La presencia divina tanto en el espíritu como en la materia
1 ¡Bienaventurados seáis ante mi presencia en espíritu y en materia! Porque el uno y la otra se recrean, se saturan de mi esencia divina, y se fortalecen en Mí para proseguir en la jornada.
2 ¡He aquí a mi Espíritu y he aquí también al vuestro!
3 El Padre y los hijos están presentes, se contemplan frente a frente con amor, se reconocen entre sí, se aman y se bendicen. De cierto os digo, pueblo, que antes de ahora, en ningún tiempo vuestro espíritu había encontrado el camino certero para llegar a Mí. Hoy, por un instante de elevación, de desprendimiento de los deberes terrestres, por un instante de verdadero arrepentimiento, y conociendo el camino de la oración espiritual, me hallaréis.
Ya no es el tiempo de penitencias ni ritos para comunicarse con Dios
4 Ya no es el tiempo de penitencias, ni de ceremonias o ritos, para poderos comunicar Conmigo, para poder creer que me estáis glorificando y agradando; ese tiempo lo habéis dejado muy atrás, se ha libertado vuestro espíritu y él se recrea en el Tercer Tiempo, extiende sus alas espirituales y domina el infinito, se eleva hacia Mí, se transporta y se emancipa de los sufrimientos y miserias terrestres. Cuando retorna a su materia después de su elevación, le comunica su fuerza y su luz, la levanta, la conforta y la consuela. Tomando el espíritu a su propia materia como hace un mayor con un débil niño, la lleva por los caminos de la vida y de la luz, animándola con la fe y la esperanza.
5 A medida que los tiempos pasan, vuestro espíritu va dejando de sentirse débil, va siendo fuerte en el camino, por mis enseñanzas y por la luz adquirida en sus pruebas y su lucha. Así quiero contemplar a mis párvulos, convertidos en discípulos, en apóstoles de esta Obra de luz, de espiritualidad y amor, para poderos dejar en mi lugar para enseñar a los hombres, para mostrarles las lecciones no descubiertas por ellos y señalarles, insistente y firmemente, el camino de verdad, el camino que conduce a la paz de esta Tierra, y a la gloria y paz eterna del espíritu.
El Padre no vino a contemplar la mancha ni la impreparación en Sus hijos
6 Desde mi alto solio envío mi Rayo Universal, él se extiende y se desborda en amor en todas las criaturas existentes. Pero entre vosotros, pueblo escogido, mi Rayo se hace palabra humana, palabra comprensible que se aclara. Sobre todo mi pueblo desciende mi palabra, y de cierto os digo que aun cuando muchas veces mis hijos han dicho: "En tal pedestal y en tal recinto existe la impostura", sobre toda impostura y sobre toda impreparación ha estado presente mi Espíritu. ¿Acaso no recordáis que muchas veces os he dicho: No vengo a contemplar la mancha ni la impreparación de mis hijos?
7 Es mi tiempo. Es tiempo de cumplimiento para el Padre, impuesto por Él mismo, por amor a Sus hijos; ¿por qué habría de detenerme ante vuestro pecado, si es precisamente con él que vengo a luchar y al que vengo a vencer con mi luz y con mi amor?
8 No juzguéis de impostor a nadie. No juzguéis de mentiroso ni de manchado a ninguno. ¿Qué no miráis que todos sois mis discípulos, que todos estáis aprendiendo de Mí?
9 Después de 1950, cuando ya mi Rayo Universal no venga a hacerse palabra humana entre vosotros, entonces sí ¡ay!, ¡ay de aquél!, por gran preparación que haga, que trate de hacer que mi Rayo Universal se comunique como en este tiempo, porque a pesar de su gran espiritualidad y preparación, por su desobediencia será impostor; será el tiempo en que ya no contaréis con la presencia del Padre en la forma en que lo habéis tenido desde el principio de esta revelación hasta 1950, porque mis leyes y mis órdenes son inmutables.
La Obra divina no cambia jamás. Reconocer el árbol por su fruto
10 Yo no cambio mi Obra jamás, mi justicia es inexorable, y mis discípulos deben vivir en armonía con su Padre, en obediencia para Él y en completa conformidad. Por eso el Maestro os asegura que ahora, dentro del tiempo de mi comunicación, a pesar de la gran impreparación e imperfección que puedo descubrir en los conductos por los cuales me comunico, Yo los perdono y por ellos me manifiesto y derramo mi caridad entre las multitudes.
11 Si en medio de mi palabra, que es de pureza y perfección, van las imperfecciones de la carne, Yo os he enseñado a reconocer el árbol por su fruto, para que perdonéis las imperfecciones humanas, y sepáis descubrir en el sabor espiritual del fruto, la presencia, potencia y esencia de vuestro Señor.
El Señor está formando el álbum espiritual en la conciencia
12 Estoy formando un álbum espiritual en vuestra conciencia, y por mi orden divina se está formando también con ese álbum un libro material de mi palabra. Es el testamento divino que dejo para la posteridad, para las futuras generaciones, para las demás generaciones que han de venir detrás de vosotros en los siglos venideros; pero en verdad os digo: Ellas no conocerán el sabor de vuestras imperfecciones.
13 Mi palabra, ya sea la que haya guardado vuestra conciencia, ya sea la que quede asentada despojada de vuestras imperfecciones humanas en escritos, será en esencia perfecta, será pura, perdurará exenta de toda mancha, de toda impureza y de toda imperfección, y ella será el agua cristalina cuyo prodigio calme la sed del hombre, la sed del espíritu; será el pan y el vino en torno de los cuales haga festín muchas veces el espíritu de la Humanidad; será el faro luminoso y el camino iluminado también por la luz del Espíritu de Verdad, donde los peregrinos y los náufragos perdidos puedan encontrar la ruta para llegar a un puerto seguro.
