1 Con gran ternura desciendo hacia vosotros para que vuestros espíritus reconozcan mi Ley. En este tiempo he venido a mostraros amplios horizontes para que transitéis por el camino de la luz, de la perfección y la verdad.

2 No quiero que mañana os encontréis ante la Humanidad ignorando mi Doctrina, siguiendo un sendero equivocado que Yo nunca os he mostrado, porque voy a dejaros preparados para que mostréis el camino de la verdad a los que no han escuchado mi enseñanza, y no vayáis a buscar a ciegos e ignorantes para recibir de ellos enseñanza alguna, porque nada tendrán que enseñaros.

La humildad y el testimonio de la presencia divina entre los labriegos espiritualistas en el Tercer Tiempo. Testificar con obras en vez de palabras

3 Sed humildes, y con vuestros dones dad testimonio de mi manifestación a la Humanidad, para que invoque mi nombre y dé crédito a mi presencia entre vosotros en este Tercer Tiempo. No deis lugar a que vuestros hermanos os digan que tuvisteis al falso maestro, que sois los ignorantes, que carecéis de virtudes y que no sois los fuertes. No, Israel, no quiero que ese dolor sea en mi Espíritu, ni que la Humanidad os reclame vuestra impreparación después de mi partida.

4 Quiero que los que no me escucharon se sientan conmovidos ante el recuerdo que hagáis vosotros de mi comunicación a través del entendimiento humano, y que alimenten su espíritu con mis lecciones, que hayan quedado escritas por mis Plumas de Oro.

5 Quiero que con vuestros consejos convirtáis al pecador, y con vuestras palabras de aliento conforméis al que esté decaído y desesperado. "No sólo de pan vive el hombre", por eso la caridad que os dejo para la Humanidad es espiritual. Vendrán hacia vosotros los que, poseyendo caudales materiales, estén faltos de tranquilidad y salud; a ellos les entregaréis también lo que Yo os he confiado.

6 Vosotros mismos testificad que no estáis equivocados al seguirme, porque después de que cese mi comunicación a través de los portavoces, seguiréis siendo los fieles soldados de esta causa divina, de esta Doctrina que no lleva mancha y de la cual no os avergonzaréis de esparcirla entre la Humanidad. Testificad con vuestras obras mi verdad, no quiero que solamente con la palabra deis a conocer al mundo esta enseñanza.

7 Dejo mi Ley escrita en vuestra consciencia para que la mostréis a vuestros hermanos, para que la Humanidad se guíe por ella y no tropiece más en su camino.

8 En este tiempo los hombres han venido a escucharme, han recibido mi enseñanza, la verdad que he venido a revelaros claramente; entonces han meditado mucho en la forma de enseñar a la Humanidad este conocimiento que ellos mismos no comprendieron desde un principio.

9 Os prepararéis, Israel, para que no os dejéis sorprender por vuestros hermanos; no quiero que ante los necios os mostréis ignorantes, no, mi pueblo; hablad con palabras de convencimiento, y con confianza en vosotros mismos explicaréis mis enseñanzas y las revelaciones que os he dado en este tiempo, y por qué sois vosotros los indicados para enseñar al que no sabe y mostrarle el camino de su evolución.

De los espíritus evolucionados que desde la infancia desoirán las palabras necias del mundo

10 Las nuevas generaciones me han de buscar porque enviaré a la Tierra espíritus evolucionados, y desde su tierna infancia desoirán las palabras necias del mundo, porque su espíritu los hará comprender que esas enseñanzas no son satisfactorias y entonces os buscarán a vosotros, mi pueblo, para que con toda claridad les mostréis mi Obra Espiritualista.

11 Cuando os elevéis en oración, recordaréis mis palabras y así en vuestro camino no seréis sorprendidos y podréis entregar mi enseñanza a todo aquél que la necesite y la pida.

