Espiritualista: ¿Qué quiere decir esa palabra?
1 Ya no sois niños en el camino espiritual, sois espíritus evolucionados. ¿Sabéis qué quiere decir espiritualista? Yo os lo diré en una breve frase: Espiritualista quiere decir discípulo del Espíritu de Verdad.
Amor Divino: Amor infinito y perfecto
2 Todos seréis grandes cuando alcancéis la verdadera humildad, cuando practiquéis el verdadero amor.
3 Mientras la maldad exista en vuestro corazón, no alcanzaréis a conquistar el galardón que os tengo prometido; por eso vengo a doctrinaros, a corregiros y a lavaros en las aguas puras del Río de la Vida, para que seáis dignos de llegar a Mí.
4 Corregiré con amor vuestras faltas, os levantaré cuando caigáis, os consolaré en vuestros sufrimientos, no permitiré que os perdáis, no os abandonaré jamás.
5 Os llevaré de la mano por el sendero de perfección hasta que lleguéis a mi Reino. Si vosotros no habéis velado, Yo sí he velado.
6 Es con vosotros mi misericordia y mi gracia, para que os desbordéis en amor sobre los demás pueblos de la Tierra.
Pueblo espiritualista: Debéis dejar vuestras tradiciones y ritos, vuestro fanatismo e idolatría
7 Os he enseñado a rendir culto agradable a mi Divinidad. Me he manifestado en palabra a través de vuestro entendimiento, a través de la intuición y de la revelación. También os he hablado a través de mi Mundo Espiritual; me he manifestado como Padre en cada una de vuestras pruebas, dolores y vicisitudes.
8 He recibido el tributo de todos los mundos, de todos los cielos; mas cuando he dirigido mi mirada a este planeta, he escudriñado todas las sectas y religiones, y sólo he recogido dolor y he recibido cultos materializados, impropios de este tiempo.
9 Mas Yo derramo mi gracia y mi amor en todos y recibo la buena semilla. He dirigido mi mirada sobre el pueblo espiritualista y he encontrado también imperfecto vuestro culto.
10 Yo me he comunicado con vosotros a través del entendimiento humano para señalaros el camino, y os he dicho: Espiritualizaos, despojaos de todo lo superfluo.
11 He venido a libertaros de la idolatría, del fanatismo, del materialismo, borrando con mis enseñanzas las tradiciones y los ritos, porque a mi Doctrina le habéis añadido algo de vuestras pasadas costumbres; habéis introducido en ella las tradiciones y los ritos arraigados en vuestro corazón, y que fueron herencia de vuestros antepasados.
12 Sois el pueblo israelita al que estoy hablando a través del entendimiento humano, para que después de 1950 os comuniquéis Conmigo de espíritu a Espíritu y enseñéis al mundo el verdadero culto.
13 Preparad a vuestros hijos, porque son las generaciones del mañana las que se levantarán sembrando mi verdad, sin mezcla de fanatismo ni de idolatría.
14 ¡Cuán grande y bella es mi Doctrina y qué lejos se encuentra de lo superfluo! Analizad para que no caigáis en el fanatismo; llegará el tiempo en que podáis comprenderla con claridad y podáis alcanzar con vuestro pensamiento el Más Allá. ¡Qué hermoso será cuando hayáis alcanzado esa espiritualidad!
15 Entonces reconoceréis que era grande vuestro atraso, aun teniendo al Maestro de maestros entre vosotros; comprenderéis también el porqué de tantas pruebas, purificaciones y vicisitudes.
16 No temáis al mundo, iluminad su sendero con la luz de vuestro espíritu, desmaterializadlo y despojadlo de su pecado.
Palabra divina: El lenguaje universal para todos los pueblos y razas
17 No vengo a distinguiros en clases; estas diferencias desaparecen al estar vosotros delante de Mí.
18 Al que bien se atavía no lo humillo, porque él, con su atavío, no pretende humillar a los demás; al pobre lo dignifico y lo siento junto a aquél a quien ha visto siempre como superior, y de esta reunión espiritual hago nacer la verdadera fraternidad, dándoos a todos la misma palabra, porque así como en el sabio puede existir un espíritu de poca elevación, en el humilde puede encontrarse un gran espíritu, mas esto sólo es contemplado por Mí; por eso invito a todas las razas y tribus, a escuchar la misma palabra, para que seáis todos discípulos del Espíritu de Verdad.