No será imposible el establecimiento del Espiritualismo Trinitario Mariano
14 No os parezca difícil, ni menos imposible, el establecimiento del Espiritualismo Trinitario Mariano en el mundo, porque Yo he fertilizado las tierras, y la semilla que os he confiado es fecunda.
15 Hay razas enteras que no me reconocen, hay pueblos que se obstinan en apartarse de mis leyes, en no conocer mi Doctrina, en oponerse a ella juzgándola impropia de este tiempo. Son los que no me han comprendido, son los obstinados en las vanidades terrestres; son los que muchas veces practican el bien por conveniencia propia, y no por elevación del espíritu.
16 Mas para cada pueblo y raza, preparada está mi justicia y las pruebas, y ellas están llegando día tras día, para al final fortalecer su corazón y espíritu, como si fuesen tierras laborables, y una vez preparadas, depositar en sus entrañas la semilla, la simiente eterna de mi amor, de mi justicia y de mi luz. Y esos pueblos hablarán con amor de Mí, esas razas nacerán para la esperanza en Mí, y habrá cánticos en el espíritu de todos los pueblos de esta Humanidad, coros de alabanza y de amor al único Señor de todos los hombres.
17 Las tierras esperan y aunque no todas están preparadas, unas aguardan la simiente, otras están en purificación y esta purificación es un riego de justicia, de pruebas, de sabiduría y amor por parte de vuestro Padre.
18 Ahora la Humanidad, dividida en pueblos, razas, lenguas y colores, recibe de mi Espíritu divino su parte de justicia, las pruebas que a cada quien corresponden; la lucha, el crisol y la restitución que a cada hombre y a cada raza le tengo asignada.
De las misiones entre otros pueblos y culturas
19 Cuando pensáis que esta Humanidad se halla dividida en razas la juzgáis, no espiritualmente, la juzgáis por culturas e ideologías humanas, y entonces pensáis que será más fácil para vosotros convertir al Espiritualismo a determinados pueblos y que será más difícil para vosotros la conversión de algunas otros, y os digo: Eso vosotros no lo podéis decir ahora.
20 ¿No recordáis a Pedro en el Segundo Tiempo, con cuánta entereza y con cuánto valor espiritual dejó la Judea para ir en pos de la pagana Roma? ¿Qué hubiese sido de él si hubiese albergado esos temores que vosotros por momentos tenéis? ¿Qué hubiese sido de aquel pueblo si en medio de su materialismo y carnalidad, perdido en sus placeres, en su egoísmo y depravación, no hubiese tenido la visita ni el mensaje del apóstol del Señor?
21 ¡Mirad cómo floreció entre aquel pueblo la semilla cristiana! ¡Mirad cómo tomó fuerza aquella simiente en corazones que parecían duros e insensibles a las cosas celestiales! Recordad cuántos y cuántos por una palabra, por un acto prodigioso de mis enviados despertaron a la verdadera vida, llegando hasta el sacrificio de la humana en aras de aquella verdad.
De los pueblos fanatizados y aferrados a sus dogmas
22 Hoy contempláis pueblos aparentemente muy fuertes en sus convicciones, aferrados fanáticamente a sus dogmas y doctrinas; miráis también otros pueblos que han borrado de su corazón mi nombre, rechazando mi Doctrina.
23 Algunos de esos pueblos, por esa misma causa, ya cayeron en la destrucción, en la muerte, en el juicio, porque en verdad os digo que podrá el hombre pasajeramente borrar mi nombre, pero dejar de practicar eternamente mis leyes y vivir fuera de mi camino no podrá, porque dentro del camino estrecho de mi Ley, aunque hay pruebas está la compensación también.
De los pueblos que cayeron en el error
24 ¿Acaso cree el hombre que se puede transitar fuera de mi camino sin recoger las consecuencias? Eso es lo que ha hecho esta Humanidad, es lo que han hecho algunos pueblos que ahora se alimentan de su propia cosecha, de la simiente que cultivaron, mas el sabor amargo y la falta de vida o substancia de la mala simiente cosechada les dará la luz y les hará despertar a la conciencia.
25 Esos pueblos deberían servir como un ejemplo para otros, mas esos ejemplos no son siempre comprendidos, y he aquí por qué nuevos pueblos tendrán que caer en el mismo error, y después de apurar el cáliz de amargura, de sentir el espíritu y el corazón despojados de todo aquello con que el Maestro los engalanó, tendrán que despertar y meditar, y en esa profunda meditación en que han penetrado esos pueblos de que os hablo, reconocerán la Ley del Padre, la justicia que hay en ella.
26 Cuando la esclavitud, el desengaño, la miseria, envuelvan a los que ayer fueron fuertes, a los que ahora todavía son señores, entonces la carne llorará y en su desesperación dejará desprender el espíritu a las regiones a donde Yo le llamo, para darle la esperanza y la fe en que siempre debe vivir, para saturarlo de mi paz y decirle Yo: ¿Por qué me habéis olvidado?
Las naciones materialistas, tierra propicia para la Doctrina del Espíritu de Verdad
27 Oh discípulos del Espíritu de Verdad, no temáis a los hombres en este tiempo, no temáis llevar Mi Doctrina hasta los confines de vuestro mundo; no tembléis si algún día tenéis que atravesar por esas naciones encerradas en su frialdad, en su materialismo, porque en el corazón de ellas mismas encontraréis la tierra propicia, el espíritu anhelante, el espíritu sediento, hambriento, desnudo y leproso que os reciba mejor que muchos que, dentro de sus religiones humanas, han creído estar siempre en comunión Conmigo.
