El Consolador prometido entre nosotros

1 Elías os prepara y os eleva, pueblo amado; es el que incansablemente va delante de vosotros enderezando vuestros caminos, limpiándolos de abrojos, de dificultades y vicisitudes, para que vuestra consciencia se halle tranquila, vuestro corazón limpio y vuestra mente despierta al servicio de mi Divinidad y de vuestros hermanos, para que seáis llenos de amor, de obediencia y de buena voluntad.

2 Él es quien os reanima cuando os contempla tristes y desfallecientes; es él quien os anuncia los peligros, las acechanzas; es él quien os ilumina en los momentos de ofuscación y de tiniebla, quien os consuela en los momentos de dolor, y el que os va conduciendo paso a paso a un solo punto de reunión, para el cual todos vuestros espíritus están convocados, en el Más Allá.

3 Bienvenidos seáis, oh pueblo, que os acercáis a Mí en número creciente cada día. He aquí al Maestro de todos los tiempos, que viene a entregar la lección de amor a los que lo esperan de buena voluntad.

Han reencarnado muchos testigos del paso del Maestro en el Segundo Tiempo

4 Os recibo a todos como lo hice en el Segundo Tiempo, y os hablo con la misma esencia, porque soy el mismo Maestro. Entre vosotros están muchos de aquéllos que oyeron mi palabra, que fueron testigos de mi paso por la Tierra y que miraron con indiferencia mis Obras; mas entre ellos, muchos me oyeron con respeto, bebieron con ansiedad mis palabras, y se extasiaron con la luz de mis lecciones que les ofrecía un paraíso y un mundo desconocido de dichas eternas para el espíritu. Así me recibieron los hambrientos y sedientos de amor, los enfermos, los tristes y oprimidos.

5 ¡Cuántos me buscaron y llegaron a Mí después de largas jornadas, porque sabían que la curación iba a hacerse en ellos, que Yo podía sanarlos porque soy la vida y la resurrección para el espíritu! También en este tiempo he encontrado corazones llenos de fe, que han acudido presurosos y han sabido recibir en su espíritu mi divina palabra, y han sanado.

6 Mucho es lo que tengo que enseñaros para que os convirtáis en mis discípulos, y cuando ya estéis preparados os enviaré a la Humanidad, abriré los caminos para que sembréis mi semilla y armonicéis con todos los que me aman y me buscan espiritualmente, mas a aquéllos que aún no hayan iniciado sus pasos en la senda de la espiritualidad, llevadlos de la mano hasta que podáis encontraros todos unificados, marchando por el mismo camino.

7 Seguid siempre adelante, hijos míos, buscad la sabiduría para que encontréis la esencia de la vida. Amad y podréis penetrar en mi Arcano; no habrá secretos, todo os será revelado cuando escaléis la cima del verdadero amor.

Los apóstoles del mañana. Las misiones de Israel entre la Humanidad

8 Los niños de ahora serán los apóstoles mañana, y vosotros podéis llegar a serlo desde ahora. No queráis, por vanidad, dejar el recuerdo de vuestro nombre en la hermandad. Imitad a los buenos apóstoles, superadlos si queréis, pero hacedlo sólo por amor a la Humanidad, no porque ellos gratifique o resulte agradable a vuestro egoísmo. Buscad el bien, trabajad por la paz, señalad siempre el camino de la perfección.

9 Os inspiro en vuestras meditaciones, para que vayáis en mi nombre a consolar a los enfermos y a enseñar a vuestros hermanos a que retornen a Mí, buscando la armonía, la salud y la paz. Dad a esa Humanidad tan amada el secreto de la salud; decidle que es menester que vuelva a la sencillez, a la pureza, a la oración y a las prácticas piadosas, y en ello encontrará cuanto pueda desear.

10 Os acompañaré en la hora de vuestro cumplimiento; os doy aliento para que sigáis por esa senda en la que todos debéis reconoceros, estrecharos y formar una sola familia. Siempre que extendáis vuestra mano para entregar caridad, descenderá mi efluvio y percibiréis que el ambiente se satura de exquisito perfume que emanará de vuestras buenas obras.

