Reclamo divino a la Humanidad apática
1 Humanidad: ¡Cuán poco es lo que ponéis de vuestra parte para llegar a vivir en paz!
2 Puedo deciros que la mayoría de los hombres tienen religión y que, a pesar de enseñar todas ellas la fraternidad, nadie vive conforme a la enseñanza que ha recibido; nadie lleva a la práctica las leyes, preceptos y máximas, que en su consciencia han sido escritas.
3 Hay quienes, para no someterse a ningún credo religioso, han dejado en libertad su pensamiento, creyendo estar al margen de preceptos y de leyes; pero eso no puede ser, porque a través de sus propias observaciones, de sus ciencias y definiciones, han llegado a saber que en todo y en todas partes se manifiesta un poder, una armonía, una Ley y una Doctrina sabia, justa y amorosa, de la que nadie podrá huir.
El espíritu elevado, la piedra inconmovible sobre la que descanse la paz de los hombres
4 Esta Humanidad, después de vivir en desunión por tantos siglos, después de todas las experiencias dolorosas y amargas que ha tenido, está capacitada para comprender que la unión entre todos los pueblos, la armonía entre todos los hombres, no podrá cimentarse sobre intereses materiales, ni tomar fuerza en valores terrestres. Al fin comprenderá que sólo el espíritu elevado puede ser la base firme, la piedra inconmovible, sobre la cual descanse la paz de los hombres.
5 Si todos los pueblos en una forma o en otra se dividen, se hacen la guerra y se juzgan, esto quiere decir que ninguno cumple con lo que Dios y su Ley les han enseñado y, por tanto, están fuera de la verdad.
Todo es sagrado
6 La verdad es respeto a todo, porque todo es sagrado, es amor, es armonía, es caridad, es la Ley que rige la conciencia.
7 Para perfeccionar el espíritu, es menester ir más allá de los simples deberes humanos, y aun por sobre las religiones, llegar a la fuente en donde abrevan todas y mirar la verdad frente a frente.
8 El que logra llegar a la cumbre de la montaña y contempla aquel esplendor, cuando desciende para seguir habitando con sus hermanos, tiene que ser más indulgente, más comprensivo y más caritativo en sus juicios. Éste es un ser presto a armonizar y a unirse a todos.
9 Meditad y comprenderéis que la unificación que necesitáis es espiritual, la cual alcanzaréis cuando os elevéis por sobre vuestras pasiones y vuestros fanatismos.
El fruto del dogmatismo y el fanatismo es la tiniebla
10 ¿Cómo podréis crear una paz, cuando cada quien va proclamando lo suyo como único verdadero, y combatiendo al mismo tiempo lo de los demás como falso?
11 El fanatismo es tiniebla, es ceguedad, es ignorancia, y sus frutos nunca podrán ser de luz.
Se acerca el cumplimiento de la profecía de la Gran Prueba
12 Os vais acercando a la Gran Prueba, por medio de la cual despertaréis todos a la realidad.
13 Vuestro corazón me pregunta por qué con frecuencia os hablo de pruebas y de acontecimientos grandes, y Yo os digo que estáis a las puertas de un tiempo de amarguras, y es mejor estar prevenidos, velando y orando, que durmiendo en vuestro letargo.
14 Hay quienes jamás se muestran satisfechos con lo que hablo; si os presento en mi palabra los tiempos de paz y bienandanza que pertenecen al futuro, juzgáis de imposible realización mi profecía; y si os hablo de los tiempos de pruebas y amarguras, creéis que son simples amenazas para reduciros al cumplimiento por medio del temor.
15 Éstos que así reciben mi palabra, son los que navegan en el mar de la duda, porque quien tiene fe en este mensaje, lo analiza siempre con la noble intención de extraer alguna utilidad de él.
