Sólo aquello que se atesora en el corazón se puede ofrecer al prójimo

1 Sanad todos los males, lo mismo del cuerpo que del espíritu, porque tenéis la misión de consolar, de fortalecer y de sanar a vuestros semejantes, mas Yo os pregunto: ¿Qué salud podríais transmitir a los necesitados, si vosotros estuvieseis enfermos? ¿Qué paz podría emanar de vuestro espíritu, si se encontrase turbado por preocupaciones, sufrimientos, remordimientos o bajas pasiones?

2 Sólo de lo que atesoréis en vuestro corazón, podréis ofrecer a vuestros hermanos.

Se necesita el poder para manifestar los dones

3 Hoy debéis almacenar cuanto más podáis de los bienes que vengo derramando en este pueblo, y aprender a conservarlos a través de adversidades y contratiempos para que, llegado el tiempo de cumplir vuestra misión, logréis salir triunfantes en la lucha; la paz, la luz y el bálsamo formarán con vuestro ser un solo cuerpo, de tal manera que no sólo ungiendo a un enfermo lo sanaréis, sino que en vuestra palabra, en vuestro pensamiento, en vuestra mirada, transmitiréis salud, paz y fortaleza, y en muchos casos, vuestra sola presencia emanará estas virtudes.

4 Pero no creáis que os bastará con saber que Yo os he concedido estos dones, no; debéis saber, además, que necesitáis el poder para manifestarlos, y es indispensable conquistarlo con la fe en Mí, con la caridad hacia vuestros semejantes, con la limpidez de sentimientos y el desinterés. Quien no obre bajo estos principios, aunque esté donado por Mí, nada bueno entregará; porque esos dones sólo florecen y se prodigan a través de sentimientos nobles, puros y elevados.

5 Ciertamente, a pesar de su impreparación, hay muchos que van dejando huella de prodigios a su paso, pero no son ellos los que van dando, soy Yo que tengo caridad de los necesitados, de los enfermos, de los pobres de espíritu, y de los hombres de buena fe, y entonces, aquellos labriegos se atribuyen a sí mismos mis prodigios.

6 Hay otros casos en que quien va a entregar lo que Yo le he confiado no se encuentra capacitado aún, porque ignora la forma de prepararse, pero su fe es grande y siente la caridad hacia sus semejantes; a éste le concedo que haga prodigios para estimularlo en su labor, para que persevere y se perfeccione.

El Padre no despoja de los dones a quien hace mal uso de ellos, aunque sí se pierde la gracia

7 Decir que Yo despojo de sus dones al que no hace buen uso de ellos, es un error; pero el que no los aplica a los fines que Yo le he trazado, al instante pierde la potestad de la gracia para manifestarlos.

8 ¿Cómo habría de despojar al hombre de sus dones espirituales, cuando éstos son los medios para alcanzar su salvación y sus únicas armas para defenderse? Si mi justicia obrase según vosotros creéis, de muchos hombres ya hubiese apartado la luz de su conciencia, y de muchos cerebros hubiese retenido la inteligencia; mas vuelvo a deciros que no quiero retener sus dones a los hombres, porque son precisamente esos atributos por los que habrán de redimirse y elevarse a la perfección.

Quien pierde la razón o la vida prematuramente es por flaqueza, imprudencia u ofuscación

9 Me decís que hay quienes pierden la razón y quienes pierden prematuramente la vida o alguna facultad. Cierto, pero no soy Yo quien les arrebata lo que ya es suyo; son ellos los que, por flaqueza, imprudencia u ofuscación, se despojan de lo que su Padre les ha dado como heredad.

10 ¿Verdad que en todo esto está presente mi mano justiciera? Pero si observáis un poco sobre la forma en que aplico mi justicia perfecta, os convenceréis de que es mi amor el que aparece en cada uno de esos casos, devolviendo a unos la luz, a otros la paz, y a otros la vida, aunque para reconquistar lo que perdieron, también os digo que antes tienen que pasar una gran purificación.

