1 Venís a Mí con el espíritu preparado, llenos de humildad y mansedumbre, para llamar a las puertas de Aquél que es amor y perdón eterno para Sus hijos, y esperáis anhelosos una palabra que mitigue vuestros dolores, que responda a vuestras quejas o que haga luz en vuestras tinieblas, para sentiros dichosos.

2 Os contemplo venir de distintos caminos, cada uno cumpliendo diferente destino, pero todos en pos de un mismo fin, buscando identificaros Conmigo para sentiros cerca de la perfección. Y recibís gozosos mi palabra que al mismo tiempo os acaricia y os corrige, la estáis interpretando en su verdadero sentido, y empezáis a amarme con pureza.

El temor a Dios es injustificado, pues Él no castiga

3 Ya no teméis de Mí como lo hacíais en otros tiempos, porque hoy sabéis que soy amor y justicia perfectos, que no os castigo, y que es de vosotros de quienes debéis temer, porque debilitáis y caéis en graves errores que después tenéis que llorar y reparar a muy alto precio, y esta experiencia os hace vivir velando, para evitar los tropiezos que inquietan al espíritu y causan amargura.

4 Todo aquél que así me haya comprendido, está en lo justo. No estáis haciendo obras de suma perfección, pero estáis en el camino de hacerlas porque sois mis discípulos. La luz ha disipado vuestras dudas, la fortaleza ha vencido a la flaqueza y la confianza os lleva a entregaros con verdadero amor al cumplimiento de vuestro destino.

Lo que Cristo dijo en el Segundo Tiempo no fue todo lo que Él habría de enseñar al hombre

5 Vais penetrando insensiblemente en el sendero espiritual, en la vida de sencillez y de pureza que os he pedido, y os sentís satisfechos en esta nueva vida; ya no os preguntáis por qué he vuelto a vosotros o si acaso mi palabra os señala un nuevo camino; hoy sabéis que lo que os dije en el Segundo Tiempo no era todo lo que habría de enseñaros, que la lección no estaba concluida, y que os tenía reservado un tiempo de gracia en el que habría de reanudar mis enseñanzas, para mostraros el camino que conduce a la vida espiritual, la verdadera comunicación Conmigo y la explicación de mis palabras dadas en aquel tiempo en que habité entre vosotros, y que no han sido comprendidas aún.

6 Meditad y llegaréis a comprender que ni en el Primero ni en el Segundo Tiempo estabais capacitados para comprender, sentir y creer una lección tan grande; mas el Padre, que posee los tiempos y la eternidad, os ha llevado de la mano por el camino de la vida, con suma paciencia y sabiduría, sin precipitación alguna, y hoy habéis penetrado en una nueva era.

7 ¡He aquí el tiempo del Espíritu de Verdad, próximo a llegar a su plenitud; el tiempo de las grandes revelaciones y la justicia, en que serán rotos los velos de muchos misterios para ser todo luz y claridad!

El Padre no es un misterio para Sus hijos

8 Yo he abierto vuestros ojos para que vayáis más allá de lo que habéis conocido y podáis penetrar en mi Arcano, porque Yo, el Padre, no soy un misterio para mis hijos. Quiero ser conocido y amado por vosotros en forma perfecta y plena, como Yo os amo. Aún no he sido amado y venerado como me corresponde, y no sabéis cuánto gozo daríais a mi Espíritu por un momento de comprensión y acatamiento a la Ley.

9 Desde vuestro advenimiento a la Tierra habéis tenido mis manifestaciones al alcance de vuestro entendimiento, pero vuestra comprensión, cuando disteis los primeros pasos en el camino de evolución, era muy pequeña, como es pequeño el niño cuando nace; tuve que limitarme para ser visto y ser oído, y así vosotros pudieseis entenderme.