11 Benditos sean todos aquéllos que van abriendo el camino a la Humanidad, que le van preparando su futuro. Señalad este tiempo de gracia en que vivís, con obras que quedarán impresas en la conciencia de vuestros hermanos; ésos serán vuestros pasos precursores, el mejor llamado que les podéis hacer y la herencia que sí perdurará. Evitadles dolores, prevenid y enseñad con ejemplos, para que pronto se encauce la Humanidad, no quiero verla llorar ni seguir tropezando, es mi hija muy amada a la cual he venido a rescatar.

Bajo la sombra del árbol corpulento

12 Caminantes: Os encontráis bajo la sombra del árbol corpulento y deleitándoos con su fruto. Aquí mismo existe una fuente de aguas puras y cristalinas donde podéis apagar vuestra sed, porque todo cuanto necesitéis, aquí lo podréis hallar.

13 Habéis dejado atrás las turbas de hombres y mujeres que buscan, sin encontrarlo, el árbol y la fuente. Os he contemplado fuertes cuando de vosotros han desaparecido el hambre, la fatiga y la sed, mas os he dicho: "Volved vuestros ojos a aquéllos que perecen de necesidad". La estrella que os conduce y que es vuestra guía ha brillado sobre todos, pero no todos la han podido contemplar, y ésos son los que se han extraviado.

14 Así contemplo al espíritu de la Humanidad en este tiempo: hambriento, porque el pan se le ha ocultado; náufrago, porque ha debilitado ante las pasiones del mundo y no ha encontrado una mano salvadora que se tienda hacia él.

15 Os preparo desde ahora como pescadores de espíritus, para que rescatéis con amor a vuestros hermanos. Sed báculo para el enfermo y el cansado, porque ya estáis fuertes. Curad las heridas, ya sean del espíritu o del cuerpo, derramando en ellas mi bálsamo. Si el sediento no tiene fuerzas para llegar hasta Mí, vosotros llevadle el agua hasta sus labios.

16 Ésta es mi Ley eterna de amor, que os estoy dictando; sea vuestro corazón la nueva arca donde quede guardada, y entonces esa luz interior será la que guíe vuestros pasos y trace el camino a los que os sigan.

La palabra divina, el maná de este tiempo

17 Pueblo amado: Mi palabra es en este tiempo el maná que alimenta vuestro espíritu en su jornada de vicisitudes, penalidades y luchas, semejante a la travesía del desierto; pero este maná es de vida eterna, no como aquél que alimentó al pueblo de Israel sólo por el tiempo que duró la jornada del desierto, y del cual guardaron recuerdo los hijos de ese pueblo, llevando un puñado como reliquia.

18 Varones y mujeres de Israel: Permaneced fieles a mis enseñanzas, para que seáis entre vuestros hermanos como soles que disipen las tinieblas; dad buen ejemplo a la niñez, para que ella sea en el seno del hogar como una lámpara de luz inextinguible.

19 Benditas sean mis criaturas amadas, en quienes contemplo el ahínco y, al mismo tiempo, el dolor, un profundo dolor, porque sabéis que este tiempo está terminando y muy poco es lo que habéis aprovechado de mi enseñanza, mas en verdad os digo: No va a terminar el tiempo de gracia. Yo estaré cerca de vosotros, custodiando vuestro paso; los ojos de los profetas me contemplarán caminando delante del pueblo escogido.

El Señor jamás desampara a Sus hijos. Dios: Padre, Doctor, Maestro y Amigo

20 Soy amor infinito, caridad sublime, y no dejo nunca desamparados a mis hijos. Mi Espíritu siempre está cerca del vuestro, esperando el llamado para daros mi caricia. Nunca habéis sido los huérfanos, y si por momentos os sentís solos, es porque vosotros me habéis abandonado, mas ahora contemplo que queréis sentir el efluvio de mi gracia.

21 Bienaventurado el que me llama, porque Yo desciendo y permanezco en su corazón. El que busque la luz de mi Espíritu será iluminado; el que me llame como Padre, como Padre me encontrará. Si me necesitáis como Doctor, me tendréis con vosotros y sentiréis mi bálsamo. Aquél que me llamare como amigo, Yo extenderé hacia él mi caridad para conducirlo y consolarlo, y el que me solicite como Maestro, recibirá la lección en su corazón.

22 Nada hay imposible para Mí. Soy el Todopoderoso, y el amor infinito que siento por mis criaturas hace que derrame mi caridad y mi perdón entre la Humanidad, que no vea vuestras flaquezas, que sólo venga a elevar el espíritu, porque él es parte de mi Espíritu y me pertenece. Sobre él está la conciencia, que es la chispa divina que he depositado en cada criatura.

