Espíritu y materia: Dos sendas con leyes instituidas por Dios
1 Me presentáis peticiones espirituales y humanas, nada podéis ocultarme, todo lo sé. Por eso hablo a cada uno para que no desmayéis y sigáis paso a paso en la senda de esta vida.
2 En la senda humana recorréis un sendero que tiene un final; en la senda espiritual, vuestro espíritu va también paso a paso en el camino del espíritu que es infinito. En las dos sendas hay leyes instituidas por Mí, y para su cumplimiento me derramo en fortaleza y luz, para que no cometáis yerros y no tropecéis. El cumplimiento de una ley ayuda al cumplimiento de la otra; ambas son justas y perfectas.
3 El espíritu lucha por su vida eterna, por su sustento, por su perfeccionamiento, su crecimiento o desarrollo espiritual; busca el pan de la vida eterna cuando tiene hambre, el agua de la gracia cuando tiene sed, el báculo cuando se siente débil o cansado, el libro cuando se siente ávido de inspiración o enseñanza; busca también el bálsamo espiritual cuando se siente enfermo o decaído. También vuestro ser humano lucha afanosamente por su conservación y desarrollo, por su salud, por el pan para sustentarse, por la enseñanza para abrirse paso en la vida, y ambas luchas son semejantes y en ellas derramo bendiciones.
4 Mas el espíritu busca también el placer espiritual, el goce en lo divino, la satisfacción en lo elevado. Vuestra carne y vuestro corazón demandan también placeres y goces en esta Tierra, ¿y acaso os he privado de ellos? No. Me place que vuestro espíritu goce, y que ría también de paz y alegría vuestro corazón. No soy el Dios de la tristeza; si vengo siempre en busca del triste, del enfermo, es para convertir al enfermo en sano y al triste en alegre. Solamente vengo esclareciendo cuáles son los placeres reales del espíritu y del corazón, y cuáles son los superficiales y las bajas pasiones, para que de todo aquello insano os libréis, y gocéis con lo verdadero, con lo lícito, y con lo que Yo os he entregado.
Amor Divino: El ejemplo que debemos imitar
5 ¡No temáis, no fijéis vuestra mente en los sufrimientos, en las pruebas! Recordad que soy amor; pensad que os amo, que quiero conservaros, que soy vuestro Cirineo, vuestro Maestro, vuestro Padre y amigo; que soy vuestro bálsamo y consuelo; que estáis, más que en mi mano, en mi corazón. Levantaos y convertíos en paz, en bálsamo, en bendición, en bienandanza para vuestros hermanos; pensad más en los otros que en vosotros. Velad por lo demás, que Yo velo por vosotros.
6 Elevaos y, en cinco minutos de oración, comunicaos de espíritu a Espíritu para pedir por el mundo y para ser soldados y ángeles de paz. Yo haré efectiva vuestra oración y presencia en todo el orbe.
Los dones: Nuestra heredad
7 La luz de mi Espíritu ha venido a revelaros todos los dones que existen en vuestro ser; todo lo que desde vuestro origen habéis llevado con vosotros sin presentirlo.
8 Os he hecho saber que ya es tiempo de que os conozcáis verdaderamente, de que os encontréis a vosotros mismos y sepáis cuál es vuestra heredad, para que seáis grandes de espíritu.
Presencia divina: Una constante en los Tres Tiempos de la Humanidad
9 De tiempo en tiempo os he hecho revelaciones; primero fue la Ley, más tarde mi Doctrina y finalmente el conocimiento pleno de vuestra misión espiritual.
10 Decís que Yo he estado tres veces con los hombres, mas lo cierto es que siempre he estado con vosotros.
11 Yo soy aquel Padre que en el Primer Tiempo reveló su Ley de justicia a la Humanidad; que en el Segundo Tiempo hizo encarnar su Verbo en Jesús, su Hijo; y que ahora se manifiesta espiritualmente al mundo, y os he dado con ello una parábola divina a través de las eras, cuyo sentido os habla de vuestra evolución espiritual, y os hace saber que quien os ha hablado a través de los tiempos ha sido un solo Dios, un solo Espíritu y un solo Padre.
Espiritualismo y materialismo: La pugna constante en la historia humana
12 Me preguntáis qué pretendo al manifestarme espiritualmente a la Humanidad de este tiempo, y Yo os contesto que lo que busco es vuestro despertar a la luz, vuestra espiritualidad y vuestra unificación, ya que en todos los tiempos habéis estado divididos, porque mientras unos han buscado los tesoros del espíritu, otros se han consagrado a amar las riquezas del mundo; espiritualismo y materialismo en pugna constante; espiritualistas y materialistas que nunca han podido entenderse entre sí.
