Una página más del libro de la enseñanza divina
1 Vengo a daros a conocer una página más del libro de mi enseñanza, que es amor y luz para vuestro espíritu. Bienaventurados los que en verdad escucháis a vuestro Maestro, porque vengo a enseñaros con claridad y perfección, para que comprendáis vuestro destino y la misión que he confiado a vuestro espíritu.
2 Venís a estudiar y comprender mis enseñanzas, para entregarlas a vuestros hermanos, y aunque a veces os han rechazado, no os habéis sentido heridos, sino satisfechos por haber podido contestar a sus preguntas.
3 Me habláis en el fondo de vuestro corazón para mostrarme la incredulidad de vuestros hermanos y Yo os digo: Si habéis encontrado los corazones como rocas endurecidas, Yo les hablaré a través de su conciencia, para que sientan el deseo de estar Conmigo. Vuestra misión es luchar por el bien de la Humanidad, siguiendo el camino que Yo os he trazado, sin medir el tiempo o la distancia.
4 Encontraréis a muchos menesterosos del espíritu, enfermos y esclavos, a los cuales vosotros tendréis que sanar y libertar rompiendo sus cadenas, dándoles con dulzura mi enseñanza; porque llegará el día en que vosotros no escucharéis más mi palabra por estos conductos humanos, y entonces quedaréis como maestros para que podáis preparar a las generaciones venideras.
5 Con la espada de luz podréis destruir las tinieblas y abrir brecha a vuestros hermanos. Quiero que en este Tercer Tiempo la Humanidad pueda llevar paz, unión y buena voluntad. ¿Por quién recibirán estas enseñanzas? Por mis discípulos, pueblo amado, por aquéllos que me aman y no se cansan de estar Conmigo, los que me sienten en el fondo de su propio corazón.
Bienaventurados los que rechazan las tentaciones del materialismo. Velar y orar
6 Bienaventurados los que siempre están Conmigo y rechazan las tentaciones, apartándose de los excesos materialistas y carnales del mundo; sus ojos espirituales contemplarán en el Más Allá la gloria eterna, el Reino donde habrá de morar el espíritu.
7 En vosotros dejo la enseñanza de unión y fraternidad; velad y orad para que la tentación no os arrebate lo que os he confiado, para que seáis los emisarios y discípulos que, llegado el tiempo, seáis enviados por Mí a la Humanidad. Cuando estéis libres de toda materialidad, revestidos solamente con mi amor y con mi luz, escucharéis mi voz en vuestro espíritu, reconoceréis la voz de vuestro Pastor y entonces, humildemente, cual oveja sumisa, caminaréis escalando la montaña para llegar a la mansión divina.
María como pastorcita, y la dulce fragancia de Su jardín ameno
8 Vuestra Madre Celestial es cual pastorcita que sigue vuestros pasos. María os cultiva cual rosas y lirios en Su jardín ameno; Ella os entrega la fragancia para que seáis las flores que elevéis vuestra esencia a vuestro Padre.
9 En el Segundo Tiempo os dije que nuevamente estaría con vosotros, y ahora que os he cumplido mi promesa, unos me han reconocido y otros han dudado de mi presencia. Algunos de vosotros habéis derramado lágrimas de regocijo, porque me habéis escuchado nuevamente y me habéis contemplado con los ojos de vuestro espíritu. Yo os he escuchado que me decís: "Maestro, si fuere necesario el sacrificio de mi materia, con toda resignación y humildad yo la entregaría para la salvación de mi espíritu y de la Humanidad".
10 Os he confiado a mi Mundo Espiritual de luz para que sea vuestro consejero y protector, para que os guíe en el camino y os ayude en el cumplimiento de vuestra misión. A los que no me habéis comprendido, os digo: No dudéis, porque en todos los tiempos me he manifestado a través de los hombres, mas no he querido sorprenderlos con mis manifestaciones, porque antes he enviado a mis emisarios, he enviado al Precursor, para preparar el camino y el corazón de la Humanidad.