11 De todo os hablaré en mi palabra, porque a mi Doctrina no habrá de faltarle un solo capítulo. De todo os instruiré, para que no tengáis ninguna duda, ninguna incertidumbre.

12 Quiero hacer de vosotros un pueblo consciente de su destino, conocedor de su misión, preparado para sembrar y extender con toda verdad y limpidez esta semilla bendita, que he dejado caer en vuestro corazón, para bendición y progreso espiritual de la Humanidad.

13 Por eso al comenzar mi cátedra de este día, principié por deciros que hoy os sanéis y os fortalezcáis en Mí, porque de lo que haya en vuestro corazón, será de lo que deis a vuestros hermanos.

Los méritos son los que salvan de la restitución dolorosa

14 Nunca vayáis a confiar en que, a pesar de vuestras imperfecciones y vuestra impreparación, Yo derramo mi caridad en los necesitados que os buscan, porque desde ahora os digo que si aquí en el mundo podéis disfrazar el mal, ante Mí, y llegado vuestro juicio, sólo vuestros méritos podrán salvaros de la restitución dolorosa.

15 ¿Comprendéis lo que esta enseñanza os ha explicado? Pues nunca la olvidéis.

16 Pueblo amado: Me he manifestado en el camino de vuestra vida; os he probado en distintas formas y he visto que me amáis. Habéis tropezado en los pedruscos del camino, pero habéis hecho uso de vuestra fe y os habéis levantado.

17 Mi Doctrina os salva y mi palabra os levanta, porque tenéis fe en mi presencia y en mi comunicación a través del entendimiento de estos portavoces. Vuestro espíritu ha tenido la satisfacción de encontrar en su materia la sensibilidad que os permitió reconocer mi presencia dentro de esta manifestación.

Hay quienes conocen las profecías de los tiempos pasados mas no las creen cuando se cumplen

18 ¡Cuántos hay que por los escritos de los tiempos pasados conocen las profecías que anunciaron esta era y, sin embargo, si presenciaran mis manifestaciones no les darían crédito ni las tomarían como el cumplimiento de aquellas promesas! Son los que no han alcanzado el grado de adelanto que les permita contemplar esta luz. En cambio, ¡cuántos de los que hoy darían su vida testificando que soy Yo el que se comunica en este tiempo con los hombres, ni siquiera tenían conocimiento de que existieran profecías que hablaran de estos acontecimientos! Es que su espíritu se encontraba ya preparado y a tiempo para recibir la luz.

19 Profetas, iluminados y videntes percibieron mi venida en Espíritu; contemplaron el Libro que se abría para derramar su contenido sobre el entendimiento de los hombres, confirmando la presencia del mundo espiritual cerca de la Humanidad. Vieron el nuevo monte donde el Señor habría de venir a reunir a Su pueblo, mas en verdad os digo que así llegarán, pueblo por pueblo y hombre tras hombre, conforme a cada uno le vaya llegando el tiempo señalado para su despertar.

No en todos los pueblos y naciones del mundo se manifestará el Padre como en México

20 No creáis que en cada nación y en cada pueblo de la Tierra me vaya a manifestar en la forma que a vosotros os he concedido; pero en mi infinito poder y sabiduría, Yo sabré llamar a las puertas de todos los corazones. Debo deciros que esta semilla espiritual que os he confiado en este tiempo, deberéis extenderla y propagarla por todo el Orbe.

21 El tiempo de mi comunicación ha sido el tiempo de la preparación de este pueblo. Larga y extensa es la lección; tanto, que he visto a algunas generaciones partir de esta tierra y llegar a otras para sustituirlas. Así ha sido necesario para que la simiente germinara, madurara y diera fruto.

22 La lección ya está próxima a su fin, por eso escucháis que en cada cátedra os revelo la forma en que deberéis trabajar en el futuro.

