1 Vengo a traer la paz a vuestro corazón en este mensaje de amor, porque he visto abierto vuestro santuario y he penetrado para morar en él.
2 Os está hablando Cristo, el Maestro, y os recuerda sus obras en la Tierra para que logréis inspiraros en mis ejemplos.
Espíritus: Es tiempo de cumplir con misiones inconclusas
3 Debéis aprovechar mi presencia entre vosotros, oh pueblo muy amado, porque el tiempo que estáis viviendo es trascendental para vuestro espíritu.
4 Ese ser de luz que en vosotros habita, sabe que su obra no está terminada, conoce que en anteriores existencias desaprovechó el tiempo que se le había concedido, así como las oportunidades que tuvo para lograr su adelanto espiritual; por tanto, sabe que hoy debe esforzarse para alcanzar el completo desempeño de su misión, así como el desarrollo de todos sus dones.
Manifestaciones espirituales: Dones y potencias
5 He querido que a través de esta obra conozcáis todos los dones y potencias de vuestro espíritu; os he impartido mis enseñanzas de amor; os he concedido tiempo suficiente para que cultivéis vuestros dones y para que podáis iluminar el sendero de los que en tinieblas se encuentran, con la luz de mi verdad.
6 Os he hecho comprender que éste es el tiempo en el cual mis escogidos surgirán como profetas, videntes o iluminados, anunciando al mundo que ha llegado la era de la luz. Pocos serán los que presientan en estos anuncios la proximidad de mi Reino, el cual se encuentra dispuesto a desbordarse en revelaciones, gracias y sabiduría.
7 Muchos se confundirán por lo que vean, sientan y experimenten, al extremo de llegar a preguntarme: "Señor, ¿qué es lo que ven mis ojos, qué es lo que está aconteciendo en el mundo, y cuál es el significado de tantas extrañas manifestaciones y señales entre los hombres?"
8 Y aquéllos que por su incredulidad, por su orgullo o por su dureza, no lleguen a ver ni a sentir, ni logren por medio de la intuición contemplar las luces de este tiempo, serán los que llamen tinieblas a la luz e impostura a la verdad.
Discípulos: La luz del conocimiento que habita en vosotros
9 ¿No creéis que vosotros, los que os habéis deleitado con la luz de esta palabra que ha venido alentando a vuestro corazón, seáis los indicados para definir el porqué de todo esto, anunciando la Buena Nueva y enseñando mi Doctrina por medio del libro de mis enseñanzas a todos aquéllos que lo necesitan?
10 Os he dado la Ley, las normas, el camino y el conocimiento de lo que es justo y de lo que es lícito, para que nunca tropecéis, para que no dudéis en los momentos de la lucha, y para que no manchéis lo que es sagrado.
11 Sé que vais a ver surgir por todos los puntos de la Tierra hombres y mujeres que profetizan, que anuncian doctrinas extrañas para todos aquéllos que viven alejados de lo espiritual; seres que curan enfermedades de las que llaman incurables y que predican la espiritualidad como la única doctrina que es capaz de dar la paz al mundo.
12 No estarán definidas ni serán puras las manifestaciones de muchos de aquellos hombres, porque les faltó la dirección del Maestro, mas para entonces este pueblo, que ha sido mi discípulo, llevará mi mensaje por todos los caminos de la Tierra.
Amor: El dulce sabor de la verdadera vida
13 Muchos tendrán razón al extrañarse de que la vida espiritual llegue a ser la norma de las obras de la Humanidad, porque hace mucho tiempo que los hombres cerraron las puertas de su corazón para mi mensaje e inspiraciones.
14 En este destierro voluntario, el hombre sólo escucha la voz de su libre albedrío, y el sendero de su vida está iluminado tan sólo por la débil luz de sus conocimientos materiales; pero esa voz es casi siempre una larga queja, sollozo o imprecación, y su luz la manifiesta por medio de su ciencia que, en lugar de elevarlo, va hundiéndolo más en su dolor.
15 Los que se levanten después de su sueño de siglos anunciando la luz del nuevo tiempo, serán los muertos que resucitan a la vida espiritual, después de haber permanecido inertes para la verdadera vida.