Las nuevas revelaciones
28 Por eso os digo: Siempre preparaos, porque en esta humildad, en esta pequeñez material que me presentáis, tenéis que desempeñar un papel de trascendencia en el mundo, tenéis que enseñar y revelar a los hombres lo que os he revelado, lo que no le dije a la Humanidad en el Primer Tiempo por conducto de Moisés, los patriarcas y los profetas; lo que tampoco dije a través de Jesús en el Segundo Tiempo, porque cada una de mis venidas como Dios entre vosotros ha servido de preparación para la siguiente, para mi nuevo advenimiento. Lo que ahora os revelo, lo que mi Verbo en este tiempo ha revelado, es lo que en el Segundo Tiempo solamente os dejé entrever y prometí.
El Mundo Espiritual de Luz se manifiesta en todo el Universo
29 Si entre vosotros mi Mundo Espiritual de luz trabaja y se hace sentir, sabed que en todo el Universo él está también y se manifiesta; según la elevación de cada espíritu encarnado es la forma en que el mundo espiritual vibra en él.
30 Acontecimientos que juzgáis sobrenaturales surgen doquier del mundo, y los testigos de estas cosas darían la vida jurando que es verdad lo que sus labios dicen. Son creídos por unos y son burlados por otros, pero implacablemente el mundo espiritual se manifiesta a los hombres, porque es el tiempo para estas cosas, es el tiempo llegado que anunció mi profeta Joel en el Primer Tiempo, el tiempo en que los ancianos tendrían sueños sobrehumanos, en los que la juventud y la niñez verían visiones del Más Allá, en que habría acontecimientos de esta índole y cosas maravillosas.
31 Si los hombres, materializados en sus pecados, continuaran insistiendo en negar la existencia del Más Allá y la supervivencia del espíritu, a ellos en medio de su propio vicio y maldad me manifestaré por conducto de mis criaturas espirituales. Si el hombre de ciencia, en su soberbio y limitado saber humano insistiera en negar todo ésto, ante él me presentaré; si otros en sus teorías o en sus falsas creencias religiosas niegan esta verdad, ante ellos también me mostraré, porque dicho está que todo ojo me verá.
Las puertas del Más Allá se encuentran abiertas de par en par
32 Y en verdad os digo, por conducto vuestro diré a la Humanidad entera: No es esta la primera vez en que Yo he permitido manifestarse a las criaturas espirituales entre los hombres.
33 Desde el principio del género humano he dado muestras palpables de ello, mas en verdad os digo que nunca estuvieron las puertas del Más Allá abiertas de par en par para el hombre como en este Tercer Tiempo, en que Elías, con su llave espiritual, por mi orden, abrió brecha a los espíritus en todos los órdenes, en todas las escalas, en todos los mundos, para que todos se reconociesen entre sí, para que todos se buscasen, para que todos se acercasen por amor a la luz del Padre.
34 Así en este tiempo se manifestarán ambas fuerzas entre los hombres: Los espíritus de luz y los de tiniebla, los fieles y obedientes que viven sujetos a mi Ley y los que viven errantes y turbados; pero de ambas fuerzas, de ambos elementos Yo me serviré una vez más para despertar a la Humanidad, para apartar de ella su escepticismo, para acallar su risa en los momentos de mayor burla, para sorprender a los grandes ministros de las religiones, ministros del fanatismo que han cerrado los ojos espirituales de la Humanidad a la vida eterna negando mi verdad, y ante ellos voy a mostrarme de forma sabia, para sorprenderlos y confundirlos por un momento, porque son tiempos de justicia, oh pueblo.
Del temor ignorante hacia lo espiritual. La puerta abierta
35 Yo me serviré de todo y de todos para mis fines divinos, y ese temor ignorante que invade a muchos por las cosas espirituales, caerá de esos corazones para despertar y elevar el espíritu, y muchos que han huido de esas cosas y las han combatido, lanzando sobre ellas anatemas y sentencias, han penetrado ya al Más Allá y se han reconvertido con naturalidad en lo que tanto temían: en espíritu. Otros que aún moran en el mundo y combaten estas cosas, y con su ignorancia profanan más que aquellos que en su ignorancia las buscan de forma inapropiada, también regresarán a ser espíritu y Yo les mostraré su pequeñez espiritual, les mostraré sus propias tinieblas, y de su impura condición ellos mismos se asustarán.
36 Si en tiempos pasados esta puerta se encontraba cerrada para el hombre por mi voluntad, era porque la hora aún no había llegado, porque el Padre no se apresura en Sus revelaciones y va de lección en lección, pues si por la lección pasada que os di me llevasteis a la muerte en la cruz, ¿qué habríais hecho de Mí si os hubiese revelado lo que ahora os digo, si os hubiera hablado del Más Allá, de los espíritus que en todo momento vibran sobre vosotros?
37 Velad para que os percatéis de la influencia del mundo espiritual tanto de tiniebla como de luz, orad para distinguir la una de la otra y para que podáis vosotros, con la ayuda de vuestros hermanos de luz, vencer las vibraciones de los espíritus obsesores así como el sinfín de vicisitudes que surgen a vuestro paso, y así los tiempos en que sois sujetos a prueba pasarán, y sentiréis más liviana la cruz, más dulce el paladar, más ligero vuestro paso; la misma vida en torno a vosotros la miraréis más risueña, más pacífica.
38 En vuestro cumplimiento espiritual recibiréis siempre la fuerza benéfica que os dé alegría, que os dé esperanza y fuerza para seguir viviendo y transitando hasta el fin de vuestra jornada, y esa pesadumbre o desasosiego que me hacéis presente algunos, desaparecerá; esa fatiga del espíritu y del cuerpo que por momentos mostráis al Padre también caerá.
39 Los ancianos se sentirán fuertes como un joven y los jóvenes tendrán en su corazón algo de la inocencia de los niños, y los niños tendrán también mucho de la elevación de los ángeles; pero para ésto tenéis vosotros que ser fuertes en el tiempo de juicio, tenéis que seguir velando y orando dentro de mi Obra y también por vuestras cosas.
