El verdadero santuario. Sencillez y humildad en el culto a la Divinidad
1 Pueblo amado, os dice el Maestro: Vengo en busca de mi pueblo, del santuario que existe en vuestro corazón. Aquéllos que lo hayan cerrado para Mí, es tiempo de que lo abran a la espiritualidad; quien lo haya destruido, reconstrúyalo y dele firmeza; quien lo tenga en tinieblas, debe iluminarlo con la luz de la fe, mas en verdad os digo que no vayáis a perder vuestro tiempo construyendo templos materiales, pensando que la devoción, la gracia y el arte que en ellos pongáis, sean el mejor homenaje que me presentéis. Tan sólo os concedo que preparéis humildes lugares donde os pongáis a cubierto de la intemperie o de las miradas indiscretas.
2 A esos recintos, destinados tan sólo para vuestras reuniones, no los llaméis templos, porque podría suceder que el ignorante llegara a adorar esos lugares como si fueran sagrados. No introduzcáis en vuestras prácticas ritos o ceremonias; con ello podríais apartaros de la misión que os he confiado, que es la de sembrar la caridad y el amor.
3 Sencillez y humildad, tanto en lo exterior como en lo interior, es lo que os pido, y con ello tendréis mi presencia llena de esplendor en vuestro espíritu.
Méritos espirituales y buenas obras en vez de ofrendas materiales
4 No hagáis ayunos materiales ni sacrificios estériles para agradarme; no traigáis a estos recintos ofrendas materiales; no hagáis nada que no pertenezca al culto espiritual que debéis rendir a vuestro Padre. Si queréis entregarme una ofrenda, hacedme presente vuestros méritos de paciencia, de perdón, de amor de los unos hacia los otros, de dominio sobre vuestras pasiones, de espiritualidad en todos los actos de vuestra vida.
5 Entonces, ese perfume de vuestro corazón no será el aroma de las flores materiales que sature tan sólo una pequeña estancia, no será el perfume que se pierda en el aire, sino que será la ofrenda agradable que llegue hasta mi Espíritu Divino.
6 Si queréis ayunar, eximíos de lo superfluo, de lo innecesario para vuestro espíritu y vuestra carne; eximíos de toda baja pasión, de todo pecado. Éste es el sacrifico que sí recibo porque es en beneficio de vuestro espíritu, de vuestra propia materia y de vuestras futuras generaciones.
Espiritualidad, no misticismo
7 Pensad que la verdadera espiritualidad no encierra misticismo, fanatismo, prejuicios ni idolatría; que la verdadera espiritualidad es aquella que coloca a vuestro espíritu en su debido lugar, y a vuestra materia, con todos sus sentidos, en su debido sitio también; que la verdadera espiritualidad es la libertad para vuestro espíritu en su camino y la liberación para vuestra carne en su jornada; que vuestra carne no invada los caminos del espíritu, ni vuestro espíritu se convierta en cárcel para sí mismo ni para la materia.
8 Esta espiritualidad podréis alcanzarla oyendo mi palabra, estudiándola y sintiéndola.
No sentir horror por el pecado ajeno. No juzgar mal a nadie
9 Mas no sintáis horror ante el fango ni el pecado ajenos; no os escandalicéis jamás de escuchar o de mirar las cosas más abyectas entre los hombres; no juzguéis mal jamás, porque aquél que más peca, aquél que más asco pudiera produciros, es al que debéis inclinaros para levantarlo, es el que más necesita de vuestra oración, de vuestro amor, vuestro bálsamo y vuestra caricia.
10 Penetrad en el fango, no para tomar de él ni contaminaros, sino para que, imitando a Jesús, salvéis al que perdido pueda encontrarse; no os familiaricéis con el pecado ni con la maldad; combatidlos siempre con las emanaciones que broten de la vestidura de eternidad que os he venido a confiar.
El Padre nunca ha buscado el culto externo
11 Estoy en los corazones y vibro en vuestro espíritu. ¿Para qué habríais de representarme con objetos materiales, si estáis sintiendo mi divina presencia en lo más íntimo de vuestro ser? ¿No creéis que si Yo buscase el esplendor mundano, en lugar de haber nacido en cuanto hombre en un establo, hubiera nacido en el interior del templo de Sión? ¿Qué obstáculo hubiera impedido mi nacimiento en ese lugar, si sabéis que María era conocida en el templo y fue sumisa y obediente a todos los mandatos divinos?
