1 Mi paz sea con vosotros.
2 ¡Bienvenidos todos ante el Maestro!
El tiempo del juicio al pueblo de Israel
3 Pueblo amado: Solamente unas cuantas albas han pasado en que estuve presente entre vosotros como Juez, en que vine a juzgar hasta lo más íntimo de mi pueblo de Israel y hallé a unos orando y velando, a otros durmiendo para las revelaciones espirituales, y despiertos solamente para las tentaciones del mundo.
4 A unos los encontré con verdadera preparación espiritual y adelanto; a otros, hundidos en el retraso; a una parte de mis hijos en la rutina, y a algunos más, faltos de preparación espiritual.
5 Juzgué el amor del pueblo y encontré que no se aman todavía de hermano a hermano, que todavía la armonía espiritual no es sentida ni vivida por mi pueblo escogido.
6 Oí la oración de la congregación, y de unos se elevaba el arrepentimiento por las faltas; de otros, la débil petición por la paz universal y por la unificación del pueblo de Israel, y cuán pocos, en verdad, fueron aquéllos que conscientes de su responsabilidad ante Dios y ante el mundo, y que con verdadera visión espiritual, supieron elevarse humildemente ante el Maestro en demanda de una lección, supieron presentarse ante el Juez inclinando la cerviz, y entregarse en brazos del Padre como hijos que saben que Dios ante todo es amor.
7 Y en esa bendita ocasión, en ese instante de gracia, el Padre desbordó Sus complacencias espirituales; derramó, en parte por el conducto humano y en gran parte también de Espíritu a espíritu, Sus inspiraciones, Su justicia y Sus órdenes, especialmente sobre Su pueblo, pero también sobre el orbe y en todo el Universo.
8 Fue ésa ya mi última cátedra en que vine a vosotros como Juez, en la que tuvisteis mi Rayo comunicado por el entendimiento humano y circundado por los labriegos de todas las comarcas, por representantes de todos los recintos, por los siervos Espiritualistas Trinitarios Marianos, por cuyo entendimiento manifiesto mi Obra y aliento la fe de las multitudes.
9 Yo os volveré a contemplar así reunidos en tiempos venideros, pero ya no bajo esta manifestación. El pueblo así lo presintió en su espíritu y sollozó; la carne fue débil y se rebeló ante la próxima partida y finalización de estas manifestaciones.
Elías y la campana espiritual a vuelo
10 Elías, con anterioridad a ese instante, os había preparado, os había tocado con su índice espiritual para que todo el pueblo estuviera despierto, alerta y velando, para que ese momento de juicio y de gracia no lo encontrara aletargado, porque Elías se presenta en la senda de los espíritus siempre como un precursor, aparejando los senderos y apartando los espinos y pedruscos para que la planta de mis hijos no se lastime en el camino.
11 Elías se presenta ante vosotros, echando a vuelo la campana espiritual que os habla a través de la conciencia hasta lo más profundo del espíritu, para dejaros despiertos, inundándoos de luz para oír la voz de Aquél que llega, de Aquél que os dice siempre: "Aquí estoy", porque el Padre está en todo momento y en todo lugar.
12 Así escudriñé el corazón de los hombres en ese momento de juicio, y lo encontré lleno de dolor, de incertidumbre, de presentimientos sombríos; me acerqué para escuchar sus latidos, para oír su plegaria que cada día es menos espiritual, que cada vez se aleja más y más de sus principios, porque va en pos del materialismo, en pos solamente de las ciencias y tendencias de la Tierra.
13 Así encontré a la Humanidad, al hombre, preocupado solamente por los bienes del mundo, pero con su espíritu angustiado, conservando sólo un rayo, una chispa de esperanza, y esa chispa no soy Yo quien viene a apagarla con mi justicia; por el contrario, vine a avivarla con mi verdad, con mi consuelo, fortaleza y esencia.
14 Todo esto derramé espiritualmente en todo el orbe en ese momento de gracia, para que mi presencia fuera sentida y mi esencia estuviera en todos, sin distinción alguna, porque también Elías se había manifestado antes.
Quién es Elías?
15 A mi llegada, ya los espíritus y los corazones habían sido preparados por el espíritu de Elías, el precursor de Dios en todos los tiempos y en todas las eras. Porque Elías es aquél que ha estado con vosotros siempre, y al que muy pocas veces habéis sentido.
16 ¿Es acaso él vuestro Padre? No. ¿Es acaso el Espíritu de Verdad? Tampoco.
17 ¿Quién es entonces Elías?
18 Elías es el gran espíritu que está a la diestra de Dios, que en su humildad se nombra siervo del Padre y por su conducto, como por el conducto de otros grandes espíritus, muevo el Universo espiritual y llevo a cabo grandes y altos designios.
19 Sí, mis discípulos, a mi servicio tengo multitudes de grandes espíritus que rigen la Creación.
20 Entonces os preguntáis: "¿El Padre no es Aquél que todo lo hace?" Y Yo os contesto: Yo soy el que todo lo hace, porque Yo estoy en todos los espíritus, Yo estoy en todas las criaturas y sin Mí nada se movería. Pero así como he dado vida a todos los espíritus, a todos les he dado parte en mi Obra, en mi trabajo, sitio en mi Creación, lugar digno a mi diestra.
21 Así desde el primero hasta el postrero, después de prepararos a todos para esa alba de gracia que pasó, presentó Elías a su Señor los campos fecundos con cizaña y el Padre le dijo: ¡Dejad! Todavía la cizaña se multiplicará un poco; todavía la mala yerba crecerá, profundizará más sus raíces y cundirá aún más en la Tierra, pero pronto vendrá la siega, pronto vendrá la hoz y entonces, entre la mala simiente estará el trigo, escaso, es verdad, pero será conservado en mis graneros para ser vuelto a sembrar cuando la hora sea llegada y la tierra esté propicia y fecunda, mientras que la cizaña atada en gavillas será arrojada al fuego.
La invasión del mal entre los hombres. De los fieles y perseverantes
22 La maldad ha crecido entre los hombres, mi pueblo. La bondad, la virtud, el amor, han sido débiles ante la invasión del mal, de las enfermedades, de las plagas, de las pestes y las calamidades.
23 Todo aquello que es simiente de los perversos ha contaminado el corazón de los buenos, ha hecho flaquear a algunos, ha diezmado el número de los fieles, porque gran fuerza ha traído el mal sobre la Humanidad.
24 Yo he permitido que así acontezca por razón del libre albedrío que os he dado, porque más allá de toda la perversidad, de todas las tinieblas y de la ofuscación de los hombres, hay una luz divina: la conciencia, que no se pierde y no se perderá jamás; hay un principio que es el espíritu, que guarda inmaculado el ósculo que el Padre le dio, que es el sello divino con que Yo he enviado a todos mis hijos a la senda de la lucha, y por esa marca no se perderá ninguno de esos espíritus.
