Jesús: Ejemplo de amor infinito, camino de salvación.

1 Sed fuertes ante las tentaciones del mundo y de la materia. Cuando os encontréis ante los dolores de una prueba, recordad mis lecciones del Segundo Tiempo y seguid mi ejemplo.

2 Me preguntáis cómo fue posible que a Jesús lo tocasen las tentaciones del mundo, a lo que Yo os contesto que no fueron tentaciones bajas las que tocaron el corazón de vuestro Maestro.

3 El cuerpo que tuve en el mundo fue humano y sensible; era el instrumento que utilizó mi Espíritu para entregar mis lecciones a la Humanidad; sabía la prueba que le esperaba porque mi Espíritu se lo revelaba y aquella materia sufrió por el dolor que lo aguardaba.

4 Quise que aquel cuerpo os diese aquellas muestras de humanidad, para que quedaseis convencidos de que mi dolor fue real y mi sacrificio, en cuanto hombre, verdadero.

5 De no haber sido así, mi sacrificio no hubiese tenido mérito ante los hombres. Por eso tres veces invocó Jesús la fuerza de mi Espíritu, que era quien lo animaba para vencer en la dura prueba. La primera vez fue en el desierto, la segunda en el Huerto de los Olivos, la tercera en la cruz.

6 Menester fue hacerme hombre y entregaros mi cuerpo y sangre para que en ese cuerpo hiciese mella el dolor que la Humanidad le infiriese.

7 Si Yo hubiese venido sólo en Espíritu, ¿qué sacrificio hubiera hecho por vosotros?, ¿a qué hubiese renunciado y qué dolor podíais haberme hecho sentir?

8 El Espíritu Divino es inmortal; el dolor, como vosotros lo entendéis, no llega a Él; mas la carne sí es sensible al dolor, es limitada en sus potencias, es mortal por naturaleza; por eso elegí ese medio para manifestarme al mundo y ofrecerle mi sacrificio verdadero, para enseñaros el camino de vuestra salvación.

9 Mientras seáis pecadores, tenedme presente en aquella Pasión y recordad aquella sangre, para que, arrepintiéndoos de vuestras faltas, os purifiquéis y tratéis de imitarme en aquel ejemplo de amor infinito que os di.

10 Mientras seáis hombres, recordadme en aquella cruz, perdonando, bendiciendo y sanando a mis verdugos, para que vosotros, a lo largo de vuestro pesado camino, también bendigáis a quienes os ofenden y hagáis todo el bien posible a quienes os hubiesen causado algún mal.

11 Quien obre en esa forma será mi discípulo, y en verdad os digo que su dolor será siempre breve, porque Yo le haré sentir mi fuerza en los instantes de su prueba.

12 Muy pocos son los que anhelan enseñar a sus hermanos con los ejemplos del Maestro. Lo mismo entre este pueblo que en la mayoría de las religiones, se da la enseñanza con palabras que carecen de fuerza, porque les falta ser confirmadas con obras y ejemplos de amor.

13 Ahora tenéis oportunidad de escuchar la explicación de mi Doctrina, la que irá puliendo vuestro corazón hasta dejarlo preparado para desempeñar la misión que a vuestro espíritu he confiado.

14 No temáis seguir mis pasos, porque a ninguno le exigiré que me iguale en mi sacrificio. También debo deciros que sólo aquel cuerpo tuvo la capacidad para apurar el cáliz que mi Espíritu le ofreció; otro hombre no lo hubiese apurado, porque mi cuerpo tomó vida en la virtud y se fortaleció en la pureza de Aquella que ofreció Su seno para concebirlo: María.

Pueblo: Es tiempo de recogimiento, preparación y oración.

15 Meditad, pueblo, y aprovechad este bendito silencio en que penetráis al escuchar mis enseñanzas. En verdad os digo que en estos instantes de recogimiento y espiritualidad, mi semilla germinará en vuestro corazón.

16 Alcanzáis en este día la unión y la paz dentro de vuestro corazón, para presentaros ante Mí como un solo ser, consciente del acto que va a presenciar, al oír mi palabra por medio de un portavoz, y Yo recibo a vuestro espíritu.

17 Todo lo que me ofrecéis limpio y sencillo en vuestra oración y en vuestras prácticas, lo tomo como el justo tributo de los hijos hacia su Padre Celestial.

18 Orad por todos los seres; anhelad la armonía y comprensión de todos hacia Mí, y que vuestra oración se eleve como un canto, como un himno ferviente que levante a los espíritus y les señale el camino por el cual llegarán al final de su destino.

19 La más ferviente petición que hacéis es que haya paz en este mundo; que vuelva a los hombres la vida patriarcal de otros tiempos, y Yo os digo que esa paz volverá cuando vosotros, mis nuevos discípulos, hayáis puesto los cimientos de un mundo nuevo, para lo cual os estoy preparando.