23 He venido a prepararos como una columna, porque voy a edificar un mundo nuevo, un mundo de paz y de luz, y vosotros, que como los discípulos del Segundo Tiempo escucháis mi palabra, me pedís ser un instrumento valioso para mi Obra y Yo os doy la fuerza y la luz. En cada uno de vuestros pasos me sentiréis.

La Mirada Perspicaz. El ojo de la Divinidad sobre las religiones

24 No sólo en vosotros he posado mi mirada perspicaz; el ojo de mi Divinidad penetra hasta lo más profundo de todas las criaturas, y de cierto os digo que contemplo sobre el haz de la Tierra iglesias, templos, santuarios, unos con imágenes y símbolos y otros sin ellos, unos con más sencillez y otros con gran lujo, pero donde entre los hombres se eleva hacia Mí un culto a través de ritos, ceremonias o liturgias, y en medio de tantos símbolos y tantos cultos se levanta la cruz de Jesús, hecha por la mano del hombre.

25 Mas lo que no encuentro en todo ello es amor; no contemplo fraternidad, no contemplo buena voluntad ni tolerancia hacia las creencias de los demás, ni la práctica de mis enseñanzas.

26 ¡Más os valiera, Humanidad, no tener un solo templo, un solo altar, pero que entre vosotros existiera la práctica de mi Doctrina, la obediencia de mi Ley, el verdadero culto al Padre! Entonces verdaderamente estaríais en mi camino, y todos estarías cumpliendo con Dios y con vuestros hermanos.

27 Hoy todavía existe algo de paz entre sectas y religiones, pero los torbellinos, las tempestades, se preparan para después de 1950.

Profecía sobre la guerra de ideas

28 Los elementos espirituales, el pensamiento y las lenguas como espadas, también se preparan para desatarse en todo el Universo, y provocarán una batalla desconocida para los hombres, un combate como hasta ahora nunca habéis contemplado.

29 La lucha vendrá, y las armas serán esgrimidas; unas serán de luz a las que se opondrán las de tiniebla; otras serán de amor a las que se enfrentarán las de odio, y a las armas del bien en todas sus formas se le opondrán todas las fuerzas del mal, y se levantará el ángel de la paz y en su contra se levantará el ángel de la guerra, y mi Nombre, mi Ley, mi Doctrina, desgarrada será una vez más por los hombres, profanada y aun blasfemada, y habrá gran desesperación y gran confusión entre los espíritus.

30 Muchos que dijeron tener fe y creencia firme en Mí, y que me decían "¡Señor, Señor!", renegarán y blasfemarán en contra mía, y de muchos hogares, de muchas familias y corazones, serán arrancados mi nombre y mi enseñanza, y correrá sangre también a causa de estas cosas y los hombres darán pruebas de su retraso, de su estancamiento y de su perversidad. Habrá nuevamente mártires, por el fanatismo, idolatría y exaltación desatados por la intolerancia de unos y otros en sectas y religiones.

El papel que Israel deberá asumir en la guerra de ideas

31 ¿Cuál es el papel que vais a desempeñar en ese tiempo de pruebas espirituales para el mundo? ¿Por ventura vais a ocultar, a esconder la joya preciosa que os he confiado? ¿Vais acaso a cerrar el libro de la sabiduría y de la enseñanza divina, o va a sorprenderos el poderío pasajero de los hombres materializados? ¿Acaso sus títulos y grandeza humana os van a humillar y os van a callar?

32 No, pueblo, por eso he permitido que el torbellino se presente antes entre vosotros poniéndoos a prueba, y que la tempestad os azote a diestra y siniestra. ¿Y por qué el Padre ha permitido esto, Israel? Para que por medio de esta lucha lleguéis a la verdad que aún no habéis podido descubrir; los que dormían despertarán, los estancados se levantarán, los fanáticos e idólatras entre vosotros meditarán y los vanidosos se contemplarán en su verdadera dimensión delante de Mí y de los demás.

33 Quiero que comprendáis mi palabra de este tiempo, que quede grabada en vuestro corazón, y también que comprendáis el sentido de mi venida en el Segundo Tiempo, porque lo que aconteció en ese tiempo fue la obra de redención del espíritu.

