perdones fueron, son todavía y serán, eternamente, veneros de redención.
8 Hoy como ayer vengo a levantaros en vuestras caídas, a interponerme en vuestro extravío. Ved cómo de Mí, nada tenéis que temer. Temed de vosotros mismos.
El camino certero. Los escritos con las cátedras divinas no podrán ser detenidos
9 Yo muestro siempre a mis hijos el camino certero, bello y seguro. Os evito las caminatas largas, pesadas y amargas, que con vuestras obras os creáis. Si os perdéis o sois perezosos y retardáis vuestra llegada al camino de luz, es porque en ello os obstináis.
10 Os doy nuevas revelaciones, para que alcancéis también nuevas transformaciones. Nada ni nadie podrá oponerse a que mis cátedras, en forma de escritos, lleguen a los espíritus; mi palabra destruirá toda la falsedad que se ha acumulado en la vida humana.
De los inspirados que brillarán en la gran guerra de ideas
11 No vengo a provocar una leve contienda, sino una gran guerra de ideas, en la que brillarán los inspirados. Yo os inspiraré la palabra para que analicéis mi enseñanza.
12 Venid al Maestro y aprended de Él para que destruyáis las malas interpretaciones que, sobre las escrituras de los tiempos pasados, os han enseñado. Esas erróneas interpretaciones han sido como espesos velos: no os han dejado mirar la verdad.
13 Voy a penetrar, tomando vuestra mano vacilante para que os apoyéis en Mí, en las turbulentas aguas de vuestras religiones y de vuestras prácticas que se nutren en aquellas de vuestras ciencias que versan sobre la conducta de los hombres, para que abráis bien los ojos, los oídos y el entendimiento y entendáis y contempléis una parte del porvenir que os espera.
14 Y no temáis: ni majestades humanas ni quienes manipulan las directrices del sentimiento ajeno, podrán oponerse a lo que ordenado está por la omnipotencia divina.
Los destellos de luz en las cátedras impresas de las enseñanzas del Tercer Testamento
15 El rodar por el mundo de mis destellos de luz, en forma de cátedras impresas en el libro de las enseñanzas del Tercer Testamento, es indetenible, porque viene a deshacer sistemas de paja y oropel contra los que el mismo hombre lucha para apartarlos de sus senderos, pero sin encontrar el camino certero, el luminoso, aquel que ansía la Humanidad con toda la vehemencia de su corazón sangrante. Entended entonces, que Yo vengo a dároslo con mi amor de siempre.
16 Yo no vengo a provocar cruentas contiendas fraticidas como las vuestras, pero sí vengo a iniciar formidables guerras de ideas de altura en las que brillarán mis inspirados.
17 Y cuando esas ideas broten de lo más íntimo y profundo de vuestras convicciones, cuando sintáis que todas ellas son hijas del amor divino, conscientes de que os fueron dadas para vuestra dicha en lo terrestre y en el Más Allá, sentiréis el impulso irresistible de ponerlas en acción, de enseñarlas a todos los que no las conozcan.
18 Será entonces, cuando tomando de mis cátedras las tesis y las síntesis que tendréis almacenadas en vuestro espíritu, y que no serán otra cosa que las antítesis de todas las aberraciones acumuladas por la estulticia humana, proclamaréis la sabiduría suprema que contiene el Álbum que os estoy legando.
19 Yo os inspiraré la palabra para que ampliéis esas enseñanzas acompañándolas con vuestra acción y ejemplo, en concordancia con el medio en que enseñéis y os encontréis.
20 Venid, venid Conmigo, y comencemos a desbaratar algunos de los velos más pesados que os estorban, amados míos.
Más vale la negación sincera que la afirmación hipócrita de falsedades
21 Estáis dominados por las más negras incertidumbres, negaciones y dudas, y lo que es peor todavía, estáis dominados por las enseñanzas de tenebrosas y falsas afirmaciones.
22 Mas Yo os digo que más os vale estar llenos de incertidumbres y de negaciones, que llenos de afirmaciones falsas o de mentiras que tomáis por verdades. Menos mal os hace la negación sincera que nace de la duda o de la ignorancia, que la afirmación hipócrita de una falsedad.
23 Es mejor la duda limpia, que tiene hambre de comprensión, que la firme creencia de un mito cualquiera. Es mejor la incertidumbre desesperada, que a gritos pide la luz, que la firmeza fanática o idólatra.