11 Durante el año 1950, os daré mis últimas enseñanzas, y quiero que comprendáis, antes de finalizar mi comunicación a través del entendimiento humano, cómo vais a sembrar mi palabra de amor y cómo debéis cultivarla de corazón en corazón, de provincia en provincia, en todos los lugares de la Tierra donde no me han escuchado y no me han podido sentir en este tiempo.
12 Sois los espíritus fuertes, llenos de amor y de luz; no os convirtáis en escribas o fariseos, ni os engrandezcáis ante la Humanidad, porque en vuestra humildad estará la gracia y la luz de vuestro Padre.
13 Vuestras miradas serán de ternura, vuestra ciencia será la del amor, vuestras manos prodigarán caricias, en vuestra palabra estará el consuelo para la Humanidad, y el mundo tomará vuestro ejemplo y no volverá a alimentar las guerras que ha desatado era tras era y siglo tras siglo.
14 Entonces se cumplirá mi voluntad y la de aquéllos que mucho han trabajado y llorado para lograr la unificación de la Humanidad. Entonces no habrá distinciones de razas o colores; ésta es mi promesa entre vosotros.
Nadie conoce la Verdad absoluta
15 Hoy cada hombre cree conocer en toda su plenitud la verdad; cada religión dice ser la poseedora de la verdad. Los hombres de ciencia declaran que han encontrado la verdad. Yo os digo que la Verdad absoluta nadie la conoce, ya que aun la parte que le ha sido revelada al hombre no ha logrado abarcarla con su mente humana.
16 Todos los hombres llevan en sí parte de la verdad, y errores que mezclan con la luz de la verdad.
La lucha mundial que se aproxima
17 Se aproxima la lucha en que todas estas fuerzas combatan, queriendo cada una imponer su idea; mas no será al final el triunfo de una idea humana, ni una teoría científica ni un credo religioso el que prevalezca, sino el conjunto armonioso de todas las buenas ideas, de todas las creencias elevadas, de todos los cultos elevados al máximo de la espiritualidad, de todas las ciencias puestas al servicio del verdadero progreso humano.
18 Dejad que el mundo se conmocione; dejad que se desate la tempestad y que la lucha surja, para que el hombre despierte y en su despertar contemple la luz que mucho tiempo ha sueña con admirar, para que los hombres egoístas que han cerrado las puertas del camino que conduce al conocimiento de la Verdad, caigan de sus sitiales, de sus tronos y sus pedestales, y dejen pasar a las turbas hambrientas y sedientas de luz del espíritu.
19 Yo permitiré que los hombres hablen y expongan sus ideas; que otros muestren públicamente sus cultos y sus ritos, que se discuta y se luche, que los científicos presenten sus más avanzadas teorías, que todo cuanto exista oculto en cada espíritu surja, brote y se manifieste, porque está cercano el día de la siega, el día en que la conciencia, como una hoz inexorable, corte de raíz cuanto de falso haya en el corazón de la Humanidad.
20 Vos, pueblo, estad alerta y no olvidéis que os he anunciado esta lucha, para que cuando miréis a los hombres discutir apasionadamente, cuando seáis testigos de cómo se hacen la guerra las religiones y cómo combate con ellas la conciencia, no os amedrentéis.
21 Todos tendréis que buscar mi luz, todos tendréis que buscar un faro para poder contemplar el sendero en los días de las tinieblas, días de meditación y arrepentimiento, días de profundo examen ante su conciencia, en los que no habrá una criatura humana que se sienta tranquila y pueda decir "Yo nada temo porque siempre he obrado de manera justa". No, no habrá uno que exclame o piense así, porque la conciencia se hará escuchar en todo espíritu.