La Obra divina, obra de redención. El Cenáculo

34 Descendí de la perfección como Salvador, haciéndose hombre una vibración del amor divino en la Tierra. Vine a cumplir la misión de salvar a todas las criaturas que, desde Adán, habían caído en pecado por su desobediencia. Su debilidad hizo que su espíritu cayese más y más, y en el tiempo propicio, en cumplimiento de los anuncios de la venida del Mesías, y en cuanto esa vibración de mi Verbo me hice hombre, para dar mi enseñanza y apartar las cadenas del espíritu y darle la resurrección.

35 Todos sabéis lo que aconteció en el Cenáculo. El pan y el vino que brindé a mis discípulos, fue sustento para todo el Universo. Simbolizó mi esencia y mi amor, que flota sobre todos mis hijos, creyentes e increyentes. A todos fue dada la luz de mi Espíritu.

36 Lavé los pies de mis apóstoles para demostrar mi humildad y pedirles que se levantaran por los caminos de la Tierra, a preparar a todo corazón con mi amor, con este inmenso amor que siento por todos, para que nadie se perdiese y todos llegasen a Mí. Y este acto os enseña a limpiaros de todo pecado, cuando vayáis a dar principio al cumplimiento de vuestra misión.

El símbolo de la cruz

37 Nada había oculto para Mí. ¿Qué podían tramar los hombres en contra mía que no lo hubiese sabido antes? Todo estaba preparado según era mi voluntad, y así como se desarrolló, así era la forma destinada por Mí para convencer a los corazones. Me llevaron a la cruz y desnudaron mi cuerpo, ataron mis manos y mis pies en el madero y éste es el símbolo de la cruz.

38 El madero horizontal es el pecado del mundo, que se interpone al madero vertical, el que asciende y señala las alturas, mas el pecado es siempre la barrera para elevarse a lo divino.

Las siete palabras de Jesús en la cruz

39 Fui enclavado en aquel madero, y al contemplar mi Espíritu la frialdad de los corazones, el horror y después su alegría de ver aquel cuerpo martirizado y el rostro descompuesto por el dolor, mis labios pronunciaron aquellas palabras: "Perdónalos, Señor, que no saben lo que hacen". Y ahora en este tiempo, nuevamente os perdono, porque no me habéis comprendido aún. ¡Cuántas de mis criaturas dicen amarme y no me aman! ¡Cuántas, creyendo servirme, están en realidad sirviendo a la tentación!

40 Nuevamente se posan mis ojos en las multitudes, reconociendo a uno y a otro de los que me rodearon, de aquéllos que habiendo recibido prodigios un tiempo antes, no supieron reconocerme.

41 Contemplé en aquellos rostros, no la misericordia ni el amor; por eso dije a la Humanidad: "'Sed tengo". No era la sed del cuerpo, sino la sed del espíritu, la que hacía que brotaran esas palabras; tenía sed del amor de la Humanidad. Lejos de amar, Yo miré en aquéllos la satisfacción, el agrado por haberme hecho padecer hasta la muerte. Entonces la Tierra se estremeció, el sol se ocultó, y era que mi Espíritu se apartaba del cuerpo de Jesús.

42 Mis hijos contemplaron el cuerpo sobre quien cayó todo el peso del pecado y el oprobio del mundo, y fue entonces que permití que la materia torturada exclamara: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?"

43 Fijé después mi mirada en el rostro de María lleno de dolor, en mi apóstol Juan y en aquellas mujeres que acompañaban a María y, sabiendo que la Humanidad me reconocería, queriendo dejar una prueba más de amor, confié a María el cuidado y protección de todos mis hijos y le dije: "Mujer, he ahí a tu hijo", y a Juan: "Hijo, he ahí a tu madre". Era la heredad que Yo depositaba en ese momento en la Humanidad. Juan representó al hijo, a la Humanidad. María fue confiada a vosotros para velar eternamente, consolar y proteger a todas las criaturas.

44 Busqué después a aquél que lleno de angustia clamaba, al que también se hallaba enclavado en una cruz, Dimas. Penetré en su corazón y vi su gran arrepentimiento. Él me decía: "A ti que eres perfecto te están sacrificando, ten piedad de mí, que he pecado". Yo lo consolé diciéndole: "En verdad y de cierto, en cortos instantes Conmigo estarás en el Paraíso".