25 Grande es el número de los descarriados; mas sobre el orbe, en el seno de las distintas naciones que forman la Tierra, en los humildes poblados y en los valles, no faltan algunos corazones que saben elevarse a Mí, que saben conservarse en el pacto hecho con su Señor, y saben ser ejemplo y sostén espiritual para las multitudes.
26 Ellos, los fieles y perseverantes, al elevarse me interrogan: "¿Por qué tanta maldad? ¿Por qué no brota el arrepentimiento en el corazón de los hombres? ¿Por qué no despierta la Humanidad para el bien, para la paz? ¿Por qué no logran comprenderse los hombres para amarse, para reconocerse como hermanos en Dios?"
27 Y el Padre da tranquilidad y esperanza a los que así velando y orando se encuentran, diciéndoles: Esperad, que aquéllos que más han pecado, aquéllos que más dolor han causado a esta Humanidad, serán después sus mayores benefactores, porque ellos no morirán; morirá el pecado, desaparecerá su materia, desaparecerán las tinieblas, causa del pecado de los hombres.
28 Pero el espíritu, guiado por su conciencia, nunca desaparecerá, aun cuando tenga que pasar por grandes crisoles, por grandes restituciones y purificaciones espirituales; aun cuando tenga que pasar por la muerte corpórea, aun cuando sienta que son eternas las tinieblas que lo envuelven en su restitución, aun cuando sienta que el fuego de su arrepentimiento es como fuego de un infierno. Todo ello pasará, de todo ello saldrá avante y limpio, más limpio que el oro cuando pasa por el crisol.
Los incalculables tiempos de los espíritus antes de la aparición del hombre
29 La vida de este planeta es corta todavía; las vidas que han vivido los espíritus antes de la aparición del hombre no las podéis imaginar ni calcular. Lo que antes de vuestra existencia haya pasado en otros mundos, en ese Más Allá insondable todavía para vosotros, no lo conocéis, pero algo de ello os revelé desde los principios para que no estuvieseis a obscuras de todo.
30 Fortaleceos con mis enseñanzas y compartid esta luz con la Humanidad; decidle cuál es el origen del mal y cómo lo puede combatir esgrimiendo las armas del amor y la virtud.
31 Decidle que antes que el hombre fuese en el haz de la Tierra ya existían en el espacio las vibraciones del bien y del mal, ya se había pecado en contra de Dios, ya se habían violado Sus leyes y ya se habían levantado algunos hijos del Padre en rebelión.
El pecado no es parte de la Creación divina
32 El pecado no es patrimonio del hombre, pueblo, ni el pecado surgió o apareció en el Universo con el hombre.
33 Sí, en verdad os digo: Hubo espíritus llenos de luz, de gracia y de dones, que ante su propia grandeza decidieron rebelarse ante su Señor; quisieron tener Sus llaves, Su cetro, Sus leyes, para regirlo y gobernarlo todo, y ante la imposibilidad de poder regir la Creación, porque eran espíritus limitados, porque no eran espíritu perfecto y universal como el Padre, decidieron apartarse de la vera de Dios para formar su propio reinado, su gobierno y su mundo, y esto aconteció en estos espíritus en virtud del libre albedrío con que Dios os ha dotado, y ellos se unieron en su infidelidad, en su inconsciencia, en su desobediencia; en armonía unieron su fuerza y ordenaron sus dones, sus potencias, para ofender al Padre, para usurparle Su reino, para combatir contra Sus leyes, principios o preceptos.
Del origen verdadero del pecado y de las vibraciones del bien y del mal
34 Sí, hijos míos, la consecuencia de todos los pensamientos, palabras y acciones que el espíritu tuvo en su principio por razón del libre albedrío, antes de que los tiempos fueran, dio origen a las fuerzas invisibles, a esas vibraciones del bien y del mal.
35 Unas y otras vibraciones quedaron en el espacio, prestas a aumentar o disminuir su intensidad, según los pensamientos de los hombres, según sus obras posteriores, pero esas fuerzas invisibles no habrían de quedar aisladas de la evolución de los espíritus, no, discípulos, esas vibraciones quedarían latentes sobre todos los seres, y acudirían a éstos según fueran sus pensamientos y obras.
36 Cuando el hombre apareció sobre el haz de la Tierra ya esas influencias existían, pero existían también sobre el hombre rodeándolo, unas de cerca y otras a distancia, las de los espíritus del bien, de la obediencia, de la virtud, del amor, unidos también, porque los espíritus del bien y de la obediencia han estado siempre, y siempre estarán, unidos en perfecta armonía entre ellos mismos y con su Señor, y esa influencia también la recibió el hombre en su morada desde el principio.
37 Los primeros hombres que en el uso del libre albedrío comenzaron a vivir en forma sana, tratando de alcanzar su bienestar y el del semejante, atrajeron vibraciones saludables, benéficas, y los que, en el mismo uso del libre albedrío, desoyeron la voz de la conciencia y se orientaron por las inclinaciones egoístas propias de su materia, dieron paso a las vibraciones del mal, a fuerzas maléficas, engañosas.
Los mundos son lo que sus moradores quieren que sean. De la estéril lucha del mal contra el mal
38 Mas vuelvo a deciros que Yo no hice este mundo para el dolor de los hombres, y que los mundos son lo que sus moradores quieren que sean.
39 Los que eran inspirados por la luz de la conciencia, sabían rechazar las malas influencias y buscaban las vibraciones benéficas y saludables, y los que en el erróneo uso del libre albedrío hacían obras opuestas al dictado divino, atraían las vibraciones perversas, insanas, aumentando su confusión; y de ese desequilibrio provienen las enfermedades y las bajas pasiones que atormentan al hombre hasta vuestros días.
40 Yo que conozco vuestro principio y vuestro futuro en la eternidad, di a los primeros hombres armas con las que lucharan contra las fuerzas del mal que habían creado; pero las despreciaron, prefirieron la lucha del mal contra el mal en la que nadie triunfa, porque todos resultarán vencidos.
41 Y a través de los tiempos ha sido Mi mano sabia y justiciera la que ha permitido que, tanto del grupo de los unos como de los otros, se encarnen espíritus en este mundo, unos para restitución de la Humanidad y otros para bendición de la misma.
De los grandes profetas y patriarcas que han surgido en la Tierra
42 Por eso habéis contemplado en todas las épocas de la vida humana cómo han surgido grandes espíritus, unos orientados para el bien y otros para el mal, espíritus llenos de poder, llenos de fuerza, y cuando habéis visto la aparición de esos espíritus encarnados en hombres haciendo obras bienhechoras, no habéis concebido cómo no todos los hombres puedan ser así.