13 Recordad que Israel, estando en espera del Mesías, cuando lo tuvo frente a sus ojos, se dividió en creyentes y en negadores de mi verdad. La explicación es sencilla: creyeron los que me esperaban con el espíritu, y me negaron los que me esperaban con los sentidos de la materia.
14 Nuevamente esas dos fuerzas habrán de enfrentarse, hasta que de esa lucha surja la verdad. La lucha será enconada porque, a medida que los tiempos pasan, los hombres aman más lo terrenal, en virtud de que su ciencia y sus descubrimientos los hacen sentirse en un reino propio, en un mundo creado por ellos.
15 Los hombres de ahora han extendido sus dominios, señorean y cruzan toda la Tierra; ya no hay en su superficie continentes, tierras ni mares ignorados; han trazado caminos por tierra, por mar, por aire y, no conformes con lo que en su planeta poseen como heredad, sondean y escrutan el firmamento en busca de mayores dominios.
16 Yo bendigo en mis hijos el anhelo de saber y me es infinitamente grata su ambición de ser sabios, grandes y fuertes; mas lo que no aprueba mi justicia es la vanidad en que muchas veces fincan sus ambiciones o la finalidad egoísta que en ocasiones persiguen.
17 Yo no vengo a impedir que los hombres aumenten sus conocimientos, ni vengo a ocultarles la luz de la ciencia.
18 Cuando deposité en la Tierra la semilla humana y le ordené crecer y multiplicarse, también le dije que señoreara la Tierra, es decir, que el hombre fuera, entre todas las criaturas que habrían de rodearle, el ser consciente, conocedor de las leyes humanas y de justicia divina, y cultivador de virtudes, en torno a quien girasen armoniosamente todos los seres y los elementos.
19 ¡Cuán lejos de la armonía ha vivido el hombre desde que inició su tránsito sobre la Tierra! De ello dan prueba sus incesantes tropiezos, el inagotable cáliz de sufrimientos que ha padecido, su falta de paz.
20 Os estoy dando la nueva lección, que será para todos los hombres.
Israel: Os toca velar y orar por vuestros hermanos
21 No todos han orado esperando mi llegada, pero el dolor los ha mantenido alerta y los ha preparado para recibirme.
22 Si hoy sentís el dolor de los hombres, si os estremece el eco de la guerra, la lamentación, las noticias de destrucción, el estruendo de los elementos, es porque de estas cosas Israel tiene experiencia.
23 Por eso se eleva vuestra oración, ruedan vuestras lágrimas y se estremece vuestro espíritu ante el dolor de los demás, porque ya lo conocéis; ese cáliz lo habéis bebido hasta las heces. Y vuestro espíritu me pregunta: "Padre, con tu poder, ¿no podríais evitar las grandes catástrofes entre la Humanidad?"
24 ¡Ah, pueblo amado! No debéis penetrar en mis grandes juicios o designios. Os digo que lo que muchas veces llamáis desgracia o fatalidad, es ventura o bendición para los espíritus, y que muchas veces la muerte y el dolor son gracia para ellos.
25 A vosotros os toca velar y orar, dejar que vuestro espíritu sienta el dolor de vuestros hermanos, y que ese sentimiento de amor se convierta en paz y bálsamo para ellos. Yo haré que vuestro espíritu se desprenda y, como alondra de paz, penetre en el corazón de vuestros hermanos, para que ahí deje caer una gota de este bálsamo precioso con que os he donado perpetuamente.
Justicia Divina: Cada quien recibe lo que según sus obras le corresponde
26 La Humanidad ya tiene la experiencia que desde el Segundo Tiempo le dejó el pueblo de Israel, para que nadie intente desafiar a la divina justicia.
27 ¿Acaso no sabéis que a los pobres de espíritu que anhelaban la llegada del Señor para recibir de Él la luz de la esperanza y del saber, les fueron dados los dones de la profecía, de la ciencia divina y del poder espiritual?
28 Si me preguntáis por el paradero de aquellos espíritus, os diré que están habitando moradas donde todo lo que existe de grande en este planeta, es ante ellos como simple polvo de la tierra.
29 Mas si me preguntáis qué fue de los que nada aceptaron de mi Reino, porque les pareció pobre mi palabra y mis promesas, os diré que ellos son de los que encarnan y continuarán reencarnando hasta la completa evolución de su espíritu, porque pidieron oro y poder humano y, en justicia y para su restitución espiritual, les fue concedido el mundo con sus mezquinas riquezas y su falso poder.