Mayor luz en las preguntas de los rebeldes y librepensadores que en las respuestas de quienes creen ser sabios
24 Hoy abundan por doquiera los increyentes, los desconfiados y los amargados. Son rebeldes que muchas veces ven más claro que los demás, que no sienten el ritualismo, ni los convencen las afirmaciones que han escuchado de quienes dirigen espiritualmente a los hombres, porque todas aquellas complicadas teorías no llenan su corazón sediento de aguas puras que calmen su angustia. Ésos que juzgáis rebeldes, muchas veces tienen en sus preguntas más luz que los que, creyéndose sabios o grandes, las contestan. Sienten, ven, palpan, oyen y entienden con más claridad, que muchos que se dicen maestros en las lecciones divinas.
25 Yo os inspiraré la palabra para que ampliéis esas enseñanzas acompañándolas con vuestra acción y ejemplo, en concordancia con el medio en que enseñéis y os encontréis.
26 Cuando decís que el amor es buenas obras y no bellas palabras, decís una verdad más grande de lo que podéis imaginar, y de cierto os digo, que sólo Cristo puede responderos diciéndoos: Yo os di muchas obras y muy pocas palabras, y dentro de éstas las más importantes: "Amaos los unos a los otros".
Advertencia sobre los peligros de la interpretación literal de libros y escritos
27 Vosotros persistís en querer entender las simplezas de los simbolismos que habéis creado, al revés o al pie de la seca letra; os apegáis tanto a la literalidad de un libro cualquiera que os cortáis las alas del pensamiento lúcido, o bien lo enmarañáis de tal modo que al final no sabéis qué pensar, o si pensáis lo hacéis de tan complicadas maneras que termináis anonadados, abatidos, trastornados, enfermos.
28 Dejad de querer pensar tanto con vuestro cerebro, purificad vuestro corazón viniendo a Mí, al amor del Padre. Liberad a vuestra mente de las enredaderas de vuestras pobres ciencias sociales, lavad vuestro corazón con llanto o desmanchadlo con obras de amor. Yo os daré el don de la alta comprensión que habéis perdido y os revelaré lo que debáis saber, para vuestro auténtico mejoramiento material y para vuestra ascensión espiritual.
De las erróneas teologías y de la inventada "ira" de Dios
29 Hablan vuestras erróneas teologías sobre la justicia inmanente, de la ira de Dios, del ojo por ojo y diente por diente, del día del juicio en el que Yo seré un juez vengador; hablan vuestros teólogos acerca de la nueva Jerusalén, de las nuevas Babilonias y de tantas cosas, Humanidad, que en verdad os digo: Con vuestras propias palabras y simbolismos, habéis nacido, vivido y seguís viviendo dentro de los tiempos del Apocalipsis y ni siquiera os dáis cuenta de ello.
30 En carne o en espíritu, a todos vosotros os llegan, no uno sino muchos días de juicio, pero en esos tristes momentos de vuestro propio enjuiciamiento espiritual, no soy Yo vuestro juez sino lo contrario, soy vuestro defensor, vuestro abogado.
31 No soy Yo la ira de Dios que vuestra incomprensión ha inventado, Humanidad, Yo soy la luz eterna de la armonía divina que da esplendor a vuestro espíritu; no soy Yo el que os cobra ojo por ojo ni diente por diente, eso lo hacéis vosotros, mis hijos que renegáis de mi amor y os entregáis a revivir y repetir por todas partes la tragedia de la Jerusalén ingrata.
32 Lleno está el mundo también de prisiones, calvarios, cruces y jerusalenes; empero nunca dejaré de repetiros que los anticristos y los falsos cristos no dejan de ser mis pequeños muy amados; son mis siempre amados hijos en espíritu, no en carne, porque en carne, ya lo sabéis, sois hijos de vosotros mismos.
Del Anticristo. Distinguir la verdad de la mentira
33 Algunas de vuestras antiguas escrituras os han hablado del Anticristo, al que se refiere en revelación mi discípulo Juan y, en vuestra confusión, habéis atribuido esa personalidad a muchos de vuestros hermanos, tanto del pasado, como del presente y que creéis perseguirá implacablemente a un grupo de mis hijos, creyendo cada secta o religión que éstos únicamente serán sus seguidores, en los comienzos del fin del mundo.
34 Hoy os digo que ese Anticristo, como lo ha concebido la Humanidad, no ha existido ni existirá. Anticristo es todo aquél que no ama, porque Cristo es el amor del Creador. Ved entonces cómo vuestro mundo se encuentra lleno de anticristos, cegados por el materialismo.