23 Mi Obra tiene una gran finalidad, y es mi palabra la que os conduce a ese fin.

Las consecuencias de la falta de fraternidad en el seno de Israel

24 Sé que aún lloraréis, a pesar de encontraros entre las filas del pueblo que ha oído mi voz; lamentaréis vuestra división, porque las pruebas os sorprenderán débiles. Entonces será el dolor y los golpes que da el mundo, los que os hagan tomar en vuestra diestra la bandera de paz, de unión y de buena voluntad, de la que os he hablado desde los primeros días de mi comunicación.

25 Benditos seáis si al escuchar estas palabras os adelantáis al dolor y os unís por fraternidad. Veo el dolor y la tristeza en los que han soñado con la fraternidad de este pueblo, y aún no han podido contemplar un indicio de unificación. Éstos son los que en silencio me dicen: "Señor, sea vuestro amor el que nos una, dadnos unos instantes más, para luchar por nuestra salvación".

26 Otros me preguntan: "Maestro, ¿por qué se debe purificar el corazón y por qué hay amargura si estamos escuchando vuestra palabra?" y Yo os digo: Pueblo, aún no os encontráis limpios de toda mancha; todavía no sois inmunes al dolor; existen fibras en vuestro ser que no han sido tocadas y es menester probarlas, para que el espíritu y el corazón adquieran temple.

27 Si por el hecho de escucharme dejaseis de sentir el dolor, ¿os esforzaríais en vuestra vida por purificaros y acercaros a Mí? En verdad os digo que ya nada haríais por mejorar vuestras condiciones espirituales y morales.

28 Sabed, discípulos, que la meta de vuestra lucha es aquel estado espiritual hasta el cual no llega el dolor, y esa meta se alcanza con méritos, con luchas, con pruebas, sacrificios y renunciaciones.

De los ejemplos de virtud en los enviados

29 Observad esos casos de paciencia, de fe, de humildad y conformidad, que a veces descubrís en algunos de vuestros hermanos. Son espíritus enviados por Mí para que den ejemplo de virtud entre la Humanidad. En apariencia, el destino de esas criaturas es triste; sin embargo, ellas, en su fe, saben que han venido a cumplir una misión.

30 Grandes ejemplos de mis enviados y discípulos habéis recogido en vuestra historia; nombres que de memoria sabéis, pero no por ello vais a desconocer los pequeños ejemplos que palpáis en vuestro camino.

31 Muchas veces vosotros tenéis actos de gran elevación que llegan al Padre como tributo digno a Su memoria, y que sirven de ejemplo a quienes os rodean; no siempre os dais cuenta del valor de aquella obra o del mérito de aquel acto, y eso os conviene más para que el corazón no se envanezca de sus méritos, porque entonces malogra la siembra, pero el espíritu sí tiene conocimiento del valor de sus obras; si así no fuese, cuántas veces estaría invirtiendo su tiempo en obras mediocres, creyendo estar ocupados en acciones elevadas y provechosas.

La oración expande y da libertad al espíritu

32 Discípulos: Os habéis forjado en los sufrimientos, pero ahora debéis elevaros por la espiritualidad. No importa que la vida humana, con sus necesidades, sus preocupaciones y sus tentaciones, os aprisione; esa sujeción es aparente si sabéis encontrar la forma de libertaros. Mas, ¿cuál es esa forma de dar expansión y libertad al espíritu? La oración, la meditación en mi Obra, el ocuparse en obras nobles, el saber sobreponerse a las vicisitudes.

33 El que lograre esto habrá penetrado en un mundo de luz y de paz, sin dejar de estar desempeñando su misión en el mundo material.

34 Ése es el camino que os he trazado para que escapéis al materialismo, a las miserias terrestres, al dolor, a las tentaciones y a los vicios.