12 Soy vuestro Padre que incansablemente os habla para que lleguéis a comprenderme, para que después de mi comunicación a través del entendimiento humano os sintáis llenos de paz, y os levantéis a cumplir vuestra misión llenos de entusiasmo, obediencia y vigor.

13 No quiero que ante vosotros pase inadvertido el dolor de la Humanidad; quiero que sintáis su menesterosidad, las epidemias, las plagas y todo sufrimiento, y que con amor elevéis vuestra oración para que alcance mi caridad.

14 Todas las ofensas que la Humanidad os haga no las habrá hecho a vosotros sino a Mí, y con su propia mano irá labrando el dolor para su espíritu; mas vosotros recibiréis el menosprecio con paciencia, porque llegará el tiempo en que todos se convencerán de mi verdad y sabrán que no estabais equivocados.

La sabia respuesta a quienes cuestionan por qué Dios no manda que cesen las guerras. Poner en práctica lo que el Señor ha venido enseñando en este tiempo

15 Muchos os dirán: "¿Por qué si Dios está entre nosotros, no manda que cesen las guerras?" Mas vosotros sabréis contestar a vuestros hermanos y les diréis que, en el instante de la justicia divina, el Padre permitirá que los soberbios se destruyan entre sí, mas después Yo pondré un hasta aquí a la contienda, para que reciban de Mí la paz.

16 La palabra que vengo a confiaros es luz en vuestro camino, para que en medio del caos siempre transitéis con tranquilidad. Reconoced, Israel, que cada una de mis palabras os ha dejado satisfechos, mas no sólo escuchéis esta enseñanza por costumbre, practicad en verdad lo que aprendáis de vuestro Maestro.

17 Ved, Israel, cuánto tiene que luchar mi Espíritu contra el pecado y la incredulidad. Cuando contemplo que mis hijos me han comprendido, mi Espíritu se llena de gozo, os bendigo, y vuestra obediencia llega al Padre como aroma de las flores.

Las sectas y religiones que revuelven el trigo con la mala hierba. Los discípulos espiritualistas como centinelas fieles

18 No quiero que mañana sollocéis, Israel, y elevando vuestra faz al infinito me digáis: "Las sectas y las religiones han atraído a las grandes multitudes a las que Vos con tanto amor les entregasteis la luz". Sí, mis hijos, pero ellas revolverán el trigo con la mala hierba. Son los corazones que no se han pulimentado con vuestra palabra, mas en verdad os digo que ellos llevan la intención de disgregar a las ovejas del redil, con palabras falsas. Mas Yo soy poder y haré que las multitudes contemplen con toda claridad que mi Obra es blanca como los ampos de la nieve.

19 No os dejéis sorprender, mi pueblo, vivid siempre alerta y sed los centinelas fieles; no temáis a las palabras que vuestros propios hermanos os digan para convenceros de que estáis equivocados; seguid firmes, porque grandes galardones entregaré a los soldados que sean fieles a mi causa, a los que sepáis hacer frente a estos tiempos difíciles de confusión de ideas, de credos y religiones. Mostraréis la enseñanza que he venido nuevamente a dejaros; si los hombres se burlan de vosotros, dejadlos, que la luz de mi Espíritu de Verdad llegará hasta ellos y el arrepentimiento será en su corazón. A todos vuestros hermanos los respetaréis en la misma forma que respetáis mi Obra.

20 Sed firmes y vivid alerta, porque tiempos difíciles os esperan: en estos tiempos los hombres llegarán ante mi Obra tratando de escudriñarla, mas de cierto os digo: avante os sacaré, ésta es mi voluntad, porque si por instantes os encontraseis envueltos en la tiniebla, Yo surjo como luz brillante para iluminaros y rescataros de las fauces del lobo hambriento, y para mostraros el camino de la luz y la verdad.

21 Yo, vuestro Maestro, vengo a daros a conocer todas las grandezas que os rodean, y las que lleváis ocultas en vosotros sin que lo percibáis, por vuestra falta de espiritualidad.

