1 Mi Paz sea con vosotros.

Palabras a los israelitas tanto en el valle terrenal como en el espiritual

2 Yo os bendigo, pueblo de Israel, reunido en este tiempo en el valle terrenal, y bendigo también a los seres que pertenecen a este pueblo y habitan el valle espiritual, porque ambos, en el afán de cumplir su misión, han formado un solo propósito de amar y servir a sus hermanos. Estáis unidos por ese ideal y comenzáis a existir en perfecta armonía unos y otros.

3 Yo os he enviado a habitar distintas moradas, para que desde ellas veléis por la paz y llevéis al espíritu de vuestros hermanos, un rayo de luz y de justicia. Habéis llegado a la Tierra una parte de ese gran pueblo que me sigue, en la hora de mayores pruebas, como soldados combatientes en esta batalla del bien contra el mal, y al enfrentaros a esa lucha, os habéis sentido fuertes, seguros y ciertos de vuestro destino.

4 ¡Oídme con el espíritu preparado, para que podáis comprender mi palabra! No intervenga siquiera vuestra mente humana, y sed en esta hora de comunicación, toda sensibilidad, atención y fervor, para que llevéis mis palabras como un mandamiento y seáis celosos de vuestro trabajo.

5 Ya estáis convencidos y vais camino de vuestro cumplimiento, habéis recibido cada una de mis lecciones que satisfacen vuestra necesidad de saber y de penetrar en conocimiento de la vida espiritual.

La humildad del Creador de todo

6 Aprended de Mí, tomad la virtud que necesitéis. Yo soy la fuente inagotable de toda virtud, mas no creáis que os lo digo con alarde, porque siendo el Creador de todo, vengo a enseñaros la humildad. Pedidme, por tanto, cuanto necesitéis para vuestra salvación.

7 Si os hace falta luz para vuestro entendimiento, tomadla; si sois débiles en vuestros propósitos, os hago fuertes y os doy la voluntad; si no sentís amor por el semejante y me pedís esa virtud, os la doy, pero sabed que todas estas potencias y atributos las poseéis desde vuestro principio y sólo están adormecidos en vuestro espíritu, en espera de una voz que los despierte y los haga vibrar y manifestar en plenitud.

8 Os estoy preparando para que podáis enseñar a la Humanidad y transforméis a los materialistas en discípulos míos. Esta palabra dada por conducto del hombre, sólo ha sido oída por una pequeña parte de la Humanidad, pero todos recibirán el testimonio vuestro y el Libro con las enseñanzas entregadas por Mí, como una herencia para ésta y las futuras generaciones.

Consejos sobre esta vida pasajera, un instante en medio de la eternidad

9 No quiero ver más ignorancia ni opresión en vuestro espíritu; os doy la potestad para que venzáis todo yugo y gobernéis con acierto vuestro cuerpo y os mantengáis, en espíritu y materia, dentro de mis leyes, para que la última hora de vida que os conceda en la Tierra, veáis concluida vuestra obra y preparado el camino que os conducirá al Más Allá.

10 Esta vida es pasajera, es un instante en medio de la eternidad, por eso os digo: Tomadla, vividla como una lección en vuestro espíritu, como una de tantas lecciones que han de formar el libro de la sabiduría espiritual de cada uno de vosotros, y en esta etapa que vivís recoged toda la luz, toda la experiencia y méritos que os sea posible, para que acortéis el camino. La senda que tenéis que recorrer es larga, y es menester aprovechar cada instante para avanzar en vuestra jornada.

11 No os arraiguéis en la Tierra más de lo que os dicte vuestra conciencia; tomad con medida los frutos que os ofrece, para que podáis vivir también para el adelanto espiritual. Esta vida, con toda su belleza, con toda la riqueza que os presenta, es sólo un débil reflejo de aquélla que viviréis en otros valles de mayor perfección.