45 La muerte corporal se acercaba a Jesús y entonces pronuncié estas palabras: "Padre, en tus manos encomiendo mi Espíritu". Yo os enseñé a volver al Padre después del cumplimiento de Sus mandatos. Mi Espíritu volvía a la presencia de Él, para volver a unificarse en Su Espíritu.

46 Mis últimas palabras fueron: "Todo está consumado". Bienaventurado el corazón que pueda llegar al final de su jornada, porque Yo lo recibiré y él se encontrará lleno de gracia y perfección.

47 Éstas son las siete palabras que el mundo, en sus ritos, año por año escucha sin comprender su sentido espiritual.

La labor del Cristo en los inframundos después de la Crucifixión. El Salvador eterno

48 Mis discípulos y amigos, después de la muerte de Jesús, rescataron el cuerpo, lo embalsamaron como era la costumbre, y le dieron sepultura. Durante los tres días siguientes, mi Espíritu descendió a los mundos donde me esperaban los espíritus para darles libertad y señalarles el camino. La redención alcanzaba también a aquellas criaturas que habitaban en las tinieblas, esperando a su Salvador.

49 Yo aparecí después, haciéndome visible, y visité a mi Madre, a María Magdalena y también a mis discípulos. Y antes de mi ascensión les di la última enseñanza, para indicarles cómo habrían de conducirse entre la Humanidad, llevando mi sabiduría infinita, la enseñanza perfecta, para resucitar a todos los espíritus.

50 No existe, en verdad, sobre el haz de este mundo ni en el seno del pueblo de Israel, un corazón, un hombre o una mujer, que sea vuestro salvador.

51 El salvador de vosotros en este Tercer Tiempo no está en la Tierra; Yo, Cristo, he sido siempre y soy, en el presente y el futuro, vuestro Salvador, vuestro faro, vuestro Redentor.

52 Y ahora que se acerca el tiempo de despedirme de vosotros, os digo: Después de esta etapa de enseñanza, no temáis, el espíritu ha evolucionado y no necesitáis contemplarme con los ojos materiales. Ya no es menester que oigáis mi Verbo en labios materiales. El Espíritu ha evolucionado, se ha elevado y él recibirá espiritualmente. Yo seguiré señalando el camino a cada uno de mis discípulos.

Instrucciones divinas para los tiempos futuros

53 Estoy dando mis instrucciones para todos mis hijos. Os dice el Maestro: Cuando hayáis transformado vuestras porciones en fértiles parcelas donde el amor fructifique, estará reinando entre vosotros la unión y la fraternidad. Entonces podréis consideraros mis discípulos.

54 A veces os hablo en lenguaje figurado para que podáis penetrar en las lecciones profundas al grabarse mi palabra en vuestra imaginación, y os hablo extensamente para que no haya nada en que tropecéis o caigáis en confusión. Si así no fuera, ya hubieseis creado insignias, grados y clasificaciones entre los discípulos y los párvulos, entre los primeros y los postreros en vuestras congregaciones, y en medio de festines, os coronaríais con ficticios laureles; porque los humanos tienen inclinación a la vanidad y a la ostentación.

55 Sembrad entre vosotros la semilla de la hermandad que cultivaron mis apóstoles en aquel tiempo. Aquella semilla fue el ejemplo con que fundaron congregaciones, aldeas y ciudades.

56 ¿Qué necesitáis saber para enseñar mi Doctrina? Amar. Imposible es que seáis misioneros de Cristo si no tenéis amor en vuestro corazón.

57 Amaos los unos a los otros en el seno de vuestro hogar, esa institución, oh pueblo, que es imagen de todo el Universo. Sea bendito vuestro hogar, sea lleno de paz, sea a semejanza de un pequeño reino para vosotros, un oasis en el desierto, y que vuestro techo sea de paz, que sea hospitalario, caritativo y fraternal. Que vuestra mano sea pródiga, que vuestro corazón sea magnánimo y se desborde en caridad y la practique.

58 Si alguno de vosotros alcanza a comprender, a sentir y profundizar más que los demás en la espiritualidad, si algunos estáis más capacitados ya para dar pasos mayores en la senda, tenéis más grande responsabilidad hacia los demás. No obliguéis a los más débiles a caminar de prisa; aprended del Maestro que en el Segundo y en este Tercer Tiempo primero os habla y os enseña, y cuando la Doctrina, a semejanza de la semilla, ha germinado en el corazón, es cuando os alecciona a practicar, a rendir frutos y a dar flores.