El sacrificio de Jesús no fue ofrenda de sangre hacia Dios, sino una prueba de amor para la Humanidad
16 Discípulos: En aquel Segundo Tiempo, fueron suficientes tres años para entregar mi mensaje a la Humanidad, y al final, como todos sabéis, sellé el mensaje con mi sacrificio. En verdad os digo que aquel sacrificio no fue una ofrenda hacia el Padre, que Él no necesita ofrendas de sangre, sino para la Humanidad que sí necesitaba una prueba de amor de tal magnitud.
17 Yo os enseñé a amaros los unos a los otros; pero no sólo en cuanto humanos, sino también en cuanto espíritus, con amor eterno.
18 Vine a abriros el camino que lleva de este mundo al Reino espiritual, que mirabais tras un denso velo de misterio. Mi Doctrina, desde su primera palabra hasta la última, fue la preparación que vine a daros para cuando Yo viniese en Espíritu, tal cual os lo anuncié, para abrir nuevamente el Arcano, desatar el libro sellado, y haceros penetrar en la luz del conocimiento espiritual.
La vida del espíritu no debe ser un misterio
19 La vida del espíritu, que existe más allá de vuestro mundo material, no podía ni debía ser un misterio para el hombre. El Padre, contemplando vuestra necesidad de saber, inició su lección a través del don de revelación y de inspiración, manifestándose en infinitas formas. Mas, esa lección comenzó desde que existió el primer hombre, y no ha cesado hasta el presente.
20 Si vosotros creéis que hasta ahora he venido a revelaros algo de la vida espiritual, estáis en grave error, porque vuelvo a deciros: La enseñanza divina empezó cuando nació el primer hombre, y no exagero si os digo que mi lección comenzó con la formación de los espíritus, antes de que el mundo fuese.
21 ¿Creéis acaso que las enseñanzas pasadas tuvieron por objeto revelaros sólo lecciones humanas? Para ello os fue dado el don de la ciencia. O ¿por ventura pensáis que los mandamientos de los primeros tiempos y la Doctrina que os traje en el Segundo, sólo fueron para enseñaros a vivir en el mundo? Buscad la esencia de aquellas inspiraciones, y encontraréis que la finalidad fue mostraros el camino que conduce a la vida eterna, a la inmortalidad del espíritu.
El espiritualismo en todos los tiempos de la Humanidad
22 He llamado espiritualismo a la revelación que os habla de la vida del espíritu, que os enseña a comunicaros directamente con vuestro Padre, y os eleva por sobre la vida material.
23 En verdad os digo que el espiritualismo no es nuevo, ni pertenece a este tiempo, sino que ha sido una revelación que se ha venido desenvolviendo, de acuerdo con la evolución espiritual de la Humanidad.
24 Si espiritualismo es la Doctrina que os estoy dando, la cual os enseña el amor perfecto a Dios y a vuestros semejantes, y os ofrece el camino que conduce a la perfección, espiritualismo fue también lo que os enseñó la Ley de Dios en el Primer Tiempo y la palabra de Cristo en el Segundo Tiempo.
25 Os ha parecido nueva esta revelación, porque os he traído lecciones que no conocíais; os habéis sentido deslumbrados ante tanta sabiduría, mas ello es debido a que os aproximáis a la plenitud del tiempo en que el espíritu del hombre logrará su liberación, su elevación y su predominio sobre la materia.
26 Ninguno diga, entonces, que la vida espiritual era un misterio antes de que Yo viniese en este Tercer Tiempo a esclarecerla con mis nuevas revelaciones; os repito que a través de los tiempos, muchas enseñanzas os fueron entregadas, aunque no las supisteis comprender.
27 Es hasta ahora cuando comienzan los hombres a interesarse por descubrir y descifrar cuanto encierran las revelaciones de los tiempos pasados, para relacionarlas con los acontecimientos del presente.
Qué es el espiritualismo
28 Discípulos: Ya sabéis entonces que cuando digáis espiritualismo, estaréis hablando de la revelación espiritual que a través de los tiempos os ha hecho vuestro Dios.