De las lecciones acerca de la supervivencia, inmortalidad y vida superior del espíritu en la Tierra

10 No me manifesté en plenitud en los primeros tiempos, porque vuestra razón se hubiese turbado y todo vuestro ser hubiese sentido quebranto. Por eso os he preparado a través de largas eras, y os puse en el principio del camino, para recorrerlo paso a paso, y que así llegareis a esta etapa en que podéis comprender y amar mejor a vuestro Padre.

11 En todos los tiempos he enviado a este mundo emisarios que os han hablado de la supervivencia del espíritu, de su inmortalidad y de la vida superior que éste alcanza cuando ha llegado a perfeccionarse, desde los primeros días en que el hombre habitó la Tierra dando muestras de inocencia, así como en los de mayor pecado; y ahora, en éstos de materialismo y falsa ciencia, mis mensajeros espirituales han dado pruebas del alto grado de elevación en que vive el espíritu que ha sabido mantenerse en comunicación constante con su Señor.

Ni los patriarcas ni los profetas y reyes de Israel hablaron antes al hombre de la vida espiritual, aunque fueron ejemplo para los primeros pasos de la Humanidad

12 Mas los emisarios de los primeros tiempos no supieron explicar a la Humanidad las grandes etapas que atraviesa el espíritu y su vida en el Más Allá. Los patriarcas, que sabían conservarse en la virtud, en el amor a su Creador, se concretaban a conducir a su familia, a su tribu o pueblo por la senda de la justicia y la rectitud, y aunque tenían el conocimiento de la existencia de su Dios espiritual, universal y la intuición de una vida superior para el espíritu en el Más Allá, con toda su luz y su virtud, no pudieron revelar el camino de evolución del espíritu y el porqué de sus grandes pruebas.

13 Los profetas hablaron con gran verdad; casi siempre llegaron a la Tierra en tiempos de confusión y de desvío, amonestando a los pueblos, invitándolos al arrepentimiento y a la enmienda, anunciando grandes pruebas de justicia si no tornaban al bien, y otras veces prediciendo bendiciones por el acatamiento y obediencia a la Ley divina. Mas lo que aquellos profetas hablaban, era una exhortación a las prácticas del bien, de la justicia y del respeto entre unos y otros, no venían revelando la vida del espíritu, su destino y su evolución; ni el mismo Moisés, a quien escogí para convertirlo en representante mío y por su conducto entregué la promulgación de la Ley para todos los tiempos, os habló de la vida espiritual.

14 La Ley del Padre encierra sabiduría y justicia, os enseña a vivir en paz, a amaros y respetaros unos a otros, y a haceros dignos delante de Mí, como espíritus y como hombres; pero Moisés no mostró a la Humanidad lo que hay más allá de los umbrales de la muerte corporal, ni cuál es la restitución de los espíritus desobedientes, o el galardón para los prudentes y celosos de su misión.

15 Después reinó David, pleno de dones y de inspiración, y en sus momentos de elevación, en sus éxtasis, escuchaba himnos y cantos espirituales con los que formó los salmos que habrían de invitar al pueblo de Israel a orar y a tributar a su Señor la mejor ofrenda de su corazón. Y David, con todo su amor e inspiración, no pudo revelar al pueblo la maravillosa existencia de los espíritus, su evolución y su meta.

16 Y luego vino Salomón, quien sucedió a aquél en el reinado de su pueblo, y que también demostró los grandes dones de sabiduría y de poder que le habían sido concedidos, por los cuales fue amado y admirado, y del cual aún hoy son recordados sus consejos, sus juicios y proverbios; mas si su pueblo se hubiese acercado a él para preguntarle: "Señor, ¿cómo es la vida espiritual, qué hay más allá de la muerte, qué es el espíritu?", Salomón, con toda su sabiduría, no hubiese podido contestar.