16 Donde exista el amor, la sabiduría y la justicia, donde haya inspiración e impere la bondad, allí existirá la verdadera vida. Mas donde reine el pecado e impere el vicio, donde exista la guerra, anide la envidia y el egoísmo, ahí sólo se encontrará la muerte, la desolación y las tinieblas.
17 Cuando los hombres caen en materialismo, en lugar de que su obra sea creadora, es destructora; entonces se asemejan a una multitud de gusanos dispuestos a terminar de carcomer a un cadáver, cuando por su labor creadora podría parecerse a un enjambre de abejas construyendo su panal en perfecta armonía. La obra de esos pequeños seres consiste en buscar miel para que después ésta endulce los paladares.
18 Y vosotros, ¿cuándo llegaréis a descubrir el verdadero y dulce sabor de la vida para dároslo unos a otros?
19 Ese sabor está constituido por el amor divino, néctar sublime que he depositado en cada corazón, y que no habéis sabido comprender ni buscar, y por ello no endulza aún vuestra existencia.
20 A través del que piensa en Mí y me ama, pasa el torrente de la vida; en él está mi manifestación divina.
21 Os he dado la vida para que en ella seáis grandes y fuertes; os la he dado para que tengáis caridad y manifestéis vuestra facultad de amar; os la he dado también para que tengáis sabiduría.
22 La vida es una corriente incesante. Para que el espíritu llegue a ser grande, sabio, fuerte y bondadoso, es menester que viva eternamente.
23 La vida es el reflejo de Dios; es el gran testimonio de mi existencia; vividla y gozadla, mas también entendedla. Mucho la habéis gozado sin comprenderla.
24 Cantad a la vida, y que vuestro canto sea de comprensión, de admiración y de amor. Vuestro espíritu, al elevarse, entonará un mejor salmo al Creador.
25 Abolid el dolor. La vida creada por Mí no es dolorosa; el sufrimiento proviene de las desobediencias y faltas de los hijos de Dios. El dolor es propio de la vida que los hombres, en su disolución, han creado.
26 Hoy, la luz del Padre se encuentra derramada a raudales sobre todo espíritu, para que al despertar de su letargo, medite sobre su propia experiencia, que es un libro rico en sabiduría y en luz, y perciba el resplandor de la verdad.
Pueblo: Misión y responsabilidad
27 Pueblo, preparaos, meditad en vuestra misión; medid vuestra responsabilidad en este tiempo que es propicio para despertar espiritualmente, y disponeos a trabajar en mi campiña, que Yo os ayudaré en el cumplimiento de vuestra misión.
28 Sabéis que Yo siempre estoy dispuesto a entregaros una más de mis lecciones. Hoy comenzaré por deciros que el fin de mi llegada entre vosotros es el de adoctrinaros, para que podáis desempeñar con limpidez vuestra misión.
29 Bendito sea el que tenga por ideal seguir mi camino; bendito sea el que busca la forma de hacer grande a su espíritu. Yo recibo a los que, callando sus quejas, sólo piensan en recibir el rocío de mi palabra, a los que no dejan morir la fe y la esperanza en Mí.
30 Haré con mi palabra que todos lleguen a entonar un canto a la fe.
31 Vengo a enseñaros la espiritualidad, porque ella os dará salud espiritual y física, ella os hará amaros, os dará fuerza y fe.
Fe: La luz del sendero
32 Pueblo, creéis que os vengo a visitar, y la verdad es que habito en vosotros. Os visito sólo bajo esta forma de manifestarme, haciéndome pensamiento, palabra y visión espiritual, y es que mi manifestación interior en vuestro ser no la percibís con la claridad del latir de vuestro corazón, porque para sentirme palpitar en vuestro ser, es necesario tener sensibilidad.
33 No perdáis la esperanza de llegar a sentirme, porque la esperanza procede de la fe, que es luz en vuestro sendero.
34 ¡Ay del que pierda la fe! La fe es el faro que alumbra el porvenir; la fe es la fuerza que produce aquello que nombráis milagros. ¿Qué sería de vuestra vida, si no tuvieseis fe en mi Ley?