29 De puntillas, como ladrón, he penetrado entre vosotros, sorprendiendo vuestro sueño.
30 En todos los tiempos, a mi llegada, he encontrado a la Humanidad durmiendo. Unos cuantos corazones, como débiles lámparas, han sido los que han estado en vela, esperándome.
31 Pueblo: Basta que meditéis un poco sobre vuestro pasado, para que obtengáis el fruto de la experiencia y entonces procuréis no volver a caer en errores e ingratitudes.
La Humanidad está ya en la era de la consumación de los tiempos
32 Si os preguntase qué ha sido de aquella página que escribí con mi sangre en el Segundo Tiempo, tendríais que callar, porque vuestra conciencia os dirá que nunca habéis vivido la Doctrina que enseñó Jesús, y que habéis permitido que los vientos se lleven Sus palabras, como hojas desprendidas del Árbol de la Vida, en vez de ser vuestro corazón el que las recogiese.
33 De cierto os digo que ya habéis penetrado en aquella era que anuncié como la consumación de los tiempos. Era de juicio, de restitución y restauración.
34 Por boca de los profetas de los tiempos antiguos os anuncié esta era, y por los labios de estos portavoces, nuevos profetas de mi palabra, he venido a hablaros y a dar cumplimiento a muchas de aquellas predicciones.
35 Es tan clara mi palabra, que vais a entenderme. Vuestra conciencia, que antes no era escuchada, hoy se encuentra envolviendo a todo vuestro ser, presta a doblegar los impulsos de la carne.
La barca salvadora para el nuevo apostolado del Señor
36 Mi nuevo apostolado penetrará en la barca salvadora, desde donde extenderá su mano para rescatar a los náufragos en el mar de las pasiones humanas.
37 Yo os he elegido para empezar a formar mi pueblo, pero existen designios que por ahora no podéis conocer. Sólo os digo que existe en vuestro espíritu una luz que os permite descubrir, entre tantos caminos, al verdadero; de ahí la responsabilidad de los hijos de la luz ante la Humanidad.
38 Comprended por qué en cada lección os pido que os elevéis, que escaléis hacia la cumbre de la montaña, porque sólo alcanzando aquella altura lograréis contemplar cuanto acontece en el mundo, escuchar el lamento incesante de la Humanidad y sentir su inmensa amargura.
Hacer propio el dolor del semejante
39 Quien no sienta el dolor de su semejante, no podrá aliviarlo, discípulos. Por eso quiero que en vuestras oraciones meditéis en vuestros semejantes, porque son los instantes en que vuestro espíritu puede recoger muchas lágrimas, haciendo que el corazón despierte a la piedad, a la comprensión, a la caridad y a la ternura.
40 Mi pueblo necesita elevación porque aún no hace suyo el dolor de la Humanidad; llora, pero llora por sí mismo, por sus propias necesidades, por sus aflicciones.
41 ¿Por qué permanecéis fríos ante mi palabra? ¿Acaso vengo ofreciéndoos un reino desconocido? Mirad que el reino de que ahora os hablo, es el mismo que os prometí en el Segundo Tiempo.
42 Pensad que éstas son postreras lecciones que estáis escuchando, mismas que debéis guardar en lo más íntimo de vuestro corazón, a fin de que sigas escuchando el eco sonoro del recuerdo de mi palabra, después del tiempo de esta comunicación, y conservéis su esencia.
El velo que ha impedido conocer el pasado de los seres humanos
43 Si por un instante descorréis el velo que impide a vuestra mente humana conocer vuestro pasado, en verdad os digo que caeríais postrados ante mi presencia, agobiados de arrepentimiento ante vuestras ingratitudes, desobediencias, infidelidades y falta de fe en mi Obra; pero el mérito está en desarrollar la intuición, en escuchar la conciencia, en desarrollar al ser que vibra en vosotros y que se llama espíritu.