12 Meditad en mi palabra y pensad que nunca he buscado el culto externo en los hombres, que sólo he venido a pedirles su amor, su elevación, su fe y todo lo que sea fruto de su espíritu.
13 Por un tiempo más conservaréis estos lugares dedicándolos a celebrar en ellos vuestras reuniones, porque aún son necesarios para que vengáis a escuchar la palabra que os he dejado, a analizarla y a tratar de ponerla en práctica; pero el tiempo de doctrinaros, el tiempo de vuestra preparación pasará, y entonces dejaréis de necesitarlos.
14 La flama de la fe se encenderá más y más en el espíritu de mis discípulos; cada corazón será un altar, el amor por sus semejantes será para ellos un culto, y en cada hogar habrá un santuario.
El Templo Universal del Señor es infinito
15 Haréis comprender a vuestros hermanos que con su oración se eleva su espíritu por encima de todo lo superfluo y de toda miseria terrestre, y ellos lograrán contemplar que el Templo del Señor es universal, es infinito y que está en todas partes, lo mismo en el espíritu del hombre que en su cuerpo, en lo visible que en lo invisible; comprenderán que así como pasó el tiempo en que me ofrecían sacrificios de sangre, también el culto por medio de ritos o de ceremonias exteriores deberá pasar. La espiritualidad vendrá a purificar vuestro ambiente y mi Doctrina llegará a ser comprendida.
16 Surgirá la verdadera oración, el culto elevado, espiritual, agradable ante mi mirada divina; la penitencia será bien entendida, aquélla que es arrepentimiento, enmienda y reparación de las faltas cometidas. Aparecerá en los hombres el amor verdadero basado en la limpidez del corazón, y llegarán a comprender que para orar son suficientes breves momentos, pero que para cumplir su misión, que es la de hacer la caridad entre sus hermanos, necesitan emplear todos los instantes de su vida.
17 Meditad en mis lecciones, oh discípulos, analizadlas, y encontraréis en su fondo más, mucho más de lo que las palabras expresan. Yo os ayudaré y os iluminaré para que conozcáis todo aquello que en mi palabra haya quedado oculto, porque la mente del portavoz no la haya llegado a traducir.
El banquete divino
18 Hoy os doy la bienvenida, sentaos a mi mesa. Lo mismo recibo al que me ama que al que me niega, a todos os acaricio por igual, porque todos sois mis hijos.
19 Me presento entre pecadores. ¿Acaso hay un justo en la Tierra? Vengo a ofreceros los bienes de mi Reino y a poner a vuestro alcance los medios para lograrlos. Si mi gloria me pedís, os la daré, porque os está prometida desde el principio de los tiempos.
20 Vosotros, los hijos del Señor, sois los herederos del Reino; ¡cuántos méritos tendréis que hacer para conquistar la Tierra Prometida! Unos la alcanzarán con una lucha larga y penosa; otros, en cambio, darán grandes pasos en el camino y pronto se acercarán al Reino de la luz. ¿Recordáis lo que prometí a Dimas mientras se hallaba en agonía, al ver su arrepentimiento, su fe y su humildad? Le ofrecí que ese mismo día sería Conmigo en el Paraíso.
La fuerza divina del perdón
21 Humanidad, Yo os pregunto, tomando a este pueblo como representante vuestro: ¿Hasta cuándo vais a levantaros amándoos unos a otros y perdonándoos mutuamente vuestros agravios? ¿Hasta cuándo queréis que sea la paz en vuestro planeta?
22 El perdón que proviene del amor sólo mi Doctrina lo enseña, y él posee una fuerza poderosa para convertir, regenerar y transformar al malo en bueno, al pecador en virtuoso.
23 Aprended a perdonar y tendréis en vuestro mundo el principio de la paz. Si mil veces fuese necesario perdonar, mil veces debéis hacerlo. ¿No os dais cuenta de que una reconciliación oportuna evita que apuréis un cáliz de amargura?
24 Os hablo del dolor al que os hacéis acreedores, el que habéis ido acumulando y que se desbordará llegada la hora. Yo nunca ofrecería semejante cáliz a mis hijos, pero en mi justicia sí puedo permitir que recojáis el fruto de vuestra maldad, soberbia e insensatez, para que volváis arrepentidos a Mí.
Profecía sobre los elementos desatados y eventos en el Cosmos
25 Los hombres han desafiado mi poder y mi justicia al profanar con su ciencia el templo de la Naturaleza en el que todo es armonía, y su juicio va a ser inexorable.