17 Pero en verdad os digo: Moisés con su celo y obediencia, los profetas con sus amonestaciones, los patriarcas con sus ejemplos, los consejeros, los sabios y los jueces con sus sanos consejos y sus buenos juicios, os dejaron un ejemplo para que, siguiéndolo, hicieseis que vuestros primeros pasos fuesen firmes desde vuestra vida en esta Tierra, en el camino hacia la Tierra prometida del Más Allá. Debíais empezar por practicar el bien sobre este mundo, teníais que ser justos entre vosotros para hallar justicia en la Tierra. Aquí encontrabais el fruto o la cosecha de vuestra labranza. Esta morada fue para el hombre, en aquellos tiempos, un reflejo, una imagen de la vida eterna del espíritu.

El Mesías se hizo hombre para dar a la Humanidad grandes revelaciones espirituales

18 Más tarde llegó el Mesías haciéndose hombre, para abrir un nuevo tiempo y dar a la Humanidad una nueva lección en la que habría de hacerle grandes revelaciones, para decirle: "Vosotros sois los hijos de la luz y os convierto en mis discípulos", y también les dijo: "En verdad os digo que todo lo que veáis que Yo hago, podéis hacer vosotros en el nombre del Padre". Y en verdad el Mesías, en quien se manifestó mi Espíritu, traía la llave para abrir las puertas de la Segunda Era, y la potestad para desatar los sellos que cerraban el Libro de la Vida, de la sabiduría, de la justicia y de la eternidad.

19 Desde antes de Su Advenimiento permití que el mundo de los hombres fuese visitado por el Mundo Espiritual. En torno al Maestro se agitaron espíritus de luz y gran elevación, y también aquéllos de escasa espiritualidad. Unos y otros estuvieron presentes en ese tiempo; los primeros se manifestaron como siervos humildes, llenos de sumisión. Entre ellos estuvo aquél que anunció a María Su alto destino de concebir en Su seno purísimo al Verbo del Padre; otro visitó a los pastores de Belén para darles la noticia del nacimiento del Salvador, y otro emisario más previno a la santa familia del peligro que la amenazaba y la guió y protegió.

El desatamiento de las manifestaciones de espíritus en la era de Jesús, el Cristo

20 Muchas manifestaciones fueron miradas en ese tiempo con regocijo y fe de muchos, y otros, reacios e incrédulos para la vida espiritual, dudaron y negaron esta verdad; pero mis huestes espirituales que estuvieron desatadas, eran atraídas por la luz que irradiaba el Maestro.

21 Seres de luz al servicio de la Obra divina y otros rebeldes e ignorantes, surgieron por doquier, y aparecieron entre aquella Humanidad los poseídos, a quienes la ciencia no acertaba a liberar y eran repudiados por el pueblo. Ni los doctores de la Ley ni los científicos, acertaban a devolver la salud a aquellos enfermos.

22 Mas todo estaba dispuesto por Mí para enseñaros y daros pruebas de amor, y os concedí a través de Jesús la curación de esas criaturas, ante el asombro de muchos. Los incrédulos, los que habían oído hablar de la potestad de Jesús y sabían de Sus milagros, buscaban las pruebas más difíciles para hacerlo vacilar un instante y demostrar que no era infalible; y esa liberación de los poseídos, el hecho de volverlos a su estado de seres normales, con sólo tocarlos o mirarlos, o dirigirles una palabra de orden para que aquellos seres espirituales es turbación abandonasen su mente y cuerpo, y unos y otros quedasen libres de su pesada carga, confundió a aquéllos.

El Segundo Tiempo, tiempo de prodigios y de maravillas por la potestad del Divino Maestro

23 Ante este poder, los fariseos, los científicos, los escribas y publicanos tuvieron diferentes reacciones. Unos reconocían la potestad de Jesús; otros atribuían Su poder a extrañas influencias; otros nada acertaban a decir; pero los enfermos que habían sido sanados bendecían Su nombre; unos habían sido poseídos por un solo espíritu, otros por siete, como María de Magdala, y otros por un número tan grande, que ellos mismos decían ser una legión.

24 A lo largo de la vida del Maestro las manifestaciones espirituales se sucedieron; unas fueron vistas por los doce discípulos, otras por el pueblo en los caminos, en sus hogares.