44 Cuando ya libres de la materia, vengáis a habitar en el valle espiritual, ese velo que os impidió mirar hacia el pasado caerá de vuestros ojos, y todo lo veréis con diáfana claridad, todo lo recordaréis y lo comprenderéis, mas vuelvo a deciros que el mérito para vuestro espíritu consiste en tener fe y en no esperar ver o tocar para poder creer.
45 Pensad, analizad espiritualmente estas palabras, porque en ellas encontraréis manifiesta mi justicia inexorable, pero siempre amorosa.
El Pastor que da libertad a Su rebaño
46 Yo soy el Pastor que da libertad a su rebaño, pero hasta cierto límite, no dejando que sus ovejas salten el cerco prohibido, tras el cual está el dolor.
47 Yo os conservo, os cuido y os hago retornar al redil.
48 Habéis tenido una oportunidad tras otra, y en ello podéis comprender mi amor infinito por vosotros, porque os he dado y concedido a vuestro ser la oportunidad para reparar errores, purificar y perfeccionar vuestro espíritu, en vez de castigaros o condenaros eternamente, como solíais pensar antes.
No atraer mayores restituciones por la falta de cumplimiento de la misión
49 ¿Quién que conozca estas lecciones y tenga fe en que encierran una verdad, osaría apartarse de su misión en el mundo, sabiendo que con ello está preparando una restitución aún más dura para su espíritu?
50 Porque si bien es cierto que mi justicia os ofrece nuevas ocasiones para borrar manchas y reparar yerros, también es cierto que en cada oportunidad aumenta el número de pruebas, y que los trabajos y sufrimientos son más intensos cada vez, como más intensos fueron los errores cometidos.
51 Vuestro deber, para no hablar de castigo, será reparar, restaurar, restituir y saldar hasta la última cuenta. Nadie, ni vuestro Padre Celestial, ni vuestros hermanos de la Tierra o del valle espiritual, harán lo que sólo vosotros debéis hacer, aunque debo deciros que Yo siempre acudiré a vuestro llamado y que, cuando os miréis solitarios o abandonados, sentiréis mi presencia, y que el mundo espiritual vendrá siempre para ayudaros con el peso de vuestra cruz.
52 Mi Rayo Divino se hace palabra entre vosotros, mas su luz se esparce por el Universo.
La razón de ser del sábado
53 Descansad, Humanidad, Yo os he concedido una tregua cada siete días para que oréis y toméis fuerzas meditando en mi Ley.
54 Aquí me tenéis, visitándoos a todos sin distinguiros por religiones. Soy el Divino Doctor de cuerpos y espíritus, buscando a los enfermos para derramar en ellos mi consuelo.
55 Mi voz desciende sobre toda la Humanidad, aunque en verdad os digo que pocos son los que saben escucharla.
56 Es mi Doctrina la que viene a enseñaros a que os preparéis para escuchar en el infinito la voz del Señor, a través de la comunicación de Espíritu a espíritu.
La grave responsabilidad de quienes oyeron la palabra divina humanizada
57 Pueblo que oís humanizada mi palabra: Sabed que sois vos el que habrá de llevar este mensaje por todo el mundo, haciendo que los hombres destruyan las cadenas de fanatismo y materialidad que les han impedido elevarse y contemplar mi luz. No importa que cuando lleguéis ante vuestros hermanos mi comunicación a través del entendimiento humano haya cesado: mi esencia brotará de vuestro corazón, convertida en palabra de sabiduría y en bálsamo, como el mejor testimonio de mi verdad.
58 Vuestra misión será enseñar, abriendo caminos hacia la espiritualidad, poniendo a vuestros hermanos en contacto con la vida eterna, acercándolos a la verdad.
La Gran Batalla, la lucha anunciada a los discípulos espiritualistas
59 Discípulos: Aprended a elevaros para que más tarde enseñéis lo que es desprenderse de la materialidad, de lo superfluo e inútil; para que enseñéis cómo atravesar las densas nubes de las tinieblas, y encontrar la divina luz que es sustento y vida del espíritu.