35 Os invito a la oración, a la meditación y a las buenas obras, para que, en alas de la espiritualidad, lleguéis a las regiones donde apagaréis la sed con el agua de la verdad, y donde seréis bañados por la luz de vuestro Padre. Sólo allí podréis inspiraros para el buen desempeño de vuestros deberes, tanto espirituales como humanos.

El planeta Tierra, valle donde se acrisola el espíritu

36 Mientras tengáis que habitar la Tierra, hacedlo de la mejor manera posible, pero no demostréis vuestra inconformidad cuando el cáliz del dolor vierta su contenido en vuestro corazón, manifestando que ya no queréis vivir en este mundo. La Tierra es el valle donde se acrisola el espíritu y donde se hacen méritos para conquistar una morada superior. ¡Si supieseis cuánto costó a vuestro espíritu venir a morarla!

37 Es necesario que vosotros limpiéis el camino y preparéis la estancia a las generaciones que habrán de venir a continuar vuestra obra. Mas si vosotros no cumplieseis con la parte que os corresponde, ellos tendrían que hacer lo que vosotros no hicisteis, y lo que a ellos fue encomendado tendrán que dejarlo a otros, y ¿creéis que así cumplís con la voluntad del Padre?

El legado para las futuras generaciones

38 Cuando penetrasteis en este camino, recibisteis en vuestros labios el fruto de anteriores generaciones, ése fue el presente que os legaron. ¿No creéis que de la misma manera deberéis dejar algo preparado para los que presto habrán de venir a sustituiros?

39 ¡Alerta, pueblo! ¡El Más Allá está contemplando vuestros pasos en la Tierra! ¡Los mundos saben de vuestras obras! Cuando ven a esta Humanidad zozobrar en el mar de sus odios y pasiones, se conmueven y oran por vosotros. Confortaos, no estáis solos, confiad en vuestro Padre y tened confianza en quienes os aman y protegen desde el reino espiritual.

40 Si verdaderamente os consagráis a mi Obra en el tiempo en que os estoy dando mi enseñanza, de cierto os digo que ese tiempo será suficiente para que quedéis preparados para dar el paso firme hacia la nueva etapa que se aproxima.

Sólo tres años de enseñanza les bastaron a los doce escogidos del Segundo Tiempo

41 A estos tres últimos años de mi comunicación les he dado la representación de aquéllos en los que prediqué mi Doctrina en el Segundo Tiempo; así podréis comprender mejor el amor, la voluntad y la entrega de los discípulos que me siguieron entonces, ya que un breve tiempo les bastó para convertirse de discípulos del Divino Maestro, en apóstoles de Su verdad.

42 Doce fueron los escogidos en aquel tiempo para que me siguieran de cerca, y de los doce sólo uno cayó en la hora de la prueba, cuando mi partida se aproximaba.

43 Ahora he sentado a mi mesa a un gran número de discípulos para que, escuchándome continuamente y siguiendo paso a paso mis lecciones, lleguen fuertes al final de este tiempo de comunicación, fuertes para no traicionar a su Maestro, ni traicionarse a sí mismos.

No creer que la justicia divina no llegará

44 Velad y orad, os digo a vos, pueblo, igual que les dije a mis discípulos cuando la hora se aproximaba. Estad alerta, porque la materia es débil y puede, en un instante de flaqueza, traicionar a su espíritu, y Yo no quiero que por un momento de turbación o de debilidad tengáis más tarde que llorar amargamente en materia o en espíritu.

45 No creáis que las consecuencias de una desobediencia se palpan inmediatamente, no; lo que sí os digo es que tarde o temprano tendréis que responder de vuestras obras. A veces llegará a pareceros que ya vuestra falta no tuvo consecuencias, en vista de que el tiempo pasa y mi justicia no da señal alguna, pero ya sabéis, por mi palabra, que como juez soy inexorable y que, llegado vuestro juicio, abriréis vuestros ojos ante la luz de la conciencia.