26 Se desatarán los elementos, se conmoverá el Cosmos y se estremecerá la Tierra. Entonces habrá pavor en los hombres y querrán huir, mas no habrá a dónde encaminar sus pasos; querrán detener las fuerzas desencadenadas, y no podrán, porque se sentirán responsables, y tardíamente arrepentidos de su temeridad e imprudencia, buscarán la muerte para escapar al castigo.
La Gran Prueba
27 Tres cuartas partes del haz de la Tierra desaparecerán y sólo una parte quedará salva para ser refugio de los que sobrevivan al caos. Vosotros veréis el cumplimiento de muchas profecías.
28 Vos, pueblo, que no ignoráis estas profecías, sois responsables de cuanto acontezca, si no veláis ni trabajáis para conservar la paz que os he confiado; cumplid mis mandatos y Yo os cumpliré lo prometido.
29 Preparad vuestro cayado y vuestra alforja, porque voy a enviaros como profetas y como emisarios a amonestar a los pueblos. Unos irán por el Oriente, otros hacia el Occidente y otros por los demás puntos y caminos de la Tierra.
30 No os llenéis de vanidad pensando que habéis sido los privilegiados en quienes he depositado mis mandatos en este tiempo para haceros mis discípulos; pero también os digo: No os conforméis con ser los llamados, haced méritos para que seáis de los escogidos. Desechad toda vanidad para que no imitéis al gusano que se hincha con la humedad de la tierra, para después convertirse en nada.
31 No durmáis, confiándoos en que os amo mucho para evitar que tengáis tropiezos. Ciertamente sois muy amados, pero también, por lo mismo, sois muy probados.
32 Os despierto para que vosotros despertéis a vuestros hermanos, para que todos seáis en el momento final mis discípulos, no los párvulos, no los pequeños débiles e ignorantes, sino los apóstoles fuertes.
33 No quiero encontrar en el momento de mi partida al traidor, al que me niegue o que dude de mi presencia después de 1950.
El ejemplo de Juan, discípulo, apóstol y profeta
34 Quiero que todos seáis como Juan, aquel discípulo bendito que jamás dudó de Mí; que jamás me negó y que después de mi partida como Jesús, supo comunicarse de espíritu a Espíritu con mi Divinidad, dando gran ejemplo al mundo porque me imitó y fue maestro entre los hombres y que, cuando sintió que el momento era llegado de penetrar en comunicación espiritual con su Padre, se retiró a la soledad y ahí, pleno de fuerza y de fe, pleno de espíritu, se acercó incontables veces hacia Mí, para recibir de mi fuente de profecía, de mi fuente de luz, de mi fuente reveladora de verdades, un caudal para la Humanidad el que, por mandato de mi Espíritu Divino, escribió para las generaciones de todos los tiempos.
35 Hoy estáis contemplando el cumplimiento de lo que Yo le revelé a Juan en Patmos, de lo que él escribió, pero el mundo continúa insensible, está sordo, está ciego.
36 Mas la palabra de Juan sigue vibrando en este instante, y cada acontecimiento, cada prueba, cada dolor, da testimonio de ella entre los hombres. Todo aquello de esa profecía será acertadamente interpretado, será comprendido para salvación de la Humanidad.
37 Así quiero que seáis, mi pueblo, como aquel apóstol; después del término de mi comunicación por el entendimiento del hombre, seréis maestros entre la Humanidad; daréis mi enseñanza con amor, con paciencia, con bondad. Cuando sintáis que mi Espíritu os llama a la soledad, que os invita al recogimiento y a la comunicación Conmigo, dejaréis las cosas del mundo y en cinco minutos de limpia preparación, recibiréis mis inspiraciones divinas, mis revelaciones para que las deis al mundo y lo preparéis con ellas.
38 Orad, velad, sembrad amor, extended la luz, dejad huella de caridad, y estaréis en paz con vuestra conciencia y en armonía con el Creador.
No basta con entender la palabra divina; hay que practicarla y dar ejemplo
39 Oíd con atención esta palabra, para que después la analicéis y la sembréis en el corazón de vuestros hermanos; no os conforméis con entenderla; hablad, dad ejemplo y enseñad con vuestras obras. Sed intuitivos, para que conozcáis cuál es el instante propicio para hablar y cuál es el momento oportuno para que vuestros hechos den testimonio de mi Doctrina.