25 Era tiempo de prodigios, de maravillas. Hombres y mujeres percibían señales y voces del Más Allá; los ancianos y los niños también eran testigos de estas manifestaciones y en los días anteriores a la muerte del Redentor, la luz celestial penetró en el corazón de la Humanidad; los seres del valle espiritual llamaron al corazón de los hombres y el día en que el Maestro en cuanto hombre exhaló el último suspiro, y Su luz penetró en todos los antros y en todos los recintos, en las moradas materiales y espirituales, en busca de los seres que hacía mucho tiempo lo estaban esperando, seres materializados, perturbados y enfermos, perdidos en el camino, atados con cadenas de remordimientos, arrastrando fardos de iniquidad, y otros espíritus que creían estar muertos y estaban adheridos a su cuerpo, todos salieron de su letargo y se levantaron a la vida; pero antes de abandonar esta Tierra, fueron a dar testimonio de su resurrección, de su existencia, a los que les habían pertenecido, y con todo esto el mundo presenció estas manifestaciones en aquella noche de luto y duelo.

26 El corazón de los hombres se estremeció y los niños lloraron ante aquéllos que hacía tiempo habían muerto y ese día volvían sólo por un instante, para dar testimonio de aquel Maestro que, habiendo descendido a la Tierra para esparcir Su semilla de amor, al mismo tiempo cultivaba los campos espirituales habitados por infinidad de espíritus, también hijos suyos, y los sanaba y libertaba de su ignorancia.

Los apóstoles mostraron la senda que conduce a una vida superior. Ellos repitieron los prodigios de su Divino Maestro

27 El conocimiento de estas verdades se propagó de una generación a otra, y los apóstoles fueron por los caminos del mundo abriendo los ojos a aquella Humanidad dormida, mostrando la senda que conduce a una vida superior, abriendo brecha hacia el Más Allá, y enseñando la Doctrina de su Maestro.

28 Ellos también libertaron a los poseídos; ellos también sanaron a los enfermos, no sólo del cuerpo sino del espíritu. Supieron aliviar y mirar con piedad, tanto a los que habitan este mundo como a aquéllos que viven en un mundo distante; sintieron el dolor de unos y otros, porque para el que ama no hay dolor ajeno ni distante; el que se prepara sabe percibir la queja, la súplica o necesidad, donde éstas se encuentren; y estos discípulos enseñaron a otros para que los sucedieran en el cumplimiento de su misión sobre la Tierra.

29 Yo permití estas manifestaciones para que el mundo meditara y conociera que el espíritu no muere, que su vida es eterna y que en cualquier morada donde habite, tiene su camino trazado, sus deberes le han sido señalados y tiene delante una misión más que cumplir.

Cristo, después de la crucifixión, demostró que Dios es la vida que está en toda la Creación

30 Yo, Cristo mismo, volví después de la crucifixión para dar testimonio de mi verdad y vencer la incredulidad de la Humanidad, y aun entre mis discípulos hube de presentarme para demostrar que soy la vida, y que mi vida está en toda la Creación.

31 Hice que aquellos seguidores míos me vieran y sus dedos me palparan, para hacerlos salir de su pena, porque hubo en ellos confusión después de que se consumó en cuanto hombre mi Obra en el Gólgota, y fue menester que mi presencia los consolara y reanimara. Mas no fue éste todo el significado de ese hecho: fue un anticipo de mi nueva venida, una lección de profundo sentido la que os di al aparecer en Espíritu, ante el asombro y regocijo de aquellos amados discípulos. Entonces conocieron que llegaría un tiempo en que Yo habría de regresar en forma espiritual a explicarlo todo y a traeros un nuevo mensaje.