El espíritu debe ser el timón de la carne

12 Os he dado la Tierra por habitación temporal, la he sembrado de grandezas, de dones y gracias para vosotros, mas no quiero que el espíritu sirva a la carne, sino que seáis el timón que dirija sus pasos y ella, como dócil barquilla, deje conducirse en este gran océano que es la vida humana. Os he dado la luz de la conciencia en vuestro espíritu, para que sigáis atravesando la ruta que os he trazado, obedientes siempre a las señales que marcan vuestro destino, hasta llegar al puerto que os espera.

13 Os he enviado como un rayo de luz al seno de congregaciones, de sociedades, y quiero que en ese pequeño mundo en que vivís, reveléis vuestros dones, sirváis a vuestros semejantes, los ayudéis a resolver los problemas de su vida y los orientéis en su camino. Yo os he colocado sabiamente en el lugar donde podéis trabajar por el bien de vuestros hermanos.

14 ¡Cuán delicada es vuestra misión, y cómo podéis en un instante de turbación desviar vuestros pasos! Por eso os he aconsejado siempre la oración. Velad y orad, os he dicho, para que no caigáis en tentación; vivid atentos al dictado de vuestra conciencia, que siempre os aconsejará rectitud y amor en vuestros actos.

El cumplimiento de las señales de la apertura del Sexto Sello. De los grandes ejércitos celestiales

15 Habéis venido a la Tierra para ser colaboradores en mi Obra, porque estaba escrito que Yo habría de venir rodeado de ejércitos que me acompañarían en este tiempo en la lucha contra el mal, y estoy confirmando con hechos mis palabra: Han venido Conmigo grandes ejércitos espirituales y también ejércitos que he hecho encarnar, espíritus virtuosos que habéis venido con la sola misión de trabajar en este tiempo por la restauración de todas las cosas.

16 Yo he venido a transformar el mundo, este mundo que al hombre entregué puro y sin mancha, y que hoy encuentro envuelto en tinieblas y en brumas de pecado, porque el hombre ha torcido el camino, ha pasado sobre mis leyes, formando las suyas a su conveniencia y practicado todo aquello que es desagradable para Mí.

17 Humanidad: Vengo una vez más para abrir el libro de la Ley, de los mandatos y de la enseñanza divinos, para deciros: Volved a Mí.

Es llegada la hora solemne: El final de la etapa por el entendimiento humano

18 Pueblo: Os invito a meditar y a penetrar en arrepentimiento, porque es llegada la hora grave, el día solemne en que oiréis por última vez mi palabra y es preciso que arrojéis de vosotros toda impureza, porque os quiero limpios y libres de pecado; reunid vuestras buenas obras y presentádmelas, porque Yo os he ofrecido multiplicar sus frutos y hacerlos llegar a la Humanidad, como un mensaje de consuelo, de esperanza y de paz.

19 Y al juzgar a este pueblo que es mi discípulo, juzgaré también a las naciones, y dejaré en todos mi herencia de amor, el Tercer Testamento, para que disfrutéis los dones y gracias de que hago partícipes a todos mis hijos.

20 Esas naciones, cuyos gobernantes han sido severos e inflexibles y las han llevado sin piedad a un abismo doloroso, han soportado el yugo, y a pesar de sus sufrimientos no se ha doblegado su espíritu, no ha elevado sus ojos a Mí ni me ha pedido la liberación. Aún persisten en su soberbia, y su cabeza orgullosa no ha sabido inclinarse para pedir clemencia. Ha preferido sufrir el dolor de la guerra impía, sin presentir que Yo me estoy manifestando en el sendero de cada criatura para ayudarla a soportar su prueba.

21 No ha querido sentir mi presencia esa Humanidad endurecida en el odio, y no sabe que conozco y siento todos sus dolores, y que estoy presto a concederle la libertad y el triunfo que anhela. Mas esos bienes que ella espera los daré a su espíritu y no a su carne; le daré la emancipación sobre su cuerpo, sobre este mundo que tanto lo ha atado, lo haré triunfar sobre el materialismo para hacerlo poseedor de los bienes espirituales, lo haré penetrar en ese arcano de sabiduría que es mi Espíritu, para que en él calme su sed de conocimientos, y pueda poseer la ciencia de la vida verdadera.