Del poder con que el Padre ha dotado a Sus discípulos espiritualistas. La agradable sorpresa del llamado divino

22 Quiero que lleguéis a conocer todo el poder de que os he dotado, para que hagáis el bien y encumbréis la montaña apoyándoos siempre en el báculo de mi verdad.

23 La vida ha sido innecesariamente penosa para el hombre debido a que ha sido propenso a ignorar muchos de los dones que en sí lleva. ¿Cómo podría hacer uso de ellos ignorando su existencia? Yo he sorprendido muchas veces a los hombres abatidos y tristes, creyéndose impotentes para librarse del yugo que para ellos significa en este tiempo la vida. Y por eso he venido a sorprenderos grandemente con mi voz que os llama, con mi palabra que viene a infundiros fe, valor, alegría y esperanza.

24 Sólo la fe puede hacer sentir fuerte al espíritu y es por eso que con mi Doctrina estoy encendiendo la fe de unos y alentándola en otros, porque tendréis que integrar en el futuro un pueblo fuerte, ejemplar, obediente y celoso de la Ley, mas su fuerza nacerá de su fe en mi Ley.

25 Ya no quiero contemplar más lágrimas en vuestros ojos, no quiero veros soportando el pesado fardo de vuestra vida vacía de ideales espirituales y, en cambio, llena de preocupaciones y sufrimientos materiales.

El Divino Consolador y la gracia en los labriegos. El dolor como templanza, no como debilidad. La felicidad plena en el espíritu, al alcance de los discípulos

26 Sentíos ya los hijos amados de vuestro Padre, aprended a solicitar de Mí lo que para vuestro bien necesitéis, recordad que Yo soy el Divino Consolador, para que en vuestras tribulaciones no os dejéis vencer por la angustia; sabed que el dolor sólo debe servir para templar vuestro corazón, no para debilitarlo; debe dejaros purificados, mas no tristes o amargados.

27 Desde ahora id conquistando en la Tierra aquella felicidad que será plena en vuestro espíritu, y que en este mundo os brindará sus primicias como un aliciente, para que prosigáis la jornada sin desmayo.

28 Espiritualizaos bajo la inspiración de mis enseñanzas, para dejarme manifestar en plenitud a través de vuestro ser.

29 ¿No vine a entregaros mi cuerpo en aquel tiempo? Pues entonces comprended que vosotros lo poseéis. ¿No era el cuerpo de Jesús humano como el vuestro? Dejadme entonces manifestar por vuestro conducto, como si lo estuviese haciendo en mi propio cuerpo; entonces será cuando verdaderamente os hayáis espiritualizado, y estéis haciendo la voluntad de vuestro Padre. Abrid la puerta de vuestro corazón y dejadme pasar, para que os consoléis en vuestras penas. Dejadme manifestar a través de vuestros dones, dejadme llegar a vuestros hermanos por medio de vuestro ser. Que vuestros labios pronuncien mis palabras de consuelo al oído de los que sufren, y expresen mi sabiduría ante los que necesitan luz. Que vuestras manos me sirvan para acariciar y vuestros ojos para mirar con caridad, con ternura o piedad.

Ser sensibles a toda inspiración divina. Imitar la humildad de Dios y amarse los unos a los otros

30 Sed sensibles a toda inspiración mía. Sed obedientes y sencillos.

31 Yo, el dueño de los seres y de los mundos, vengo a vosotros con la humildad de un mendigo, y mi sola petición, mi súplica, es que os améis los unos a los otros, porque con vuestra comprensión y entendimiento me estaréis amando y venerando.

32 Necesitáis saturaros de Mí para poder hacer las obras que os he enseñado, y entonces sabréis que Cristo está derramando en todos los espíritus Su verdad, esperando tan sólo su elevación para manifestar su amor.