19 Llegará el año 1950, pero mi Mundo Espiritual no se apartará de vosotros; aunque ya no tendrán acceso a vuestro cerebro, os seguirán protegiendo e inspirando espiritualmente.
20 Yo vibraré y hablaré por boca de los que estéis preparados; abriré los caminos para que podáis levantaros a dar la Buena Nueva a la Humanidad.
21 Si os habéis comunicado con vuestro Padre y con vuestros hermanos espirituales, ¿cómo no vais a atravesar la tierra y los mares para comunicaros con vuestros hermanos de otras razas y otras lenguas? Yo os daré la potestad y el lenguaje universal, que es el amor.
22 Quiero que seáis un espejo limpio, un ejemplo digno de imitarse, no quiero que seáis una secta más en la Tierra; quiero que seáis el puerto seguro para el náufrago, estrella para el perdido en el desierto, árbol para el caminante moribundo y cansado.
Palabra divina: La barquilla salvadora
23 Para ayudaros en el cumplimiento de vuestra misión Yo os bendigo, pueblo amado; veo el anhelo con que os reunís para esperar mi palabra, no queréis perder una de mis lecciones, porque en ellas encontráis el sustento que fortalece al espíritu y reanima a la materia, y estáis persuadidos de que no existe herencia comparable a la que os da el conocimiento en esta Obra.
24 En esta palabra habéis encontrado resurrección y vida, y os habéis entregado a ella, como hace el náufrago cuando llega a descubrir una barquilla.
25 La vida humana es semejante a una tempestad y queréis salvaros de quedar destruidos por las guerras, por las pasiones desatadas y las calamidades.
26 Queréis vivir en paz, deseáis un mundo de justicia, soñáis con la fraternidad de los hombres y, por eso, al escuchar mi palabra descubrís en ella la divina promesa de ese mundo que anheláis; os habéis agrupado en torno a esta manifestación para sentiros seguros, preparados, y esperar llegar a Mí, purificados por vuestras buenas obras.
27 Yo bendigo a esta generación que supo escucharme y creer en mi comunicación, como bendeciré a las generaciones venideras que eleven su culto y su práctica dentro de la verdadera espiritualidad.
La parábola del hijo pródigo: Su semejanza con esta Humanidad
28 Mi enseñanza será nuevamente oída por la Humanidad, mas no será porque mi Ley haya retornado a los hombres, pues siempre ha estado escrita en su conciencia; serán los hombres quienes retornen al camino de la Ley.
29 Será este mundo una semejanza del hijo pródigo de mi parábola; también como aquél, encontrará al Padre en Su sitio, esperándolo para estrecharlo con amor y sentarlo a comer en Su mesa.
30 Todavía no es llegada la hora del retorno de esta Humanidad hacia Mí; aún conserva parte de su heredad, la que habrá de derrochar en festines y placeres hasta quedarse desnuda, hambrienta y enferma, para elevar entonces la mirada hacia su Padre.
31 De precipicio en precipicio fue el hombre descendiendo espiritualmente, hasta el grado de negarme y de olvidarme; hasta el extremo de negarse a sí mismo, al desconocer su esencia, su espíritu.
32 Sólo mi misericordia podrá evitar a los hombres el dolor de tener que desandar el camino para retornar a Mí; sólo Yo, en mi amor, sabré poner al paso de mis hijos, los medios para que encuentren la senda salvadora.
33 ¿No se llena de gozo vuestro corazón pensando que tenéis a la vista la casa paterna? ¿Y no os conmovéis ante la tragedia moral y espiritual en que viven los pueblos de la Tierra?
Discípulos: Debéis ser un solo cuerpo y una sola voluntad
34 ¡Ah, si ya hubieseis comprendido la misión que tenéis que cumplir en este tiempo, cómo os preocuparíais por vuestro hermanos y cómo os olvidaríais de vuestras propias penas!
35 Mas veo que aún no tenéis una idea de los dones que cada uno posee; ¿cómo os vais a unir para dar a conocer a la Humanidad que la salvación está próxima?
36 Ciertamente la misión de uno no es la del otro, pero debéis uniros para que, en armonía, todos lleguen a formar un solo cuerpo y una sola voluntad, y así unificados en el cumplimiento de mi Ley de amor, lucharéis por un mundo mejor.
37 ¿Cómo vais a tener derecho a soñar en un mundo de paz, de armonía y de fraternidad, si no ponéis de vuestra parte los medios para lograrlo?