59 Enseñad, enseñad mucho, cuanto os sea necesario, tanto con vuestros labios como con vuestro ejemplo, y cuando la enseñanza que deis eche raíces profundas en el espíritu y los corazones, entonces pedid flores y pedid frutos; mas no pidáis frutos cuando es tiempo de siembra, no pidáis hermosas flores sin antes haber cultivado con perfección.

60 Mas os digo que antes de sembrar en las tierras que son mi campiña, escudriñad vuestro propio corazón a conciencia, y sólo si la simiente se encuentra limpia, sembradla, y entonces tendréis derecho a esperar buena cosecha.

61 Todos llegaréis a Mí y será por amor. Unos llegarán antes y otros después; los que más tarden por su propia causa, tendrán que llorar más; todos sois como flores, que no se abren al mismo tiempo para recibir la claridad del nuevo día. Si vuestro corazón ha permanecido cerrado para el amor divino, ahora os digo: Vuestro pasado, pasado es, ahora la eternidad os reclama.

El libro de nuestras vidas pasadas. El porqué se veló el recuerdo de anteriores vidas

62 Yo tengo en mis manos el libro de vuestra vida pasada, en el cual ciertamente hay muchas manchas, mas también están las páginas limpias de vuestra vida futura y de vuestra transformación. Todo lo veo y lo sé.

63 Vuelvo a deciros que todos os reuniréis Conmigo; pero cada uno tendrá que conquistar la altura por sí mismo. Esa conquista podéis hacerla fácilmente por el amor o penosamente por el dolor.

64 Yo os ayudo, os consuelo y os dirijo, mas a vosotros toca hacer el resto. Yo os fortalezco, y esa fuerza es la del amor, la verdadera energía que mueve al Universo, a todo lo creado, y sin la cual no existiríais.

65 También os oculto el libro de vuestro pasado, pues si contemplarais sus páginas, lloraríais de pena y enfermaríais de tristeza. En muchos, sería tan grande su horror y su amargura, que se considerarían indignos de perdón y redención. Ahí, en esas tinieblas, también brilla mi amor, impidiéndoos una agonía terrible y aparentemente sin fin, y preparando nuevos caminos donde podáis, con obras limpias, ir regenerando vuestro espíritu. Mas si conocieseis las páginas futuras del libro de vuestra vida, ¡cómo sonreiríais de dicha!

66 Cuando os hayáis elevado ya, recordaréis con gozo vuestros dolores pasados y daréis gracias al Padre, porque esos dolores fueron menos de lo que merecíais.

67 He aquí mi palabra dada por el entendimiento del hombre, la cual, para ser perfecta como la deseáis, es menester que os espiritualicéis y de ella participéis a vuestros hermanos por quienes os hablo. A éstos dadles idealidad, tranquilidad y estímulo; su trabajo es delicado para el espíritu y fuertemente pesado para la materia. Mi Obra necesita portavoces fuertes, sólo así podrá hacer las maravillas que el mundo incrédulo exige, o sea, aquéllos que imitan en su duda a Tomás, los que necesitan ver y tocar para convencerse, ignorando que ellos también podrían hacer maravillas, si imitasen menos a Tomás y más al Maestro que os habla.

68 Tuve que comunicarme por el entendimiento humano, ya que si hubiera elegido una forma más elevada no me habríais contemplado, ni me habríais sentido ni escuchado, porque os encontrabais en el tiempo del materialismo desmedido, de la ciencia humana egoísta, de la altura de la perversidad, en el que después de la muerte corporal los espíritus se encadenan a este mundo, no quieren desprenderse de su materialidad para ir a Mí; siguen amando la carne, siguen amando al mundo, y no escuchan mi voz.

69 Portavoces de mi palabra: Mientras vuestro trabajo no sea comprendido y veáis que no recibís el cuidado y la consideración que merecéis por la labor que desempeñáis, resignaos, perdonad, no perdáis vuestra afabilidad; mas cuando sintáis el toque espiritual de mi luz que busca vuestro entendimiento, para luego brotar por vuestros labios, pensad en Mí, entregaos con alegría en mi amor, servidme con infinito gozo, sabiendo que estáis sirviendo a vuestros hermanos. Yo responderé a vuestra preparación, llenándoos de gracia en esos instantes, mas para que seáis merecedores de todo esto, es menester que os dulcifiquéis y llevéis en vuestro corazón el sentimiento de la verdadera caridad.