Cristo prometió la llegada en este tiempo del Espíritu de Verdad y el Consolador y fue el mismo Cristo quien abrió el Sexto Sello y el Tercer Tiempo

32 Y así os dije en aquel tiempo: "Lo que os he dicho no es todo lo que he de enseñaros. Para que sepáis todo, antes tendré que irme para enviaros al Espíritu de Verdad a esclarecer lo que he dicho y lo que he hecho. Yo os prometo al Consolador en los tiempos de prueba". Y ese Consolador, ese Explicador, soy Yo mismo que vuelvo para iluminaros y ayudaros a comprender, tanto las lecciones pasadas como ésta nueva que ahora os traigo.

33 Yo, Cristo, el Cordero Inmolado, soy quien ha abierto el Tercer Tiempo para que vosotros, penetrando en profundo estudio, conozcáis el porqué de todas mis manifestaciones y tengáis el conocimiento de mis revelaciones.

Lo que le llaman los hombres sobrenatural no existe. La Humanidad de hoy, pequeña comparada con el mundo de seres espirituales que la rodea

34 En el Segundo Tiempo, durante los años que viví en este mundo, estuve rodeado de acontecimientos, de hechos y criaturas en apariencia sobrenaturales, y todo esto hablaba de la importancia de esa etapa, de la realización de mis promesas, hechas desde el principio de los tiempos a la Humanidad muy amada; y ahora, que os traigo una lección más y os hago conocer la vida espiritual, vengo a revelaros vuestras facultades y dones para que os convirtáis en médicos espirituales y seáis en esa senda sembradores incansables, maestros de verdadera sabiduría; y para esta misión he escogido en primer lugar al pueblo de Israel, para que sea éste el que enseñe a los demás pueblos.

35 La Humanidad de hoy, tan grande como la consideráis en número, es muy pequeña comparada con el mundo de seres espirituales que la rodea, y ¡con cuánta fuerza esas legiones invaden los caminos de los hombres y éstos no perciben, no sienten ni oyen ese mundo que se agita en torno suyo!

Los labriegos preparados para hacer luz en todo espíritu y para ser verdaderos amigos, consejeros y médicos de la Humanidad. Advertencia para no caer en falsas ciencias

36 Os preparo a vosotros, mis discípulos, para que hagáis luz en todo espíritu, para que seáis de unos y otros verdaderos amigos, hermanos, consejeros y médicos, y vuestra intuición os dirá quiénes están cerca de vosotros y cuáles son sus necesidades, su misión o restitución. Mas vosotros, ocupados en esta gran Obra, respetaréis y amaréis el destino que Yo haya señalado a cada ser, y no penetraréis en falsas ciencias que os hagan descender del alto sitio en que mi caridad os ha colocado.

37 Ya no sois ignorantes. Hoy camináis con firmeza, porque hace mucho tiempo comenzasteis vuestra obra. Desde los días de los patriarcas y los profetas, y después en aquellos de Moisés, en que fuisteis guiados y aconsejados sabiamente, todas vuestras acciones, oraciones y palabras están escritas y tienen su reflejo en el espíritu. Ellas fueron el principio que os hizo dignos de recibir mis primeras grandes revelaciones y también mis advenimientos.

38 Mi comunicación en este tiempo no será estéril, y para los que me han oído y han aprovechado mi enseñanza, será un tesoro en frutos de buen sabor. Al dejar de manifestarme por medio del hombre, dejaré a mis testigos, a mis discípulos, que han de continuar trabajando, y después, del seno de este pueblo, haré brotar nuevas generaciones de sembradores, que harán multiplicar esta semilla.

Retornar a los felices días de los patriarcas de Israel

39 Yo os invito a retornar a los felices días de los patriarcas. Imaginaos por un momento a vosotros haciendo una vida virtuosa y sencilla como aquélla en que reinó la paz, la bienandanza y la dulzura. Evocad los tiempos venturosos en que el hombre, por su fe y su virtud, sabía conservarse sano y fuerte de espíritu y materia, y sabía representarme en la justicia, en la energía y en la fortaleza; aquellos tiempos en que la mujer, también llena de virtudes, de ternura, de fortaleza moral, de belleza en su espíritu y en su cuerpo, era regazo y cuna, manantial de bondad y ejemplo de piedad para sus hijos, esposo y padre.