35 Esas mismas escrituras, hechas y rehechas de acuerdo con la conveniencia egoísta de ciertos hombres y épocas, os hablan de un confuso e incomprensible fin de la Tierra que simbólica y originalmente escribió mi discípulo Juan, dándole a esa profecía una interpretación tendenciosa.
36 Otras viejas escrituras hechas y rehechas también para servir a ciertas sectas religiosas, fueron y continúan siendo creídas por muchos hombres de todas las doctrinas, y he ahí que tenéis grandes colecciones de videncias, de profecías, de tradiciones, de mitos, leyendas y simbolismos con interpretaciones que provienen, sea de hombres más o menos inspirados en pequeñas verdades, o bien de obsesos, y como siempre, como por siglos y más siglos os ha sucedido por la única razón de que tenéis árido y carente de amor el corazón, no habéis podido distinguir la verdad de la mentira, os habéis confundido, lo habéis cambiado todo y ya no sabéis quién dice la verdad, ya no sabéis quién tiene la razón.
37 Esas fábulas absurdas y otras más, con mayores o menores semejanzas, contienen vuestros centenares de sectas que con vuestra arraigada vanidad o sin saber lo que decís, son calificadas por los ignorantes como altas filosofías, como elevadas doctrinas, como modernas ciencias sociales salvadoras de la Humanidad, como religiones universales, como grandiosos secretos de sabiduría oculta de la Antigüedad.
38 ¡Pobres de vosotros, humanos, que llamáis universal a lo que ni siquiera es mundial, y pobres de vosotros que llamáis salvadoras a vuestras doctrinas sociales, económicas, políticas, lo mismo es, cuando todo esto engendrado por vuestros errores no sólo no os salvan, sino que día a día, os hunden más y más en abismos pantanosos!
39 Todas esas afirmaciones y creencias pueriles no son lo que pensáis o creéis, sin más fundamentos para ello que los decires de hombres que no saben amar.
Del temido fin del mundo
40 Y así disputáis sobre el temido y terrible fin del mundo, que suponíais a la puerta de cada una de vuestras guerras. También os digo ahora que ese fin que esperáis no vendrá; mis palabras del Segundo Tiempo se referían a un mundo materializado y científico que no me honra, no me ama ni me reconoce.
41 El fin del planeta no vendrá como lo habéis temido, pero mirad que en verdad hay muchos fines y principios del mundo para todos y cada uno de los hombres que encarnan o nacen, desencarnan o mueren y vuelven a desencarnar o morir, hasta que al fin me escuchan y se alejan de la Tierra y de las formas que no les pertenecen y van Conmigo a mejores mundos, a mejores vidas y estados superiores de existencia.
42 Habéis creído al pie de la letra en la venida de hombres que a sí mismos se llamarán cristos, y habéis acabado por creer y comprender que esos serán los falsos cristos.
43 ¿Quiénes son los falsos cristos? Todos aquéllos que pregonando superioridad y virtud, y diciendo ser difusores del bien, hagan todo lo contrario.
En el Día del Juicio, Dios será nuestro defensor en vez del juez vengador. Dios no castiga
44 Aún habláis de la justicia terrible de Dios, de la ira de Jehová, del "ojo por ojo y del diente por diente" del día del juicio en que Yo seré el juez vengador, y Yo os pregunto: ¿Cuántos días de juicio habéis tenido durante vuestra existencia?; mas en esos tristes momentos para vuestro espíritu no he sido vuestro juez, sino vuestro defensor.
45 En mi Espíritu simplemente no puede existir la ira; entonces, ¿cómo podría manifestarla? En Mí sólo existe la armonía. Los que se cobran ojo por ojo y diente por diente sois vosotros. Mi justicia es amorosa y sois vosotros los que pedís la oportunidad de purificaros, pues Yo no os castigo.
46 A los que vais caminando por senderos extraviados, pronto estoy para recibiros y daros mi fuerza y mi luz cuando me llamáis. No importa que en vuestra materia y en vuestro espíritu traigáis la huella de los grandes pecadores. Yo haré que bendigáis a quienes os hayan injuriado y que bendigáis a Dios por haber visto posible en vos esa maravilla. Entonces estaréis empezando a sentir el amor de Cristo en vuestro corazón. Habrá quienes piensen: ¿Cómo es posible que los grandes pecadores puedan recibir esta gracia, igual que los justos que la poseen por méritos? ¡Oh, Humanidad, Humanidad, que no veis más allá de vuestros ojos! Yo siempre os he entregado mis beneficios por gracia, antes de que os hagáis merecedores de ellos.