La inexorable justicia divina tiene el amor como principio.
40 Pero sabéis que mi justicia tiene como principio el amor, que las pruebas que a los hombres envía el Padre son pruebas de amor; que todo conduce a la salvación, al bien, aun cuando aparentemente en esas pruebas haya desgracia, fatalidad o miseria. Detrás de todo ello está la vida, la conservación del espíritu, la redención del mismo; está el Padre esperando siempre al hijo pródigo, para estrecharlo entre Sus brazos con el más grande amor.
El Rey de los Ejércitos y Sus soldados. Para la lucha no es indispensable ser justo ni virtuoso.
41 Ahora es tiempo de pruebas y de lucha. El mismo Dios vuestro está luchando; es el Rey de los Ejércitos y a vosotros os ha nombrado Sus soldados.
Hoy sois aún débiles y desconfiáis de vosotros mismos; medís las pruebas, imagináis la lucha y dejáis que se acobarde vuestro espíritu y corazón. Vuestra conciencia crea en ella misma una balanza, y a la diestra coloca el bien y a la siniestra el mal de esta Humanidad; mientras miráis que el bien significa como un grano y el mal como cien fanegas, es cuando no sabéis qué hacer, es cuando miráis vuestro interior y veis que no sois justos ni santos ni virtuosos, y pensáis que solamente seres justos, virtuosos y santos podrán llevar a cabo la redención de esta Humanidad encallecida en el mal, endurecida en el odio, materializada en las pasiones, en los vicios y en la miseria.
42 Juzgáis vuestro propio santuario y en él contempláis vuestra ofrenda pequeña, vuestra flama débil. Penetráis en el santuario de los demás y miráis que él ya no es un freno para detener la carrera vertiginosa de los hombres, y pensáis que cuando habléis de Dios no vais a ser escuchados, que cuando habléis de las facultades del espíritu vais a ser burlados.
Del poder del ejemplo de los pecadores arrepentidos
43 ¿Por qué tanta desconfianza en el tesoro de valor incalculable que Yo os he confiado en esta Obra que os he revelado? De cierto os digo que sin llegar a ser santos, ni justos, podréis hacer grandes obras de redención entre los hombres, grandes prodigios entre la Humanidad, y también podréis ser ejemplo entre los hombres.
44 Si Yo enviase santos y seres perfectos entre la Humanidad para que diesen ejemplo a los hombres, ¡les parecería a éstos imposible siquiera asemejarse a aquellos! Yo quiero enviar entre los hombres a pecadores convertidos que, sin llegar a justos ni santos, sepan dejar un ejemplo de regeneración, de arrepentimiento, de fortaleza, de ahínco en la Doctrina del Padre, de anhelo, de progreso y de evolución espiritual, y ¡ésos sois vosotros!
45 Vuestro espíritu llegará algún día a la perfección, mas no sabéis cuándo. El Padre no os forzará ni vosotros forzaréis vuestros pasos, pero sí os digo ¡no os detengáis jamás! Aun cuando sea lento vuestro paso, quiero que siempre sea firme y ascendente.
46 ¿Que tendréis que luchar entre los hombres? Es verdad. ¿Que tendrá que ser puesto en duda el testimonio que vosotros deis entre ellos, de que Yo me comuniqué por el entendimiento humano para entregaros esta palabra que vais a dar? Es cierto.
De la divina humildad
47 Mas que esto no os aflija, porque en todos los tiempos la Humanidad ha dudado de mi presencia y de mi venida a este mundo, y es porque los hombres no se han reconocido a sí mismos; es que la Humanidad, diciéndose ser amada del Padre, nunca ha comprendido el alcance de ese amor; es que aun creyendo conocer a su Señor, no sabe que uno de Sus más hermosos atributos es el de la humildad.
48 Por eso siempre he venido a los hombres en forma humilde, nunca he traído en mis divinas manifestaciones todo mi poder, ni todas mis galas, ni toda mi grandeza porque ¡no podrían mirarme los hombres, no podrían tampoco resistirme!
49 Siempre me he limitado, pero me he limitado en la humildad, en el amor y en la ternura, porque con el mismo amor con que hoy os amo, os amé en el Primer Tiempo y en el Segundo, y os amaré toda la eternidad. Puedo deciros en verdad que antes de existir vosotros, el Padre ya os amaba.
50 Entre vosotros están los discípulos que a sí mismos se preguntan: "¿Por qué si nuestro espíritu brotó de un Padre todo amor, todo pureza y perfección, no ha podido mantenerse ni perseverar en el bien y en la virtud?" El Maestro os contesta: Fue vuestro mal uso del libre albedrío el que os apartó de vuestro verdadero hogar, y fue por ello que a vuestro espíritu, dotado de todos los atributos que hay en el Padre y formado como hijo semejante a su Creador, le fue confiada una materia para su tránsito sobre la Tierra y ya en esa materia fue el principio de pruebas y de lucha para el espíritu.
51 Mirad que la carne es débil; así tenía que ser, frágil, para probaros con la fortaleza innata del espíritu.
La virtud se manifiesta solamente en la prueba. La luz no brilla en la luz
52 La virtud se manifiesta solamente en la prueba. La luz brilla más en las tinieblas, la luz no brilla en la luz y así era menester que vuestro espíritu fuese probado y acrisolado, porque como todo espíritu tuvo un principio y en su inocencia careció de méritos, careció de experiencia, de desarrollo y de perfección, y a él le fue confiada una baja escala para poder ascender a otra más elevada y así ir ascendiendo por los siete peldaños de la escala de perfección, hasta llegar como espíritu perfecto y puro a la presencia del Padre, lleno de luz, evolucionado mediante el desarrollo de todos sus dones, perfeccionado en todas sus potencias, colmado de méritos en la lucha, pleno de conocimiento de sí mismo, de su Padre y de la vida, consciente de dónde había brotado, para qué había sido creado, y si hubiera decidido alejarse por otros caminos, saber a dónde había retornado.