43 De esos han sido los unos profetas, los otros patriarcas, otros sabios, otros reyes, algunos jueces, maestros, otros han traído la belleza de la Naturaleza y de las cosas del corazón y del espíritu para hacer sentir lo hermoso de la Creación a vuestro corazón.
Noé y Abraham evolucionaron en otros mundos antes de encarnar en la Tierra
44 Como indicio de la Ley de reencarnación universal, envié al mundo hombres cuyo espíritu fue doctrinado por Mí en previas vidas y otras moradas, hombres sencillos e iluminados como lo fueron Noé y Abraham, que aconsejasen la virtud y mantuviesen despierto al espíritu de esta Humanidad, enseñándole la existencia de un Ser divino a quien debía de servir y adorar.
45 Se ha confundido la Humanidad, considerándolos como seres extraordinarios, ya que en el mismo tiempo en que otros seres evolucionan tan poco, ellos logran manifestarse con tanta potencia, con tanta luz, con tanto amor, sabiduría o virtud.
46 Y es que esos espíritus no han venido a nacer o a empezar su evolución en la Tierra; son espíritus que se han acrisolado en otros mundos, en otros sitios desconocidos aún para vosotros; no han venido entre vosotros a sembrar apenas, sino a traer la cosecha, el fruto cultivado, sazonado por ellos en otros tiempos y en otros sitios; han venido a traer a vuestros labios su sabor, su vida, su esencia, y con ello han inundado vuestra existencia de bienestar, han dado a vuestro espíritu ejemplo, y a vuestro corazón humano, fortaleza y báculo.
47 De esos han sido, unos profetas, otros patriarcas, otros sabios, otros reyes, algunos jueces o maestros; otros, los artistas, han traído la belleza de la Naturaleza, del corazón y del espíritu, para hacer sentir lo hermoso de la Creación a vuestro corazón.
48 También os habéis asombrado ante la fuerza que en su maldad han manifestado hombres y mujeres a través de todas las épocas de vuestra vida humana. El libro de vuestra historia ha recogido sus nombres; en el álbum de vuestra existencia, en el libro donde Dios escribe y anota todos los hechos, todas vuestras obras, allí están sus nombres también y os habéis asombrado de que un espíritu, de que un corazón humano, pueda albergar tanta fuerza para el mal, que pueda conservar tanta fortaleza e insensibilidad para no estremecerse ante sus propias obras; que pueda acallar la voz de su conciencia para no escuchar el reclamo de Dios, que a través de ella hace a todos esos de Sus hijos.
49 ¡Cuántas veces ha sido larga y duradera la jornada de esos espíritus sobre el planeta!
50 ¿Cuál de esas dos fuerzas ha ido hasta ahora adelante en la contienda? ¡La del mal! Por eso he tenido que venir a materializarme entre vosotros para ayudaros, para avivar vuestra esperanza y fe en Mí, para dar calor a vuestro corazón y deciros: No estáis solos en la senda; no os he mentido jamás.
El reinado del mal nunca ha imperado sobre la Humanidad
51 Mas, ¿cuándo terminará ese reinado, ese poder del mal sobre vosotros? El Padre os dice: El reinado del mal nunca ha imperado sobre la Humanidad, porque aun en los tiempos de mayor perversidad, ha habido seres fieles a Mí, obedientes a mi enseñanza, y apóstoles de mi Ley; pero la lucha sí ha existido siempre, desde el principio.
52 A esos seres que por el libre albedrío se han rebelado a mi amor y a mi justicia, los he tomado, sirviéndome de su propia desobediencia, para convertirlos en mis siervos, y creyendo obrar libremente, cada uno de sus pensamientos, de sus palabras y de sus actos, han sido instrumentos de mi justicia, tanto para ellos mismos, como para los demás.
53 Los principios que puse en vosotros no debéis torcerlos; éste es el camino del bien y del amor, ésa es mi Ley.
La Creación desde su principio. La explicación de la parábola del hijo pródigo
54 Y me preguntáis cuál fue el principio de vuestra Creación, y el Padre os contesta:
55 Sabed que antes de que los mundos fuesen, antes de que todo espíritu, toda criatura y lo que es materia, surgiera a la vida, ya existía mi Espíritu Divino.
56 Mas siendo el Todo, concebí la idea de crear seres semejantes a Mí, a quienes dedicaría toda mi vida, a los que amaría tan profunda e intensamente que, llegado el momento, no titubearía para ofrecerles mi sangre en la cruz. Y no os confundáis si os digo que antes de que existierais, ya os amaba.
57 Sí, hijos muy amados.
58 Para que Dios pueda nombrarse Padre hizo, hace y hará brotar de Su seno espíritus, criaturas semejantes a Él en Sus divinos atributos; ése fue vuestro principio, así surgisteis a la vida espiritual.
59 Al brotar vuestros espíritus de Dios, unos permanecieron en el bien, mientras que otros, al desviarse de ese camino, crearon uno distinto, el del mal, abandonando el hogar paterno. A éstos se refiere mi parábola del hijo pródigo que os entregara a través de Jesús.
De la razón para la vida material. Explicación de la metáfora del Edén
60 Mas el Padre, siendo amor infinito y anhelando ser comprendido por esos hijos que se alejaron del camino del bien, en su divina providencia formó para ellos la vida material, creando dentro de ella muchas naturalezas y muchas moradas, y una de esas moradas pasajeras es vuestro mundo.
61 El Padre, con paciencia perfecta, infinita, fue forjando y preparándolo todo, para que el hijo descarriado no encontrara imperfección alguna, sino que a cada paso y en cada obra encontrara la huella de su Padre; porque todo quedó dispuesto desde el principio como un libro, a través de cuyas páginas, y con el paso de los tiempos, encontraríais la respuesta anhelada a la pregunta que me haríais: "¿Quién soy, de dónde he venido, a dónde voy?"
62 Y cuando todo estuvo preparado, ante la debilidad del hijo desobediente le doté del cuerpo que le sirviera de báculo, de vestido para habitar un mundo maravilloso, creado con sabiduría y perfección para él, como libro que con todas sus lecciones y bellezas se ofrecía a los hijos del Señor, como una escala que comenzaba en ese mundo y se perdía en lo infinito.
63 Y dije al espíritu encarnado en varón y varona, al hombre: He ahí vuestra morada pasajera. Cruzad los caminos, bebed de las fuentes, probad y saboread los frutos, conocedme a través de todo.
64 Éste fue vuestro principio en la vida material, pero esto que os relata el Padre, ha quedado muy atrás, ha quedado oculto con el paso de los tiempos.