Dios, el defensor de los débiles
47 Yo soy el defensor de los débiles que lloran en medio de su impotencia y su ignorancia. Yo soy la esperanza divina que llama y consuela al que llora; soy el dulce Maestro que acaricia suavemente al que gime en su dolor y en su restitución.
48 Yo soy el Salvador, el Redentor vuestro; Yo soy la verdad al alcance del hombre.
Dios escucha a todos
49 Yo respondo lo mismo a un pensamiento puro, que al triste lamento de quien se acerca manchado a Mí, siempre que de él brote aunque sea un pequeño destello de humildad o de reconocimiento por su falta de amor a sus hermanos.
50 He aquí una más de mis lecciones, discípulos. De cierto os digo que cuando os creéis fuertes, grandes o excelsos, os alejáis de Mí porque vuestro orgullo ahoga el sentimiento de humildad; mas cuando os consideráis pequeños, cuando reconocéis que sois como átomos en medio de mi Creación, entonces os acercáis a Mí, porque a través de vuestra humildad me admiráis, me amáis y me sentís cerca; es cuando pensáis en todo lo grande y misterioso que encierra Dios y que quisierais saber y conocer; os parece escuchar el eco del murmullo divino en vuestro espíritu.
51 Soy el Maestro de vuestro espíritu y su Salvador. La materia en vosotros es uno de tantos instrumentos que se os han dado; pero los más, al encarnar suelen olvidarme y extraviarse, influenciados por la vida que en la Tierra los rodea; es cuando todavía carece el espíritu de verdadera grandeza y elevación. Otros, sin olvidarse de que soy su Señor y su Padre, se muestran insaciables en pedir, pero avaros cuando se trata de dar; a ésos les falta grandeza de espíritu para saber amar, creen saber pedir, pero no saben dar; no se preocupan por aprender a pedir y menos en aprender a dar. Lo único que debéis pedirme es que Yo haga mi voluntad en vosotros, porque ya habéis reconocido que mi voluntad es justa, perfecta y amorosa.
Pedid que se os dará"
52 Yo os he dicho: "Pedid, que se os dará". ¿Acaso juzgáis insignificante esa frase o esa petición? En verdad os digo que quien la eleve a Mí, sintiéndola, habrá hallado una fuente de prodigios; en cuanto a dar, dad todo cuanto os aconseje el amor.
53 Tratáis en el mundo de adormecer los sentimientos más puros del espíritu con vanas sensaciones, mas como el Espíritu Divino está latente en vuestro ser, todos tendréis que rendiros a Él, unos primero, otros después. Los hombres no podrán luchar eternamente contra Dios, contra el único que puede elevaros de vuestra condición de seres imperfectos a las alturas de lo perfecto.
El sentido verdadero de la vida
54 Os enseñaré con mi Doctrina el sentido verdadero de la vida, y a interpretar con justicia no sólo mi palabra de este tiempo, sino también la del tiempo pasado, porque con vuestras erróneas interpretaciones, habéis creado en torno a mis palabras, prácticas fanáticas; por eso vuestro materialismo no os deja entender, cuando os dije: "Los cielos y la tierra pasarán, mas mi palabra no pasará". Pensáis: "¿Será posible que los cielos pasen también como la tierra?" He ahí vuestra falta de penetración. Os quise decir en ello que este cielo que miráis y esta tierra en que moráis pasarían, ya que el tiempo marca en ellos su huella segundo a segundo, pero que la esencia y sustancia de mi palabra no pasarían, porque ella es eterna por ser divina, y lo divino es inmutable; vuestra tierra y vuestro cielo se transforman y pasan insensiblemente para los hombres, mientras que mi amor permanece inalterable, mi amor no pasa, porque de él está lleno el Universo.
55 Jesús vino a enseñaros el amor, no a satisfacer vuestras vanas curiosidades, mas cuán pocos saben amar en Su nombre.
No es comprendido lo que verdaderamente es la voluntad de Dios
56 Siempre que hacéis un bien, decís: soy noble, soy generoso, soy caritativo, por eso hago esto. Yo os digo: Si esas obras las hicieseis en nombre de vuestro Señor, seríais humildes porque la bondad es de Dios y se la he dado a vuestro espíritu; entonces, quien atribuye a su corazón humano sus buenas obras, está negando a su espíritu y a quien lo revistió de esas virtudes; en cambio, cuando hacéis un mal os laváis las manos como Pilatos, y ese hecho se lo atribuís al Padre diciendo: fue la voluntad de Dios, estaba escrito; Dios lo quiso, es el destino.