40 Un solo idioma os doy para que extendáis mi palabra, y ese idioma es el amor espiritual, el cual será entendido por todos los hombres; un idioma dulce al oído y al corazón de la Humanidad, que irá derribando piedra por piedra la torre de Babel que en su corazón ha levantado; entonces mi justicia cesará, porque todos se entenderán como hermanos.
41 Las tierras son propicias y fértiles, pueblo; preparaos verdaderamente en espíritu y materia, y estaréis en condiciones de levantaros a sembrar la semilla de esta revelación, preparando a la vez el camino a las nuevas generaciones.
De los grandes espíritus pronto a encarnar entre la Humanidad
42 Os he prometido enviar a morar entre vosotros a los espíritus de grande luz, que esperan tan sólo el momento de acercarse a la Tierra para encarnar y cumplir una gran misión de restauración. Cuando aquellos seres habiten este mundo, ¿qué tendréis que enseñarles? Nada, de cierto os digo, porque ellos vendrán a enseñar, no a aprender. Os maravillaréis de escucharlos desde la infancia hablando de enseñanzas profundas, sosteniendo conversaciones con los hombres de ciencia y con los teólogos, asombrando con su experiencia a los ancianos, y aconsejando la buena senda a la juventud y a la niñez.
43 Bienaventurado el hogar que recibiese en su seno a uno de estos espíritus. ¡Cuán graves serán los cargos que se hagan a quienes traten de impedir el cumplimiento de mis enviados! Ved ahora por qué quiero que os vayáis purificando y regenerando, para que de generación en generación, vuestros frutos vayan siendo más y más limpios.
44 ¿Por ventura será vuestro hogar el que reciba la presencia de aquellos seres de luz? Si estáis preparados, os elegiré; si no lo estáis, buscaré corazones dispuestos y ahí los enviaré.
45 Vosotros creéis en mis profecías, pero habrá muchos que nieguen mis palabras de este tiempo como han negado las revelaciones pasadas, mas no temáis, que al cumplirse mis palabras ellos serán los primeros en inclinar su faz, avergonzados de su incredulidad.
46 Toda revelación divina que ha sido negada por los hombres, reconocida y creída será; todo lo que ha sido olvidado u ocultado por religiones y sectas, a la luz saldrá.
Respeto al Arcano Divino
47 Enseñaréis al mundo, con vuestro ejemplo, a penetrar con espiritualidad y respeto en las enseñanzas de lo revelado por el Padre, y a no tratar de ir más allá de lo concedido por Él. Amor, humildad, respeto: eso tendréis que enseñar a una humanidad que sin preparación espiritual ha intentado siempre interrogar los arcanos del Señor.
48 ¿No respetáis la alcoba de vuestros padres? Pues respetad más los secretos de vuestro Padre Celestial. Es tanto lo que os he descubierto y lo que os he mostrado, que no habéis terminado aún de conocerlo y ya queréis nuevos arcanos en qué penetrar.
49 A vosotros, discípulos de una ciencia superior, de una sabiduría que pertenece a una vida más elevada que la vida humana, os digo que no queráis saber más de lo que Yo os revele, porque caeríais pronto en confusión. Os he enseñado muchas lecciones y todavía tengo más que entregaros por conducto del entendimiento del hombre. Muchas nuevas revelaciones conoceréis, y comprenderéis más de lo que habéis imaginado.
50 Mi palabra, que es la divina lección, vendrá siempre acompañada de pruebas y acontecimientos en vuestra vida, para que esta Doctrina se vaya afirmando en vuestro corazón y no seáis los discípulos teóricos, sino los discípulos que deis testimonio de mi verdad con vuestras obras.
51 ¿No es verdad que muchas veces comprendéis alguna de mis palabras sólo hasta que habéis pasado una prueba?
De la partida de los seres queridos
52 Hablándoos en ocasiones sobre la inmortalidad del espíritu, sobre los erróneos conceptos que tenéis de la vida y de la muerte, no me habéis comprendido al instante de escuchar mi lección, pero ha llegado la prueba en el seno de vuestro hogar, habéis visto partir de este mundo a un ser querido y vuestros ojos se han abierto a la realidad, a la luz de la verdad, y me habéis dado gracias por haber puesto tanta perfección en todas mis obras, y por haberos sacado de vuestra ignorancia y de vuestra confusión.