Cómo alcanzar la purificación del espíritu
22 Sólo los que oren y se arrepientan alcanzarán la purificación de su espíritu; solamente los que renuncien a sus vanidades, a su afán de superioridad sobre los demás, y a su orgullo, lograrán asirse a la barca salvadora, porque los que se obstinen en sus necedades, los que se aferren a sus errores y a sus tradiciones, dispuestos a sostenerlos hasta el fin, a pesar de los juicios y dictados de la conciencia, ésos, a sabiendas, se dirigirán hacia el abismo de confusión y de tinieblas donde vuestro Padre no quisiera que nadie penetrara.
23 Este mensaje de amor y caridad que en el tiempo propicio os he traído para vuestra salvación, en su oportunidad lo daréis a conocer a la Humanidad.
24 Mi mensaje de sabiduría lleva la misión de unir espiritualmente a los hombres, de salvarlos del torbellino de la confusión, de rescatarlos de las tinieblas, cuando hayan perdido la fe.
El poder de la palabra divina. Cuán pequeños son los maestros y guías de la Humanidad
25 Solamente mi palabra tendrá el poder de detener a los que avanzan vertiginosamente al precipicio, porque ella lo revela todo, porque no se detiene para descifrar un misterio, porque ella está impregnada de la caridad y del amor de vuestro Padre.
26 ¿Quién que no fuese Yo podría salvar a todos esos hombres sin fe en la vida superior y sin conocimiento sobre mi justicia? ¿Quién ha comprendido verdaderamente el significado y el origen del dolor de su vida llena de tristezas, de opresiones y angustias?
27 ¡Cuán pequeños contemplo a los maestros y a los guías de la Humanidad! ¿Qué saben del espíritu? Solamente se preocupan por la parte humana, sin poder descubrir lo que hay más allá de las necesidades e inquietudes terrestres.
28 Por eso los hombres, desilusionados de no poder encontrar ni en la ciencia ni en religiones contestación satisfactoria a sus preguntas, se han dado a buscar por sí mismos la verdad. Algunos se van aproximando a la senda, mientras otros encuentran nuevas confusiones por su escasa espiritualidad.
El porqué del dolor
29 Los hombres que han apurado en la vida un cáliz tras otro de amargura, me dicen: "Señor, ¿por qué no hay quienes nos expliquen el porqué de nuestro dolor, para que se encienda en nosotros una fe que nos ayude a sostener el peso de nuestra cruz?"
30 A estos pequeños Yo hago llegar mi luz para su entendimiento y mi fortaleza para su corazón, como un bálsamo celestial, porque tengo infinitas formas de llegar a cada criatura.
Nadie ha llamado a la puerta divina que no le haya sido abierta
31 ¡Ah si todos supiesen interrogarme, si todos orasen espiritualmente, si todos se interesasen por conocer la verdad, de cierto os digo que obtendrían lo deseado, porque nadie ha buscado que no haya encontrado; nadie ha llamado a mi puerta que no le haya sido abierta!
32 Dejad en vuestro camino una huella de humildad. No permitáis que la soberbia penetre en vuestro corazón, considerándoos únicos en conocimientos espirituales.
33 Tendréis siempre presente que todos sois iguales ante Mí, que todos tuvisteis el mismo principio y todos lleváis el mismo fin, aunque exteriormente cada destino se presente diferente.
34 Nunca olvidéis que todos tendréis que llegar a Mí, lo que quiere decir que todos, aunque de distintas maneras, haréis los méritos necesarios para llegar a la mayor altura espiritual; por tanto, nunca consideréis inferior a nadie.
35 En el espiritualista nunca deberá germinar la vanidad; en cambio, la verdadera modestia sí deberá acompañarlo siempre, y así sus actos, en vez de deslumbrar con falsa luz, tendrán repercusión en el corazón de sus hermanos.
36 Tomaréis con amor vuestra cruz, no como se toma una obligación, no pensando en que si no cumplís tendrá que iros mal en la vida, no por temor a mi justicia. Estáis lo suficientemente evolucionados espiritualmente para que os pida, como lo estoy haciendo, que vuestro cumplimiento en mi Ley sea por amor a vuestros hermanos y que ese sentimiento haya sido inspirado por el amor a Mí.