Lo que se hace con el semejante se hace con el Espíritu Divino. El amor como la razón de la vida

33 Cada hijo es parte de mi Espíritu, por tanto, lo que hagáis con vuestros semejantes, lo hacéis Conmigo. ¿No os aflige el sufrimiento ajeno como propio? ¿Por qué os sentís extraños si sois el mismo espíritu y la misma carne? Sois mi obra que creé en el principio, para que evolucionara y se perfeccionara a través de los tiempos.

34 Hoy en esta era de grandes pruebas, sólo vuestra fe os hará salir triunfantes, y la oración ferviente, que es poderosa llave para abrir la puerta e iniciaros en vuestra jornada, os acompañará.

35 Vuestro trabajo por llevar a vuestros hermanos la Buena Nueva de mi manifestación en Espíritu será muy grande, porque la Humanidad de este tiempo es menos crédula y menos piadosa; os presentará sus dudas y su impreparación, y vosotros tendréis que luchar tenazmente, mas no desesperéis si tropezáis con esos obstáculos; cumplid en vuestra jornada y veréis con satisfacción cómo se ilumina este mundo con la fraternidad y la paz tanto tiempo anheladas y pedidas, por los que siempre confiaron en el triunfo de la luz sobre las tinieblas.

36 En ese día que ya está cercano, los que habitan la Tierra podrán apreciar el amor como la razón de esta vida y de todas las bellezas y perfecciones que las obras de ese amor han realizado en todos los tiempos. Entonces sabréis por qué he venido en esta era y cuál es el resultado de vuestros afanes; mientras, otros estarán en el valle espiritual, y desde ahí verán con inefable gozo multiplicada la simiente que sembraron en este mundo.

37 Si os parece extraña mi Doctrina al grado de pensar que, conociéndome a Mí, jamás habíais escuchado estas palabras, os digo que vuestra extrañeza será el resultado de vuestra negligencia para penetrar en el fondo de lo que en tiempos pasados os revelé. Por esa causa os parecerá extraña o nueva esta Doctrina, cuando en realidad esta luz ha estado presente siempre en vuestra vida.

De la aún desconocida verdadera iluminación interior

38 Hoy, vuestro entendimiento está agitado como una débil barquilla bajo una tempestad, mas no naufragará; una fuerza milagrosa lo protegerá, cada relámpago será un destello de esperanza en medio de la noche y cuando al fin la tormenta cese y el nuevo día llegue como un mensaje de paz, surgirá de lo más íntimo de vuestro corazón una plegaria llena de fe, de amor y gratitud. Sentiréis que vuestro espíritu salió fortalecido de la prueba y experimentaréis cierta iluminación interior que antes no conocíais, la que os permitirá contemplar con claridad lo que había sido para vosotros oscuridad y misterio.

39 Sólo cuando os hayáis transformado os enviaré por el mundo a extender mi mensaje, porque hasta que la espiritualidad sea verdadera en los discípulos, sabrán ellos dar como recibieron de Mí.

40 También os digo que antes de enviaros a dar la Buena Nueva Yo habré sanado vuestras heridas, y habré inundado a vuestro ser con el bálsamo de consolación que he venido a derramar sobre esta Humanidad.

41 Hoy venid a oír esta palabra. Venid a la fuente que se desborda en saber y en caridad, para que empecéis a conocerme verdaderamente, porque no me conocéis.

De lo poco que el hombre conoce al Padre. De lo innecesario que es pedirle al Padre Su perdón o misericordia

42 Cada vez que vuestros labios o vuestro pensamiento me dice: "Señor, no me niegues tu perdón", estáis probando vuestra ignorancia, vuestra confusión y lo poco que me conocéis.

43 ¿Decirme a Mí que me apiade de vuestro dolor? ¿Pedirme que tenga misericordia de mis hijos? ¿Suplicarme a Mí, que perdone vuestros pecados, a Mí que soy el amor, la clemencia, la caridad, el perdón y la piedad?