46 Que nadie se haga acreedor a ese juicio, que nadie busque para sí ese cáliz de dolor, de angustia, de remordimientos y desesperación, porque vuestro espíritu sufrirá en forma que no imagináis, cuando su conciencia lo llame sin cesar "desobediente", "traidor", "ingrato", después de haber sido llamado por su Maestro "discípulo amado", "hijo mimado" y "heredero de mi Reino".

El error de familiarizarse con la palabra divina

47 Si no supiera Yo que aún sois capaces de un error, de una desobediencia o una profanación, no os hablaría en esta forma, pero sé de vuestra debilidad y se hace necesario que os ponga alerta. Mas, ¿por qué estando ya en el final de mi comunicación, no habéis logrado tener un conocimiento completo de la forma en que debéis interpretar cada uno de mis mandatos? Porque os habéis familiarizado con mi palabra, a tal grado que cada vez la consideráis más pequeña y, en cambio, vosotros mismos os consideráis cada vez más grandes.

48 Os hablo por vuestro bien, porque a mi Espíritu o a mi Obra en nada podrán afectar los errores humanos; pero vosotros sí podréis causaros mucho mal con vuestras faltas, y de ese mal quiero que os libréis.

Basta un instante de flaqueza para que todo cambie

49 Sabéis cómo en el Segundo Tiempo, un momento de flaqueza en uno de mis discípulos causó tanto dolor, no sólo a su Maestro, sino a sus hermanos y a cuantos me amaban; cómo cambió todo desde aquel instante para los que me seguían. El Maestro fue arrebatado de los brazos de los discípulos; las palabras de amor que sus labios tanto pronunciaron, cesaron; aquel cuerpo bendito, a través del que sintieron la presencia de Dios en el mundo, desapareció; sintieron que las sombras del dolor y de la soledad envolvían su vida y aquel sacrificio no sólo ellos lo lloraron, sino que lo ha llorado la Humanidad de todos los tiempos.

50 Ahora os pregunto: ¿Creéis que el error de aquel discípulo traidor haya impedido que mi Obra se consumase? ¿Creéis que aquella falta haya hecho variar lo dispuesto por Mí? De ninguna manera; Mi obra, mi verdad y mi misión se cumplieron con toda perfección, como debían haberse cumplido todas las circunstancias que aquellos discípulos hubiesen presentado a su Señor, porque la voluntad divina nunca podrá estar sujeta a los actos humanos. Ella se ha hecho y se hará siempre, por sobre el pecado de los hombres.

51 Ved que a todos estoy preparando para el día de prueba que se acerca, mas os digo que me bastará un portavoz consciente y dispuesto para dar mis últimas palabras, para sellar con ellas la verdad que a través de tantos años y por tantos portavoces os he manifestado.

Grabar la enseñanza divina en el corazón. La conducción de Elías hacia el redil divino

52 Esta enseñanza la grabaréis en vuestro corazón para que sigáis mi huella, para que entreguéis la luz al ciego, para que el sordo escuche el llamado de mi amor, para que el paralítico camine y venga en pos de Mí, para que la Humanidad contemple la luz del mediodía.

53 Estoy preparando a la Humanidad para redimirla de todo pecado; mi luz ilumina sus corazones para que pongan en práctica el amor de los unos a los otros.

54 Desde el instante en que Elías os condujo hacia el redil, fuisteis preparados para penetrar en la espiritualidad y en la escalidad de vuestro espíritu. Yo os entregué nueva calza, aparté los harapos que me hacíais presente y engalané a vuestro espíritu con una blanca vestidura; deposité en vuestro espíritu la señal de mi pueblo escogido de Israel y os dije: Éstas son las filas a que pertenecéis, para que llevéis sumisión y obediencia a mi mandato, y vosotros me dijisteis: "Padre, cúmplase en mí tu voluntad".