22 Cambiad vuestras ambiciones de poderío y superioridad por anhelos sanos del espíritu, y encontraréis que vuestro trabajo os proporciona satisfacciones y alegrías legítimas.

23 ¿Cuándo me reconoceréis y formaréis la familia armoniosa y obediente que sepa cumplir mis leyes? Ya se acerca el tiempo.

24 Después de las pruebas que han de venir todavía sobre vosotros, tornaréis a la paz y haréis del amor y el respeto de unos para otros, un verdadero culto.

Dios, juez inexorable y abogado defensor a la vez

25 Yo os estoy juzgando y así como mi juicio es inexorable, mi amor y mi perdón se manifiestan en cada uno de vosotros. ¿Qué haríais si al pesar vuestras obras os condenase y os perdieseis irremisiblemente, como lo hacen los jueces de este mundo? Mirad que Yo soy vuestro juez, mas vuestro abogado también; comprendedme y reconoced que soy vuestro Padre, y que por lo mismo os quiero salvos, porque os amo infinitamente a pesar de vuestra debilidad.

26 Las pruebas que afligen hoy a la Humanidad así como las que han de venir después, templarán su espíritu y lo colocarán en el lugar que le corresponde. Cada criatura expiará sus faltas, hasta encontrarse limpia y preparada para penetrar en la era de espiritualidad que ya ha comenzado. Y al terminar ese tiempo de purificación, os volveréis a Mí para darme gracias; no lamentaréis el dolor que habréis apurado, y sólo os sentiréis fuertes para luchar por vuestra elevación.

27 Y mientras apuráis vuestro cáliz amargo, no os sintáis humillados ni menospreciados por mi caridad, pensad que habéis sido creados por mi amor, puros, sanos y fuertes, y así tenéis que tornar a Mí.

El hombre debe demostrarse hacia sí mismo la virtud que es innata al espíritu

28 ¡Qué pródiga y larga es la vida que os concedo para labrar en ella los méritos necesarios al espíritu! En esa senda que recorréis, debéis demostrar la virtud que es innata al espíritu, mas no a Mí, que os conozco y sé de lo que sois capaces, sino a vosotros mismos que aún no os conocéis.

29 Hoy estáis preparados para comprender mi presente manifestación, porque habéis vivido y evolucionado mucho.

30 Para su estudio y penetración os dejo enseñanzas que forman un precioso legado de amor: el Libro de la Sabiduría. Cada una de sus páginas os revela la sabiduría que he puesto en ellas, tomando vuestro reducido lenguaje y sirviéndome de vuestro entendimiento.

De la comunicación perfecta con la Divinidad. La conversación con Dios y el desatamiento de los dones espirituales

31 Este conocimiento os llevará a comunicaros en forma perfecta Conmigo, cuando vuestra oración no use ya las palabras sino tome el idioma espiritual, la expresión sincera, la demostración de amor que el espíritu elevado tiene para su Dios, y que Yo conozco y recibo con agrado.

32 Así quiero que converséis Conmigo para revelar el futuro y daros mandatos, y esas profecías y esas órdenes que recibiréis las daréis a conocer a vuestros hermanos.

33 Cuando así os encontréis preparados, vuestros labios, que han permanecido atados, se abrirán, un gran don de palabra aparecerá y lo que hoy habéis callado se manifestará plenamente.

34 Los que habéis pedido el don de la curación porque sabéis sentir el dolor ajeno, contemplaréis el desarrollo de esa facultad, y vuestra oración, vuestra palabra o mirada, llevará el bálsamo a los enfermos. Aquéllos que pedís para este mundo concordia y fraternidad entre los hombres, llevad esta potestad y sembrad paz a vuestro paso y, aún más, enviad vuestro espíritu ahí donde haga falta la paz.