30 Ciertamente han sido tocados por la justicia divina, pero nunca desechados del camino de salvación que lleva al Reino verdadero; por eso, ahora que os envío a raudales la luz de mi Espíritu, a ellos los buscaré afanosamente para hacerles comprender que ya es suficiente el tiempo de prueba que les fue asignado, haciéndoles comprender que éste es el Tercer Tiempo, precisamente aquél en el que se consuman los tiempos, de los que hablé al referirme al juicio del pueblo judío.
31 Todos tenéis una cita Conmigo y os habréis de reunir para escucharme, porque todos tendréis que oírme.
32 Todo será puesto en la balanza de mi justicia, donde serán pesadas todas las obras que estén sin juzgar. Mi presencia y mi poder se harán sentir cual nunca se habían manifestado, porque después del caos, todo tenderá a volver a su cauce.
33 El mundo despertará, los espíritus se estremecerán y atribuirán las cosas a mi justicia y volverán a Mí; los hombres pensarán en Mí y en mi busca irán. Entonces los espíritus despiertos recibirán la intuición, la revelación de que todo escrito y dicho estaba; que este tiempo habría de sorprender a la Humanidad, tiempo de sufrimientos, dolores y restituciones; el hombre, al reconocer el tiempo en que se encuentra, velará, orará, y con su oración y vigilia se lavará y esgrimirá el escudo y la espada para hacer frente a las vicisitudes.
Israel: Ante las pruebas debéis actuar como los hijos de la luz que sois
34 Lleváis, Israel, grandes dones espirituales porque sois el pueblo del Señor, mas todos los hombres también los llevan, porque todos sois hijos del Señor; pero vosotros sí sabéis lo que tenéis, conocéis lo que el Padre os ha entregado, sabéis cómo hacer uso de las armas para la lucha, para la defensa; sabéis cómo libraros de los grandes peligros y sabéis cómo conversar con el Padre; conocéis el sentido y el porqué de la muerte, de los sufrimientos, de los tropiezos y de la restitución.
35 Por eso sois hijos de la luz y os preparo en este tiempo de paz, de enseñanza y de doctrina, para que os levantéis entre los hombres para que entre ellos esperéis el gran ¡ay! de dolor que se acerca entre la Humanidad, y sepáis permanecer fuertes.
36 No huyáis, no os escondáis, no blasfeméis, no os dejéis confundir ni desconcertar, no permitáis que vuestra mente se ofusque en el momento de la Gran Prueba a la que la Humanidad será sometida.
37 Quiero que vosotros, en aquellos instantes de sufrimientos para la Humanidad, os levantéis como luz, como sabio consejo, como barquilla de salvación, como faro, como pastor; que seáis la luz en la mitad de la noche en el océano, para que el náufrago pueda encontrar puerto seguro; que seáis como un oasis en el desierto para las caravanas perdidas, y como un pastor para las ovejas dispersas por la tempestad.
38 Yo os demostraré cómo el mundo contemplará la luz que os he entregado; escucharán vuestra voz que conforta, que consuela y que convence, y entre aquéllos contemplaréis a los que antes fueron soberbios, a los que se llaman sabios y creían tener en su mano todo poder, pero ante ellos vosotros nunca habréis de consideraros un señor, nunca un rey. No dejaréis que la envidia, la adulación ni el homenaje lleguen a vosotros; haréis saber que solamente sois mi instrumento, mi siervo, mi portavoz.
Discípulos: Vuestra recompensa no está en la Tierra
39 Que vuestra mano no se manche nunca con el pago del mundo; no vendáis milagros ni mi Obra; no entreguéis un prodigio a cambio de una moneda o de una frase laudatoria; no esperéis pago ni recompensa alguna en la Tierra, mas si queréis encontrar un aliciente que os anime, buscad en hacer la caridad el placer de hacerla; recreaos convirtiendo el dolor en salud; buscad, en vuestro propio cumplimiento, vuestro gozo y ese pago será más maravilloso, más grande que todo lo que los hombres puedan entregaros.
40 Mas si os entregasen una frase de gratitud, recibidla. Si en una mirada veis la luz por lo que pudisteis entregar, recreaos; si vuestros hermanos, por el bien que hicisteis con ellos os aman, sabed recibir su amor, pero no vayáis en busca de estas cosas; si ellas llegan, bien está que las recibáis, y si no llegan, seguid trabajando sin que eso os importe, y en vuestro propio trabajo sabed hallar el gozo.