44 Bien está que tratéis de conmover a quienes en la Tierra tengan duro el corazón, y que tratéis de mover a piedad con lágrimas y súplicas a quienes no tengan un átomo de caridad hacia sus semejantes, pero no uséis esas formas o esos pensamientos para tratar de conmover a quien os creó por amor y para amaros eternamente.

45 ¿Comprendéis ahora por qué os decía que muy poco sabéis de Mí? A veces, cuando el cáliz se hace muy amargo en vuestros labios, o la prueba dolorosa que se prolonga hasta el extremo de agotar vuestras fuerzas, clamáis mi nombre, diciéndome: "Señor, ¡apartad de mí este castigo, ya no me hagáis sufrir!" ¡Ah Humanidad, que en vuestras tinieblas no os dais cuenta de que no soy quien quiere teneros en el dolor, sino que sois vos misma la que os labráis el sufrimiento, la que colmáis de amargura vuestro cáliz, y después me culpáis a Mí!

46 Venid a esta fuente de luz para que vuestro espíritu y vuestro entendimiento se iluminen, y entonces comencéis a conocerme como Padre, como Maestro y como Juez, porque Yo cual incansable Maestro he sido entre vosotros, Israel, sin contemplar vuestra desobediencia e incomprensión, vuestra falta de meditación y estudio de mi Ley. Con mi Verbo Divino os hago reconocer vuestros errores, vuestra debilidad e ignorancia.

47 Os he dado el tiempo para que os levantéis a trabajar en las tierras que os he confiado como heredad. Es la misión que el Maestro en todos los tiempos le ha confiado al discípulo, para que se desvele ante el sufrimiento y la amargura de la Humanidad.

Qué hacer para que el espíritu rompa sus cadenas y pueda elevarse al Padre

48 Mi Verbo, con paciencia os ha hablado según la preparación y elevación del espíritu, mas Yo desciendo al mundo del pecado y de la tiniebla sin contaminar mi luz divina. Llego a vosotros para que os regeneréis, y cuando con mi Verbo Divino os he reclamado, sufrís porque habéis sentido que mi palabra ha tocado vuestro corazón para que despierte vuestro espíritu; la palabra que vuestra materia ha escuchado, no ha sido de su agrado, porque vuestro materialismo os impide conocer la intención divina, el fondo y la inspiración de cada palabra que os he entregado. Por eso os digo: Desmaterializaos y dejad que vuestro espíritu rompa sus cadenas y pueda elevarse hacia Mí, para que escuche mi Verbo Divino, y también la materia, a través del espíritu, pueda comprender lo que el Maestro os entrega.

49 Es mi voluntad que seáis el pueblo israelita que lleve en su corazón la simiente de amor y paz divina. El mundo esperando está de vuestro Dios la caridad y la misericordia, y al igual que en los tiempos pasados, esperando está poder contemplar a los verdaderos discípulos de Cristo.

50 La Humanidad espera vuestra lucha a imitación de los discípulos del Segundo Tiempo, mas por instantes os habéis amedrentado, y cuando escucháis que vuestros hermanos os desgarran y os calumnian llamándoos impostores, entonces imitáis a Pedro y me negáis en el camino, negáis la gracia con que os he preparado y la perdéis volviendo a caer en vuestro materialismo.

51 Tenéis que convencer al increyente, levantar al caído y entregar palabras de consuelo y amor a los que van sufriendo.

De los impostores y sus falsos llamados a la unificación para que reine la paz sobre la Tierra

52 Los hombres en su albedrío hacen el falso llamado a unificación para que la paz reine sobre la Tierra; ellos dicen buscar la armonía y quieren demostrar al mundo que en ellos está la luz, que son los agraciados con el poder para hacer la paz.