38 No estáis solos para luchar, ni ciegos para caminar, ni carecéis de armas para defenderos. He hecho comprender a vuestro espíritu las bellezas de la vida espiritual; he abierto vuestra mirada espiritual hacia el futuro; os he descubierto los dones y potencias que lleváis aletargadas en lo profundo de vuestro ser.
39 Aquella falsa noción de inutilidad, de incapacidad, de torpeza y de pequeñez que habíais formado de vosotros mismos, la he apartado de vuestra mente para que comprendáis que todos podéis ser útiles, y que todos debéis elevaros hasta alcanzar la morada donde os espera vuestro Padre.
Los dones: Herencia que se da a cada quién como le corresponde
40 Algunos me dicen: "Señor, ¿por qué no permitís que todos os miremos, como esos hermanos nuestros que testifican que os contemplan?"
41 ¡Ah, corazones débiles que necesitáis ver para creer! ¿Qué mérito encontráis en contemplar a Cristo humanizado en una visión en forma de hombre, cuando vuestro espíritu, a través del amor, de la fe y de la sensibilidad, puede percibirme infinito y perfecto en mi esencia divina?
42 Hacéis mal los que envidiáis a quienes poseen el don de mirar lo espiritual limitado en figuras o símbolos, porque lo que ellos ven no es precisamente lo divino, sino una alegoría o imagen que les habla de lo espiritual.
43 Sed conformes con vuestros dones y analizad los testimonios que recibáis, buscando siempre el sentido, la luz, la enseñanza, la verdad.
Ley divina y conciencia: La luz que siempre se ha manifestado entre los hombres
44 Llevad vuestra cruz hasta el fin, con paciencia y resignación; y entonces será mi caridad la que os libre de ella, cuando lleguéis ante las puertas de aquella morada que os he prometido, donde llegaréis a gozar de la verdadera paz. Ahora sois los caminantes, sois los soldados, los luchadores, que vais en pos de un ideal, que vais tras la conquista de una patria mejor.
45 Mas no estáis solos en vuestra lucha; jamás lo ha estado el hombre, porque Yo le he mostrado siempre el mejor camino, lo he acompañado y lo he alentado.
46 Si alguno me preguntase cómo se guiaba el pueblo del Señor antes de que fuesen conocidos por ellos los mandamientos de la Ley que Moisés recibiera del Señor, les contestaría que, antes que a Moisés, envié a todos los espíritus con la Ley escrita en su conciencia, para que todos los actos de su vida fueran agradables a mi Divinidad. Después envié al mundo espíritus de gran luz, patriarcas y profetas, para que con sus obras enseñaran a todos sus hermanos el cumplimiento de mi Ley.
47 Aquellos hombres me honraban con su vida; no eran idólatras, porque ya conocían la espiritualidad; tenían sentido del amor y de la caridad hacia los demás; sabían recibir en sus tierras y dentro de su hogar al extranjero, eran hospitalarios con el forastero y con el viajero fatigado; para todos tenían a flor de labio una buena palabra y un consejo sabio.
48 Mas no todos los hombres han sabido guiarse por la voz de su conciencia, porque para ello se requiere espiritualidad, y los sentidos de la materia huyen de ella sin comprenderla. Por eso fue necesario que vuestro Padre se manifestase en varias formas entre la Humanidad, para explicar la Ley y revelarle las enseñanzas divinas.
49 Vos, pueblo, que estáis escuchando esta palabra en el Tercer Tiempo y que aún conserváis algo de aquella simiente que os confiara en los tiempos pasados, comprended que debéis limpiar de egoísmo y materialismo vuestro corazón, para que llegue a vosotros el instante feliz en que volveréis a orientar vuestra vida, guiándola por los dictados de vuestra conciencia, como lo hicieran aquellos primeros iluminados; como Abraham, del cual brotó el pueblo que en todos los tiempos ha sido el depositario de mis revelaciones.
50 Quiero que cuando llegue el instante en que cese mi manifestación en la forma en que ahora la tenéis, quedéis de tal manera preparados, que cada espíritu de los seres que forman este pueblo, sea como un templo para Mí, cada corazón un santuario, cada hogar un altar, una casa patriarcal, hospitalaria y llena de caridad. ¡Cuán profunda será entonces vuestra paz! ¡Cuán fuerte será entonces vuestro corazón, para salir adelante en todas las pruebas!
51 El pan estará entonces bendecido no sólo por Mí, sino también por vosotros, porque ya habréis aprendido a amasarlo con amor, con fe, en un ambiente saturado de paz.