La falsedad del teísmo. Claro que pasan muchas cosas fuera de la voluntad divina. Lo injusto de culpar al Padre por las guerras
57 Decís que nada pasa sin la voluntad de Dios para disculparos de vuestros errores, mas en verdad os digo que os equivocáis, porque sí pasan vuestros errores, vuestras pequeñeces sin la voluntad de Dios.
58 Ved cómo el Todopoderoso jamás se impone por la fuerza sobre vosotros con Su poder, eso lo hacéis vosotros con vuestros hermanos más débiles.
59 De cierto os digo: El mal, la impureza, la falta de armonía son vuestras; el amor, la paciencia, la serenidad, son de Dios. Cuando vosotros amáis, es el Creador de vuestro espíritu quien os está inspirando; en cambio, cuando odiáis, sois vosotros, es vuestra debilidad la que os impulsa y os pierde.
De las equivocadas recriminaciones sobre la voluntad del Padre
60 Siempre que pasa algo mal en vuestra vida estad seguros de que es obra vuestra, mas entonces os preguntáis: "¿Por qué lo permite Dios? ¿Qué Él no sufrirá por nuestros pecados; no llorará al vernos llorar? ¿Qué le costaría evitarnos estas caídas?" Yo os digo que mientras no améis, Dios será para vosotros algo que no podréis entender, porque la magnanimidad de vuestro Creador está por sobre vuestra comprensión.
61 Mi amor viene a contestaros esas preguntas que a veces en vuestras penas os hacéis; Yo sólo permito que lleguéis a conocer el sabor del fruto que habéis cultivado, para que sintáis algo de lo que habéis hecho sentir; mas también os digo que cuando colméis vuestro cáliz, estando a mi alcance evitaros el dolor, dejo que él y aun la muerte sean en vosotros, porque vuestro espíritu está más alto que todas esas pequeñas sensaciones que a través de la materia lo prueban.
62 No culpéis entonces al Padre de vuestros dolores ni de vuestras guerras, porque ésa no ha sido mi Voluntad.
63 No quiero las guerras en vuestro mundo, ni que el dolor se enseñoree de vosotros; es la Humanidad que así lo ha querido, porque no ha sabido amar ni perdonar.
64 Yo os digo que como Padre siempre os he perdonado, porque si grande ha sido vuestro pecado, muy grande ha sido también vuestra tribulación.
65 Haceos fuertes, grandes, sabios, aprended a amar; cuando améis, no tengáis la infantil tendencia de querer analizar a Dios, porque al amar entonces lo miraréis y lo sentiréis, y con eso os bastará.
66 He aquí por qué vino Jesús entre los hombres: para enseñaros cómo debe un espíritu elevado recibir los latigazos, las injurias y las espinas, para que si os crucifican, tengáis el valor de estar frente al verdugo o frente al calumniador, amándolo y bendiciéndolo. Así es como debéis dejar el mundo y el cuerpo.
67 Amad y perdonad para que paséis a mi Reino.
Lo absurdo de los altos cleros
68 Recordad que Jesús os decía la verdad: Que era el Hijo del Hombre. Comprended lo que estas palabras significan.
69 ¿Algunos de vosotros os llamáis y os hacéis llamar a vosotros mismos excelentísimos, reverendísimos, santísimos y con esa candidez y orgullo que sólo un instante viven, os seguís llamando poderosos señores, mártires y apóstoles del bien? No importa; es que andáis extraviados y os permito hacer lo que sea de vuestra necedad aún dentro de vuestras peticiones de absurdos y de pequeñeces, pero siempre dentro de los altos designios de mi divinad que vosotros aún no podéis entender.
70 Por lo contrario ¿os creéis los pequeños y desgraciados, desamparados de Dios, los repudiados, los ofendidos, los despreciados, los que decís que por vuestra negra suerte el destino os hizo robar, matar, prostituiros, y que por ello estáis pobres, enfermos o renegados?
71 No importa, es que también andáis extraviados como lo están los otros, mas presto estoy para recibiros y para daros en abundancia cuando me llaméis, cuando en lo más amargo de vuestros pesares y dolores reconozcáis, con agradecimiento y humildad, que aquellos son escasos y pequeños ante lo que verdaderamente merecéis, y bendiciéndolos, deis gracias a Dios porque os da la fortaleza con que los resistís cuando impasibles ante la injuria, améis y bendigáis a quien os ha herido, y con alto agradecimiento bendigáis a Dios porque hace posible en vosotros mismos tamaña maravilla.