41 Mas no trabajéis solamente como un deber, esperando el fin de la tarea para descansar, no, que no hay peor castigo o restitución para un espíritu que la inercia. Trabajad y en vuestra propia lucha sentid el regocijo y el descanso en la conciencia.
Pueblo: Si cumplís no temáis por vosotros, sino por los demás
42 Si a los dones que os confié les habéis dado desarrollo, si los estáis perfeccionando día tras día con la práctica, la meditación, con la oración, ¿por qué entonces teméis a los tiempos venideros? Si os estáis preparando espiritualmente y vuestra intención es firme, no temáis entonces por vosotros, temed por los demás, por aquéllos que no conocen el porqué de sus caídas, por los que, llevando grandes dones del Espíritu de Verdad, han perdido la intuición de ellos, han olvidado sus armas y van como frágiles barquillas a merced de las olas de la tempestad.
43 Temed por aquéllos que no saben velar, que solamente en el instante del dolor elevan su voz desesperada ante el Padre, una oración que no es alabanza, que no es invocación respetuosa, sino un grito de la carne y del espíritu; que no es elevación, que es solamente necesidad, espanto, desesperación o blasfemia; pero si esa invocación es imperfecta, Yo la perdono porque brota del corazón de Mis hijos y a ellos acudo como buen Pastor que va en busca de la oveja que se ha herido en un zarzal o en las fauces de un lobo; soy el Pastor que regreso en pos de la descarriada o la que ha flaqueado. ¿Para qué? Para conducirla junto a las demás hasta el redil.
44 Sed en el humilde rincón en que vivís, soldados de la paz; que aquello que hagáis con el buen deseo, con la verdadera oración espiritual, Yo lo haré efectivo en vosotros y en vuestros hermanos, pero recordad que os he dicho: El poder material que los hombres han creado, ellos mismos lo destruirán.
45 ¡Orad y velad continuamente para que no seáis sorprendidos, oh pueblo! Mas de cierto os digo que si velaseis y oraseis por el mundo, habrá un manto invisible que os protegerá, porque supisteis amar a vuestros hermanos y sentir como propio su dolor!
Justicia Divina: Su razón y propósito
46 Os repito que voy a hacer sentir mi presencia, mi poder y mi justicia.
47 Si he permitido que el hombre en su maldad profane cuanto de sagrado existe en la vida, voy a ponerle límite a su maldad; si lo he dejado caminar por la senda de su libre albedrío, voy a probarle que todo en él tiene un hasta aquí; si lo he dejado colmar sus ambiciones de poderío y de grandeza en el mundo, voy a detenerlo en el camino, a hacerle mirar su obra a través de su conciencia, para que pueda responder a mis preguntas.
48 He permitido que el dolor, la destrucción y la muerte se dejen sentir en vuestra vida, para que esos frutos tan amargos os hagan comprender la clase de árbol que cultivasteis.
49 Mas también Yo haré que el dolor desaparezca y deje que el espíritu descanse y medite, porque de él tendrá que surgir el himno de amor a su Creador.
50 Dicho está, y también escrito, que ese día llegará, cuando los hombres hayan ataviado su espíritu con la vestidura blanca de la elevación, cuando se amen los unos a los otros.
Infierno y muerte: Las creaciones humanas
51 Todos serán salvos, todos serán perdonados, todos serán consolados. ¿Dónde está la muerte, dónde la condena eterna y el infierno sin fin?
52 Yo no creé la muerte ni el infierno, porque al concebir mi Espíritu la idea de la creación, sólo sentí amor y de mi seno sólo brotó vida; si la muerte y el infierno existiesen, entonces tendrían que ser obras humanas, por pequeñas; y ya sabéis que nada de lo humano es eterno.
Enseñanza divina: La voz universal
53 En verdad os digo que en los instantes en que mi palabra se escucha a través del portavoz, no sólo el espíritu de este pueblo se estremece, sino todos aquellos seres que en el valle espiritual también necesitan la luz divina.
54 No llega a ellos el sonido de la palabra humana, pero sí la esencia y la inspiración de mis mensajes, porque mi voz es universal y su eco alcanza a todos los mundos y moradas donde habite un hijo de Dios.
55 Yo envío a cada mundo un rayo de mi luz; a vosotros os he hecho llegar esta luz en forma de palabra humana; a otras mansiones les llega por medio de inspiración.
56 En la luz de ese rayo divino se irán uniendo todos los espíritus, haciendo de él una escala que los conduzca hacia el reino espiritual prometido, a todos los que sois partícula espiritual de mi Divinidad.