55 Sí, mis hijos, Yo os he iluminado para que no llevéis ignorancia; para que, siendo los fuertes, pongáis en práctica mis enseñanzas; para que me deis albergue en vuestros corazones y os apartéis de la maldad; para que sintáis el dolor de la Humanidad que camina ciega por su materialidad. Yo os he entregado el bálsamo espiritual para que la unjáis y le entreguéis nueva vida, para que la conduzcáis hacia Mí.

Éste es el tiempo de dar vida a los muertos y sacar a la Humanidad de sus abismos

56 Yo he venido en este tiempo para dar vida a los muertos, para salvar y sacar a la Humanidad de sus abismos, para leer desde la primera hasta la presente página de la enseñanza que a través de los tiempos le he entregado. He aquí mi amor, mi sabiduría infinita. Quien quiera comprenderme vivirá en Mí; quien quiera amarme será Conmigo y habrá de proseguir su camino con espiritualidad, para que ya no lo sorprenda el dolor ni se sienta solo. ¡Ésta es vuestra misión, Israel!

57 Preparaos, porque vosotros tenéis que ser mis discípulos, tenéis que escuchar a vuestro Maestro con toda atención, porque cada uno de vosotros ha de ser mañana como un libro abierto donde la Humanidad estudie y analice mi palabra.

58 Vuestro cumplimiento no sólo se limita dentro de las cuatro paredes de un recinto, no, Israel; mi mirada perspicaz está atenta a cada una de vuestras obras, y si por un instante quisiereis desviaros del camino, Yo os lo permitiré porque tenéis libre albedrío, pero os digo: En vuestra desobediencia encontraréis el dolor a cada paso, mas si os arrepintiereis, Yo os diré: Volved a Mí, que os estoy esperando para entregaros el consuelo.

Despojarse de las lacras, soberbia y vanidad para llegar ante el Padre

59 Todo aquél que quiera llegar ante el Padre, habrá de despojarse de su soberbia, de su vanidad, y de toda lacra que contemple mi mirada perspicaz.

60 Me ha placido servirme del humilde, del ignorante; mi amor ha cincelado su corazón, le he confiado mi Ley, le he hecho sentir mi presencia y le he dicho: Id y haced el llamado a vuestros hermanos, conducidlos a Mí, que Yo les entregaré todo lo que han menester para su escalamiento espiritual. Por eso os he dicho que grande y delicada es vuestra misión.

61 Mucho tenéis que comprender y mucho que trabajar en vuestro camino espiritual, mas no sois los pobres, sois los ricos porque me tenéis a Mí, porque me habéis escuchado y sentido, porque os he fortalecido y os he dicho: No temáis, que mi caridad será siempre con vosotros. A cada labriego le he entregado una parcela para que la cultive y recoja el buen fruto, mas si el fruto llevare amargura, Yo no lo recibiré. Volverá el labriego a cultivar su tierra hasta que recoja los frutos que lleven buen sabor y sean dignos de llegar a Mí.

A pesar de faltas y profanaciones del pueblo, la Obra permanecerá inmaculada

62 Mi Obra quedará inmaculada y mi verdad seguirá siendo la misma. Las manchas y las profanaciones de este pueblo, serán borradas por mi justicia, y volveréis a ver cómo siempre se hace mi voluntad.

63 Ya sabéis lo que Yo quiero de vosotros y lo que no quiero que hagáis. Vivid en comunión con vuestra conciencia y ella os dirá a cada paso lo que debéis hacer para cumplir con mi voluntad.

64 Os digo nuevamente que veléis y que oréis, para que en este tiempo no haya uno que en la hora decisiva caiga en tentaciones; mas si alguien se levantase en contra de mi voluntad, traicionando lo que Yo he ordenado, e hiciere que los acontecimientos tomasen otro cauce, en verdad os digo que mi Obra nada sufrirá, porque es divina; pero aquéllos que con soberbia desconocieran mi Voluntad en el instante culminante, sentirán en su ser el resultado de su ingratitud.

65 ¡Mi Paz sea con vosotros!