35 Yo os doy la vida, mas os digo: Avivad la luz de la fe en vuestro Dios, fe en vosotros mismos, fe en la vida y en lo creado. No dudéis de mi caridad en vuestras vicisitudes; mi amor es más fuerte que vuestras pruebas.
36 Oídme más con el espíritu que con vuestros oídos.
Caridad: La virtud del que sabe olvidarse de sí mismo
37 A los que se nombran desheredados, a los que dicen que su estrella no brilla y que son lámparas apagadas, y a los que lamentan haber venido a la vida para llorar, os digo: ¿Habéis intentado alguna vez olvidaros por un instante de vosotros, para llevar un consuelo a vuestros semejantes? Seguramente que no, porque quien practica la caridad, a sí mismo se la hace. He llamado en este tiempo a los que nada tienen para dar al mundo.
38 No quiero un mundo derrotado y triste, un pueblo que por su ignorancia de lo que posee, a cada instante me hable con angustia y me pida con desesperación. Quiero un mundo consciente de cuanto es y posee.
39 Amad y dad con desinterés y veréis pronto la recompensa. Llamad a mis puertas y mi voz os responderá.
40 Todos podéis levantaros, aun cuando hayáis caído muy bajo, aun cuando os encontréis cubiertos de cieno.
41 Los hombres perdidos de hoy serán los hombres de bien del mañana. Sobre vuestras ruinas levantaré mi templo, mas el hombre me ayudará a su reconstrucción. ¡Helo aquí! Penetrad en la verdadera vida; ella es como un reino, dentro del cual todo, desde lo celestial hasta lo más mínimo en lo material, está a vuestro alcance.
42 Elevad vuestra mirada y descubrid la belleza de mis obras; preparaos para que escuchéis el concierto divino. No os excluyáis de ese festín. Si os aisláis, ¿cómo podréis participar de ese deleite? Viviríais tristes, atormentados y enfermos.
43 Yo quiero que en el concierto universal seáis notas armoniosas; que comprendáis que habéis brotado de la fuente de la vida; que sintáis que en toda conciencia está mi luz.
44 ¿Cuándo llegaréis a la plenitud en que podáis decir: "¡Padre, someted mi espíritu al vuestro, así como mi voluntad y mi vida!?" Ved que esto no lo podréis decir mientras vuestros sentidos estén enfermos, y vuestro espíritu, egoístamente aislado del camino.
Enfermedad corporal: La consecuencia de la debilidad espiritual
45 Vivís bajo el tormento de las enfermedades o del temor a contraerlas y, ¿qué es una enfermedad corporal ante una falta del espíritu? Nada, si él sabe levantarse, porque en mi caridad siempre encontraréis ayuda.
46 Así como la sangre corre por vuestras venas y vivifica todo el cuerpo, así la fuerza de Dios, como un torrente de vida, pasa a través de vuestro espíritu.
47 No hay motivo para estar enfermo si cumplís con la Ley. La vida es salud, alegría, felicidad, armonía; estando enfermos no podéis ser un depósito de los bienes divinos.
48 ¡Mentes, corazones o cuerpos enfermos! El Maestro os dice: Pedid a vuestro espíritu, que es el hijo del Todopoderoso, que vuelva al camino de la Ley, que sane vuestras dolencias y que os ayude en vuestras flaquezas.
49 ¿Qué podrá negar el Padre a Su hijo, cuando éste espiritualmente se acerque para solicitar algo para su cuerpo, pequeña y frágil criatura material? Así os enseño a pedir, mas cuando se trate de dar, os digo: Repartid y dad. Repartid lo material y dad amor, porque, ¿de qué os servirá dar la parte material si en ella no pusieseis amor?
50 ¡Cuán difícil os ha parecido administrar debidamente los bienes que habéis poseído en el mundo! Unos quieren tener sólo para sí; otros, teniendo demasiado, no sienten el deber de compartirlo.
51 Vuestra carne no es inmortal, mas ella podrá llegar triunfante hasta el último instante de su existencia, si habéis sabido vivir sus distintas etapas en esta vida; hoy, vuestro espíritu y carne forman una sola unidad, una sola voluntad; mañana, tendrán que separarse y cada uno tendrá que rendir su tributo adonde corresponde cada cual: el cuerpo rindiéndole tributo a la madre tierra y el espíritu elevándose para rendir tributo al Padre, al Espíritu donde brotó.