65 Vuestros números, vuestras ciencias más elevadas para medir y calcular los tiempos, no os bastarían para dar principio a una labor que solamente Dios puede llevar a cabo, por ser el Único que estará siempre más allá de los tiempos.
66 Si el científico no puede precisar la edad de este mundo, ¿cómo podría investigar el principio de la vida en el universo si no se lo revelo Yo?
67 Sin embargo, para que no quebrantéis vuestro entendimiento queriendo saber lo que está más allá de vuestro alcance, que os baste saber lo que el Padre, el Todo, en quien está presente lo que ha sido, lo que es y lo que ha de ser, os ha dicho en este día.
Del Paraíso y del libre albedrío y los llamados misterios de la naturaleza de la vida humana
68 Cuando el hombre comenzó a vivir en este mundo, hacía una vida llena de pureza y de inocencia, que los hombres por su ignorancia llegaron a creer que fue un paraíso terrenal, sin comprender que en realidad ese paraíso fue un estado espiritual de aquellas criaturas. Y el Padre os pregunta: ¿Creéis que Yo estuviera satisfecho con la pureza de esas criaturas, pureza que en su imperfección provenía de su ignorancia, de su falta de saber?
69 No, discípulos, por medio de esa ignorancia, el Padre no podía ser reconocido, comprendido ni amado; por falta de méritos espirituales, no podía ser valorado ninguno de los atributos divinos, y Yo no quería que fueseis criaturas inferiores sujetas a mi voluntad superior, o algo así como esas máquinas que vosotros construís, sin voluntad, sin vida propia; fue por ello que había concedido al espíritu, desde su creación, el don del libre albedrío.
70 En el instante en que el espíritu despertó a la vida humana, ante la voz de sus sentidos materiales renunció a su vida espiritual y comenzó el crisol, la lucha, las necesidades, el dolor, como consecuencias de todos los previos pensamientos, palabras y acciones, comenzando así el desarrollo del espíritu y de las facultades humanas.
71 Y a la materia le permití que revelara al espíritu ya encarnado los misterios de la vida humana, mientras que al espíritu encarnado le di a conocer, por medio de su don espiritual de intuición, la existencia del Padre Creador.
72 Ante la debilidad de la materia, estaba la fortaleza del espíritu, guiado por la luz de la conciencia, en la cual están mi Justicia, mi Sabiduría y mi Voz.
73 Si me preguntáis cuáles fueron las armas que di a la Humanidad para luchar contra el mal, os diré que fueron la oración, la perseverancia en la Ley y el amor de los unos a los otros.
74 Escrito está que el mal no prevalecerá, lo que quiere decir que al final de los tiempos será el bien el que triunfe.
Del origen de las fuerzas del bien y del mal
75 Os he hablado del origen de las fuerzas del bien y del mal; ahora os digo: Esas vibraciones habrían de llegar y tocar a todos los mundos existentes, para poner a prueba a los hijos del Señor; mas con ello no buscaba su perdición, sino su perfeccionamiento. Demostración de ello es que Yo siempre me he manifestado a mis hijos, ya hablándoos a través de la conciencia, ya doctrinándoos a través de mis enviados, o haciéndome hombre entre mis hijos, como en aquel Segundo Tiempo a través de Jesús.
Del sempiterno cuidado del Padre por Sus hijos
76 Nunca habéis vivido abandonados; desde el instante en que brotasteis a la vida, habéis estado bajo el amparo de mi amor. No hay raza o tribu, por inculta que os parezca, aun aquéllas que no conocéis porque habitan en selvas impenetrables, que no hayan tenido manifestaciones de mi amor. Ellas, en el momento de peligro, han escuchado voces celestiales que las protegen, que las amparan, que las aconsejan.
77 Vosotros, padres humanos, amando tiernamente a vuestros hijos, ¿seríais acaso capaces de abandonarlos a su suerte, cuando apenas han brotado a esta vida, cuando más necesitan de vuestros cuidados, de vuestros desvelos, de vuestro amor? Yo os he contemplado velando por vuestros hijos, aun cuando han llegado a su mayor edad, aun por aquéllos que delinquen o que os han ofendido; por ellos veláis con mayor amor, y si vosotros así respondéis ante las necesidades de vuestros hijos, ¿cómo será el amor de vuestro Padre Celestial que os ha amado desde antes de que existierais?
78 Siempre he venido en vuestra ayuda, y en este tiempo en que os encuentro con mayor evolución espiritual, he venido a enseñaros cómo debéis luchar para aniquilar las fuerzas insanas y la forma de aumentar las vibraciones del bien.
Las consecuencias del mal uso del don del libre albedrío. De la liberación espiritual
79 Me decís: "Padre, si por hacer mal uso del don del libre albedrío, por desoír la voz de la conciencia, y por nuestras flaquezas a tu Ley, hemos dado mayor fuerza a las vibraciones del mal, ¿qué debemos hacer para ser libres espiritualmente y alcanzar la paz del Reino de los Cielos?" El Padre os contesta: La libertad que anhela vuestro espíritu la alcanzaréis en virtud de los méritos logrados en vuestra lucha y en vuestra restitución.
80 ¿Cuándo alcanzaréis vuestra liberación espiritual? No os lo revela el Padre en este instante, tan sólo os invita a luchar con las armas que os inspira mi amor, contra las fuerzas del mal, perseverar en mi Ley, ser fuertes en las grandes pruebas, y veréis llegar el establecimiento de mi Reino en el corazón de la Humanidad, hoy dividida en razas, lenguas y colores, distanciada por distintas ideologías, en doctrinas, ambiciones y odios; la veréis, en espíritu y en verdad, morar en las virtudes, perseverar en mis enseñanzas y pronunciar con respeto mi nombre, pero, ¡ah, cuántas encrucijadas y cuántas tentaciones tendréis que pasar!
De la apoteosis espiritual y al retorno del hijo pródigo al hogar paterno
81 Velad y orad, venced en mi nombre, y entonces sí habréis alcanzado vuestra apoteosis espiritual; la gloria vendrá a vuestro encuentro y habrá sonrisas de paz y júbilo verdadero. El hijo pródigo de la parábola retornará al hogar paterno y contemplaréis que la Humanidad, después de tantas luchas y caídas, conquistará al fin la paz prometida a los hombres de buena voluntad.
82 Contemplo que vuestras religiones carecen de la fuerza necesaria para detener la maldad de los hombres; no poseen la luz que sólo mi Doctrina tiene para iluminar el camino de los hombres, conduciéndolos a la eternidad del espíritu. Para Dios no existen nombres de religiones ni organizaciones religiosas. Para el Padre solamente tiene valor la práctica que hayan hecho los espíritus en Su Ley de justicia y de amor.