53 Y estos impostores querrán arrebatar de vuestras manos la joya de incalculable valor y el Arca de la Nueva Alianza que bajo vuestra responsabilidad he entregado, y quieren convertiros nuevamente en los siervos del Faraón, en los esclavos de la tiniebla, de aquéllos que por su incomprensión se encuentran arrastrando cadenas de maldad, del egoísmo de su propia grandeza.

54 No solamente os he hablado del cumplimiento de mis apóstoles del Segundo Tiempo y del cumplimiento de Moisés; no, Israel, os he hablado del cumplimiento de Jesús de Nazaret; Él os dio un ejemplo perfectísimo en aquel tiempo.

La potestad de Jesús derramada en los verdaderos discípulos del Espíritu de Verdad en este tiempo

55 De la misma potestad de Jesús os he entregado para que os levantéis a imitación suya, a socorrer a vuestros hermanos que sufren.

56 No he entregado distintas leyes al hombre ni distinta Doctrina, ni distintos caminos. Son los mismos hombres quienes han trazado las veredas por las que la Humanidad va caminando, mas vosotros estáis en el camino verdadero y estáis gozando de mi amor y de mi luz.

57 Mas ¿queréis, pueblo, que las rocas testifiquen mi presencia? No, Israel, porque esto sería causa de dolor y amargura para vuestro espíritu y materia.

58 No es mi voluntad, pueblo escogido, que os perdáis y que la Humanidad os desconozca como mis discípulos, como los maestros del mañana. Por ello el Maestro os dice: Estudiad y analizad para que comprendáis mi intención divina, para que el mundo conozca y llegue al Árbol de la Vida.

La gran misericordia divina

59 Ya no quiero que vosotros me digáis: "Señor, ¿por qué estáis lejos de mí, por qué no me escucháis, por qué me siento solo en el camino?" Pueblo amado: Yo nunca me aparto de mis hijos, sois vosotros los que os apartáis de Mí, porque os ha faltado la fe y vosotros mismos me habéis rechazado y me habéis cerrado las puertas de vuestro corazón.

60 El mundo os desconoce y os ha entregado el dolor, y cuando habéis clamado a vuestro Padre, os he entregado con mi caridad las mejores vestiduras, porque es grande mi misericordia y no os he dejado perecer, porque soy el puerto de salvación para vosotros y para la Humanidad.

61 Yo os he alimentado con los mejores manjares de mi mesa celestial y he limpiado vuestra planta para que caminéis a imitación de vuestro Maestro.

62 Vengo a dejar escrita mi palabra en vuestro corazón, para que seáis los hijos de la luz que deis testimonio de mi presencia entre vosotros, para que seáis el báculo de la Humanidad y le mostréis la barquilla salvadora, para que mi luz resplandezca en las tinieblas y enseñéis al mundo a elevarse y a comunicarse de espíritu a Espíritu con mi Divinidad. Por eso vengo a prepararos, pueblo, para que seáis los siervos del Tercer Tiempo, los que entreguéis a las multitudes el pan de la vida y las aguas cristalinas.

De los niños que se pierden en este tiempo de perversidad. La palabra divina, escrita en el corazón y en el espíritu de los labriegos espiritualistas

63 Los niños se pierden en este tiempo de perversidad, de confusión y materialismo; el mundo transita como un ciego; son los muertos a la vida de la gracia, es la Humanidad que perece y me da a beber una vez más el cáliz del dolor. Mostradles la luz del nuevo día, hacedles sentir mi presencia y decidles que el Padre los espera con Sus brazos abiertos.

64 Cortos son ya los instantes en que escucharéis mi palabra a través de un portavoz, mas mi palabra divina tiene que ser como un libro abierto ante la Humanidad. Vosotros la mostraréis escrita en vuestro corazón, en vuestro espíritu, como la luz que os ilumina, como una antorcha para guiar a la Humanidad, porque ésta vendrá por diversos caminos en busca del fruto que vosotros habéis recibido y tendréis que dárselo para que lleve vida de gracia. Es el fruto del Árbol de la Vida y todo aquél que de él se alimente no perecerá, porque llevará vida eterna. Y vosotros, que os habéis alimentado con este fruto, tenéis que dejar que vuestro espíritu resurja y se levante rompiendo todas sus cadenas.