72 Entonces será porque estáis empezando a sentir el verdadero amor cristiano, y estaréis muy por encima de las actuales afirmaciones y negaciones de una humanidad caída por su propia voluntad.
73 Y pensáis: ¿Cómo es posible que los renegados y criminales puedan recibir esa gracia de Dios igual que aquellos que, si bien es cierto, no son santos ni excelentes, no son tan malos como aquellos?
74 ¡Ah, Humanidad, Humanidad! Siempre olvidáis que no estáis en condiciones de ver más allá de vuestras pestañas.
75 ¿Por qué olvidáis que unos pecan vestidos de oropeles y otros pecan desnudos? Empero, dentro de vuestros propios razonamientos podéis entender que más grave es la misma falta en vuestros sabios que en aquellos que consideráis ignorantes.
76 Olvidáis también que la gracia o las dádivas de Dios llegan a los que saben amar, cualquiera que sea la máscara en el rostro con que momentáneamente crucen por el mundo; grabad en vuestra memoria que ante Mí, vuestras personalidades no son más que ropajes y máscaras con las que disfrazáis desde vuestro cuerpo hasta vuestras circunstancias sociales, religiosas o morales.
77 Yo no atiendo vuestra palabrería ni vuestros vestidos materiales; Yo respondo a vuestras límpidas intenciones espirituales; Yo respondo a las ideas purísimas o a los tristes lamentos de los hombres y de los espíritus, pero siempre que vengan acompañados de un pequeño destello de humildad, de reconocimiento y de aceptación de que les ha faltado el amor al prójimo.
78 Yo no soy el otorgador de frívolos antojos humanos, ni el ayudante de los que se creen fuertes y suficientes para bastarse a sí mismos.
Cristo, el defensor de los débiles
79 Atended mis palabras en aquello que llamáis el Sermón de la Montaña, donde os dí como legado mis bienaventuranzas.
80 Yo soy el defensor de los débiles que lloran amargamente por su impotencia y su ignorancia; soy la esperanza divina que fuertemente llama y consuela al que sufre; soy el dulce Cristo que tiernamente suaviza el dolor del que gime por sus faltas y por sus restituciones; soy la fuente del que necesita lágrimas para llenar su corazón de amor y borrar su ingratitud; Yo soy, el salvador de los perdidos, el redentor de vosotros porque soy el amor, porque soy la verdad suprema que desciende para estar al alcance del hombre.
Enseñanza de Navidad. La nochebuena
81 Estáis preparándoos, Humanidad, para conmemorar el nacimiento de Jesús.
82 Fiesta de Navidad, de alegría y evocación. Para los ricos y los poderosos significa satisfacciones mundanas y placeres; para los que se encuentran a imitación de Cristo, quien no tuvo ni lecho ni hogar la noche en que nació, es fiesta con privaciones, pero con alegría espiritual.
83 Humanidad cristiana, que os disponéis a engalanar vuestros altares y a preparar vuestros festines: De cierto os digo que vuestro corazón se encuentra vacío. ¿No habéis meditado que esos altares y templos que erigís, y esas imágenes con que me representáis, sólo son un recreo para vuestros ojos y una imitación de lo divino, que está muy alejada de la realidad? Yo he venido siempre a habitar en el templo de la verdadera humildad. Así os he enseñado a cumplir vuestra misión, con todo amor y abnegación.
Del falso cristianismo. El principio de la redención humana hace cerca de dos mil años
84 Hoy contemplo que aquella enseñanza ha sido desvirtuada; que su esencia ha sido olvidada por esta cristiandad, pues los que enlutan los hogares se nombran cristianos, los que hacen ostentación de grandeza y poderío, y los que promueven guerras también se dicen cristianos. Mas no todos seguirán ese ejemplo y ese camino, porque muchos despertarán, reconociendo que la grandeza del espíritu está en la esencia del corazón, donde anidan los sentimientos puros que Dios inspira al hombre.
85 Hace cerca de dos mil años de mi llegada al mundo en cuanto hombre. Si os lo recuerdo, es para que veáis cuán lejos estáis de cumplir mi enseñanza. Mi ejemplo de hombre perfecto comenzó desde el instante de mi nacimiento, continuó a lo largo de mi niñez y de mi juventud, hasta concluir al exhalar el último aliento sobre la cruz del martirio. Esa historia, escrita con mi sangre, es el Libro de la Vida y el principio de la redención humana.