40 Recordad esos tiempos en que el techo de unos se extendía para abrigar a los demás, en que existía la hospitalidad y la caridad, el amor y el respeto. Cuando volváis a vivir esos días y hagáis vuestro el anhelo de amar y servir al semejante, de hacer propicia la paz de vuestro pueblo, la paz de vuestro corazón y de vuestro hogar, haré invitación a otros pueblos para participar de esa alegría y allí, en vuestra compañía, encontrarán hermandad y amistad; en vuestro corazón, sinceridad; bajo vuestro techo hallarán honradez y moralidad, en vuestra mesa, bendiciones, y en vuestra palabra, luz y verdad.

41 Y después de que esos pueblos, anhelosos de paz, hayan penetrado en vuestro seno y participado de vuestro ideal espiritual, volverán a sus tierras, por sus largos o cortos caminos, llevando una huella, un ejemplo de espiritualidad y de verdad. Surgirá en ellos el afán de imitaros porque entre vosotros hallaron el secreto de la paz, de la salud, de la alegría que vosotros habéis encontrado en el cumplimiento de mis leyes y en la espiritualidad, que es sencillez, elevación y verdad en todos los actos.

El manto de pesadumbre y tristes presagios que envuelven al planeta. La Humanidad, a un paso de su iluminación

42 ¿Veis esta Humanidad que se debate en su incertidumbre y en su dolor? ¿Sentís ese manto de pesadumbre, de tristes presagios que envuelve vuestro planeta? El Maestro os dice: Ese mundo que no tiene conocimiento de mi nueva venida ni vive inspirado por mi palabra, ¡cuán distante se siente de la vida espiritual! Pero también bastará para su iluminación una prueba, un llamado, para que tome consciencia y reconozca que la única misión que su espíritu trae a la Tierra, es la de perfeccionarse a través de las pruebas que Yo le envío.

43 Muchos penetrarán en esta gran verdad hasta que hayan dejado su cuerpo en la Tierra y traspongan los umbrales de ese valle que a todos espera. La Humanidad se encuentra a un paso de ese conocimiento; los velos serán rotos y los ojos de todos se abrirán para encontrarse frente al Arcano, y este mundo que contempláis tan grande, con sus vastos continentes, sus mares tan extensos como sus desiertos también, sus caminos tan largos, sus hombres tan impenetrables para vosotros, sus razas tan incomprensibles, será vencido por una doctrina, por una palabra, por una revelación, mas ésta no dejará huellas de sangre, de muerte o de dolor.

Profecía sobre la llegada a toda la Humanidad del conocimiento a través de los labriegos

44 El hombre será iluminado por una palabra que devorará como el fuego, pero ese fuego será de amor, y la estela que deje a su paso será de vida, de salud, de consuelo y de paz. Esta Doctrina es mi Ley, mi Palabra y mi Obra eterna, que una vez más ofrezco a mis hijos, y surgirá con fuerza del corazón de todos, porque está escrita en cada espíritu y su sello es imborrable.

45 ¿Cómo será el principio de esa labor y cómo llegará a los hombres este conocimiento? Todo lo he dispuesto en forma perfecta; una gran parte tomo Yo a mi cargo, mas a vosotros y a mis huestes espirituales os hago partícipes de esta Obra, así como a mis enviados, a quienes he confiado infinidad de misiones, para que os levantéis como legiones de luz a llevar esta revelación y explicación de las manifestaciones espirituales que se han verificado en los tiempos pasados y en la era presente, en la cual muy pocos han entrevisto su trascendencia, y esa luz llegará a todos sin distinción de clases ni de razas, porque no os detendréis por temor al juicio o al castigo de los incrédulos.