De la libertad del espíritu. La semilla dorada que Israel debe mostrarle al Padre

65 Llenad vuestro corazón de paz y buena voluntad. Sed los espíritus de luz que os mostréis ante el mundo como espíritus libres que habéis sabido edificar el verdadero templo a vuestro Señor.

66 Quiero contemplaros dando vida a los muertos, luz a los ciegos, haciendo oír mi mensaje a los que no me han querido escuchar, convirtiendo a los corazones a la fe. Ésta es la semilla dorada que en vuestras manos debéis mostrar a vuestro Padre, por eso vengo a levantaros y a entregaros mi enseñanza, que es un tesoro de incalculable valor para vuestro espíritu, porque en mi palabra os he hecho sentir mi paz y con ella os he inspirado para que transitéis en este camino que está bañado con la luz de mi Espíritu de Verdad.

67 No he venido a contemplar vuestras faltas; como Padre me tenéis para entregaros mi palabra, para que practicándola os regeneréis y os contempléis llenos de mi caridad; quiero veros revestidos de mis complacencias espirituales, iluminados todos por igual con la luz de mi Espíritu de Verdad, para que unificados con el amor, con la fe y la buena voluntad, seáis el fuerte Israel que hagáis presente mi Obra al mundo, para que contemplen en vosotros a mi mensajero, a mi emisario, al espíritu que en verdad se ha preparado para guiar a la Humanidad.

Del cántico espiritual que los discípulos elevarán al Padre

68 Vosotros estáis recibiendo día tras día mis lecciones; soy el Maestro que viene a enseñaros constantemente, para que mañana elevéis un cántico espiritual, cuando ya os hayáis espiritualizado.

69 Os entrego mi fortaleza para que sigáis mi huella divina, ilumino vuestra mente para que claramente comprendáis a vuestro Padre, para que analicéis correctamente mi palabra y en vosotros se manifieste la verdad que los hombres buscan en diferentes caminos.

70 Vosotros, pueblo amado, llevaréis este mensaje a la Humanidad, para que a la luz de la verdad pueda comprender la Ley del Padre, porque la contemplo en sus grandes confusiones, intercalándose en mis altos juicios, queriendo escudriñar en mis arcanos cuando no está preparada, ni ha sabido comprenderme aún.

La Doctrina Espiritualista, el espejo limpio donde la Humanidad se contemplará

71 Mi Doctrina será el espejo limpio en que la Humanidad se contemplará, para que con humildad y mansedumbre deje que mi palabra la convierta y la prepare para que me ame, se regenere y se amen los unos a los otros.

72 Os he entregado el estandarte de mi paz para que la hagáis sentir al mundo, mas la paz que os he confiado es la de mi Espíritu, es la que os inspira la conciencia, la que nace de mi amor y con la cual la Humanidad se dará cuenta de mi presencia. Esta paz es la que he venido a entregaros para que la sintáis de lleno en vuestro camino, el que he aparejado para que no encontréis el dolor, porque éste vosotros mismos lo habéis preparado.

73 Vuestro espíritu lleva grandes dones y potestad para que triunféis en el sufrimiento que os desmancha y purifica, porque en verdad os digo que no debe ser sólo el dolor el que os acerque a Mí, sino la obediencia a mi Ley, vuestras buenas obras.

74 Sentiréis gozo al practicar mis enseñanzas y así iréis escalando la montaña. Comprended que tenéis una delicada misión que cumplir, tenéis que dejar entre la Humanidad una huella de obediencia a imitación de vuestro Maestro, un ejemplo de humildad para que esto sea como una estela luminosa y las generaciones venideras sigan vuestro ejemplo. Sabréis dejarles el camino preparado para que penetren en la espiritualidad. Seréis los sembradores de la verdad, para que el mundo no caiga más en el abismo, en los odios que ha alimentado a través de los tiempos.