Más Allá: El hogar de aquéllos que llamamos "nuestros muertos"
57 Imaginaos el regocijo de todos aquellos seres que en la Tierra tuvieron vínculos materiales con vosotros y que hoy habitan el Más Allá de vuestro mundo, cuando saben que la voz que ellos escuchan, también la oyen en la Tierra. Ellos no se han alejado de vosotros, no os olvidan, ni dejan de rogar por los que se quedaron unos instantes más en el valle terrenal. Su caricia y sus bendiciones son continuamente sobre vosotros.
58 Allí habitan los que fueron vuestros padres, hijos, hermanos, esposos, amigos o benefactores; los que en espíritu son simplemente hermanos vuestros, pero su amor por vosotros es el mismo o aun mayor, así como su potestad para ayudaros y protegeros.
59 Orad por ellos, pueblo, no vayáis a dejar de amarlos y recordarlos, porque vuestro recuerdo y vuestras oraciones son un dulce consuelo en su lucha. Nunca los imaginéis turbados o habitando entre tinieblas, porque sería tanto como si vosotros os sintieseis capacitados para dictaminar un juicio y una sentencia sobre ellos; y si aquí en la Tierra los humanos suelen ser tan imperfectos e injustos para juzgar las causas de sus semejantes, ¿qué será tratándose de juicios sobre algún espíritu?
60 Os digo nuevamente que a vosotros sólo os toca ayudarlos con vuestra oración y con vuestras buenas obras en el mundo.
61 No sintáis la necesidad de que ellos se manifiesten en alguna forma material en vuestra vida, ya sea tomando un cerebro o de alguna otra manera, porque negaríais la espiritualidad que os he enseñado.
62 Tampoco tengáis determinado día del año para invocarlos, no; meditad en que lo espiritual vive fuera del tiempo material y, por tanto, todo instante podrá ser propicio para aproximaros a ellos a través de la oración espiritual.
63 Cuántos de esos seres a quienes muchas veces habéis imaginado sufriendo turbaciones, son precisamente los que han luchado por acercaros a este camino de luz que ellos no pudieron encontrar cuando estuvieron en la Tierra.
64 No lloréis entonces por ellos, y mucho menos tengáis luto porque partieron al valle espiritual; no han muerto, simplemente se adelantaron unos instantes al momento en que vosotros habréis de partir; así fue dispuesto por Mí, para que os preparasen el camino.
65 Pueblo, ¿creéis que sea necesario que os diga que nada tenéis que hacer en los cementerios, y que las lágrimas que sobre las tumbas derraméis, son las lágrimas de la ignorancia, de la materialidad y el fanatismo?
66 El espíritu del que lloráis, vive y os obstináis en darlo por muerto en aquel cuerpo que desapareció bajo la tierra. Los dais por perdidos, mientras que ellos, llenos de amor, os están esperando para daros testimonio de la verdad y de la vida. Los creéis lejanos o insensibles y sordos ante vuestras luchas y penalidades, y no sabéis cuántos pedruscos van apartando de vuestro paso y de cuántos riesgos os van librando.
Los Tres Testamentos: Un solo libro, una sola revelación
67 La ignorancia os obliga a ser ingratos y hasta crueles con vosotros mismos y con los demás, aunque debo deciros: ¿Quién puede ser ignorante después de haber escuchado alguna de mis cátedras?
68 Mi palabra es el rayo de luz que ha de envolveros a todos, para que quedéis fundidos en el fuego de mi amor; si después de oírla, la creéis y la ponéis en práctica, quedaréis desde ese instante unidos a todos los que me aman, me creen y glorifican.
69 La lección que en este Tercer Tiempo he venido a daros, es un nuevo testamento que quedará unido a los de los tiempos pasados, porque los tres forman una sola revelación.
70 Mi luz iluminará el entendimiento de los hombres destinados a unir en un solo libro todas mis enseñanzas.
71 Mis siervos espirituales guiarán la mano de mis elegidos para que en ese libro no exista mancha alguna.
72 Las diferencias que entre este pueblo han existido, sus discusiones y su desunión, desaparecerán cuando os profundicéis en el análisis de ese libro, y lleguéis a comprender la verdad de mi Obra.
Unificación: Lo que falta al pueblo para ser nombrado El Nuevo Israel
73 Hoy no os dais cuenta aún de las consecuencias que vuestra desunión va a ocasionaros, pero en verdad os digo que mañana vais a llorar a causa de ello.