83 Siempre he estado entre vosotros, en verdad, y estoy en todos los seres de la Creación.
84 Pero cuando ha sido menester limitarme, acercarme y materializarme en aras de mi amor, lo he hecho siempre, ya humanizando mi voz como en el Sinaí, ya hablando por boca de los profetas, así como haciéndome hombre, encarnando mi propio Verbo en aquel Segundo Tiempo, para hacerme palabra, milagro viviente, y hacerme sangre humana; para hacerme visible y tangible al ojo material de cada hombre como ahora en este Tercer Tiempo, escogiendo entre vosotros hombres y mujeres de diferentes edades, nacionalidades y esferas, para dar a través de unos, de otros y de todos, la misma palabra, la misma esencia, la misma revelación y el mismo testimonio.
Elías, el profeta, el gran espíritu que preparó al planeta para la llegada de los seres humanos
85 En verdad os digo y os repito: Elías ha sido siempre antes.
86 Antes de que el hombre llegase a morar el planeta, Elías vino para darle ambiente espiritual, para inundar de esencia espiritual todos los ámbitos de vuestra morada, para dejar convertido este planeta, no solamente en un paraíso terrestre, sino en un santuario para el espíritu, para que el hombre no se inclinara solamente ante la Naturaleza para adorarla, sino que por medio de ella, descubriera la presencia de su Dios.
87 Aun antes de que vosotros llegaseis, Elías ha sido. ¿Por qué? Porque habría de llegar el Padre a hacer reconocer Su voz, desde los primeros moradores hasta los últimos.
88 Y en verdad los primeros hombres me escucharon, y si no me vieron en todo mi esplendor y no contemplaron mi Divino Espíritu en alguna forma simbólica, sí supieron que Yo era Espíritu y sintieron mi presencia; supieron que Yo era, que Yo hablaba, que Yo era su Padre; que Yo los contemplaba y los juzgaba; que Yo ofrecía todo el bien, y los tocaba y reprendía por todo lo malo.
89 Mas para que vosotros pudieseis dar testimonio de la existencia de Elías, lo envié en el Primer Tiempo a encarnarse, para que diese testimonio de él y de su Padre.
Los asombrosos hechos de Elías en los tres tiempos
90 Y en verdad, él fue uno de aquellos espíritus extraordinarios que sorprendió a la Humanidad, que asombró a los hombres por sus manifestaciones, por sus obras, por sus palabras; un varón que sin ser hombre de ciencia tenía en sus manos los elementos; un ser que, siendo humano, sabía sobreponerse a la muerte y pasar sobre ella; un hombre que con su invocación atraía los elementos para sorprender la incredulidad y el materialismo de la Humanidad; un hombre que, sin ser hechicero, sabía en verdad tener potestad sobre los espíritus desencarnados, y de todo ello dio grandes muestras a los que lo rodearon.
91 Elías se levantó como profeta entregando profecías próximas a cumplirse y que los mismos testigos que las oyeron las vieron realizadas, y profecías también dadas para largos tiempos, que las nuevas generaciones testificaron.
92 Y lo mismo fue Elías defendiendo a los siervos del Señor que tocando con mano de justicia a los paganos y gentiles; lo mismo estimuló la buena fe de los que creían en su Dios invisible y a Él adoraban, que fustigó el materialismo, la superstición y el paganismo de los gentiles.
93 Yo, por su conducto me manifesté; Yo, por su boca hablé a los hombres; Yo, en su brazo diestro puse mi potestad, y para que vosotros fueseis testigos de que Elías pasaba por sobre la misma muerte y estaba él en la verdadera vida, lo hice volver.
94 Habría de venir él antes que el Mesías a preparar los caminos, a despertar a los hombres de su profundo letargo, a avivar las esperanzas de aquel pueblo que día tras día y generación tras generación, de padres a hijos, venía esperando con tanto amor la llegada del Maestro, del Mesías.
95 Hice que Elías, en verdad y en espíritu, fuese el Bautista, el precursor, aquél que venía a deciros: "Preparaos, penetrad en arrepentimiento y en oración, porque el Reino de los Cielos se acerca".
96 Y el pueblo de Israel, el que creía en las profecías del Bautista, el que sentía temor ante su palabra, se entregaba a la vigilia y a la oración, despejaba su espíritu y su corazón, y en ellos sentía la proximidad de la Buena Nueva del Reino del Maestro.
97 Hice que la vida del Bautista fuese extraordinaria desde antes de hacerse hombre, desde antes de venir al mundo en el seno de su madre; y después, en su niñez y en su juventud y hasta su último instante, para que su presencia os despertara como despierta la campana al que duerme, para que os reuniera como el pastor reúne a su rebaño, os condujera a la ribera del río para purificaros, para lavar vuestros cuerpos, como un símbolo de la purificación del espíritu, que solamente así puede recibir la comunión con su Señor.
98 Cuando Elías ha cumplido su misión de prepararlo todo como un siervo dócil y humilde, deja entonces la causa en manos del Señor y le dice: "Padre, he aquí a la muchedumbre, he aquí a la multitud espiritual, la cual dejo en Tus manos, porque allí está segura, porque el redil más seguro es Tu propio corazón de Padre".
99 Hice volver a Elías en el Tercer Tiempo, así lo había Yo anunciado como Maestro en aquel Segundo Tiempo, diciendo: "En verdad, Elías ha estado entre vosotros y no lo habéis sentido. Yo volveré al mundo, pero en verdad os digo: Antes que Yo, será Elías".
100 Y como toda palabra del Maestro se cumple, en el Tercer Tiempo Elías ha sido antes que Yo para venir a despertar a los espíritus, a hacerlos presentir que la hora del Espíritu de Verdad abría sus puertas, para decir a todo espíritu que abriera sus ojos, que preparara su calza para traspasar el umbral de la Segunda Era hacia la Tercera.
101 Y para que fuese más palpable la manifestación de Elías en este Tercer Tiempo, Yo lo hice comunicarse a través de un varón recto: Roque Rojas.
102 Elías, desde el Más Allá, espiritualmente iluminó al varón, lo inspiró, lo fortaleció y lo guió en todos sus pasos, de principio a fin.
103 Mas de cierto os digo: No vine ahora a escoger de entre los hombres a Roque Rojas. Yo lo escogí desde antes de la fundación de este mundo y, llegado el tiempo señalado por mi sabiduría, envié a su espíritu ya preparado por mi caridad, le entregué materia preparada también por Mí y vosotros sabéis que fue humilde, que a través de su humildad y de su virtud el Padre manifestó grandes obras.
104 Fue profeta, portavoz, vidente y guía, de todo ello dejó un claro ejemplo al pueblo. Fue burlado y mofado por su mismo pueblo, como lo fue Moisés en el desierto; fue perseguido como Elías, el profeta, y tuvo que buscar las cumbres de los montes para desde allí orar y velar por su pueblo.