35 Ya se acerca la hora en que todos seréis iluminados y sentiréis latir vuestros dones y manifestarse con toda claridad.

Elías y la barquilla salvadora

36 En este tiempo, unos habéis escuchado mi llamado cual sonido de una campana sonora que ha llegado a vuestro espíritu, mas otros aún son buscados por Elías por doquiera de los caminos.

37 Me habéis buscado en distintos credos y en diferentes ideas sin encontrar la barquilla salvadora, y Yo os digo: Vengo a enseñaros nuevamente el camino, a daros la enseñanza para que me comprendáis.

38 De las grandes multitudes que Elías ha congregado en este Tercer Tiempo, unos han seguido caminando en su libre albedrío, mas los otros me han hecho presente su fe y su propósito para seguirme y trabajar en mi campiña.

39 Llegasteis menesterosos, sedientos y hambrientos, mas Yo os he hecho descansar bajo el follaje del árbol corpulento, os he sanado, os he dado el agua cristalina y el pan de vida eterna.

40 Bienaventurados aquéllos que os habéis levantado, llevando la verdad en vuestro corazón, para rescatar a los náufragos de las olas embravecidas del mar.

Imitación de los apóstoles de Jesús. Los nuevos discípulos, rocas que están siendo pulimentadas

41 Pueblo: Me he manifestado grandemente por vuestro conducto; os he alimentado con los mejores manjares, os he confiado una joya de incalculable valor, os he dado vestidura de gracia y he puesto calza a vuestra planta para que no sintáis los espinos. Sois el pequeño niño que me decís: "Maestro Divino, llevaré vuestra enseñanza grabada en mi corazón y de ella entregaré a la Humanidad, seré vuestro emisario, que llevaré esta luz al mundo".

42 El Maestro os dice: Os he preparado y os he confiado mi Ley, para que imitéis a los discípulos del Segundo Tiempo.

43 Os he entregado la paz, la luz del Espíritu de Verdad, para que vuestro espíritu no permanezca en las tinieblas.

44 Cuán gratas son las manifestaciones que os he concedido a través del entendimiento humano. La inspiración brota cual antorcha luminosa del fondo de estos corazones. Son las rocas que vengo pulimentando, para darles forma y hacer que de ellas broten las aguas más puras y cristalinas. Son el conducto por el cual vengo a entregaros mi palabra.

El buen fruto del árbol corpulento. No ser sordos ni ciegos a la luz divina

45 He aquí la fuente, el árbol corpulento con sus ramas llenas de buen fruto, brindando su sombra al caminante, para haceros descansar de las pasiones, de las ambiciones, de vuestras tentaciones.

46 No seáis los sordos ni los ciegos que, escuchando mis palabras, no me reconozcáis. Si me escucháis y dejáis que esta luz sea en vuestro espíritu, prestos me comprenderéis y sabréis pedirme por aquéllos que no me han reconocido.

47 Volved a la espiritualidad y veréis que la tiniebla se apartará de vuestros pensamientos y serán iluminados con una bella luz, recibiréis la inspiración del Padre y sentiréis sus vibraciones, para que seáis como un espejo limpio ante la Humanidad. Entonces en vuestros rostros se dibujará la alegría y la bondad para los demás.

La caridad sin alarde y el tesoro en el Más Allá

48 Bienaventurado aquél que al hacer la caridad no haga alarde, porque estará formando un tesoro en el Más Allá. No esperéis ningún pago por lo que entreguéis en mi Obra; dejad que sea Yo quien os recompense por vuestros actos.

49 Nuevamente os digo que os améis los unos a los otros, porque aun cuando sois de diferentes razas y colores, ante el Padre sois un solo hijo.

50 Sois los espíritus que brotaron del Padre a los que vengo a entregaros mi caricia, y cual Maestro, os confío la enseñanza para corregir vuestros errores y convertiros en mis discípulos.