La realidad espiritual que el mundo ignora. Las falsas creencias
37 Dejad atrás los tiempos en que los hombres se arrepentían de sus faltas, no por el pesar de haberme ofendido, sino por el temor a la condena eterna, según los hombres la habían imaginado.
38 Apartad de vuestro corazón la creencia de que podéis dejar para el último momento vuestro arrepentimiento, confiando en la misericordia de Dios, y pensad que lo único que vuestro espíritu recogerá en aquel momento de justicia, será lo que a lo largo de su existencia en la Tierra haya sembrado; su cosecha o su fruto serán la evolución, el adelanto, la elevación, que haya logrado por medio de la vida que le fue confiada.
39 ¡Cuán distinta es la realidad espiritual de cuanto los hombres han imaginado! Ni mi justicia es como creéis, ni es castigo divino a lo que dais ese nombre, ni es el Cielo como vosotros pensáis, ni se logra en la forma tan fácil y rápida que imagináis, como tampoco la expiación espiritual es como decís, ni la tentación es un espíritu.
40 Necesitáis estudiar las revelaciones divinas que a través de los tiempos os he hecho, llegar a entender el lenguaje metafórico a través del cual se os habló, sensibilizar de tal manera vuestros sentidos espirituales, para que lleguéis a saber cuál es la palabra de Dios y cuáles las de los hombres, para que encontréis la esencia de mis enseñanzas.
41 Sólo desde un punto de vista espiritual lograréis encontrar la interpretación justa y verdadera de mi palabra, lo mismo de la que os envié a través de los profetas, que aquéllas que os legué por conducto de Jesús, o ésta que os estoy dando por medio de los portavoces del Tercer Tiempo.
El sentido verdadero de la Ley. La justicia divina sólo en apariencia llega fuera de tiempo
42 Cuando esta Humanidad haya encontrado el sentido verdadero de la Ley, de la Doctrina, de las profecías y de las revelaciones, habrá descubierto lo más bello y lo más profundo de cuanto se relaciona con su existencia.
43 Entonces sí conocerá la verdadera justicia y será cuando su corazón presienta el verdadero Cielo, también será cuando sepáis lo que es la verdad sobre la expiación, purificación y restitución.
44 Hoy estáis cubiertos aún con el velo de la ignorancia que, en vuestro materialismo terrestre y en vuestro fanatismo religioso lleno de falsos temores y prejuicios, no os habéis atrevido a rasgar; por eso, cuando llega una prueba a vuestra vida y no le encontráis alguna causa clara, clamáis diciendo: "Pero, ¿qué he hecho yo para que así se me castigue?", sin saber que a veces mi justicia tarda siglos y hasta eras para llegar a un espíritu. Mi justicia siempre llega, y aunque en apariencia llegue tarde o fuera de tiempo, lo cierto es que se manifiesta siempre en forma sabia.
45 Mi Doctrina espiritual lleva varios fines o misiones: uno es el consolar al espíritu en su destierro, haciéndole comprender que el Dios que lo formó, eternamente lo espera en su Reino de Paz; otro es hacerle conocer de cuantos dones y facultades puede disponer para alcanzar su salvación y elevación o perfeccionamiento.
46 Lleva esta palabra el mensaje de espiritualidad que abre los ojos a los hombres, para que miren frente a frente la realidad que creen encontrar tan sólo en lo que ven, en lo que tocan o en lo que comprueban con su ciencia humana, sin darse cuenta de que están llamando realidad a lo pasajero, y están desconociendo y negando lo eterno, en donde existe la verdadera realidad.
47 Dejad que este mensaje vaya de nación en nación, de casa en casa, dejando su simiente de luz, de consuelo y de paz para que los hombres se detengan unos instantes y concedan a su espíritu una tregua, la indispensable para que medite y recuerde que cualquier instante puede ser el de su retorno al valle espiritual, y que de sus obras y su siembra en el mundo, depende el fruto que recoja a su llegada a la vida espiritual.