74 ¡Cuántas veces os he pedido la unificación de pensamientos, de prácticas, de espíritus, y en las que habéis desoído mi divino consejo!
75 Os he inspirado para que forméis un pueblo, dándoos el nombre de El Nuevo Israel.
76 Os he dado misiones y cargos diversos, para que en vuestra jornada y en vuestras luchas, contéis con todos los elementos necesarios, como aconteció con Israel en el Primer Tiempo, cuando cruzó por el desierto en pos de la Tierra Prometida.
77 Mas no habéis tratado de comprender hasta ahora mis mandatos, ni habéis querido observar el ejemplo de unión que aquel pueblo dejó escrito, ejemplo imborrable, porque fueron su armonía y su unión las que lo hicieron vencer las vicisitudes que en su camino encontró.
78 Vosotros sois mis campos donde por ahora crecen juntamente el trigo y la cizaña. No es aún la hora de segar, pero cuando ésta llegue, serán juzgadas las obras de cada uno de vosotros; entonces dejaré en la Tierra a los buenos discípulos, y levantaré de este mundo a quienes no hayan dado frutos de unificación y espiritualidad.
79 Velad y tened en cuenta mi palabra; no por haber recibido de Mí cargos y misiones muy grandes os confiéis, creyendo que mi justicia nunca puede llegar hasta vosotros, y que por mi amor siempre tendré complacencias para vosotros y perdonaré todas vuestras faltas.
80 Estoy preparando pruebas para Israel, para que lleguéis a vuestro verdadero acercamiento y unificación espiritual; estad alertas, para que ellas sean bien aprovechadas. ¡Velad y orad!, porque también la tentación, que trabaja por su propia causa, puede tender sus lazos y ofreceros falsas pruebas.
David y Salomón: Dos ejemplos de aciertos y equivocaciones de los que debemos aprender
81 Recordad que entre vosotros fue David. Lo hice rey; convertí su corazón y espíritu en fuente de inspiración; fue mi profeta, mi cantor y mi portavoz; hice feliz al pueblo en torno suyo; di esplendor y grandeza a su reinado; hice que el nombre de Israel y de David llegase a los demás pueblos, porque era obediente, se elevaba de espíritu a Espíritu a Mí, me hacía reconocer, daba testimonio de Mí y siendo rey era humilde; siendo poderoso sabía extender su mano, sabía regir su espíritu y su pueblo por el Señor que estaba sobre él, más allá de él mismo. Mas cuando flaqueó, cuando su espíritu cedió a las tentaciones de la carne, cuando desoyó la voz de su conciencia, me hice sentir sobre David, lo privé de la inspiración, toqué su poderío: el final de su reinado fue triste, y su pueblo lo deploró.
82 Salomón, hijo de David, también fue entre vosotros; él, como siervo respetuoso y amante, supo elevarme un culto, y siendo rey poderoso sobre la Tierra supo inclinarse ante Mí. Le di poder, sabiduría, a raudales mi luz se derramó sobre aquel monarca; la fama de su sabiduría y sus proverbios cundió, y su reinado fue grande y poderoso también, y mis complacencias eran con el pueblo por el cumplimiento de su rey; pero también él cayó en flaqueza; su grandeza lo ensoberbeció y doblegó la cerviz ante la tentación, cayendo en idolatría y en pecado; me hice sentir: su pueblo, que lo siguió en su idolatría, fue cautivo; su fuerza y poder fueron destruidos.
83 ¿Cómo podría enviaros llenos de manchas entre la Humanidad? ¿Cómo podría enviaros despojados de vuestros dones y virtudes por vuestras imperfecciones? ¿Qué podríais entregar? No os enviaré al mundo si vuestro corazón se encuentra envuelto en la soberbia, si se siente superior a los demás; no lo enviaré si él va a flaquear ante las acechanzas, ante las ofertas del mundo; no lo enviaré si él piensa trocar mi Obra, mi amor, en cosas terrenales.
84 Solamente os pido consagración, buena voluntad, sentido de responsabilidad y consciencia, y aquello que en esta etapa el portavoz, por su pequeñez humana, no alcance a transmitir, Yo, en vuestro análisis y vuestra elevación, de Espíritu a espíritu os lo revelaré.
Fin de la comunicación por el entendimiento humano: Tiempo de meditación y análisis
85 Voy a concederos un tiempo después de la partida de mi palabra, para que os preparéis en vuestra meditación y análisis que haréis en conjunto, y en esos instantes los videntes podrán contemplar la paloma, símbolo del Espíritu de Verdad, posarse sobre los espíritus de Israel. Podrán contemplar a cuatro ángeles, con su espada en la diestra, que se aprestan a vuestra defensa y a unirse a vosotros en la lucha.