60 En esa elevación está la lucha anunciada como la Gran Batalla en la que todos participaréis, aun los débiles, los ignorantes y los muertos, porque de esa prueba saldréis todos iluminados y limpios.
61 Mi Reino se acerca, pero quiero reinar sobre vivos y no sobre muertos; quiero ser amado, comprendido y obedecido como corresponde a un verdadero rey.
62 Ahora la lucha está en su plenitud; los hombres han desafiado mi fuerza y mi justicia; incesantemente han querido medir sus armas con las mías y he aceptado el desafío, porque los amo. Debo luchar contra su pecado para vencerlo, porque venciéndolos los habré salvado de su turbación.
63 En la lucha se derrumbarán deidades, se confundirán las mentes, se doblegarán los cuerpos como se doblegan las cañas ante la furia del huracán; pero al final surgirá el espíritu purificado y lleno de luz; él no morirá, es imposible que en el combate muera, porque os he dicho que Yo soy la vida, que soy Padre y Dios de vivos y no de muertos.
La única puerta abierta para la salvación de los hombres es la espiritualidad
64 Una sola puerta quedará abierta para la salvación de los hombres: la de la espiritualidad. Quien quiera salvarse tendrá que dejar su orgullo, su falsa grandeza, sus bajas pasiones, su egoísmo.
65 Muy amargo será el cáliz que en la Gran Batalla habrán de beber los hombres; sin embargo, os digo: Bienaventurados los que beban de ese cáliz y una vez purificados dejen la Tierra, porque cuando ellos vuelvan en otros cuerpos a este mundo, su mensaje será de luz, de paz y sabiduría.
66 Es muy grande el lamento que se escucha de los moradores de este planeta. Los oprimidos y los que sueñan con la paz, esperan que de los hombres llamados grandes, surjan esas luces de armonía y libertad, a lo cual Yo os digo que mejor se eleven en oración hacia Mí esos corazones que viven esperando en vano, porque la libertad y la paz sólo Yo puedo darla.
67 Vuelvo a deciros que mientras los hombres no conozcan el origen, la esencia y la finalidad de su destino o, que conociéndolo, no crean en esa verdad que en sí llevan, no podrán tener paz, porque no podrán amarse como verdaderos hermanos en Dios.
La dureza de la Humanidad en este tiempo
68 Dura, muy dura es la Humanidad de este tiempo, cada vez más insensible a lo espiritual. Oíd mi palabra, ella es como un cincel que pacientemente viene a pulir vuestro corazón, y sin embargo, de escucharla con tanta frecuencia, ved cuán insensibles sois.
69 Yo perseveraré hasta pronunciar la última palabra que encierra este mensaje, para que al cesar de hablaros, podáis encontrar en todo lo que os revelo mi palabra, una Doctrina verdadera y perfecta.
70 Venid a beber de esta fuente, oh pueblo, porque os he tomado como simiente para hacer brotar de vosotros generaciones que me amen.
La espiritualidad, trasmitida de padres a hijos
71 De cierto os digo que la espiritualidad también se heredará, por lo cual debéis preocuparos en transmitir a vuestros hijos pureza y sensibilidad para lo espiritual; ellos os lo agradecerán, porque supisteis tener caridad, brindándoles un cuerpo sano de pasiones, una mente despejada en un corazón sensitivo y con un espíritu despierto al llamado de su conciencia.
Todo espíritu es hijo de Dios
72 ¡Todos estáis invitados a formar parte del pueblo de Dios! ¡Mentira que unos sean hijos de este pueblo y otros no! Todos tenéis un solo origen: Dios. A todos os invito a formar parte de sus huestes, a todos os quiero ver entre sus filas. Mi pueblo es el hijo de la luz, el apóstol de la paz, el heredero de mi sabiduría, en su seno caben todos mis hijos.