53 Si en la carne vuestro espíritu encontró el principio de su lucha en el camino terrestre, también encontró un número incontable de pruebas y de tentaciones, unas palpables y otras invisibles, tentaciones y pruebas tan poderosas que lo hacían caer por medio de la carne, unas visibles y otras solamente perceptibles al espíritu, a la conciencia, a las fibras del corazón y de la mente.
El porqué de las pruebas para el espíritu
54 Probado en todas formas ha sido desde su principio el espíritu. Si ha sido probado con el mal, ¿creéis acaso que el Padre pueda poseer el mal para tentar a Sus hijos? De cierto os digo: No. Pero también desde vuestro principio como espíritus el mal existe, lo ha creado la flaqueza, la debilidad del espíritu y después, ya en la Tierra, la de la carne; los espíritus, por no saber hacer uso de su propia fortaleza, y la carne por ceder ante las tentaciones.
55 ¿Qué ha hecho ante esto el Padre? Permitir que los elementos del mal os sometan a pruebas; una y mil veces lo he permitido, para poner a prueba en vosotros mi propia luz que os he confiado, para someter a prueba vuestra propia virtud, que es la mía; para acrisolaros en el dolor, en los trances difíciles, en el caos de la vida, para que a través de esas pruebas y de esos casos difíciles, vuestro espíritu vaya encontrando motivos de perfección, de cumplimiento, ocasiones para mostrar a vuestros hermanos y a vuestro Padre su fortaleza y la perseverancia en mis leyes.
Israel siempre ha reconocido la Ley divina
56 Siempre habéis reconocido mi Ley por intuición, mi Ley que ordena el bien y que abomina el mal. Intuitivamente todo ser humano, desde sus primeros pasos en la Tierra, reconoce cuál es el bien y descubre dónde está el mal; mas no habéis sido capaces de manteneros en la Ley natural, como los primeros hombres, como se encontró mi pueblo antes de la venida de Moisés.
57 ¿Creéis que antes de la llegada de Moisés, mi verdadero pueblo de Israel que se encontraba en formación, no reconocía a su Padre? En verdad os digo que sí. Desde el principio de esta Humanidad ha habido quien me reconozca, y por él he sido reconocido por los demás; pero cuando ha pesado más el mal que el bien entre la Humanidad, he tenido que venir a recordar al hombre el bien, he tenido que materializarme para hacerme visible y tangible a los humanos, como sucedió en el Sinaí cuando ante Moisés, estando este rodeado de su pueblo, promulgué mi Ley y se la entregué para que la grabara en piedra, y a él lo envié entre su pueblo para que fuese la simiente entre todas las naciones.
58 Por esa Ley fue salvo mi pueblo, se libertó de sus opresores y alcanzó complacencias y dicha sobre la Tierra, y esperanza para el Más Allá.
Fue necesaria la llegada del Mesías prometido para enderezar las sendas de la Humanidad
59 Pero llegaron días de la adulteración de mi Ley, días de la familiarización en ella y nuevamente el mal cundió hasta llegar a pesar más que el mismo bien.
60 Cuando aquellos preceptos comenzaban a torcerse, cuando los hombres comenzaban a crear nuevos caminos dentro del mío, entonces hubo mi amor divino que venir nuevamente, pero ya como Mesías hecho hombre entre los hombres, a enderezar las sendas y comunicarlas con el camino de verdad, y atraer a los hombres a la verdad y al bien, a invitarlos al camino de la justicia y del amor; a desenmascarar a los impostores, a destruir toda la falsedad, toda la superstición y a decirles: Ésta es la Ley, esto fue lo que entregué en aquel Primer Tiempo.
61 Por esa mi venida, nuevos pueblos de la Tierra y nuevas razas encontraron también el camino, la paz, la dicha espiritual, el sustento y la esperanza en el Más Allá.
62 Por una larga era esta Humanidad se alimentó con el rico manjar del Reino de los Cielos, pero he aquí que también ese manjar habría de ser contaminado y ya en esa forma entregado a los labios hambrientos de los hombres. Mi Doctrina fue adulterada una vez más, mis enseñanzas también torcidas y mal interpretadas; el cumplimiento de los hijos y su culto no eran lo que el Padre había mandado, y fue menester volver entre los hombres cumpliendo una promesa, porque Yo de antemano sabía que mi presencia era necesaria entre los hombres de tiempo en tiempo; por tanto, he aquí la era señalada para que el Señor viniese nuevamente entre vosotros, a pediros cuentas de la Ley de los tiempos pasados, de las revelaciones, enseñanzas y prodigios derramados sobre vosotros en las dos eras que han transcurrido anteriormente.
63 ¡He aquí por qué he venido! Porque vosotros no habéis sabido perseverar ni conservaros en el bien, porque habéis cedido a las flaquezas de la carne, porque habéis caído en las tentaciones, tanto visibles como invisibles, bajo ese poder sobrenatural del mal que existe y vibra sobre vosotros, simbolizado en el dragón de la visión de Juan.
Como antes, la Humanidad será incrédula de nuevo ante la llegada del Señor en este Tercer Tiempo
64 ¿Creéis, acaso, que en aquel Primer Tiempo todos los testigos de mi llegada fueron crédulos ante ella? No todos, en verdad.
65 ¿Creéis, acaso, que cuando aquella revelación fue llevada a otros países, a otras tierras de gentiles, de paganos, fue creída por todos? No. Muchos no concebían que aquella Ley fuese obra divina. Más bien, ellos creían que era obra humana. Pero cuando aquella Ley, por su justicia, por sus propios hechos se impuso y se manifestó, entonces los grandes incrédulos penetraron en ella.