53 Penetrad con la mente y con el espíritu en mi palabra; unificaos en el fondo de vuestro ser para que entre el espíritu y la materia sólo exista una voluntad; de esta manera comprenderéis más fácilmente mi Doctrina y atravesaréis con mayor elevación las pruebas.
54 Benditos sean los menesterosos de los bienes del mundo que vienen a tomar el pan de mi palabra con el anhelo de ser grandes, porque en mi camino lo lograrán. Bienaventurados los que siendo ricos en el mundo, dejen sus comodidades por venir a aprender de Mí, porque conocerán la riqueza verdadera.
55 Hoy desciende mi Espíritu en un rayo de luz sobre la Humanidad, en un tiempo en que no existe el temor a mi justicia, ni el amor de los unos a los otros.
56 Sois un pueblo humilde, testigo de mi presencia y también de mi palabra, mas en este pueblo falta amor, y no contemplo respeto a mi manifestación, porque se ha familiarizado con ella. Ésa es la razón por la que a veces os reclamo, tocando con mi palabra llena de justicia, la indiferencia de vuestro corazón.
57 Pensad, oh discípulos, que si no tenéis ahora respeto a esta Obra divina, no podréis ser más tarde los que vayáis por el camino del cumplimiento, como labriegos obedientes, en la Obra de vuestro Maestro.
El fantasma de la guerra que ronda sobre la Humanidad
58 Este instante es de prueba para la Humanidad; los grandes pueblos del mundo están haciendo preparativos para lanzarse de nueva cuenta unos contra otros, como fieras sedientas de sangre y ciegas de odio. Los pueblos pequeños se encuentran temerosos ante el presagio de la guerra, que es luto y destrucción. Los hogares se ensombrecen, los corazones laten llenos de terror, y los amantes de la paz y de la justicia se atormentan ante el fantasma de la guerra que amenaza la paz de los hombres.
59 ¡Cuántos sueños de progreso se van desvaneciendo en estos momentos! ¡Cuántas ilusiones se ven extinguidas y cuántas vidas están ya sentenciadas! Ésta es la hora de iniciar el trabajo de hacer sentir vuestra presencia en el mundo, oh pueblo; éste es el instante propicio para orar.
60 Orad haciendo sentir vuestra fe, uniendo vuestro corazón al de todos los que en esta hora de angustia me invocan y ruegan porque la paz se haga en el mundo. Orad por todos los que se han apartado de toda práctica del espíritu, y que sólo viven en la persecución de una meta material que, por sus ambiciones, por sus odios, se han trazado.
61 Llenad el espacio de pensamientos puros, y que cada uno de ellos sea como una espada que, en lo invisible, ahí donde vibran los pensamientos de los hombres, vaya luchando por lograr la destrucción de las tinieblas que amenazan invadir al mundo; mas tened fe en la fuerza de la oración, porque si pensáis que ella se pierde en el infinito, no tendrá la potestad necesaria para llegar hasta la mente de vuestros hermanos.
Todo pensamiento y toda oración es escuchada por el Padre
62 Hasta Mí llegan siempre vuestros pensamientos por imperfectos que sean, y escucho vuestras oraciones, aunque carezcan de la fe que siempre debéis poner en ellas. Es que mi Espíritu capta la vibración y los sentimientos de todos los seres, pero los hombres que se encuentran distanciados entre sí por su egoísmo, alejados de la vida espiritual por el materialismo en que hoy se han dejado envolver, no están preparados para lograr comunicarse unos con otros por medio de sus pensamientos.
Educar al espíritu; practicar la comunicación de espíritu a espíritu sin esperar resultado alguno aún
63 Sin embargo, Yo os digo que es menester que empecéis a educar a vuestro espíritu; para lograrlo, hablad a los espíritus aunque no tengáis contestación aparente de ellos. Mañana, cuando todos hayan aprendido a dar, comenzarán a tener indicios de una comunicación espiritual jamás presentida por los hombres.
64 Vuelvo a deciros que Yo capto todo pensamiento y plegaria; en cambio, el mundo no sabe recibir mi inspiración ni se ha preparado para dejar brillar en su mente mis divinos pensamientos, ni oye mi voz cuando contesto a su llamado. Pero Yo tengo fe en vosotros, creo en vosotros, porque os he formado y os he dotado de un espíritu que es un destello del mío, y de una conciencia que es imagen mía.
65 Si os dijera que no espero que lleguéis a perfeccionaros, sería tanto como si declarase haber fracasado en la obra más grande que de mi voluntad divina ha brotado, y eso no puede ser.