46 Yo os daré la orden para que os levantéis a trabajar, porque será un tiempo de señales tan grandes y tan claras, que oiréis la voz del Mundo Espiritual y la voz de este mundo, que con sus acontecimientos estará señalando que es llegada la hora de vuestra lucha; Yo os hablaré de Espíritu a espíritu y os guiaré en el camino, mas quiero que antes de que lleguéis a la Humanidad como maestros, lleguéis como doctores, y una vez que hayáis calmado su pena, ella podrá beber en la fuente de las aguas puras de mi palabra. Buscad antes la herida, la llaga o enfermedad y curad sus dolores para que después podáis llegar hasta su espíritu.

Llevar el bálsamo a toda la hermana Humanidad a imitación de Jesús. El poder de los labriegos sobre las enfermedades y elementos de la Naturaleza

47 Id a vuestros hermanos, como Jesús en el Segundo Tiempo, llevando, antes que mi palabra, el bálsamo; y ¿cuál es el bálsamo, oh discípulos? ¿Acaso el agua de los manantiales bendecida y transformada en medicina para los enfermos? No, pueblo, ese bálsamo de que os hablo está en vuestro corazón; ahí lo he depositado como esencia preciosa y sólo el amor puede abrirlo para que brote como un torrente; cuando queráis derramarlo sobre algún enfermo, no serán vuestras manos las que unjan, sino el espíritu inundado de amor, de caridad y de consuelo, y ahí donde vosotros dirijáis vuestro pensamiento, se obrará el prodigio.

48 Sobre los seres y elementos de la Naturaleza, podréis obrar en múltiples formas para llevar a todos el consuelo, mas también os digo: No temáis a las enfermedades, y sed con todos pacientes y misericordiosos. En cuanto a los poseídos y a los confundidos en su mente humana, también podréis curarlos, porque tenéis esa facultad y debéis ponerla al servicio de esos seres que han caído en la desesperación y en el olvido. Libertadlos y manifestad esta potestad ante los incrédulos. Es una de las grandes misiones de este pueblo: llevar la luz donde haya tinieblas, romper toda esclavitud y toda injusticia, y preparar a este mundo para contemplar a su Señor y mirarse a sí mismo, en su interior, con pleno conocimiento de la verdad.

Cómo proceder con los seres espirituales turbados y confundidos

49 A los seres desencarnados que, creyendo pertenecer a este mundo, vivan turbados y confundidos en su espíritu, ayudadlos con amor a salir de su gran error. No uséis la violencia, pero llenad de ternura y de compasión vuestro corazón para tratar a todos los seres.

50 ¿Acaso no habéis llevado luz y consuelo a esos seres turbados? Sí, os dice el Maestro. Desde que os di este conocimiento, habéis iluminado la senda de esas criaturas, mas ¡cuán grande debe ser vuestra fe y oración para que convirtáis a esos espíritus!

La Gran Batalla ya está en el Universo

51 La lucha en la cual serán abatidas las tinieblas ya se ha entablado de un mundo a otro, la Gran Batalla está en el Universo y es necesario que el hombre se convenza de ello, para que pueda esgrimir sus armas. En tanto el mundo se prepara y penetra en la prueba final que habrá de darle la luz, vosotros orad, velad y llevad el bálsamo a todos los necesitados. A ellos id en vuestra oración y protegedlos bajo vuestro manto espiritual, que cuando vosotros estéis derramando en amor vuestro ser, Yo estaré envolviendo en mi Espíritu a todo el Universo.

52 Orad, pueblo, no decaigáis un solo instante ante la proximidad de mi partida, fortaleceos en mi palabra y velad por la paz de las naciones.

No intentar saber quiénes fuimos ayer

53 No intentéis siquiera saber quiénes fuisteis ayer y quiénes seréis mañana, sólo pensad que fuisteis, que sois y que seréis, y que llegaréis a Mí por el camino que os he trazado; que sois el espíritu de Israel, el pueblo escogido para poseer altos cargos dentro de mi Obra. Trabajad para que alcancéis paz en la Tierra y gloria en el Más Allá.

54 ¡Mi Paz sea con vosotros!