86 Contemplarán también los profetas abrirse las doce puertas de la Nueva Jerusalén, porque ya está engalanada y preparada también con la mesa del festín para recibir a los forasteros, a los peregrinos, a los viajeros de lejanas comarcas, a todo aquél que ha atravesado las grandes montañas, los mares y las grandes vicisitudes, en pos de una luz de verdad, de una palabra de redención, de perdón; en busca de ese porqué misterioso que instante por instante tiene como obsesión, y que es el misterio de mi Obra que no han acertado a descubrir y que os revelé a vosotros, mis humildes discípulos; ellos vendrán aparentemente por causas terrestres, pero espiritualmente llegarán en busca de esta luz.
87 No todos estaréis para esperar a los que vendrán en el futuro. En ese tiempo de meditación y de análisis, por intuición reconocerán los unos que tienen que permanecer como las vírgenes prudentes: esperando la llegada del esposo; los otros intuirán que tienen que levantarse en pos de las provincias; e incluso, en pos de lejano país, atravesando mares, desiertos y largos caminos los demás, pero todos unidos por el espíritu, por la fraternidad, por la Ley, por mi Obra Divina.
Israel: La vida humana será vuestro tabernáculo y vuestra arca la conciencia
88 Una nueva tierra de promisión os espera a vosotros, pero aún os encontráis distantes de ella. Vais cruzando ya el extenso desierto, dejasteis atrás la esclavitud del Faraón y habéis recibido la Ley; sin embargo, no habéis abandonado por completo la idolatría y sin daros cuenta adoráis al becerro de oro.
89 Tendrán que llegar hasta vosotros las pruebas, los obstáculos y las persecuciones, para haceros despertar de vuestro sueño.
90 Entonces sí estaréis dispuestos a cumplir mis mandatos, y seréis celosos para velar por la Obra que os he revelado, como en aquel tiempo los israelitas construyeron el tabernáculo y el arca para guardar la Ley, porque las pruebas los habían despertado a la luz.
91 En este tiempo, vuestra vida humana será vuestro tabernáculo y vuestra arca la conciencia. Allí estará mi Ley iluminando la senda del pueblo del Señor.
Elías: El guía del Tercer Tiempo
92 No ha surgido en este tiempo un hombre que, imitando a Moisés, camine delante de este pueblo, alentando con prodigios su fe, pero con un poco de preparación, podríais sentir la presencia espiritual de Elías, que es quien os guía, os alienta e inspira en esta jornada.
Pueblo: Vuestra huella, vuestras obras
93 Lloran las multitudes que me escuchan; sólo Yo sé el porqué de sus quejas; sólo Yo conozco todos los obstáculos y dificultades que a su paso han encontrado y que las van deteniendo.
94 Perseverad, multitudes; sedme fieles y veréis abatidos los obstáculos.
95 Orad y trabajad cada vez con mayor verdad, pureza y perfección, para que en el desempeño de vuestra misión, encontréis el consuelo y la fuerza necesarios para sobrellevar las vicisitudes de la vida.
96 Si así camináis, cuando menos lo penséis miraréis despejado el sendero y desaparecidos los tropiezos.
97 Pensad, oh pueblo, en las generaciones nuevas. Pensad en vuestros hijos, como lo hicieron los patriarcas, quienes prepararon a sus pueblos para que supiesen recibir la llegada del Mesías.
98 Orad por los que vienen; preparadles con caridad y amor el camino; comprended que ellos tendrán que cumplir misiones aún más elevadas que las vuestras, y que será bueno que encuentren una huella de espiritualidad por dónde caminar.
99 ¿Cuál será esa huella? La de vuestra vida, la de vuestras obras.
Tercer Tiempo: La maravillosa oportunidad para muchos espíritus
100 Todo espíritu tiene una gran deuda con su Padre. Mi amor por vosotros y mi justicia os han ofrecido en la Tierra esta nueva oportunidad de justificaros delante de Mí, de restituir espiritualmente, y de purificaros para que podáis pasar a la siguiente morada.
101 ¡Oh bendito Tercer Tiempo, eres el portador de todo cuanto el mundo necesita para salvarse de su esclavitud! ¡Bienaventurados quienes aprovechen tu luz, porque ellos serán salvos!