105 Fue escarnecido y juzgado por sacerdotes y escribas, como su Maestro; fue creído, seguido y rodeado por unos cuantos, también como su Maestro; sus manos repartieron bálsamo, hicieron prodigios que levantaban fe en unos y confusión en otros.
106 Sus labios hablaban de lecciones proféticas para unos, que se cumplían al pie de la letra; sus labios sabían decir consejos llenos de consuelo para los corazones enfermos; su mente sabía concebir grandes inspiraciones y sabía elevarse con el éxtasis de los justos, de los apóstoles, de los profetas; su espíritu sabía desprenderse de este mundo y de su carne, para penetrar en el valle espiritual y humildemente llegar hasta las puertas del Arcano del Señor; y por medio de esa elevación, el espíritu de Elías se manifestó a los primeros testigos, antes de venir el rayo del Maestro.
107 Fue Elías con su luz quien lo preparó, quien lo iluminó y le dio certeza delante de los presentes, quien dio testimonio diciendo: "Yo soy el profeta Elías, el de la transfiguración sobre el monte Tabor". Habló de justicia, de cargos y de muerte, y se estremecieron los presentes en verdad, y aquel estremecimiento fue de fe, de confianza y de entrega para el Señor.
108 Mas después de que Elías hubo preparado ese camino de la nueva comunicación para que fuese la presencia del Padre en el Tercer Tiempo, una vez que hubo preparado esa senda para que el Señor llegara a este mundo por el conducto humano, y hubo preparado también el oído, el corazón y todo el ser del hombre para escuchar con atención al Verbo del Espíritu de Verdad, Elías quedó presente espiritualmente entre la Humanidad, para despertar a todos los dormidos, para purificar a todos los manchados, para envolver en el fuego de su espíritu a todos los fríos, para trazar sendas, veredas y caminos que atrajeran a todos los espíritus hacia el camino de verdad.
109 Porque Elías, no solamente trabaja en este pueblo; su espíritu en lucha abarca a toda la Humanidad, y cuando él se hubo manifestado a través de Roque Rojas, se abrieron las puertas del Tercer Tiempo para el mundo, porque es el tiempo en que comenzaron a llegar, para reencarnarse, los espíritus de los 144,000 señalados.
110 Roque Rojas fue el primero a quien le fue revelada su marca en este tiempo. De Espíritu a espíritu le hablé, diciéndole: En verdad, en torno a mi palabra vendrán las grandes multitudes a recrearse, mas como son pequeños todavía, tendré que manifestar mi palabra y mis obras a través de los portavoces; tendré que señalar en su frontal material un triángulo, para hacerles reconocer que son de los 144,000, que son de aquéllos que Yo anuncié a través de otro profeta desde el Segundo Tiempo, para venir a cumplir en este tiempo una delicada y gran misión entre la Humanidad, misión de redención, de espiritualidad y de elevación.
Roque Rojas y la explicación del Libro de los Siete Sellos (Apocalipsis)
111 A través de Roque Rojas os hice comprender que estabais en el Sexto Sello, y que se abría para vosotros el Libro de los Siete Sellos en su sexto capítulo, en su sexta parte.
112 Ese Libro de los Siete Sellos es la historia anticipada de la existencia de la Humanidad, porque solamente Dios podía escribir la historia de los hombres antes de que ellos la vivieran, y estando ese libro cerrado en el misterio para ser revelado su contenido a la Humanidad, solamente una mano podía abrirlo, una mano santa y pura, una mano perfecta, y ésa fue la del Cordero, la del mismo Dios, que conocisteis a través de Su enseñanza y Su sacrificio en el Segundo Tiempo, sacrificio sublime de amor; era la única digna de abrir aquel libro, porque no hubo en la Tierra, ni en el Cielo, ni en el espacio, ni en ningún mundo, espíritu que fuera digno de abrir y revelar el libro y su contenido a los espíritus.
113 Os he dicho a través de esta revelación, que vosotros pertenecéis al Sexto Sello, pero habéis pertenecido a los cinco anteriores y tenéis que pasar por el Séptimo, hasta penetrar en la eternidad.
114 Los Siete Sellos son vuestra vida, son vuestra historia, vuestras luchas, vuestros triunfos y caídas, vuestros sufrimientos, combates y, al final, vuestra redención, llena de gloria, llena de himnos, llena de festín espiritual a la diestra de vuestro Señor en Su propio seno; pero ha habido turbaciones entre mi pueblo y después de esas confusiones, no he encontrado la verdadera preparación en mis portavoces, para que Yo como Maestro, como Espíritu de Verdad, os saque de ellas.
115 Elías no desató los Siete Sellos, ni vino a implantarlos a vuestra nación. Roque Rojas no desató los Siete Sellos. El Libro de los Siete Sellos lo desaté Yo mismo.
116 Solamente Dios podía revelar a Sus hijos las intimidades, los arcanos de Él mismo; bien está que a través de mis profetas y de mis apóstoles, el Espíritu de Verdad os revelara grandes lecciones, pero solamente vuestro Señor es Aquél que puede abrir Su corazón para que vosotros contempléis su interior.
117 Los profetas os han hablado en sentido figurado y el Padre ha traído para vosotros la realización y el cumplimiento de las profecías.
118 Ya veis cómo en todos los tiempos he estado con vosotros, dando lustre a vuestras armas primitivas, a vuestras armas originales, para que podáis vencer al mal que existe desde antes de que vosotros fueseis en el mundo, para que deis siempre acceso a las buenas inspiraciones, para que atraigáis siempre con vuestra oración y virtud las buenas emanaciones del mundo espiritual de luz; para que en vuestro sueño, en vuestro trabajo, en vuestras pruebas o trances difíciles, no caigáis nunca en las redes de la tentación que siempre os ha acechado, que siempre os ha prometido el camino del mal lleno de placeres y riquezas pasajeras, de luces falsas, de sabiduría y honores, que hoy son y mañana no existen, pero que dejan gran amargura.
119 Ya veis cómo siempre habéis tenido un pastor que os ha preparado el camino y os ha seguido siempre: Elías.
El ejemplo imborrable de Roque Rojas
120 Y si vosotros me decís: "Maestro, en estos últimos tiempos hemos carecido de grandes ejemplos para seguir tu huella", el Maestro os responde: ¡Tomad de Roque Rojas el buen ejemplo! Él es una imagen de Elías, él veló por vosotros como pastor; él consagró su vida a mi servicio y en él hubo limpidez, elevación y amor, porque supo conservarse fiel a la misión que desde el Más Allá le entregué como el buen enviado.