20 Cuando miréis en cada semejante un hermano, cuando hagáis desaparecer la diferencia entre unos y otros y me améis en ellos, estaréis mirando los albores de un nuevo tiempo. Y la vida será risueña para el hombre y Yo seré reconocido y amado como Padre.

Palabra divina: Una misma esencia en tres tiempos distitntos.

21 Mi palabra de este tiempo es la misma que os di en Jesús; es la misma corriente cristalina que bañó vuestro espíritu cuando me seguisteis por las tierras de Palestina.

22 Su esencia os es conocida, su sabor no lo podéis confundir jamás, porque quedó impreso en vuestro espíritu su sello divino.

23 Y ahora que he descendido para comunicarme por medio de estos hombres y mujeres, y oís la palabra que brota por sus labios, reconocéis que sólo puede venir de Mí, y me preguntáis por qué no elegí otra forma para hacer llegar a la Humanidad mi mensaje de este tiempo.

Enviados del Tercer Tiempo: Los espíritus virtuosos que están diseminados entre la Humanidad.

24 Me decís que no hay entre vosotros hombres de acrisolada virtud, capaces de servirme. No están Moisés ni los profetas del primer Tiempo; tampoco están Pedro ni Juan, pero en verdad os digo que en todos los tiempos he enviado espíritus virtuosos, y entre ellos están éstos que me han servido con humildad; amadlos y ayudadlos, porque su cargo es muy grande.

25 He conservado su mente y corazón como una fuente limpia, y muchas veces ha sido el dolor el mejor medio para purificarlos. Su vida es semejante a la de mis enviados de otros tiempos, Yo los bendigo. ¡Bienaventurados los que así me han seguido y han sentido toda la importancia del cargo que Yo les he dado!

26 Os invito a penetrar a mi Reino, oh pueblo amado. Así estoy llamando a todas las naciones de la Tierra sin distinción alguna, mas sé que no todos me escucharán.

27 La Humanidad ha apagado su lámpara y camina entre tinieblas, pero ahí donde sólo se advierte confusión, surgirá un iluminado mío que hará luz en derredor suyo; un guardián espiritual que vele y espere mi señal, para dar la voz de alerta, que despierte y conmueva a sus hermanos.

28 Dejad que el amor de esos enviados sea semilla fructífera en vuestro corazón; no los desconozcáis si se presentan ante vosotros con la pobreza material; oídlos porque van en nombre mío a entregaros un poder que ahora no conocéis. Os enseñarán la oración perfecta, os librarán de los lazos de materialismo con que estáis atados, para daros la libertad espiritual y podáis elevaros a Mí.

29 Vosotros que me oís, esperáis ansiosamente el cumplimiento de todas mis palabras.

30 Anheláis ver a la Humanidad convertida en mi discípulo; me pedís ser de aquéllos a quienes Yo envíe con difíciles misiones a otras tierras, y en verdad os digo que antes debéis prepararos, porque la lucha que os espera será grande.

31 Mas no todos los enviados de quienes os hablo están entre vosotros, ni todos habrán oído mi palabra a través de portavoces; muchos de ellos hablarán intuitivamente, porque Yo los he preparado espiritualmente; los he distribuido sabiamente, para hacer llegar mi luz a todos vuestros hermanos.

32 ¿Cómo podéis creer que mientras he descendido a vosotros, pudiese descuidar a otras naciones, si todos sois mis hijos? ¿Creéis que alguien está lejos o fuera de Mí, si mi Espíritu es universal y comprende todo lo creado?

33 Todo vive y se alimenta de Mí. Por eso mi rayo universal ha descendido sobre todo el orbe, y el espíritu ha recibido mi influencia en este y en otros mundos, porque he venido a salvar a todas mis criaturas.

Labriegos: La importancia de dejar huella.

34 No quiero que desperdiciéis este tiempo, que paséis por el mundo sin dejar huella de vuestro paso, sino que seáis verdaderos cultivadores de la semilla que os confío y que, cuando abandonéis este mundo, sigáis trabajando hasta hacer florecer vuestra siembra en el espíritu de vuestros hermanos.

Cumplimiento de las leyes: El camino para alcanzar la libertad espiritual y humana.

35 Vuestro mundo está lleno de esclavos, ésa es la causa por la que en cada hombre alienta un profundo anhelo de libertad; pero no debéis culpar de ello a las leyes del espíritu ni a las humanas, sino a vosotros mismos, porque la verdadera Ley, ya sea divina o humana, debe conducir, guiar, enseñar y proteger, pero nunca encadenar.

36 No vengo a ataros a mis mandatos, sólo os inspiro, porque no recibiré otro cumplimiento que no sea el que haya nacido de vuestro espíritu consciente y preparado.