51 Si os hice una promesa en el tiempo pasado, hoy vengo a cumplirla; vengo nuevamente a libraros del dolor a que os habéis hecho acreedores, y a recordaros que debéis amaros los unos a los otros, de nación a nación, de un mundo a otro.

Israel, la trompeta que despierta y la campana que hace el llamado a la Humanidad

52 Por eso os he llamado, pueblo, para que seáis el mensajero de mi paz, de mi luz y de mi amor en todas las naciones. Vosotros sois mis enviados, que haréis sonar la trompeta, a cuya voz despertará la Humanidad; seréis como una campana espiritual, cuyo llamado repercutirá en cada espíritu y en cada corazón; así os vengo preparando para que seáis el pueblo que lleve la bienandanza a todos los lugares de la Tierra.

53 Bienaventurado el que pierda su vida humana en el cumplimiento de su misión, porque su espíritu vendrá a Mí lleno de gozo y de triunfo.

De la formación del libro del Tercer Testamento y su propagación

54 Después de 1950 Yo seguiré comunicándome con vosotros de Espíritu a espíritu; vuestra misión no terminará entonces. Practicaréis mis enseñanzas y seréis a imitación de vuestro Maestro, esparciendo mi Doctrina; seréis los buenos discípulos que enseñéis con el ejemplo y daréis la Buena Nueva a la Humanidad.

55 Daréis a conocer mis enseñanzas que escritas han sido por las Plumas de Oro con toda limpidez y claridad, y con todas esas páginas formaréis un libro para darlo a conocer a los hombres. Es el Tercer Testamento dictado por el Padre, en este tiempo como Espíritu de Verdad a través del entendimiento del hombre; en él vengo a daros mis enseñanzas sílaba tras sílaba, para que las analicéis y las pongáis en práctica. Corto es el tiempo en que hablaré en esta forma, mas si estáis preparados y vuestro corazón es un santuario para mi divinidad, Yo moraré en vosotros.

56 Vengo a daros mi enseñanza para que seáis los hijos de la luz; vengo a daros mi sabiduría para que mañana os convirtáis en maestros, porque vosotros recibiréis a esas multitudes que están cansadas, hambrientas y sedientas, que sólo han apurado el cáliz de amargura. A vosotros, mis discípulos, os toca apartar de sus labios ese cáliz amargo, entregarles la dulzura y la paz, y guiarlas hacia el puerto de salvación.

El perdón que Jesús enseñó. El episodio de la pecadora adúltera

57 Levantaos, formando un solo cuerpo, llevando una misma voluntad para amarme y servir a la Humanidad.

58 No contempléis su mancha y su pecado, porque desde el Segundo Tiempo os he enseñado a perdonar. Recordad que cuando ante mi planta se postró la pecadora, dije a los que la juzgaban: "Aquél de vosotros que se encuentre limpio de pecado, que arroje la primera piedra". Entonces aquéllos se quedaron confundidos, porque escucharon la voz de su conciencia; y cuando aquella mujer levantó su vista, le dije: "¿Dónde están los que te acusan? Vuelve a tu hogar y no peques más". Así vosotros, discípulos amados, no juzguéis a vuestros hermanos porque sólo Yo puedo juzgar vuestros actos.

59 El espíritu tiene que llegar a Mí, blanco cual copo de nieve. Preparaos, pueblo bendito, para que después de que ya no recibáis esta palabra, no os sintáis huérfanos, sino que me llevéis en vuestro corazón y podáis comunicaros Conmigo de espíritu a Espíritu.

60 A través de los tiempos os he señalado el camino, he iluminado a vuestro espíritu, para que unidos os encontréis en mi Obra Divina.

El camino de la emancipación y la libertad espiritual. El tesoro que no puede ser tomado por ladrón ni corrompido por polilla

61 Buscad el camino que os ofrezco y mirad que en él hallaréis la emancipación, la libertad. En este camino podréis alcanzar la sabiduría que anheláis, sabiduría que ha de serviros para siempre.