Espiritualidad: La simiente que debe cultivar el pueblo de Dios
52 La gracia y fortaleza espirituales con que os he donado, no son más que la simiente de la espiritualidad; en verdad os digo que quien cultivase esa simiente en su corazón, cuidándola con verdadero amor, no llegará a ser víctima de las plagas, ni de la furia de los elementos desatados, ni las necesidades materiales le afligirán o deprimirán.
53 Pero no debéis esperar que esos días lleguen a vosotros por sí solos, no, pueblo. Con vuestra espiritualidad debéis ser los que por la oración los hagáis llegar para ver todas sus maravillas, alcanzando el perdón de vuestro Padre, y comprendáis todo de lo que es capaz el espíritu cuando logra elevarse sobre el cieno, el polvo y el fango de una vida materializada e impura.
54 No olvidéis, oh discípulos, que la espiritualidad no puede admitir fanatismo de ninguna especie, idolatría o prejuicios, porque entonces dejaría de ser espiritualidad.
55 El que lleva pureza en su corazón y busca honrarme con los hechos de su vida, ése no necesita de cultos materiales para sentir que ha cumplido con los preceptos de su Padre y Señor; en cambio, el que lleva en su corazón la intranquilidad que le hace sentir su conciencia al juzgarle, ése busca afanosamente los ritos y los cultos externos, en la falsa creencia de que con ellos alcanzará a reconciliarse con su Creador.
56 Sed sencillos como las flores y puros como las aves; sed transparentes, como el aire, y diáfanos como el agua pura; entonces habréis logrado la limpidez y elevación que os hará conocer toda la verdad que encierra la vida.
Doctrina Divina: Enseñanza de sabiduría para espíritu y materia
57 Quien llegare a decir que mi Doctrina es un peligro para el progreso material de la Humanidad, comete con ello un grave error, porque Yo, el Maestro de maestros, cuando vengo a mostrar al espíritu el camino de su evolución y del verdadero progreso, mi palabra no sólo habla al espíritu; también le habla a la mente humana, a la razón y aun a los mismos sentidos materiales.
58 Mi Doctrina no sólo os viene a inspirar y a enseñar la vida espiritual, sino a hacer luz en toda ciencia y en todas las sendas, porque mi enseñanza no se concreta a encaminar a los espíritus hacia la mansión que está más allá de esta existencia; también llega al corazón del hombre, para inspirarlo a vivir en este planeta una vida grata, digna y provechosa.
Profecía: Vendrá la guerra de ideas y después, el triunfo de la Enseñanza Divina
59 Si os dije en el Segundo Tiempo que "mi reino no está en este mundo", ahora os digo que tampoco se encuentra aquí el vuestro, porque esta morada, como ya bien lo sabéis, es tan sólo transitoria para el hombre.
60 Vengo a enseñaros la verdadera vida, la que nunca ha estado basada en el materialismo. Por eso volverán a levantarse en contra de mi Doctrina los señores de la Tierra.
61 Vengo a vosotros con mi Doctrina eterna, con mi enseñanza de siempre, que es de amor, de sabiduría y de justicia; sin embargo, no será comprendida al instante; el mundo volverá a juzgarme, esta Humanidad volverá a poner la cruz sobre mis hombros; mas Yo sé que deberá pasar mi Doctrina por sobre todas estas ingratitudes, para que sea reconocida y amada.
62 Sé que mis más tenaces perseguidores serán después mis más fieles y abnegados sembradores, porque pruebas muy grandes les daré de mi verdad.
63 Nicodemo, en el Segundo Tiempo, príncipe entre los sacerdotes, aquél que buscaba a Jesús para conversar con Él sobre temas de elevada y profunda sabiduría, surgirá nuevamente en este tiempo, para analizar serenamente mi Obra y convertirse a ella.
64 Aquel Saulo, llamado después Pablo, quien luego de perseguirme con saña se convirtió en uno de mis más grandes apóstoles, volverá a aparecer en mi camino, y de todas partes surgirán mis nuevos discípulos, fervientes unos, abnegados otros. La hora presente es de gran trascendencia; el tiempo del que os estoy hablando ya asoma.
65 Estas guerras de ideas, estas contiendas que ahora estáis presenciando, y estos acontecimientos que a diario tenéis, ¿no os hablan de algo que se aproxima, no os hacen presentir que un tiempo está tocando a su fin y que una nueva era comienza a esparcir su luz?