Los tiempos del dolor profetizado
48 Hoy os encuentro apesadumbrados, abatidos y sin esperanza, y me decís en vuestra oración que la vida mucho tiempo ha que os ha negado sus favores. El Maestro os dice que son estos tiempos que vivís, aquéllos que anunciaron los profetas de los primeros tiempos y que, más tarde, el Verbo Divino ratificó a Su pueblo.
49 Mas así como es verdad que apuráis un cáliz muy amargo, sabed también que vuestro dolor no será inútil si lo sabéis sufrir amorosa y pacientemente. Era menester que la Humanidad llegase a este punto en que el dolor penetrase y tocase todas las fibras de su ser, para que despertara del profundo sueño en que vive su espíritu, y comenzara una vida de recogimiento, en la cual ofrezca a su Creador el tributo y el reconocimiento que le debe.
50 Mucho tiempo ha que estoy poniendo un dique a su libre voluntad, señalando con ello que ha llegado el momento de la meditación y de las buenas prácticas, para que no siga sufriendo y hundiéndose en un caos. Yo he querido evitar su caída, aconsejándola y previniéndola, pero ella ha sido sorda a mis palabras; mas seguiré llamando a esta Humanidad tan amada, invitándola a la enmienda y al decoro en todos sus actos, hasta hacerla digna discípula de mis enseñanzas.
51 He vuelto a vosotros como os lo había prometido, a consolaros y daros esperanza en vuestras tribulaciones, y no sólo a eso, sino a iluminaros para que deis grandes pasos en la senda espiritual. He venido a daros la lección que necesitáis en estos precisos momentos de confusión, la que habéis esperado ansiosamente para curar vuestras heridas y conocer la ruta salvadora.
52 Todo lo he preparado para que llevéis a cabo una obra grande y, al final de ella, lleguéis a Mí tranquilos, satisfechos y en paz Conmigo y con vuestros hermanos. Y en ese instante de comunión con mi Espíritu, no os pediré tributo, no serán siquiera para Mí vuestros méritos, sino para vosotros mismos; y lo que me ofreciereis, os lo devolveré con creces, en bendiciones y beneficios sin fin.
53 Mirad cuánto os amo. Si queréis aún más pruebas de amor de vuestro Padre, pedid y os concederé, que mi amor es inagotable. Si queréis probar mi paciencia, mi sumisión, hacedlo también, pero después de que hayáis recibido, después de vuestro reconocimiento, id y haced con vuestros hermanos lo que Yo haya hecho con vosotros.
Perdonar siempre
54 Perdonad tantas veces como fuereis ofendidos. No toméis cuenta siquiera del número de veces que tenéis que perdonar. Es tan alto vuestro destino, que no debéis deteneros en esos tropiezos del camino, porque más adelante os esperan misiones muy grandes.
55 Llevad siempre el espíritu dispuesto al amor, a la comprensión y al bien, para que os coloquéis en planos superiores. Y así como en los tiempos pasados muchos hermanos vuestros escribieron con sus obras hermosas páginas en el Libro eterno del espíritu, imitándolos continuaréis esa historia, para ejemplo y deleite de nuevas generaciones que vendrán a la Tierra.
Tiempos de prueba desde el niño hasta el anciano. La lucha de ideas
56 Sed fuertes, porque estáis viviendo los tiempos de prueba. Cada criatura, desde el tierno niño que apenas ha abierto sus ojos a la luz de este mundo, hasta el anciano doblegado por el peso de los años, soporta una prueba, un proceso de restitución; mas Yo os doy mi fuerza, mi influencia, para que paséis con fe y serenidad esas pruebas que os harán invulnerables al dolor.
57 Habrá lucha de ideas, y la fe y creencia de unos y otros será puesta a prueba, y aquéllos que hayan levantado su obra sobre arena movediza, la verán caer porque sus cimientos no eran firmes; y en este tiempo, los fuertes deberán sostener a los débiles. Van a llorar su ignorancia, su desnudez y su falta de méritos aquéllos que no supieron orar ni penetrar en la verdad de mis enseñanzas. Muchos de ellos son inocentes porque no han tenido la verdadera guía de sus hermanos, y llorarán pastores y ovejas su inseguridad y su confusión.