62 En este camino encontraréis las virtudes, encontraréis la riqueza que ambicionáis, no aquélla que es tomada por el ladrón o corrompida por la polilla, sino la espiritual que es eterna y verdadera.

63 Unos habéis cumplido con la Ley que en este Tercer Tiempo he venido a ratificar por conducto del entendimiento humano. Habéis sido el ejemplo que he mostrado al mundo, mas otros os habéis estacionado en el camino.

64 Me preguntáis: "Maestro, ¿cuál es el camino que debo seguir para hacer méritos en mi vida?" Os he dicho: Si queréis seguirme, despojaos de todas las cosas materiales, buscad en Mí el Reino espiritual, y descubrid el tesoro que ese reino encierra.

65 Yo, el Maestro que es incansable aleccionándoos para que no llevéis ignorancia, os he dado luz, os he inspirado y os he hablado a través de vuestra conciencia, para que trabajéis en mi campiña.

66 Estáis hambrientos de amor, pero yo os digo que en este camino encontraréis el amor perfecto. Estáis hambrientos y ávidos de igualdad, de libertad, y en este camino encontraréis estas cosas.

67 Yo os entrego en abundancia los frutos del árbol corpulento para que os sintáis fortalecidos, para que estéis luchando y trabajando incansablemente.

68 Me he derramado en caridad sobre vuestro espíritu para que nada os haga falta; he mitigado vuestra sed y vuestra hambre con la esencia de mi palabra, y he confiado en vuestras manos mi Obra, cual joya de incalculable valor.

Cada espíritu es tocado según su evolución

69 Los unos habéis transitado en el camino de la luz, y en él os habéis recreado; los otros habéis caminado por las veredas del dolor, y el cansancio os ha sorprendido en vuestra vida.

70 Todos sois tocados según la evolución de vuestro espíritu; unos necesitan del rigor para llegar a la comprensión, mientras que otros por amor serán convertidos, y a otros más les bastará tan sólo un leve toque de mi justicia para que puedan llegar a la salvación.

71 De cierto y en verdad os digo: He venido a salvar a los pecadores. Unos sois rebeldes y otros dóciles, mas a ninguno quiero veros humillados. Los unos lleváis propósito de practicar mis enseñanzas, mas los otros camináis a vuestro libre albedrío y me hacéis presente vuestro dolor, y el Padre os dice: Reconoced, mis hijos, que no practicáis mis enseñanzas y por ello os sorprende el dolor, cuando ésta no es mi Voluntad.

72 He descendido a vosotros porque os amo, y no solamente me comunico por medio del entendimiento humano para hablaros. Os estoy hablando en el fondo de vuestra propia conciencia, y en todos los actos de vuestra vida os estoy hablando por conducto de mis enviados, de todos aquéllos que tienen delicada misión espiritual en todas las naciones.

Muchos son los llamados, sin distinción de razas, edades, colores, clases o género

73 He llamado a mis escogidos sin distinguir en ellos razas, ni colores, ni clases ni posiciones, sin ver si han cultivado su inteligencia o son los entendimientos rudos y torpes; los he entresacado del mundo y los he preparado con mi luz y con mi gracia para manifestarme por su conducto.

74 He llamado al varón, a la mujer, a los niños y a los ancianos que cansados y desengañados del mundo se encuentran. A las mujeres que han apurado un cáliz de amargura, las he limpiado, las he consolado y las he convertido en mis siervas; a la juventud, que en este Tercer Tiempo se pierde en la perversidad del mundo, le he marcado un límite, le he brindado los manjares de mi mesa y la he invitado a engrosar el número de mis trabajadores, de mis discípulos en este tiempo.

75 Os habéis consagrado a mi servicio y me pedís que os ayude para llegar al final de la jornada. Yo os aliento, os ayudo y fortalezco a vuestro espíritu y materia, para que lleguéis a Mí.