66 Sólo quiero que vosotros, los testigos de mi palabra en este tiempo, permanezcáis firmes en los momentos de prueba que han de preceder al establecimiento de mi Ley, de mi Reino entre vosotros; porque mi nueva manifestación entre vosotros será a semejanza del huracán, bajo cuya fuerza la tierra y los mares, en los que habita y se agita esta humanidad, tendrán que encresparse y removerse en sus propias entrañas, para que expulsen de ellas todo cuanto de impuro guarden en su fondo.
67 Cuando estas pruebas lleguen, no temáis, porque cuando ellas sean, comprenderéis que el principio del fin de un reinado ha empezado, y que los albores de un nuevo tiempo de paz se aproxima.
68 La maldad, la injusticia, el orgullo, la esclavitud, la ignorancia y el poder terrenal sucumbirán, para dar paso al establecimiento del reinado del amor, de la luz y de la paz entre los hombres.
69 No flaquearéis ni apagaréis vuestra lámpara, aunque sintáis que la prueba es muy dura y que el cáliz que os toque apurar es muy amargo; al contrario, encenderéis y avivaréis la llama de la esperanza, como hace el soldado en el fragor de la batalla, cuando siente que está dominando al enemigo y que la victoria se encuentra ya próxima.
70 Cuando os miréis rodeados de multitudes hostiles, cuyas lenguas estén arrojando veneno contra vosotros y cuyos ojos lancen llamas de odio en contra vuestra, no dudéis de mis promesas; en esos instantes os haré sentir mi presencia tranquilizadora y os haré escuchar mi voz amorosa que os repita: Yo estoy con vosotros.
71 Veréis muchas veces cómo de entre aquellas turbas surgirá un corazón que os comprenda y que sea para vosotros como un escudo, mas esto sólo lo lograréis cuando depositéis vuestra confianza y vuestra fe en Mí.
72 Recordad a Daniel, aquel fiel profeta que tanto defendió la verdad del Dios único, y a su pueblo opreso en Babilonia, y a quien salvé de sus enemigos.
73 Dejad que venga la lucha, mas antes es menester que volváis a regar con vuestro amor la simiente que el Eterno sembró en el espíritu del hombre. Dejad que la mala hierba sea cercenada al golpe de la hoz de mi justicia, y que sean removidas las tierras para que queden propicias para el cultivo.
74 Es menester conceder a los hombres que son ambiciosos de los bienes de la Tierra unos instantes más, para que su desengaño sea absoluto, para que al fin se convenzan de que el oro, el poder, los títulos y los placeres de la materia, no darán jamás la paz ni el bienestar al espíritu.
75 Se acerca la hora del examen, a la luz de la conciencia, de las obras para toda la Humanidad; ahí estarán los sabios, los teólogos, los científicos, los poderosos, los ricos y los jueces, preguntándose cuál ha sido el fruto espiritual, moral o material, que han recogido con el cual puedan alimentar a la Humanidad.
76 Al ver lo exiguo de su cosecha, muchos retornarán a Mí, reconociendo que, a pesar de la gloria que en la Tierra tuvieron, algo les faltaba para poder llenar el vacío en el que había caído su espíritu, el cual sólo se puede sustentar con los frutos de la vida espiritual.
77 Tengo preparado para esos espíritus el oasis en medio del desierto, porque sé que a través de sus existencias, llamando de puerta en puerta y recorriendo camino tras camino, unos han buscado la verdad, otros la fuerza, otros la felicidad; y al final del sendero que han recorrido en la Tierra, cuando estén a punto de negarlo todo, Yo los recibiré y los haré descansar en mi seno, los confortaré y les señalaré el verdadero camino, para que por él encuentren los campos en los cuales puedan sembrar la simiente fecunda de su experiencia.
78 El oasis es espiritual, y a él llegarán, por todos los caminos del desierto, hombres de todas las razas, cansados los unos, llenos de heridas los otros, encanecidos y sudorosos muchos con su alforja ya vacía, avergonzados ante la esterilidad de la lucha que habían emprendido.
79 Ahí oirán mi voz y, reconociéndola al punto, exclamarán: ¡Es el Señor!; y en esa frase reflejarán la humildad con la que al fin me buscarán, porque todos deberán llegar a Mí por sus propios méritos, sin intentar más valerse de medios materiales, ya que éstos resultaron inútiles a lo largo de la jornada.
80 Mas esa hora de infinita dulzura, de reconciliación y de humildad, será también de divino perdón para los hijos pródigos que por fin regresaron a la casa paterna, en busca de los amantes brazos de Aquél que les dio la vida y la heredad.
81 ¡Mi Paz sea con vosotros!