52 Os hablo de la vida del espíritu, de la lucha y las pruebas que encontráis en ella, pero la vida humana es contemplada y amada también por Mí, y por ello la sembré de prodigios, de maravillas y bendiciones. Os entrego mi luz para que comprendáis que todo lo que la vida humana y la vida espiritual os brinden, lo aceptéis, porque todo es en beneficio vuestro; todo es sustento, todo es vida, todo es salud.
53 Yo os descubro una fuente de salud que existe en vosotros, en vuestro espíritu, para que a ella acudáis cuando sea necesario; si sabéis buscarla, encontraréis sus aguas.
54 Hay quienes están pensando: "Y si el hombre siempre fuese sano, ¿cómo moriría?" A lo cual os respondo que no es necesario que vuestro cuerpo esté enfermo para que deje de vivir; basta que el corazón se detenga cuando la hora haya sonado, para que deje de ser.
Descarriados y rebeldes: Ninguno se perderá
55 La luz de mi Espíritu se derrama en vosotros para que resucitéis. En este Tercer Tiempo vengo buscando a los descarriados para que me sirvan. Yo soy el libertador de los espíritus, que viene a libraros de vuestra esclavitud. A los rebeldes, vengo a convertirlos en sumisos y humildes siervos. Luego les digo: "Velad, para que no seáis sorprendidos por los rumores y las tentaciones que os lleven de nuevo al precipicio".
56 Quien ha conocido la escoria y el bajo mundo, y de él se ha podido librar, está preparado para ir ahí, en busca de los que aún permanecen perdidos. Nadie mejor que él para persuadir con su palabra, que es luz de experiencia.
57 ¿Cuándo os convertiréis en los pescadores de corazones y libertadores de espíritus? Cuando afirméis vuestro paso en la senda que os he trazado.
58 Dad sin condición; no juzguéis la casa de vuestro hermano, antes conoced bien vuestra morada, para que si la encontráis sucia, la limpiéis y sea digna de recibirme. No miréis si el alfolí de vuestro hermano está lleno o vacío, o si a su cuerpo lo cubren las galas o los harapos. Dejad que mi amor dé muerte a todas esas lacras que podrían empañar la luz que debéis reflejar.
59 Ved que de la mansión perfecta desciendo a vuestra morada para mostraros la grandeza de la vida espiritual; a revelaros una lección que os enseña a conoceros, a conocer a vuestro Creador y a conocer vuestro destino.
Dolor y sufrimiento: ¿Cómo vivir esas pruebas?
60 No quisiera el Padre que lloraran sus hijos, aunque os haya dicho: "Bienaventurados los que lloran".
61 Mi Ley no os enseña que lloréis, sino la manera de evitar el dolor. Si me placiera veros sufrir, no vendría a vosotros como doctor, ni vendría a derramar mi bálsamo sobre toda herida.
62 Aquél que lleva su cruz de penas con mansedumbre, me agrada porque me imita; mas de aquél que en su fanatismo religioso y su ignorancia atormenta y castiga su cuerpo, recibo su intención, que es la de purificarse o tratar de imitarme en mis padecimientos, mas el acto no lo apruebo.
63 Basta con que apuréis con paciencia el cáliz que la vida diariamente os ofrece y que, sobreponiéndoos a vuestras penas, tengáis fuerzas para pensar en vuestros semejantes y hacerles el bien que podáis, para que cumpláis así con vuestra misión.
64 Ya no os quejéis de sufrimientos; habéis recibido la dádiva de mi amor y os habéis embelesado con mi palabra; reconocedla por su esencia divina y la preparación del portavoz, por la dulzura y la firmeza de su voz; entonces, dejad vagar vuestro espíritu por regiones que sólo él puede alcanzar, para que allí se sature de luz, mientras que vuestra mente queda extasiada y vuestro corazón palpitante de admiración y amor.
65 ¡Mi Paz sea con vosotros!