66 Igualmente en el Segundo Tiempo, millares y millares de hombres y mujeres me escucharon en Jesús. Muchos creyeron, en verdad, pero muchos más dudaron y no pensaron que aquel hombre era el Mesías, sino que era un ser como todos los demás. Su palabra, a través de la incredulidad, se hacía incomprensible y confusa, y era diáfana y clara solamente para los de buena fe, y así fue combatida, escarnecida y perseguida por los incrédulos, y Su Pasión, Sus hechos, Sus prodigios, no fueron reconocidos por el increyente como obras divinas, sino como obras de hombre.
67 Cuando mi Doctrina, por sus propias manifestaciones, se impuso sobre la Humanidad, cuando mis testigos dieron también pruebas de ser mis verdaderos discípulos, entonces la Humanidad incrédula se convirtió a mi Doctrina, lloró su arrepentimiento, y fue también mi discípula.
68 ¿Por qué habría de extrañaros entonces que esto aconteciera en este tiempo?
De las dudas sobre el testimonio de los discípulos espiritualistas y la negación de la veracidad en los libros con las cátedras divinas del Tercer Tiempo
69 Habrá quienes duden de vuestro testimonio y de que Yo me haya comunicado por el entendimiento del hombre.
70 Habrá quienes al posar sus ojos sobre los libros materiales que contengan mi palabra, duden de que sea obra divina, de que haya sido recibida por inspiración; y entonces, todo lo atribuirán a vosotros, a los hombres, a la vanidad humana, porque hay desconfianza entre esta Humanidad; pero vosotros pasaréis sobre toda desconfianza y sobre toda incredulidad, sin juzgar a vuestros hermanos, sin violentaros por ello, sabiendo que después de la desconfianza y de la incredulidad, vendrá la fe por vuestros propios hechos.
71 Dejad que vean vuestras obras, que vuestros testimonios sean de verdad llenos de luz, puesto que no serán ni los libros ni vuestras palabras las que conviertan al mundo, sino vuestras buenas obras con las que selléis el testimonio de que Yo estuve entre vosotros, de que Yo vine sobre la nube a comunicarme por medio de mi rayo a través de un portavoz, de una varona o un varón llamado así por el Espíritu Divino.
De las generaciones de discípulos y la abolición del reinado del mal. El Gran Guerrero
72 A vosotros os dejaré ir por todos los caminos del Orbe; lo mismo a vuestros hijos, discípulos también del Espíritu de Verdad; y los hijos de ellos llevarán mi simiente; y en verdad os digo que no pasarán tres generaciones después de la vuestra, en que no haya comenzado a conmoverse gradualmente esta Humanidad, hasta llegar a sus más profundas fibras ante el Espiritualismo, ante la llegada del Espíritu de Verdad, ante hechos extraordinarios, unos que he verificado entre vosotros y otros que reservados tengo para el mañana. Así vosotros iréis aboliendo el reinado del mal. Ese poder irá siendo quebrantado por vuestras obras de amor y de justicia.
73 Cada hombre que sea convertido al Espiritualismo, será uno menos que pertenezca a aquel reinado; pero si vosotros creéis que Yo os doy la tarea o el cargo de vencer con vuestras obras de amor y de luz el ambiente del mal, en verdad os digo que no es el tiempo aún en que podáis vencerlo por completo, todavía es más fuerte que vosotros; pero no por estas palabras que os digo, vayáis a ocultar vuestras armas y a dejar de esgrimirlas; no, mis hijos, mirad que si vuestra espada no es todopoderosa, Yo sí soy Todopoderoso y estoy en vuestra espada.
74 Luchad contra las tentaciones, descubrid las encrucijadas, romped las redes y lazos tentadores, descubridlos con vuestra intuición cuando se oculten detrás del velo del Más Allá, descubridlas cuando se oculten entre los hombres o en las luchas de la Tierra; luchad siempre.
75 Yo os digo: Vosotros estaréis Conmigo en esta contienda. Yo estoy en ella como un Gran Guerrero contra las tinieblas y todo mal existente y, al final, seré el que dé el último golpe y el que venza, el que os ayude, y vosotros los que me ayudéis a vencer.
Explicación de Apocalipsis 20: El poder del mal, atado. Del tiempo profetizado del triunfo absoluto sobre la tentación y el mal
76 El triunfo absoluto de la tentación y del mal no será vuestro en este tiempo, mi pueblo. Tendré Yo que atar aquel poder por un tiempo, pero vuestros méritos serán tomados en cuenta para ello, y ese tiempo en que aquel poder se encuentre atado, servirá para que el bien en todas sus formas tome fuerza, y cuando fuerte en el bien el hombre se encuentre, cuando en la balanza de mi justicia el bien pese más que el mal, entonces sí, la tentación en todas sus formas será desatada por un tiempo más y ya en ese tiempo no será mi espada la que la venza, sino vuestras propias armas.
De cuando la tentación ni encontrará rincón, puerta abierta ni cabida entre la Humanidad
77 Yo sólo vigilaré desde el infinito, porque vosotros tendréis la fuerza necesaria para vencer al adversario. La virtud en todas sus formas se habrá enseñoreado en este mundo, y la tentación no encontrará rincón ni puerta abierta ni cabida, y sus más grandes celadas, sus más grandes lazos, serán tendidos hasta el último elemento de aquel poder de tentación y cuando su reinado sea quebrantado y dividido, entonces vendrá el principio de vuestro triunfo y la tiniebla se convertirá en luz, el mal se convertirá en bien y los perdidos serán hallados.
78 He aquí, éste será el triunfo en vuestro espíritu, y cuando elevéis vuestro cántico, será el triunfo de la luz, de la justicia y del amor; porque vosotros no os iréis de este mundo fracasados, no os iréis derrotados por la tentación. No, mis hijos. Si durante un gran tiempo habéis caído y siguiereis cayendo ante esos lazos, llegará el día de vuestro triunfo en que levantéis vuestra frente y miréis a vuestro Señor, como sabe erguirse el soldado delante de su soberano.