66 Sé que estáis en el tiempo en el que vuestro espíritu saldrá victorioso de todas las tentaciones que ha encontrado a su paso, después de lo cual surgirá pleno de luz a una nueva existencia.
67 En esta comunicación que hoy he tenido con vosotros, os he entregado tan sólo una lección que servirá para daros una idea de lo que será en el futuro vuestra comunicación con el Padre, y también con vuestros hermanos a través del pensamiento. Ésa es la meta que debéis alcanzar, mas debéis cuidaros de no llegar a ella empleando medios impropios de una obra tan pura como ésta.
68 Analizad, practicad, sed perseverantes y llegaréis a alcanzar la comunicación de espíritu a Espíritu. Hoy venís bajo la sombra del árbol, donde escucháis la voz que os habla en el Tercer Tiempo, la voz del Espíritu de Verdad.
69 Vuestra elevación en este día ha sido grande porque la prueba ha sido en vuestro camino. El temor se apoderó de vuestro corazón en las últimas albas y habéis velado; los aletargados despertaron y los débiles se levantaron en busca del árbol donde se halla la fuerza para resistir los torbellinos.
Israel, protegido por la misericordia divina
70 ¿Por qué teméis, pueblo, si os encontráis bajo la protección de mi misericordia? Que no os falte la fe, cumplid mis mandatos, recordad que siempre que confiáis en Mí, mi palabra es en vuestra boca, mi luz en vuestro entendimiento; entonces habréis asombrado a la Humanidad. No olvidéis que siempre que vuestra desconfianza os ha apartado de Mí, habéis visto huir de vosotros toda potestad.
71 Mucho teme vuestro espíritu la esclavitud, porque ya la conoce; mucho teméis al yugo del Faraón. Amáis la libertad en el mundo, y a través de ella vais en pos de la paz. No queréis guerra, sangre o dolor; buscáis hacer méritos para que vuestros hijos no penetren en el caos, y oráis para tener lucidez, para regeneraros y tener un átomo de limpidez.
La paz sólo puede provenir del Padre
72 Sólo Yo puedo daros la paz porque sólo en Mí existe. Penetrad en el seno de las religiones buscando esa paz y no la encontraréis. Escuchad a los llamados príncipes de la palabra y os convenceréis de que su palabra no tiene esencia de paz; buscadla desde las regias mansiones hasta las más humildes chozas y no la encontraréis, porque en este tiempo se ha apartado de la Tierra.
73 ¿Por qué cuando creyentes e increyentes escuchan mi palabra en estos humildes recintos, sus corazones se sienten inundados de paz? ¿Verdad que este solo hecho podría bastar para probaros que mi Espíritu Divino es quien se comunica con vosotros?
74 Es la tercera vez que vengo para traeros mi paz, para llenaros de valor, de fe y fortaleza, a recordaros que estáis destinados a llevar bendiciones y paz al corazón de los hombres.
75 Ya la Humanidad espera y ansía que lleguen aquéllos que le tiendan su mano con verdadera caridad, y la tierra ya está fecunda para sembrar en ella la semilla de amor; la peste avanza de comarca en comarca, las enfermedades extrañas aparecen sin que la ciencia las pueda combatir; la confusión de ideas y la degeneración moral han llevado al mundo al abismo, y mis emisarios no han llegado aún para mitigar aquellas penas y hacer luz en aquellas tinieblas, porque muy lentamente se preparan.
76 Si alguno titubea porque se juzga menesteroso y contempla sus vestiduras raídas o pobres, es porque se encuentra falto de fe y sin darse cuenta está blasfemando ante mi Divinidad.
77 ¿Aún os inclináis delante de los grandes de la Tierra? ¿Aún os sorprenden las riquezas humanas? No, mi pueblo, lo único grande y de verdadero valor en la vida del hombre es la elevación espiritual, y hacia ella os conduce mi palabra.
Los grandes y poderosos en la Tierra, menesterosos en el Reino divino
78 ¡Cuán menesterosos llegan ante mi puerta celestial los que fueron grandes y poderosos en la Tierra, porque se olvidaron de las joyas espirituales y del camino de la vida eterna! Mientras la verdad de mi Reino le es revelada a los humildes, se les oculta a los sabios y entendidos, porque harían de la sabiduría espiritual lo mismo que han hecho de la ciencia material: buscarían en esta luz tronos para su vanidad y armas para sus guerras.