Israel: El pueblo de Dios y su misión en el Tercer Tiempo
102 A lo largo de vuestra jornada espiritual Yo os he guiado, os he probado y preparado para la revelación de este tiempo.
103 No serán los hombres quienes organicen al nuevo pueblo de Israel; seré Yo quien lo forme, lo depure, lo eleve y lo envíe al mundo a cumplir su misión.
104 Mientras este pueblo va creciendo y se va preparando, Yo le voy limpiando los caminos, abriendo las puertas y derribando los obstáculos para que pase. Así lo hice con Israel cuando lo saqué de Egipto y lo llevé por el mar y por el desierto.
Profecías: Las pruebas que vivirá la Humanidad antes de su despertar espiritual
105 Este pueblo trae la misión de despertar espiritualmente a la Humanidad; mas cuando haya cumplido, y los hombres se den cuenta del tiempo en que viven, veréis surgir de su corazón un anhelo de luz, y de su espíritu un ideal de elevación, que conmoverá la vida humana hasta sus raíces y transformará al mundo.
106 La conciencia será escuchada y obedecida; los llamados del espíritu serán entendidos; los anhelos espirituales serán tomados en cuenta y respetados, y en todas partes brillará el deseo ferviente de conocer a Dios, de sentirlo, de acercarse a Él, de sembrar su verdad.
107 Estas profecías habrán de cumplirse entre los hombres, cuando el hambre y la sed espiritual los hayan llevado hasta los límites de su resistencia; cuando abatida su soberbia, se confiesen delante de su Señor; cuando desciendan de sus tronos, de sus tribunas y de sus sitiales, desde donde han tratado de ignorarme, desde dónde me han juzgado y negado y, arrepentidos de sus errores, vuelvan sus ojos hacia Mí y me hablen como hijos a un Padre que los ha estado esperando por siglos y siglos.
108 ¡Hasta dónde se ha hundido el hombre en su materialismo, llegando a negar a quien todo lo ha creado! ¿Cómo ha podido la mente humana ofuscarse a tal grado? ¿Cómo ha podido vuestra ciencia negarme y profanar la vida y la naturaleza, como lo ha hecho?
109 En cada obra que vuestra ciencia descubre, está mi presencia; en cada obra se manifiesta mi Ley y se deja escuchar mi voz. ¿Cómo es que estos hombres no sienten, ni ven, ni escuchan?
110 ¿Por ventura es una prueba de adelanto y de civilización el negar mi existencia, mi amor y mi justicia? No estáis entonces más adelantados que los hombres primitivos, que supieron descubrir en cada elemento y en cada maravilla de la Naturaleza la obra de un ser divino, superior, sabio, justo y poderoso, al que atribuyeron todo bien en todo lo existente y por eso lo adoraron.
111 A través de una inteligencia naciente, trataban de comprender lo que sus sentidos corporales recibían. ¿Qué culto perfecto podían ofrecerme? ¿Qué comprensión podían tener de la verdad? Sin embargo, su asombro, su fe y su culto eran recibidos por Mí, como las primicias de un extenso campo que mi Espíritu habría de cultivar a través de las eras.
112 Desde entonces hasta ahora, ¡cuántas lecciones he dado a la Humanidad! ¡Y cuántas revelaciones le he hecho!
113 Sin embargo, aun cuando esta Humanidad debiera haber alcanzado ya la cumbre de la comprensión y cuando su culto debiera ser perfecto, es cuando su ciencia egoísta, soberbia e inhumana se ha levantado para negarme, y cuando los cultos que existen, viven en el letargo de la rutina y de las tradiciones.
114 Yo os di el don del libre albedrío y he respetado esa bendita libertad concedida a mis hijos; pero también puse en vuestro ser la luz divina de la conciencia, para que guiados por ella encaucéis vuestros dones; y Yo os digo que en la lucha del espíritu y la materia ha sufrido el espíritu una derrota, una caída dolorosa, que poco a poco lo ha ido alejando más y más de la fuente de la verdad.
115 Mas su derrota no es definitiva, es pasajera, porque del fondo del abismo se levantará cuando ya no pueda soportar su hambre, su sed, su desnudez y sus tinieblas.
116 El dolor será su salvación, y oyendo la voz de su conciencia se levantará fuerte y luminoso, ferviente e inspirado, tomando nuevamente sus dones, pero ya no con aquella libertad de aplicarlos al bien o al mal, sino consagrándolos tan sólo al cumplimiento de las leyes divinas, que es el mejor culto que podéis ofrecer a vuestro Padre que tanto os ama.
117 ¡Mi Paz sea con vosotros!