121 Roque Rojas no dictó la Ley, ni la entregó él a la Humanidad; él solamente fue el conducto del Padre para que por su entendimiento y sus labios pasara la Ley del Padre en palabras, hacia el corazón de la Humanidad.
122 Como portavoz, Roque Rojas supo entregarse en mis brazos, supo inspirarse en Mí, y extasiarse hablando por su conducto Elías, para dar los primeros panes, las primeras gotas de vino, los primeros manjares, a aquellos primeros que a la mesa del Señor se sentaron en el Tercer Tiempo.
123 Como guía, supo conduciros por el camino de la verdad para que no torcieseis vuestros pasos, cuidando de que no cayeseis en el fanatismo ni en la idolatría, cuidando de que no fueseis a confundir el Espiritualismo Trinitario Mariano con ciencias materializadas que hablan del espíritu, pero que no enseñan la práctica de la caridad a todos mis hijos, ni tampoco con sectas o religiones, entregándoos una palabra limpia.
124 Como vidente, supo contemplarme y dar testimonio fiel a los que lo oían, para que ellos afirmaran su fe, y su testimonio siempre fue verdadero.
125 Mas después de Roque Rojas, habéis tenido otros ejemplos, si no perfectos, ciertamente de los que dejan simiente a vuestro corazón.
126 Estimulad vuestros pasos en el buen ejemplo de vuestros hermanos que van caminando adelante.
127 Mas no los juzguéis con el juicio severo de un juez perfecto, porque entonces no podríais encontrar la perfección que buscáis en ellos, pero si buscáis en alguno de vuestros hermanos fidelidad, la hallaréis; fortaleza, la encontraréis; amor, también, así como ahínco, abnegación, sacrificio.
128 De todas las virtudes encontraréis en vuestros hermanos un átomo, una partícula quizás; reconoced esto porque es la simiente que vengo levantando en los corazones de mis discípulos, todos la lleváis.
129 Mas si queréis encontrar perfección, buscadla en mi palabra, porque en mi Palabra está el Maestro de Maestros y Él os dice esto sin alarde: ¡Él sí es perfecto!
La espiritualidad se acerca a grandes pasos
130 Esta manifestación que desde 1866 os vengo dando, está próxima a concluir, y cuando el Maestro cese de hablaros a través del entendimiento del hombre, cuando esta manifestación haya cesado para Mí y para vosotros, ¿qué hará Elías?
131 Elías será con vosotros, pero será espiritualmente.
132 La espiritualidad, que es mi propio Reino, se acerca a grandes pasos, como esos vientos que vienen del Norte arrasando todo, estremeciendo todas las arboledas, conmoviendo todos los bosques, llamando a las puertas y azotando los rostros de todos los seres; así también el espiritualismo viene como un vendaval de luz y de amor; vendaval que arrastra y arrasa todo, y él llegará a establecerse en el corazón del hombre, en el corazón de todas las instituciones, en el seno de todas las naciones y de todas las razas. Es mi Reino que llega, el Reinado del Espíritu de Verdad, reinado de elevación espiritual, de paz y de amor.
133 En verdad veréis entonces cómo la Humanidad, despertando de hombre en hombre, de corazón en corazón, tendrá que penetrar en el templo, en el santuario, en la verdadera iglesia del Espíritu de Verdad, que es la Obra Universal, que es la Ley de Dios, Ley de justicia y de amor.
134 Pero vosotros veréis a los hombres confundirse con el espiritualismo, aun buscándolo, aun persiguiéndolo y alegrándose de haberlo encontrado; veréis a los hombres caer en confusión espiritual, en gran fanatismo, porque para que una doctrina en verdad se establezca en el corazón del hombre, antes tendrá que ser como un pasto del fanatismo y de la idolatría de la Humanidad.
De la etapa del gran fanatismo espiritual del hombre en el Tercer Tiempo. Cuál es el verdadero culto a Dios
135 Será muy grande el fanatismo espiritual del hombre en el Tercer Tiempo; con tanta fuerza a él querrán entregarse, que desconocerán la misma vida material, desconocerán su cuerpo, desconocerán muchas leyes naturales, para entregarse de lleno solamente a lo espiritual, para pensar, para soñar, para vivir solamente la existencia del espíritu, olvidándose de lo material; pero entonces, las mismas leyes naturales, que tienen principio de justicia en lo espiritual, se encargarán de despertarlos, de tocarlos, de reprenderlos y de corregirlos.
136 También vosotros, como discípulos de esta Obra, como parte activa de los 144,000 marcados, como el Israel espiritual, adoctrinado por el Padre en todos los tiempos, tendréis la gran obligación de levantaros con vuestro gran libro espiritual de sabiduría, con vuestro estandarte de paz, unión y buena voluntad, con vuestras armas de justicia, con vuestros dones de revelación, de profecía, de intuición, de análisis, de estudio en mi palabra, a decir a la Humanidad: "¡Ésta es la Obra del Padre! ¡Éste es el verdadero espiritualismo y ésta es la forma de cumplir! ¡Éste es el culto, la práctica que el Padre ha venido a enseñar como Espíritu de Verdad!"
137 Allí estarán entonces vuestras tierras sin fin, allí estará vuestra labor esperándoos. Allí estará el día sin noche, el trabajo sin fatiga y el combate sin muerte. Allí estará el festín para vuestro espíritu, fiesta de amor y de redención, fiesta de lucha.
138 Cuanto más grande sea vuestro trabajo, mayor será vuestra alegría y pasaréis apaciblemente de esta vida a otra, llevando en vuestro espíritu la cosecha de vuestro cumplimiento, como la mejor prueba de que vosotros fuisteis de los fieles del Señor, de los espíritus que vinisteis a este mundo solamente a sembrar paz y amor.
139 Y desde el Más Allá contemplaréis las contiendas de este mundo; desde allá contemplaréis la simiente de luz y de amor penetrando por doquiera, convirtiéndolo todo, conmoviendo hasta sus cimientos todos los principios de la Humanidad, y esperaréis sumisos y obedientes las órdenes del Padre para regresar, para volver al mundo a hacer la voluntad del Padre; los que no hayáis concluido vuestra faena, los que no hayáis terminado vuestra obra, tendréis que venir y otros tendréis que ir a otros mundos, al seno de otras congregaciones de espíritus; pero que esto no os entristezca, no penséis en el descanso eterno en el seno de Dios.
La fatiga, la noche, el hambre y la sed no existen para el espíritu en evolución. El descanso eterno sería el peor castigo para el espíritu
140 En el descanso piensa vuestra carne, porque ella es frágil; mas para el espíritu el descanso sería su peor castigo ya que el mejor premio para el espíritu es la actividad, el trabajo, la lucha, porque en ello glorifica a su Padre, al imitar a su Dios que nunca descansa.