79 ¿Quiénes sois vosotros a los que he abierto este arcano? Sólo conocéis que ya habéis sido antes, pero no sabéis quiénes fuisteis, por lo cual ignoráis quiénes sois y quiénes seréis y de dónde habéis venido, o a dónde iréis. Por eso he venido a vosotros como Maestro, para enseñaros cuanto ignoráis.
Jacob y su hijo, el patriarca José
80 En el Primer Tiempo Jacob y su familia reconocían al Dios verdadero, y al contemplar el Padre que aquellos hombres conservaban la simiente de la fe en Su Divinidad, sirviéndose de José los envió a habitar en el seno de un pueblo pagano e idólatra, para dar ahí testimonio de Su existencia y de Su poder.
81 Ahí, al paso de los años se multiplicó la familia del patriarca; sus hijos formaron nuevas familias y éstas se convirtieron en tribus. Mas he aquí que un nuevo soberano de aquella comarca sintió temor de aquel pueblo que bajo su reinado crecía, le quitó la libertad y lo hizo su esclavo, cargándolo de cadenas y trabajos.
82 La prueba fue grande, larga y penosa. Los hombres trabajaban y sucumbían bajo el látigo, y el llanto y la amargura era en el corazón de las mujeres. Sobre aquel pueblo fue la humillación y la miseria, para probar su fe y fortaleza ante los gentiles; mas el Padre, conmovido por el dolor de Su pueblo y queriendo manifestar al Faraón Su poder, llamó a un varón llamado Moisés, a quien preparó e inspiró para que libertase a Su pueblo.
El llamado de Moisés
83 Díjole así: "Id y manifestad mi justicia y poder ante el Faraón y ante mi pueblo, porque han flaqueado hasta los míos, me han olvidado y han dejado que su corazón se contamine con las costumbres y creencias de los gentiles. A vos, que habéis sido fiel, os doy esta orden para que encendáis en los vuestros el ideal de libertad, y convenzáis al Faraón de que deje marchar a Israel hacia Canaán, la Tierra Prometida, para que sirva a su Dios. Haced que el pueblo ore, que vele y reconozca que su libertad no la conseguirá por medio de las armas fratricidas".
84 Aquel varón se presentó varias veces ante el Faraón para pedir la libertad del pueblo, la cual una y otra vez le fue negada. El Señor entonces hizo sentir Su justicia y sobre el Egipto se desataron las plagas y las calamidades, llegando el dolor y el exterminio a tal grado, que el rey llamó a Moisés y le concedió que saliera de sus tierras con su pueblo.
85 Cuando Israel marchaba en pos de su libertad, el mar se abrió para dar paso a mi pueblo, y fue entonces cuando el Faraón reconoció que aquel hombre realmente tenía potestad divina.
86 Moisés alentaba la fe de su pueblo para que soportara las privaciones y sufrimientos de la jornada. La travesía fue larga y azarosa, muchos cayeron en el camino agobiados por la fatiga o la ancianidad, sin poder contemplar la Tierra de Promisión, pero sus hijos llegaron a la Tierra que manaba leche y miel y que esperaba al pueblo de Israel.
87 Como un nuevo paraíso se ofrecía esa tierra a aquéllos que la habían conquistado. Allí había paz, fertilidad y abundancia, extensos valles, agua cristalina y hermoso cielo, y en ella se multiplicó aquel pueblo, ahí floreció su culto hacia el Dios verdadero.
El pueblo israelita del Primer Tiempo perdió la gracia divina al caer en idolatría
88 Mas no fue eterna aquella paz y aquella dicha, porque aquel pueblo cayó de nuevo en tentación, en idolatría y en división en el seno mismo de aquella tierra de bendición. Perdió su vigor y volvió a ser dominado por pueblos paganos y ambiciosos. Cuando oró y me buscó, fue fuerte; mas cuando me olvidó por los placeres y vanidades, se despojó de mi gracia.
89 Recordad la sabiduría de Salomón y la inspiración de David; grande fue el esplendor de sus reinados, mas cuando cayeron en tentación, todo lo perdieron.
90 Volvió aquel pueblo a ser vasallo de pueblos extranjeros y más tarde súbdito del César. El pueblo había olvidado su pacto con Jehová y era menester que el Padre lo renovara, para que se cumpliera la palabra de los profetas, por la cual se le había prometido un Salvador, un Mesías al pueblo.