La comunicación con el Padre debe ser exenta de sabidurías y filosofías terrenales

70 No penséis, en el instante de prepararos para mi comunicación, en sabidurías o en filosofías de la Tierra, porque todo ello será inútil ante mi sabiduría. Yo soy quien os inspiro en vuestros éxtasis y quien os da fuerzas para el desempeño de vuestra delicada misión. Si os entregáis a Mí, ¿qué podréis temer?

71 Pueblo: Multiplicaos, ayudad con vuestro pensamiento a éstos que son mis instrumentos; ellos en su éxtasis os dan la luz espiritual, el manjar que os fortalece y deleita; ellos sirven para que vosotros aprendáis. Mañana, otros harán por vosotros lo que hoy hagáis por ellos.

72 Hablo en este instante a los que por largo tiempo han extendido su mano para cortar los frutos del Árbol y recrearse con su rico sabor, sin hacerse responsables de compartir estos frutos con su hermana Humanidad.

Todo labriego espiritualista tiene una misión que cumplir dentro de la Obra divina

73 Todos tenéis una misión que cumplir dentro de mi Obra, todos tenéis los dones que puse en vosotros desde el inicio; por tanto, no dejéis que el peso de esta obra descanse solamente en unos, sino en todos.

74 No abandonéis estas tierras ni despreciéis estos momentos, porque todo aquello que no aprovechéis debidamente, lo habréis de llorar después, en espíritu; todo aquel discípulo que no practique mi Doctrina y no se desarrolle dentro de ella, o que sólo desarrolle la mente y no el corazón ni los dones en su espíritu, ese discípulo no habrá desarrollado todo su ser, será el suyo un desarrollo incompleto, que lo llevará por su propio camino, y no por el trazado por Mí.

75 Derramo entre vosotros prodigios, bendiciones y complacencias espirituales, a cambio de vuestro cumplimiento.

76 Yo escucho toda oración, mas no me pidáis para vos, pedidme para todo el Universo, y abogad también por la unificación y redención de este pueblo, al cual pertenecéis y el cual todavía no se encuentra a salvo.

77 Mirad que entre vosotros se encuentra la salvación de las naciones, la bendición y la paz de los pueblos, la presencia del Reino de los Cielos en la Tierra.

Cuál es la mejor oración

78 Orad, pero que vuestra oración esté formada con vuestras intenciones y obras del día; ésa será vuestra mejor oración; mas si queréis dirigirme un pensamiento, formulando con él una petición, decidme entonces, sintiéndolo: "Padre, hágase en mí tu voluntad". En ella estaréis pidiendo aún más de lo que podríais entender y esperar, y esa sencilla frase, ese pensamiento, simplificará aquel "Padre nuestro", con el que me pedisteis en otro tiempo.

79 Ahí tenéis la oración que todo lo pide y que mejor hablará por vosotros, mas no la digan vuestros labios, sino que la sienta vuestro corazón, porque decir no es sentir, y si lo sentís, no necesitáis decírmelo. Yo sé escuchar la voz del espíritu y entiendo su lenguaje.

80 ¿Qué mayor alegría para vosotros que saber esto? ¿Acaso creéis que Yo necesitaba que me dijeseis lo que tengo qué hacer? No os afirméis en la creencia de que para mis comunicaciones es menester de sitios adecuados, de vestiduras especiales y hasta actitudes determinadas, para que Yo me manifieste. Días vienen en que mi inspiración sea con vosotros en cualquier sitio y en cualquier hora, delante de diversas multitudes ante las cuales expresaréis mi pensamiento con palabras y lenguas que todos entenderán.

El templo único y verdadero, en el corazón

81 El único templo donde resonará esta palabra será en el corazón de vuestro hermano. ¿Vais acaso a aprender lenguas para saber dar mi palabra en idiomas distintos a los que habláis?

82 Yo os digo que expresaréis mis ideas, que son luz, y cada quien las recibirá en su propio idioma, como sucedió cuando mis apóstoles hablaban de mi Reino a los hombres de diversas lenguas o idiomas. Los que aceptan estas maravillas, las llaman milagros, mientras otros las niegan, juzgándolas imposibles, mas Yo os digo que son pequeñeces que sin esfuerzo podréis hacer cuando seáis en verdad discípulos de mi amor. Seguid los impulsos de vuestro corazón, oh mis portavoces, sin imitar a nadie, mirad que cada uno tiene una misión que desempeñar.