58 Vos, pueblo destinado por Mí para derramar vuestra influencia sobre este mundo, viviréis orando y velando por su tranquilidad y su salvación; desplegaréis vuestras alas para cubrir a la Humanidad en esas horas de peligro y de angustia.
59 Por eso os he enseñado la oración de espíritu a Espíritu, y he apartado de vuestra vista todo símbolo o representación de mi Divinidad. Habéis construido un templo en vuestro interior y desde ahí me amáis y me glorificáis.
Respetar las creencias de los demás. Ser centinelas para defender a quienes flaqueen en el combate contra la ignorancia espiritual
60 Os he enseñado el respeto por las creencias de vuestros hermanos, y os he preparado como un centinela que vive alerta para defender la fe de los que flaqueen en ese combate que ya se aproxima, y cuando hayáis concluido vuestra misión, podréis decirme con satisfacción: "Padre nuestro, luchamos con la espada que no hiere, con el amor y la buena voluntad. Hablamos la palabra divina, invitamos a la Humanidad a orar ante Vos; llevamos consuelo a los que sufren, convertimos al bien a los que habían faltado a la Ley, levantamos a hombres y mujeres que vivían estacionados en su ignorancia, y despertamos su fe y su confianza en Vos, y desde entonces os aman y os siguen", y Yo os recibiré como soldados de mi causa y os daré el galardón que habréis merecido.
61 Mi Obra se extenderá sobre la Tierra. A los primeros se adherirán otros y después otros más, porque está escrito que el hombre se elevará sobre su actual condición, en busca de su perfeccionamiento espiritual.
62 ¡Cuánto tenéis que luchar vosotros para preparar la Tierra, a fin de que Yo haga descender a los hombres mi Reinado de paz!
63 Orad y meditad en mis palabras y encontraréis que encierran un océano de amor. Os he hablado por conducto del entendimiento limitado del hombre, y éste, aun con toda su preparación, no alcanza a expresar el sentido, la razón, que mi enseñanza contiene; penetrad en ella con el espíritu, para que alcancéis a comprenderla con mayor claridad que con el corazón o la mente reducida de vuestro ser humano.
64 Si mi Obra del Segundo Tiempo os ha parecido grandiosa, también mi venida en este tiempo la miraréis como una prueba de infinito amor de vuestro Padre.
65 A medida que os perfeccionéis, veréis más cerca la meta. No sabréis si estáis a un paso de vuestra salvación o si aún tenéis que recorrer un largo trecho del camino; Yo sólo os digo que os dejéis guiar sumisa y obedientemente por esta palabra que es la voz de mi Espíritu Divino.
No faltar a la Ley. La enmienda y el sentido de las pruebas en la vida
66 Eximíos de faltar a la Ley, de caer repetidas veces en el mismo error. Atended este llamado que es una invitación a la enmienda, una súplica que os hace vuestro Padre, porque no quiero veros vivir inútilmente en la Tierra y llorar después vuestra desobediencia.
67 Trabajad celosamente por vuestro adelanto, y veréis que esas pruebas, que ahora os hacen padecer y cuyo sentido no habéis comprendido, son para vuestro bien y llenarán de paz y alegría vuestro ser. Son pruebas sabias que Yo os envío para purificar y templar vuestro espíritu en la lucha, como he forjado a tantos seres que hoy amáis y veneráis, a quienes reconocéis su fortaleza y acrisolada virtud; son vuestros hermanos que pasaron por este mundo dejando huella de pureza y de santidad. A ellos quiero que os unáis y los sigáis, porque vuestro destino es el mismo.
68 Todos sois grandes delante de Mí, todos dignos, y quiero veros habitar en la mansión de paz que ellos habitan.
69 ¡Mi Paz sea con vosotros!