76 Os he rescatado cuando prestos habéis estado a caer en los abismos, y ser presa del lobo hambriento. Los unos reconocéis mi gran amor hacia vosotros y glorificáis mi nombre, más los otros sólo me hacéis presente el dolor que os habéis labrado.

77 Algunos me pedís que alargue los días de vuestra existencia en la Tierra para estar a mi servicio, mas los otros me presentáis vuestra planta cansada y vuestro corazón lacerado por las vicisitudes de esta vida, y Yo os digo: A todos os he enviado a morar en este planeta para que hagáis obras meritorias para la escalidad de vuestro espíritu.

Seguir la guía y el ejemplo de Elías, el incansable pastor

78 Ved a Elías, cual incansable pastor, que os busca por las veredas, por los breñales, para atraeros nuevamente al redil. Él os hace descansar en sus brazos de pastor y os acerca a mi presencia. Entonces intercede por su rebaño, para que recibáis nuevamente mi caridad, mi perdón y mi bendición.

79 ¿Qué me pedís en este día, qué necesitáis que Yo no haya de concederos? Me decís que os perdone y que os aliente en la lucha, también que habéis sufrido y que necesitáis consuelo. Nada pasa inadvertido para Mí, he seguido vuestros pasos y penetro como ladronzuelo en vuestro corazón, para conocer todo lo que hay en vuestro interior. Todo lo que me pedís, sea con vosotros.

80 Los que buscáis mi presencia en espíritu, no necesitáis hacer un culto exterior, ni presenciar ritos y ceremonias. Venís a estos recintos humildes donde ha sido mi Voluntad reuniros para haceros oír mi palabra, y ahí os eleváis para encontrarme.

81 Vengo buscando espíritus de buena voluntad que imiten a mis apóstoles del Segundo Tiempo. Hoy no he venido a encarnar y mi manifestación es sutil; por ello debéis prepararos y purificaros, para que podáis percibir toda señal o indicación mía.

82 Imitad a Elías, el pastor incansable que lucha y prepara el espíritu de la Humanidad. Ayudadlo en su difícil tarea, y gozad descubriendo vuestro dones. Abrid las pupilas del espíritu, y mirad desde este mundo la perfección de otros valles espirituales.

83 Dadme el tributo de vuestro cumplimiento como hacen los seres elevados, los justos; no escudriñéis mi Obra superficialmente, porque no la comprenderéis, ni descubriréis su perfección. Tomadla como el Tercer Testamento que dejaré a la Humanidad y recordad que en los tiempos pasados os hablé con el mismo amor.

84 Jehová, con Su voz de justicia hablando al pueblo en el Primer Tiempo, Jesús después, con Su palabra redentora, y hoy el Espíritu Consolador, han conducido al espíritu humano por un solo sendero. Es el mismo Espíritu Divino el que ha vibrado sobre vosotros en todos los tiempos.

85 No digáis que me amáis sólo cuando habéis recibido alivio a vuestras penas y os alejáis después. Mirad cómo las flores conservan su belleza y su perfume, aunque el tiempo sea inclemente. Así vosotros, amadme, tanto en los días de paz, como en los de prueba.

Las pruebas sirven al espíritu para que se conozca a sí mismo

86 Comprended que el sentido de la prueba no es para que yo conozca vuestro temple, vuestra capacidad o virtud; mirad que Yo todo lo sé, todo lo contemplo. Yo os pruebo para que vosotros os conozcais, pues vosotros mismos no sabéis lo que lleváis dentro ni lo que sois. Yo os pruebo porque no habéis tomado consciencia todavía de que el espíritu que os anima está revestido de toda virtud, porque es parte de mi mismo Espíritu.

87 Comprended entonces que esas grandes pruebas a que habéis sido sometidos en todos los tiempos, no son sino la escala por la cual tiene que ascender vuestro espíritu para llegar a Mí.