79 Yo os preparo, pueblo, para las contiendas futuras. Quiero veros siempre triunfantes en todas las luchas, pero no quiero que esos triunfos halaguen vuestro orgullo: no serán triunfos para vuestra vanidad, serán para mi reinado; serán para vuestra humildad espiritual satisfacciones profundas, íntimas, que ni siquiera salgan a vuestra propia faz.
80 Vuestras obras de amor y de caridad no serán publicadas; entre vosotros no existirán los fariseos que hagan festines con la caridad hecha entre sus hermanos. Seréis aquéllos que en el silencio hagáis el bien. Vivís ya en el tiempo del Espíritu de Verdad, y vuestro espíritu se está desarrollando en todas sus potencias, para hacer el bien por medio de ellas.
81 Podréis dar, no solamente los bienes que poseéis en la Tierra, sino los que posee vuestra mente humana, vuestro corazón y vuestro espíritu. Lo que no podáis hacer con vuestra palabra, con vuestra presencia material, hacedlo con la oración.
Conversar con el Padre a través de la elevación espiritual. Entregar la caridad
82 Conversad Conmigo elevándoos a Mí, y desde allí podréis ejecutar grandes obras de caridad y de amor; mas cuando vuestra conciencia os diga que tenéis que despojaros de algo material para entregarlo al necesitado, no queráis sustituir aquella caridad con una oración. No queráis ocultar o disimular vuestro egoísmo con oraciones espirituales, no queráis que aquello que vosotros podéis hacer, lo haga el Padre.
83 Dejad que vuestra conciencia os ordene y os dicte siempre en qué forma tenéis que entregar la caridad, y si en esa caridad va la necesidad de despojaros de algo vuestro, no le duela a vuestro corazón. Tended la mano y miraréis la dicha en vuestro espíritu; entonces presentirá vuestro corazón el gozo en vuestro Padre.
Las grandes luchas entre la Humanidad
84 Os preparo para las grandes luchas entre la Humanidad y os digo: Los hombres de ahora se están interesando por el Más Allá; no todos, en verdad, pero sí en todos los puntos de la Tierra se sondea lo espiritual, se pretende escudriñar el Arcano del Señor, se juzgan y se estudian los libros, se compenetran los hombres de filosofía y ciencias. Es que soy buscado, es que mi presencia es sentida por todos, y tratan de encontrarme; saben los espíritus que soy fuente de amor y de perdón, y a pesar de sus faltas, se atreven a buscarme porque esperan perdón y redención; saben que soy fuente inagotable de misericordia y que soy también mesa colmada de manjares para calmar su hambre y su sed.
85 ¿Creéis vosotros que en esa búsqueda los hombres no se fortalecen y preparan? ¿Creéis que ellos no alcanzan evolución y desarrollo en sus estudios? Sí, pueblo. Cuando os levantéis, os sorprenderéis; cuando converséis con vuestros hermanos que se alimentan bajo la sombra de otros árboles, que comen frutos distintos a los que Yo os he ofrecido, veréis cómo ellos también se han sustentado, cómo ellos también están fuertes, y llegado el momento de lucha, cuando tengáis que hacer uso de la espada de vuestra razón, conocimiento y elevación espiritual, veréis que también tiene fuerza de luz la espada de vuestros hermanos.
Muchas veces en la derrota aparente estará el triunfo del discípulo espiritualista
86 No durmáis para que podáis contender, pero aprended a conocer el triunfo, porque muchas veces en vuestra derrota estará el triunfo; la derrota será aparente ante el adversario; el triunfo estará en vos mismo, y después brotará de la faz de aquél que aparentemente os venció.
87 Comprendedme, pueblo, porque llegará el momento en que tengáis que callar, que doblegar humildemente la cerviz con verdadera humildad, y entonces el adversario se levantará sobre vosotros y asestará su golpe; pero habréis callado, os habréis doblegado con conocimiento de causa, y más tarde contemplaréis cómo en el espíritu de aquél se agita la simiente que dejasteis, y cómo el golpe de vuestra espada de luz y amor, dejó una herida profunda en el corazón de vuestro hermano, no de vuestro enemigo, y por esa herida saldrá la soberbia de aquel corazón y penetrará la simiente del Maestro.
88 Ya habéis tenido experiencia, porque muchas veces habéis llegado ante mi santuario para decirme: "Maestro, yo sembré en un corazón con gran amor, pero sus oídos no me oyeron, permaneció frío y duro, y sus labios se burlaron de mí". Y el Maestro ha sonreído dulcemente, os ha llenado de paz y esperanza y os ha dicho: Esperad, que vuestra semilla no se ha perdido, ella llegó a lo profundo de aquel corazón. ¡Dejadla! Yo le daré el riego y la fertilizaré, apartaré la cizaña y los pedruscos que por ahora vuestra mano no pudo apartar; pero velad por aquél, no lo olvidéis, velad espiritualmente y esperad, que llegará el momento de vuestra satisfacción y de vuestra dicha.
Y ese momento, cuando ha tardado, ha puesto la duda en vosotros; mas para que la duda no sea eterna, he venido a deciros: Mirad la simiente que sembrasteis, desapareció aparentemente, pero ha dado lugar a un arbusto. Ahora cultivadlo para que dé frutos; entonces vuestra alegría y la de aquéllos ha sido grande.
La paciencia espiritual. La semilla divina no tiene plazo para germinar
89 Os preparo, pueblo, para que no seáis impacientes, para que la paciencia espiritual presida el cumplimiento, porque la semilla que os confío una vez más, no tiene plazo para germinar como la semilla de la Tierra; ella se desarrolla dentro de la eternidad, y el tiempo lo mismo puede ser corto que largo, esto no lo sabéis; a vosotros os toca solamente cultivarla, cuidarla con vuestra oración y amor.