37 Sed libres dentro de mis leyes, pero llevad por hábito la obediencia.

38 Comprended que no sois libres espiritualmente porque -alejados de la esencia divina, de la Ley de amor a vuestro Dios sobre todo lo creado, y de amaros los unos a los otros como hermanos en el Creador- os habéis hecho esclavos del fanatismo religioso, de la idolatría y de la superstición.

39 Tampoco sois libres dentro de las leyes humanas, porque éstas, que deberían impartir la justicia entre la Humanidad, han sido contaminadas por el egoísmo de los pueblos, por la injusticia y por la mentira.

40 Dad cumplimiento a las dos leyes que rigen al hombre que, en esencia, forman una sola, porque ambas proceden de Mí.

41 Los que gobiernan y los que están encargados de conducir a los espíritus, son también hijos de mi Divinidad; las leyes que unos y otros aplican deben ser hermanas y, sin embargo, ¡cuán distantes caminan y viven unos de otros!

42 ¿Cuándo podrá llegar la Humanidad a dar a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César?

43 Mientras unos se concretan a cumplir únicamente con las normas del mundo, desconociendo toda Ley divina, otros buscan la elevación del espíritu a través de los caminos que les marcan las diversas religiones, a pesar de llevar la rebeldía en su corazón, evitando el someterse a las leyes de la Tierra.

44 En verdad os digo que ni unos ni otros están cumpliendo con su deber.

45 ¿Veis el astro rey que aparece por el Oriente cada día, cómo alumbra y calienta a todos por igual, sin distinción de ninguna criatura?

46 Así es el amor del Padre para cada uno de Sus hijos, y así debería ser vuestro amor y vuestra justicia, para que en esa forma fueran aplicadas mis leyes sobre la Humanidad.

47 ¿No contempláis la perfecta armonía que existe entre lo divino y todo lo que ha sido creado por vuestro Señor? Entonces, ¿por qué entre los humanos que son hijos de Dios, no puede haber armonía perfecta?

48 Bienaventurado el que escuche este llamado y reconozca la era de luz en que vive, porque podrá continuar caminando en la senda de evolución espiritual.

Discípulos: Lo que debéis hacer para ser testimonio viviente de la Enseñanza Divina.

49 Estáis ya en los últimos años en que escucharéis mi palabra, la que ha sido en vuestra vida como un destello de mi sabiduría.

50 Esta enseñanza quedará grabada en libros, y ella y los discípulos que en verdad se preparen y lleven fe inquebrantable en su corazón, serán el testimonio viviente que deje, cuando llegue la hora de mi partida, a los que no me oyeron en este Tercer Tiempo.

51 Bienaventurados los que permanezcan fieles a pesar de las pruebas, porque ellos alcanzarán sabiduría y paz.

52 Para que cada quien pueda cumplir con la misión que ha recibido, debéis uniros en una sola voluntad, apartar la pereza de vuestra materia hacia las enseñanzas espirituales, y dejar de concentrar vuestra atención tan sólo en lo que toca a vuestra vida material, para pensar ya en vuestro espíritu.

53 Yo soy la vida eterna; si queréis alcanzarla, sólo tenéis que dar cumplimiento a mi Ley.

54 Que este recogimiento que tenéis dentro de mi recinto al escuchar mi palabra, lo sepáis conservar después, y sea en vuestra vida orden, respeto, disciplina, humildad.

55 Estoy iluminando a vuestro espíritu, a vuestra mente y corazón; estoy encauzando vuestra vida.

56 Quiero que mi enseñanza eche raíces en vuestro corazón para que sea inolvidable, porque no sabéis cuánta falta os hará en los tiempos de la lucha, ni conocéis el tiempo que tengáis que permanecer en esta Tierra. Por eso haced el bien a través de mi Doctrina, para que cuando el Padre os haga el llamado, ese llamado no os sorprenda, sino que os encuentre trabajando como el buen labriego.

57 De cierto os digo que esta enseñanza restablecerá la moral de este mundo, ya que será un paso hacia la espiritualidad, porque ella despertará los corazones a la fraternidad.

58 En este tiempo aún sigo siendo el incomprendido, porque mientras los humildes, en su ignorancia, me ofrecen cultos fanáticos, los que pasan por sabios o poderosos dicen bastarse a sí mismos.

59 ¡Cuán pocos me siguen!

60 Pueblo amado: Dejad que mi palabra os siga preparando.

61 Yo doy paz a vuestro corazón, paz a vuestro hogar y libertad a vuestro espíritu, en los instantes en que la materia se halla entregada al sueño. Conservad esta gracia y tomad mi bendición.

62 ¡Mi Paz sea con vosotros!