75 Preparaos, mi pueblo, porque el mundo tiene hambre de comprender mi verdad. Llevadle el consuelo porque grande es su purificación, mas también os digo que grande es la caridad que tengo reservada para vosotros en mi Arcano, pero antes de recibirla tenéis que haceros dignos de merecerla. Cuando logréis vuestro cumplimiento, contemplaréis que la lleváis en lo más íntimo de vuestro ser.

76 En verdad os digo que ya no sois los menesterosos ni los débiles, ni los ciegos, porque mi luz os ha iluminado para que deis testimonio de mi presencia en este tiempo.

El labriego espiritualista debe ser siervo de sus hermanos. Por la bienandanza de Israel el Padre será reconocido

77 Es mi voluntad que los postreros encuentren en vosotros un remanso de paz, bajo cuya sombra vengan a descansar. Dadles la bienvenida, acercadlos a la fuente de la gracia, sin contemplar su ignorancia ni su maldad, y si vienen con lepra, sanadlos, porque lleváis el bálsamo; y si viene hacia vosotros el homicida, cubridlo con vuestro manto espiritual y haced que se arrepienta de sus faltas, para que pueda buscar las aguas que lo limpien de su mancha, que lo rediman. Si a vuestras puertas llegan estos menesterosos del espíritu buscando mi palabra y mi luz, nada les neguéis; seréis el siervo de vuestros hermanos porque para esto Yo os he preparado, para que entreguéis mi caridad.

78 Así, por doquiera que vayáis será la bienandanza, la Humanidad me reconocerá y sentirá mi presencia y llevará la fe en su corazón. Así el mundo podrá apartarse de su idolatría. La Humanidad tiene que buscarme espiritualmente, tiene que amarse y alimentar la paz y la buena voluntad, amándose los unos a los otros, y vosotros sois los que llevaréis esta enseñanza, seréis como un rayo de luz en sus tinieblas.

79 Vuestra lucha cercana se encuentra, contemplaréis que es la lucha de la luz contra las tinieblas; entonces os convertiréis en los soldados de mi causa, tremolaréis vuestro estandarte y empuñaréis la espada de mi palabra, y palparéis que los ejércitos de vuestro Señor luchan contra las tinieblas de este mundo.

La Humanidad tendrá que purificarse como el oro en el crisol. De la nueva Humanidad que surgirá

80 Éste es el tiempo en que vengo a iluminar a todos los espíritus, en que vengo a libertar al mundo de la esclavitud que por siglos ha llevado, y es menester hacerme sentir en este mundo de maldad, de odios y mala voluntad en que florecen las guerras. Es menester que pueda purificarse como el oro en el crisol, para que resurja a la vida de la gracia y lleve en su espíritu la vida eterna.

81 Mas el Padre os dice: No vengo a exterminar lo más preciado de la Creación, que es el espíritu; no, hijos amados, sólo limpiaré al mundo de su maldad para que surja una nueva Humanidad, en la cual las multitudes me sentirán y sabrán darle cumplimiento a mi Ley. Se amarán los unos a los otros, comerán el fruto del Árbol de la Vida, saciarán la sed de sus espíritus en la fuente inagotable de la gracia, y mi Espíritu de Verdad los iluminará como el astro rey; entonces contemplaréis que la Humanidad me alabará y me bendecirá.

82 Vosotros, Israel amado, sois los elegidos y los preparados para que sigáis luchando y trabajando para que este mundo pueda contemplar el nuevo día.

83 Pueblo, empezad vosotros, que sois los primeros, a dar ejemplo, haced presente mi Obra tal como Yo os la he confiado; sed los verdaderos espiritualistas que llevéis los dones del Espíritu de Verdad con todo esplendor.

84 ¡Mi Paz sea con vosotros!