86 Yo vine a morar entre los hombres para hacerlos comprender que el amor del Padre por ellos es tan grande, que llegué a limitarme para vivir humanamente con vosotros, lejos de todo esto, del concepto que de la Divinidad tenían los príncipes que ejercían la Ley que Moisés les dejara. ¿Cómo podían concebir al hijo de Dios en la pobreza, siendo que ellos vivían en la opulencia? ¿Cómo habrían de inclinarse ante Jesús, el hijo del carpintero, si ellos se sentían privilegiados? Mi Doctrina de amor y mansedumbre no fue comprendida por ellos. Fue tan humilde mi cuna, que de aquéllos nadie se acercó, ni siquiera a prodigarme una caricia o una mirada, pero la Naturaleza sí se conmovió con mi presencia en cuanto hombre, y ella, en sus distintos reinos, abrió su seno para darme la bienvenida, mientras la luz del Eterno, simbolizada en una estrella, anunciaba al mundo la llegada del Mesías.
87 Ahora en este tiempo en que no he tenido que nacer cual criatura humana, ni hacerme hombre para ser perseguido, la luz de mi Espíritu que desciende sobre vosotros será contemplada por la Humanidad, la cual podrá reconocer en dónde se está derramando mi palabra.
88 Hoy vengo como luz, como esencia, a llenar de paz a los hombres de buena voluntad, a los que han sabido recordar con espiritualidad y alegría este día, y a los que me han ofrecido como un tributo su corazón.
89 Sufrimientos y humildad es lo que ofrecéis a vuestro Señor, recordando que vuestro Maestro así vino al mundo a padecer. Yo recibo esta ofrenda y enciendo en vuestro corazón una flama inextinguible. Si me ofrecí en sacrificio para enseñaros el camino de vuestra redención, no olvidéis que estoy siempre presto a extender mi caridad para salvaros.
La Humanidad ya no está en su infancia espiritual
90 Vuestra infancia espiritual pasó y debéis comprender vuestra evolución.
91 Os dejo en mi representación, porque os he dicho: El que cumpla como discípulo, será semejante a su Maestro. Sembrad amor, depositad la paz en los corazones, haced milagros, resucitad a la vida de la gracia a los muertos a la verdad.
92 Espiritualista: Sed el intérprete y emisario de mi palabra. En este día Yo acaricio a todos los hombres que recuerden mi llegada conforme a la enseñanza que han recibido. Al descender al portavoz mi rayo divino, mi inspiración descenderá sobre vosotros, para que comprendáis mi palabra. Quiero contemplaros unidos en un solo deseo: la paz entre la Humanidad.
93 Bienaventurado el que viene en pos de Mí, porque él tendrá la luz de mi Espíritu Divino. El que me busca es porque ha sentido dentro de sí que ha llegado el momento de su evolución.
La verdadera libertad en la mente y el espíritu del hombre. La iluminación que llega por la conciencia
94 La mente humana trata de romper las cadenas de esclavitud que la han tenido atada. Os he dicho que éste es el tiempo en que la mente del hombre y su espíritu deben buscar su libertad, porque ante ellos se extiende un campo infinito, donde pueden conocer y alcanzar más de lo que su corazón les ha mostrado. Así se perfeccionará el hombre y alcanzará más sabiduría; entonces habrá verdad en cada idea humana.
95 Hoy vengo hablándoos por medio de múltiples portavoces, dejando a través de ello un libro para vuestro espíritu, como en el Segundo Tiempo dejé un legado de sabiduría y amor a esta Humanidad, porque los cimientos de mi Doctrina son de amor, esa fuerza universal y superior que tiende a unir a todos los seres en una sola familia.
96 Esta cualidad divina debéis poseerla porque no podrá haber caridad donde no haya amor, mas Yo os he llenado de amor para que siempre que se presente la oportunidad de practicar la caridad, lo hagáis, sabiendo que no se limita ni sujeta a determinada forma. Para que desarrolléis esas facultades, os he dado una parte de Mí mismo, la que ha vivido en vosotros; es vuestro espíritu iluminado por la conciencia quien os hace comprender que procedéis de Mí.
97 Así lográis comprender que la fuerza divina se manifiesta en todo lo que es vida, porque vida es todo lo que os rodea. Yo os he enseñado a no limitar a vuestro Dios en una forma. Puedo tener todas las formas o no tener ninguna, porque Yo soy el Creador.