90 Así os prepara el Maestro para después de Su partida. Si hoy gozáis escuchando mi palabra a través del entendimiento humano, quiero que ese gozo se prolongue después de mi partida.
91 Quiero, pueblo, que cuando mi Espíritu en aquel Más Allá espere el acercamiento del vuestro por medio de la oración, ya sea individual o unificada de vosotros, pueda contemplar en el corazón de mis hijos la dicha y el gozo que hoy contemplo; que plenos de conocimiento de todo lo que pasó en este tiempo, de todo lo que el Padre os dio y del término que Él puso a Su manifestación a través del entendimiento humano, lleguéis a Él con un himno callado por vuestros labios, pero ardiente en vuestro espíritu, para decirle: "Padre, ¡cuánto derramasteis entre nosotros! ¡Cuánto gozo en nuestro espíritu durante aquellos tiempos! ¡Cuán colmados de luz dejasteis los espíritus y cuán preciosa herencia legasteis a la Humanidad!"
92 Así quiero contemplaros, llenos de dicha, oh pueblo. Que no contemple entre vosotros al espíritu que quedó retrasado, que no contemple al que sigue navegando en la incredulidad, al que se mesa sus cabellos en medio de sus pecados y su falta de aprovechamiento de mi gracia. Quiero contemplar armonía entre el pueblo, que pueda sentir en mi propio Espíritu su efluvio y sus oraciones, y que éstas digan: unión, paz y buena voluntad; fe, esperanza y caridad.
93 Así quiero contemplar esas virtudes, cultivadas por vuestro espíritu y ondeando como estandarte al viento, al infinito, para que pueda daros la orden de ir en pos de todos los pueblos, de las muchedumbres que en verdad me esperan y ardientemente desean la nueva llegada del Mesías, del Redentor, entre los hombres.
La nube y la llegada del Señor
94 Unos dicen: "El Maestro ya está entre nosotros, pero está invisiblemente", y Yo os digo: Bendita sea la intuición y el presentimiento de esos espíritus. Mas sin embargo otros dicen: "No, no ha llegado, Él tiene que llegar visible y tangible como en el Segundo Tiempo"; y es que se han olvidado de la nube, de aquella nube espiritual en la cual Yo he llegado en este Tercer Tiempo.
95 Hay otros que se han olvidado totalmente de aquella promesa y no velan ni oran, pero vosotros estáis preparados; os ha sido entregada de viva voz la revelación del Tercer Tiempo para que vayáis sin titubeos, con plena certeza entre vuestros hermanos, y no os atemoricéis ante las grandes muchedumbres porque, llegado el instante, tendréis que ser interrogados y dejaréis satisfechos a los corazones con vuestro testimonio. Los creyentes formarán legiones, los incrédulos también las formarán y combatirán; pero las legiones de incrédulos pronto serán diezmadas, porque es el tiempo en que el Espíritu de Verdad predominará; porque Él se infiltrará en todos los corazones.
No hay que maldecir el dolor. El cáliz de amargura.
96 Fortaleceos, discípulos, alimentaos, sanaos en Mí, resolved las pruebas materiales, serenaos ante la vida. El dolor que todavía os rodea, no lo contempléis con indiferencia, porque ese crisol os perfeccionará. No maldigáis el dolor ni lo abominéis, antes bien bendecidlo. El cáliz de amargura, cuando tenga que ser bebido por vosotros, bebedlo; si las heces no pueden ser bebidas por vosotros, Yo las beberé, pero tened conformidad y paciencia.
97 Contemplad el dolor más con el espíritu que con la carne, o sentidlo antes con el espíritu que con la materia, y veréis entonces cuánta fortaleza encontraréis en las meditaciones de vuestro espíritu, veréis cuánta luz imparte la conciencia al espíritu y éste a su envoltura. En vuestro espíritu encontraréis el bálsamo divino, el verdadero bálsamo que calma y sana todos los males, y con él sanaréis en verdad.
La fuerza que trae la elevación espiritual
98 ¡Sed el espiritualista verdadero, sed mi verdadero discípulo, oh pueblo! Entonces, todo lo que es espina, que es tropiezo y escollo en el camino, será llevadero y ligero.
Ese fardo que por momentos pesa sobre vuestros hombros, inexplicablemente será liviano si meditáis y oráis; la explicación de ello la tendréis en vosotros mismos. Es que el espíritu se elevará, y elevado es fuerte y hace fuerte a su carne; por eso quiero que hagáis vida elevada, para que desde allí dominéis lo terrenal, y vuestro espíritu luche y venza en todas las pruebas, para que desde allí se imponga a la carne, a sus pasiones, a sus flaquezas y a sus miserias.
99 ¡Elevaos, pueblo, más y más, y la paz y el Reino del Padre estarán a vuestro alcance y estando aún habitando esta Tierra, vuestro espíritu será morador del Reino de paz del Padre!
100 Ésta es mi cátedra que en esta alba, como lección, os entrego; llevadla en vuestro espíritu, en ella está todo el amor del Maestro, en ella está un arma con la fortaleza para que el espíritu se levante y luche en el futuro.
Velar por todos los hermanos espirituales en todo el Universo
101 Velad en este instante por toda la Humanidad y velad en verdad, os dice el Maestro, por todos vuestros hermanos espirituales. En el instante de vuestra oración, mi Espíritu de amor y de paz extenderá Su manto por todo el Universo, para envolver a todos mis hijos en esta caricia, en ese bálsamo y en esa bendición paternal, ¡oh pueblo bendito de mi Divinidad!
102 ¡Mi Paz sea con vosotros!