91 Y un átomo, un destello del Verbo de Dios se hizo hombre para venir a salvar a todo perdido y enseñar al mundo el camino que conduce a la mansión espiritual, al Reino de los Cielos, la verdadera Tierra de Promisión.
La llegada del Mesías, el libertador. De los mártires del Segundo Tiempo
92 El nuevo libertador era Jesús, el Mesías en quien encarnara la irradiación del Verbo, quien venía a enseñaros la mansedumbre, y que encontrando a Su pueblo como esclavo, le enseñaba a dar al César lo del César y a Dios lo de Dios, libertando de esta manera al espíritu.
93 Si Moisés no penetró en la Tierra Prometida y sólo contempló su silueta desde lo alto de un monte, Cristo desde la cruz contempló el Reino de los Cielos, donde habría de esperar a todos Sus hijos.
94 ¡Cuánto padecieron los que me siguieron! Por comarcas, provincias y reinos fueron buscados y perseguidos; el látigo, el martirio y el cadalso se levantaron en el camino de aquéllos, y muchos, para poder orar y pronunciar sin temor mi nombre, buscaron las entrañas de la tierra, mas ¡cuántas veces tembló la mano del verdugo delante de un seguidor de Cristo, al contemplar su entereza y su fe! ¡Cuántas veces los mismos reyes se estremecieron ante la presencia de aquéllos, o al escuchar la palabra inspirada de sus víctimas, que morían pronunciando el nombre de su Maestro!
95 La huella de Jesús fue de sangre y ése fue el camino que siguieron los apóstoles y los mártires, mas la lucha cesó cuando al fin se hizo luz en el espíritu de la Humanidad, vencida y abrumada por tantos milagros de fe y tantos sacrificios de amor.
96 Mi palabra resonó en las naciones y mi Doctrina penetró en los corazones, y hubo un tiempo en que la paz del reino de Dios se sintió en la Tierra. Cristo era amado, lo mismo por los reyes que por los pobres, y Su presencia era sentida en los corazones. Los pueblos se acercaron unos a otros y muchos odios desaparecieron. Mi nombre fue entonces pronunciado con amor por todas las lenguas.
Las doce tribus de Israel, de nuevo en el planeta Tierra
97 Mas, ¿en dónde está aquel pueblo que venció al Faraón y resistió las pruebas del desierto? ¿En dónde están también aquéllos que después, con su sacrificio, vencieron imperios y reinados llevando como arma la palabra de Jesús? En verdad os digo que están en la Tierra, pero nuevamente he sido olvidado, y mi Ley y mi Doctrina adulteradas. Entonces, a los espíritus que han sido fieles, humildes y abnegados, los he enviado nuevamente a la Tierra para que den testimonio de mi llegada y de mis palabras; mas a este pueblo, en este tiempo, no lo he formado con una sola raza ni en una única nación, porque os he dicho que Israel, el pueblo de Dios, no está en la carne sino en el espíritu.
98 Yo soy el único que puede aclarar quiénes sois y os lo vengo a decir. Vengo a revelaros a qué habéis venido y a señalaros el punto a donde debéis ir; vosotros sois simiente de aquel pueblo fuerte, y habéis venido a esta vida a luchar por alcanzar el reino de paz del espíritu y llevar la luz al mundo, como en otro tiempo vencisteis las amarguras del desierto por alcanzar la Tierra Prometida.
99 Por eso os señalo vuestra heredad y os revelo vuestros dones, para que ellos sean las herramientas con que labréis las tierras y las armas con que luchéis. ¿Por qué teméis entonces? ¿Queréis seguir siendo esclavos? No, me dice vuestro corazón.
100 Os anuncié, por distintos portavoces, gran caos en la Tierra, y mientras unos creyeron aunque durmieron, otros dudaron y fue menester que el rumor de la guerra llegase a ellos para que despertasen; fue necesario que vuestros hijos fueran llamados a las armas, para que creyeseis en mi palabra al ver su cumplimiento.
101 Velad y orad y no temáis por vuestros hijos, que Yo a ellos los haré soldados de paz entre las multitudes.
102 Elías es delante de vosotros y de las naciones, abriendo camino y libertando a los espíritus con la luz de la verdad. Sabed juzgar mi palabra y analizadla, para que sepáis descubrir su esencia divina.
103 Os revisto de fortaleza y os dejo mi bendición.
104 ¡Mi Paz sea con vosotros!