83 Podéis decir que la forma exterior del lenguaje con que hablé en el Segundo Tiempo y la que ahora uso, son diferentes, y en parte tendréis razón, porque Jesús os habló en aquel tiempo dentro de los términos y de las costumbres de los pueblos en que vivió, como hoy lo hago según la mentalidad de los que escuchan mi palabra; pero la esencia que viene de esa palabra, dada en uno y en otro tiempo, es la misma, es una, es inalterable. No obstante, esto ha pasado inadvertido para muchos que tienen el corazón endurecido y cerrada la mente.

84 Siempre hay quienes se apartan de la raíz para ir a lo exterior, donde se confunden y se pierden, sin saberlo. El lenguaje manifestado en cualquiera de mis hijos por quienes os hablo, es de gran sencillez y pureza, revela amor y tiene esencia espiritual, mas no os dejéis seducir con términos floridos que suenan muy bien en vuestro oído y que, sin embargo, nada dicen a vuestro corazón.

El corazón, dueño de la mente humana y el cerebro

85 Dejad estremecer vuestro corazón antes que vuestro cerebro y mente humana, porque aquél es dueño de éstos. Mientras más elevado es un hombre, más ama, se siente más humilde y es más sano.

86 Buscad mi Obra en lo más puro y elevado de vuestra fe, de vuestro amor y de vuestras concepciones. No compliquéis con conocimientos inútiles, ni opaquéis con cultos externos, la nitidez de esta Doctrina, no olvidéis que por esas causas y otras más que después os diré, os habéis extraviado del verdadero camino.

87 ¿Qué preferís? ¿Buscarme a través de los objetos que creáis para representarme, o recibir directamente en vuestro corazón el toque de mi amor o el llamado de mi voz?

La espiritualidad, mayor que títulos y nombramientos en la Tierra y los prodigios que ella trae

88 Espiritualizaos. En verdad os digo que quien logre esto, tendrá algo que vale más que todos los títulos y nombramientos juntos de la Tierra.

89 Veréis prodigios cuando esto sea y aun antes; muchos acontecimientos que os parecerán increíbles, pasarán. ¡Adelante, discípulos! No os dejéis sorprender por espíritus faltos de luz, ya sean encarnados o desencarnados; más bien, amadlos y ayudadlos que también son mis hijos muy amados, los cuales me buscarán como vosotros me buscasteis. Yo entonces saldré a su encuentro, y en mis brazos los recibiré como al hijo pródigo.

90 ¡Cuán grande es vuestra responsabilidad, Israel, con el Universo, con las nuevas generaciones! Debéis velar por esos hijos que broten de vuestro propio corazón, de vuestra carne y sangre, porque son espíritus de gran adelanto, con misiones delicadas.

91 Encauzadlos, Israel, no permitáis que esos jóvenes corazones se envenenen o se contaminen con el ambiente de perversidad que reina en este mundo.

Más allá de padres y custodios, los padres espiritualistas deben ser guías en lo espiritual y lo moral

92 Sed no tan sólo sus padres y custodios, sino también sus guías en lo espiritual y en lo moral. Así podréis marchar, cuando sea llegado vuestro tiempo, al Más Allá, habiéndolos dejado en tierra firme, con los ojos abiertos a la luz, con sus armas espirituales preparadas, con el corazón pleno de mi Obra, de mi enseñanza.

La delicada misión de preparar el camino a las nuevas generaciones

93 Mirad que de generación en generación mi Obra tendrá que irse acrisolando entre vosotros con mayor perfeccionamiento, porque os digo que mi Obra Espiritualista Trinitaria Mariana todavía no la conocéis, todavía no alcanzáis a contemplar su esplendor, no la presentís en toda su esencia y magnitud.

94 Es por esto que debéis preparar a esas nuevas generaciones, porque traerán algo más grande y perfecto de lo que habéis contemplado vosotros.

95 En el pueblo de Israel serán benditas todas las naciones de la Tierra. La huella del verdadero Israel será siempre de paz, y mi pueblo poseerá siempre la llave para abrir las puertas del mundo hacia el Más Allá.

96 Israel borrará las fronteras y los límites de las naciones; este pueblo será el que, en verdad, destruya la maldición de Babel.

97 ¡Mi Paz sea con vosotros!