La Creación es Dios mismo; el hombre sólo usa y transforma lo ya creado
98 Cuando vuestra inteligencia os lleve al principio de la vida y descubráis ahí cómo nacen y se transforman las criaturas, os maravillaréis al comprender la explicación de muchas de mis lecciones. Ahí descubriréis que Dios está manifestado en todo, desde los seres imperceptibles a vuestra mirada, hasta los mundos y astros mayores.
99 De este modo comprenderéis que el hombre no es creador de vida ni elementos; que él tan sólo usa y transforma lo ya creado, para eso he puesto al hombre en medio de la Creación, y para desarrollar todos los dones y potencias de que lo he revestido.
100 La Creación es Dios mismo, y llegará el momento en que los hombres que desconocen la relación que existe entre el Creador y el hombre, comprendan que todo lo que el hombre haga lo toma de la potencia divina.
Para el perfeccionamiento del espíritu en el hombre no basta una sola existencia
101 La criatura humana tiene un desarrollo como lo tiene todo lo que forma la Creación; aquélla era pequeña en un principio, su inteligencia estaba de acuerdo con la vida primitiva que llevaba, pero Dios hizo que se desarrollara por sí misma; que avanzando en su natural evolución descubriese en sí su parte espiritual, distinguiéndola de su parte material, porque el ser humano en un principio desconocía su espíritu, mas por haber sido dotado de la conciencia tuvo la intuición de la diferencia entre el bien y el mal. Así el hombre se fue desarrollando, sabiendo de dónde viene y a dónde va, reconociendo en sí sus facultades que lo habrán de conducir a la perfección. Así ha llegado hasta este tiempo en que le he revelado que para el perfeccionamiento del espíritu no es bastante una existencia.
102 De esto podéis tener una prueba clara, al comprobar que la experiencia del hombre de ahora es mayor que la de los hombres de hace tiempo; porque es el espíritu el que trae consigo la luz recogida en otros mundos y en los caminos de anteriores vidas. Y habéis llamado a este tiempo el Siglo de la Luz, por los adelantos de la ciencia humana, y es que la luz divina ha brillado en todo entendimiento.
103 Yo, el Padre, soy quien os habla. Para el que dude, hago mi palabra clara y precisa; ella se manifiesta de acuerdo con la capacidad del portavoz, su cerebro recibe la transmisión de mi sabiduría y la expresa según su alcance, mas la esencia es la misma en todos los intérpretes. A todos recibo y os bendigo.
La conciencia es la que revela antiguas deudas
104 He aquí al juez perfecto entre vosotros, el que llama a las puertas de vuestra sensibilidad para haceros comprender la escasa importancia que puedan tener vuestros pensamientos, palabras y obras, ante Su omnipotencia, justicia y sabiduría. Ha logrado evolucionar vuestro espíritu de tal manera, que vuestra conciencia no sólo juzga las faltas de vuestra presente existencia, sino que también os revela antiguas deudas contraídas con mi justicia divina.
105 Cuando vuestros sentidos hayan alcanzado una mayor espiritualidad, el recuerdo de vuestro pasado y la intuición serán más claros en vosotros. Ahora es sólo un vago presentimiento el que tenéis de todo esto, pero que, sin embargo, os ayuda a llevar con resignación y conformidad vuestra cruz, con la certeza de que en esa forma se limpia y se salva vuestro espíritu.
Muchos que ayer se mofaron de Jesús, hoy se consagran a servirle y amarle
106 Los que ayer se mofaron de Jesús al mirarlo jadeante con la cruz a cuestas, son los que ahora han tomado mansamente su cruz para encumbrar la cuesta. Los que en aquel tiempo gritaron "¡Crucificadle!" ahora se han consagrado a servirme y amarme.
107 Aquellos gritos traspasaron mi corazón; aquellos odios y blasfemias me hirieron, mas a ellos no les di muerte, los perdoné y les di nueva vida, porque no sabían lo que hacían.
108 Espiritualmente sigo enclavado en la cruz, aunque materialmente hayáis desprendido mi cuerpo del madero. Aún mi costado vierte sangre y agua, y están frescas todas las heridas, porque todavía no os amáis los unos a los otros, porque todavía existen los odios y las guerras.
109 En verdad os digo: Preparaos para que escuchéis con claridad la voz de la conciencia, y para que los ojos de vuestro espíritu puedan contemplar la verdad de todo cuanto os he dicho.
110 ¡Mi Paz sea con vosotros!