88 Y en este tiempo, después de las grandes pruebas, de las grandes experiencias que vuestro espíritu ha recogido en el camino, os digo: Ya estáis a punto de comprenderme.

La oración perfecta para conversar con Dios

89 Entonces me buscaréis en el Más Allá y formaréis dentro de vuestro corazón la perfecta oración, aquélla que no necesita palabras materiales, y conversaréis Conmigo; Yo os comunicaré grandes cosas, las cuales pondréis en práctica, revelándolas a los demás. Nuevas páginas de sabiduría se abrirán delante de vuestro espíritu, nuevas profecías aparecerán, y hablaréis, anunciándolas, de cosas que las generaciones futuras verán cumplirse.

La parábola de los doce náufragos

90 "Encontrábase un mancebo dentro de una barquilla en un mar embravecido, mas a pesar de la fuerza de las olas, la barquilla permanecía serena.

91 "Aquel mancebo encontró en la medianía de ese mar a doce humildes hombres que parecían cual náufragos; los llevó a su barquilla y les dijo: 'Yo os conduciré hacia el puerto y os daré lo que hace falta'.

92 "Aquellos hombres se pusieron de hinojos ante su salvador y le dieron gracias, mas en su espíritu se sintieron indignos de estar con Él. Al contemplarlos así, el mancebo les dijo: 'Vengo a salvar a los pecadores, he venido a buscar a los pobres para enriquecerlos con mi gracia, busco a los enfermos para darles salud'.

93 "Al escuchar estas palabras, aquellos náufragos reconocieron quién era aquel mancebo que los había salvado de perecer en las olas embravecidas del mar.

94 "Entonces le dijeron: 'Señor, la luz de un nuevo día es con nosotros y con todos los menesterosos'. Aquel joven les dijo: 'Voy a enseñaros a cruzar este mar embravecido'. Entonces quedaron maravillados aquellos doce que habían sido salvados, cuando contemplaron que al paso de aquella barquilla, las olas embravecidas se tornaban en mansas y obedientes ante la voz de su salvador.

95 "Aquellos náufragos, que habían desconocido un mandato, una Ley, y que se habían convertido en los pecadores y en los menesterosos, penetraron en arrepentimiento y le dijeron: 'Señor, dadnos nuevamente vuestra enseñanza'. Entonces el Señor les mostró un libro abierto en el que estaba escrita una enseñanza perfecta y les dijo: 'Voy a confiaros esta barquilla para que salvéis a los náufragos'.

96 "Ellos recibieron con regocijo aquel mandato y prometieron ser obedientes para cumplir esa misión.

97 "Al paso de aquella barquilla, los que perecían en aquel mar eran salvados, y aquellos varones se maravillaban, convencidos del poder que aquel Señor les había confiado".

La Doctrina divina del Tercer Tiempo, barquilla de salvación

98 De cierto os dice el Maestro: Os he llamado en este Tercer Tiempo cuando el mundo alimenta su tercera altura de perversidad, para salvaros en esta barquilla, con esta Doctrina que os he confiado para que vosotros la mostréis a la Humanidad.

99 Después de este tiempo de enseñanzas, quedaréis facultados para desempeñar vuestra misión en el mundo. Iréis acompañados de vuestros ángeles guardianes, y llevaréis la fe y la rectitud como normas. Seréis inflexibles al combatir la ignorancia, mas también usaréis la caridad y la paciencia en vuestra delicada tarea de enseñar y de corregir.

100 Yo entiendo vuestra oración, escucho vuestras peticiones y sé vuestros anhelos y esperanzas, y os digo: No temáis, nada os faltará, tendréis para vuestro cumplimiento espiritual todos los elementos necesarios, y para la conservación de vuestro cuerpo os daré cuanto habréis de menester.

101 Yo os bendigo en esta alba de gracia. Vuestra oración sincera sea como un manto que envuelva a las naciones, como Yo las bendigo ahora y para siempre.

102 ¡Mi Paz sea con vosotros!