141 La fatiga no existe para el espíritu que está en plena evolución, tampoco la noche, el hambre ni la sed.
142 Bastará que la muerte despierte a vuestro espíritu en el Más Allá, para que él, desde ese preciso instante, en vez de turbarse lo comprenda todo y me diga: "Padre mío, hoy mis alas se abren para conquistar el infinito y hoy puedo amarlo y comprenderlo todo con la luz que me entregaste a través de los tiempos; señaladme mi tarea, mi misión".
De las misiones en otros mundos
143 ¿Acaso sabéis si vosotros, que hoy os sentís pequeños, iréis a otros mundos a aparecer como grandes espíritus, como profetas, como maestros inspirados en las obras bellas del Universo?
144 No lo sabéis, pero sí el Padre os dice que no terminará vuestra jornada con la muerte, que no terminará vuestro camino al llegar espiritualmente a Mí, que todavía tenéis por delante mucho que contemplar y que vivir, mucho que aprender y que hacer también.
El maravilloso concierto divino. De las comunicaciones superiores que pronto vendrán
145 Esta mi palabra la oís vosotros en la Tierra a través del entendimiento humano, y en las escalas superiores a vosotros otros espíritus moradores de ella la están escuchando también, porque este concierto que el Padre en el Tercer Tiempo entabla con los espíritus, es universal.
146 Yo lo he dicho: Mi rayo es universal, mi palabra y mi esencia universales también son, y desde la escala más alta que hayan alcanzado los espíritus, allí me oyen. Vosotros me oís ahora en esta comunicación a través de la forma más imperfecta, que es a través del hombre.
147 Por eso os estoy preparando para comunicaciones superiores y para que cuando penetréis en espíritu, dejando de lleno esta Tierra, podáis entonces reuniros en una nueva escala a escuchar el concierto que el Padre entable con vuestro espíritu.
148 Hoy estáis vosotros en materia, recreando vuestro corazón y espíritu con esta palabra, y aquellos seres que os pertenecieron en la Tierra, a los que llamáis todavía padre, esposo, esposa, hermano, hijo, pariente o amigo, están en otras escalas escuchando la misma palabra; mas para ellos es otro su sentido, su esencia, aun cuando experimenten el mismo gozo, el mismo recreo, el mismo alimento, el mismo pan.
149 ¿No es por ventura, os dice el Maestro, maravilloso este concierto? ¿No se recrea, no goza vuestro espíritu pensando que lo que aquí estáis recibiendo como sustento espiritual, es causa también de alegría y vida espiritual en otros orbes, en otros mundos donde habitando están seres que vosotros amáis, seres que conocisteis y que por medio del espiritualismo están tan cerca, y distantes al mismo tiempo, de vosotros?
150 Así os preparo llenos de luz, oh mis discípulos; así os conforto y os hago contemplar los horizontes infinitos que os muestra mi Obra, para que llevéis este mensaje de esperanza y de luz a toda la Humanidad, para que la hagáis mirar el verdadero sentido de la vida humana y de la vida espiritual.
151 Pero no solamente llevéis mis enseñanzas en la palabra, sino en la obra, porque quiero que vosotros penetréis de lleno en la práctica de mi Doctrina y así seáis los buenos espiritualistas, los que sepáis dar al mundo lo que es del mundo y a Dios lo que es de Dios.
152 Que lo que corresponde a vuestra materia, sea dado con justicia, con caridad y amor a ella, y lo que corresponda a vuestro espíritu, sea dado con amor y caridad a él también; que tengáis un tiempo para vuestros deberes terrestres y un tiempo también para vuestros ejercicios espirituales, para la práctica de las virtudes y los dones espirituales, y para el desarrollo de los mismos.
153 De este modo caerá de vuestro espíritu y será abolido de vuestro corazón, todo vestigio, toda huella de fanatismo e idolatría, de materialismo y hasta de superstición.
154 Y practicando con limpidez, con pureza, con sencillez y elevación, el espiritualismo, daréis el verdadero ejemplo a la Humanidad de lo que debe ser el culto que el Padre espera de vosotros en el Tercer Tiempo.
155 Fuertes estáis, no solamente para que seáis los discípulos, sino los maestros de esta Obra, plenos de bálsamo, colmados de dones. Sabed encontrar todas estas virtudes en vuestro propio seno, en esa arca invisible que he puesto, que he colocado en el corazón de cada uno de vosotros.
Penetrar en el interior para encontrarse a sí mismo
156 Sabed siempre encontraros dentro de vosotros mismos y veréis cómo nunca os faltará mi presencia, veréis cómo siempre habrá pan, bálsamo, armas, llaves y todo cuanto hayáis menester en el seno mismo de vosotros, porque sois los herederos de mi Reino y de mi gloria.
157 Penetrad en vuestro interior y encontraréis allí el santuario, el arca; encontraréis una fuente, un manantial de gracias y de bendiciones. No hay ningún espíritu desnudo, no hay ninguno desheredado.
158 Ante mi misericordia divina no hay uno solo en todo el Universo que pueda decirse pobre, desconocido de su Padre; ninguno que pueda decirse expatriado de las tierras del Señor.
159 El que se siente desheredado es porque no ha encontrado en sí mismo sus dones, o porque de momento se ha perdido entre el pecado, o se encuentra ofuscado, o porque se siente indigno.
160 Ésta es mi palabra que escribo en vuestra conciencia en este día de gracia.
La cizaña y la hoz
161 ¡Velad y orad, oh pueblo!, porque así como la simiente de restauración, la semilla de redención, está entre vosotros y muy cerca de la Humanidad, la semilla que propaga la cizaña está también germinando grandemente en el corazón de mis hijos muy amados.
162 ¡Velad y orad para que la hoz se acerque! No está la hoz en la mano del hombre; está en la mía.
163 Yo permitiré que la mano del hombre lleve la destrucción, la muerte y la guerra, pero hasta un límite solamente; de ese límite no podrán pasar la justicia, la perversidad, la ofuscación y la ambición de los hombres.
164 Vendrá entonces mi hoz y ella segará con sabiduría lo que sea mi voluntad, porque mi hoz es de vida, es de amor y es de verdadera justicia; pero vosotros, pueblo, ¡velad y orad!
165 Así quiero contemplaros y en la fuerza de vuestra oración he encontrado también motivo para perdonar. Por vuestra intercesión, Yo me sentiré también conmovido en mi corazón para detener mi justicia.
166 En vuestras peticiones Yo encontraré bálsamo para llevarlo a los que lloran; en vuestra elevación de espíritu Yo encontraré también motivo para detener la destrucción que hacen los hombres.
167 ¡Por ello quiero que veléis, por eso quiero que oréis, que perdonéis y que améis, oh Israel!