73 Discípulos, oídme sin cansancio, para que no os pese, en el instante de mi partida, el no haber atendido mi llamado.
74 Quiero que aquella hora os encuentre orando, llenos de unción, amor y gratitud. Así, en ese ambiente de espiritualidad, recogimiento y comprensión, dejaréis que mi comunicación termine entre vosotros, dando gracias a vuestro Padre por las enseñanzas que os entregó.
75 Mi voz resonará en vuestra conciencia y os hará sentir honda tristeza; pero no será la voz de un moribundo la que os hable, sino la de un Padre que os envía a cumplir un delicado encargo y está en espera de vuestro retorno para estrecharos con amor.
Que no haya luto en Israel al cesar la comunicación por el entendimiento humano
76 Os digo todo esto para que no vaya a haber luto en vuestro corazón cuando cese mi palabra. Recordad que todos aquéllos que en el Segundo Tiempo se enlutaron por la muerte del Maestro, pronto se sorprendieron al verlo ascender gloriosamente, pleno de vida y de luz, porque su morada no estaba entre los muertos.
77 Sólo os dejaré llorar en el último día de mi comunicación, si vuestras lágrimas son de remordimiento ante el tiempo perdido y las lecciones desaprovechadas.
78 ¿Quién de los que han escuchado mi palabra en este tiempo ignora que al concluir el año 1950 haré cesar esta forma de comunicación? Nadie.
79 Lo mismo en las grandes que en las pequeñas congregaciones; en los recintos de las ciudades y en los de las aldeas, a través de todos los portavoces he manifestado mi voluntad de dar por terminada, en esa fecha, esta etapa de comunicaciones a través del entendimiento humano.
80 No es que lo divino y lo espiritual estén sujetos al tiempo material, ni que la evolución de vuestro espíritu se mida con el reloj o el calendario; es que, estando vosotros en materia y siendo pequeños para experimentar la terminación de una etapa espiritual o la llegada de una nueva era, tengo que humanizar y materializar hasta cierto límite lo espiritual para ponerlo a vuestro alcance.
81 Ahora os pregunto, discípulos: ¿Deseáis sentir espiritual e intensamente mi presencia después de mi partida? La condición será que estéis unidos fraternalmente; si así no fuere, no podréis percibir mi presencia, ni gozar de la fuerza que de esa sensación espiritual emana.
82 ¿Queréis recibir espiritualmente la respuesta a todo cuanto no pudisteis comprender en este tiempo? Tened espiritualidad y podréis escuchar mi contestación.
Perseverancia en los momentos de soledad y silencio
83 Llegarán instantes de soledad y de silencio; eso será para que os elevéis en oración hacia Mí, pero habrá momentos en que tendréis la sensación de no haberme encontrado y será para que os elevéis todavía más; sin embargo, si a pesar de ello, aún no percibís la presencia de mi Espíritu, esperad, no temáis, porque es la prueba para vuestra fe y para vuestra espiritualidad.
84 Perseverad, porque en el momento menos esperado Yo llegaré, vibrante como un rayo de luz, para posarme en vuestra mente y en vuestro corazón diciéndoos: "Benditos seáis, porque confiasteis en que el Maestro no puede faltar a ningún llamado".
85 Fortaleza, fe y paciencia, serán virtudes que deberán estar siempre en vosotros, porque se acerca el tiempo de la lucha de ideas, de la guerra de credos y de la batalla espiritual, y es mejor que os hayáis fortalecido en la práctica y en la experiencia, y no tan sólo en el conocimiento de mi Doctrina.
86 Pueblo: Mi cátedra ha terminado, quedad por unos instantes en el valle espiritual, y desde él enviad vuestro pensamiento a todos los pueblos de la Tierra, donde vuestros hermanos luchan, sufren y también esperan la salvación.
87 ¡Mi Paz sea con vosotros!