De los espíritus que no volverán a encarnar
1 Se avecinan grandes pruebas de dolor, y vuestra oración mucho podrá lograr en esas horas de amargura. Uníos en vuestro trabajo espiritual, acatad mis órdenes, porque no quiero que en el Libro de Oro queden impresas vuestras faltas y desobediencias.
2 En este tiempo ha sido grande el número de los llamados; cada vez que me presento entre vosotros llegan nuevos corazones a engrosar estas filas, los cuales se asemejan a las tumbas, pues guardan en su interior a un muerto, que es su propio corazón.
3 Mas el dolor purifica a los espíritus, por eso muchos no volverán a encarnar; irán a otros mundos a ocuparse en las misiones que les señale su Padre.
4 Vengo a ayudaros en vuestra regeneración, para que al desprenderos de este mundo no tengáis faltas que expiar, sino que lleguéis ante el Supremo Juez limpios de toda mancha.
5 Comprended que todo cuanto hagáis a vuestros hermanos me lo hacéis a Mí, porque todos sois parte de Mí mismo; no olvidéis esto para que podáis mirar en cada uno de vuestros semejantes a vuestro Padre.
6 Los hombres llegan a sentir placer en causar dolor, pero tarde o temprano llega también el remordimiento, como juez inexorable, a juzgaros y a lavaros.
7 Si en este tiempo cumplís vuestra alta misión de regeneraros, y ponéis a salvo a vuestros hermanos, mañana vuestro nombre y el de mi pueblo serán pronunciados con respeto y gratitud, aun en las más lejanas comarcas.
8 No os perdáis de sentir la satisfacción de poderos llamar dignamente mis discípulos después de mi partida, pero debéis estar preparados para presentaros en las comarcas, villas y aldeas a enseñar la Buena Nueva de mi Tercer Testamento, dando testimonio con vuestras obras.
Profecía sobre el Espiritualismo Trinitario Mariano prevaleciendo sobre todas las ideologías y doctrinas
9 En este tiempo aparentemente han triunfado algunas doctrinas humanas y existe diversidad de ideologías, mas se acerca la hora en que una sola idea prevalezca, en que la Humanidad se unifique en una sola Doctrina, y ésta será el espiritualismo.
10 Los elementos de la Naturaleza se encargarán de despertar a los hombres, y siempre que éstos traten de tergiversar mi verdad, aquellas fuerzas hablarán de mi justicia.
11 Llegará mi Obra a los ministros, a los reyes y señores de la Tierra, y vosotros los contemplaréis postrados ante mi Divinidad. Entonces muchos libros desaparecerán en el fuego y surgirá el libro que mis Plumas de Oro escribieron bajo mi dictado, para conocimiento de las generaciones venideras. Este libro lo estudiarán y a él se asomarán los hombres curiosos de conocer el futuro, porque el gran caos será presentido por la Humanidad.
12 ¡Perseverad todos en la esperanza, porque será muy grande la paz después de ese caos!, y será muy grande la bonanza; la misma Naturaleza que a veces os parece hostil, la veréis amable en sus distintas estaciones. Los montes, valles y collados ostentarán exuberancia y belleza, los árboles se cargarán de buenos frutos y la salud, el bienestar y la paz, envolverán la vida humana.
13 Hoy la Tierra se limpia de toda impureza, hasta alcanzar nueva virginidad.
Anuncios y profecías a través de sueños. La Doctrina espiritualista en todo el orbe
14 Cuando estén próximas a desatarse las plagas, Yo os daré el presentimiento y os hablaré en sueños, para que estéis prevenidos y oréis por los demás.
15 No habéis contemplado aún el principio de la lucha contra mi Obra, y debéis despertar, porque la combatirán hombres preparados.
16 Dejad de pensar demasiado en las necesidades del cuerpo y pensad en el futuro espiritual de toda la Humanidad.
17 Mi Doctrina se extenderá por todo el Orbe, pero no la darán a conocer los prevaricadores; serán mis nuevos apóstoles de la humildad y la espiritualidad los que testifiquen con sus obras la caridad y el amor de su Creador.
18 No dejéis que la Humanidad vea que sois débiles y que nada habéis aprendido de Mí; ved que los hombres mucho tendrán que aprender de vosotros. No imitéis a aquéllos que diciendo "Señor, hágase en mí tu voluntad", en el momento de la prueba son inconformes y aun se atreven a atribuirme imperfecciones.
19 Os hablo sencillamente, en vuestro idioma, porque no quiero dejar nada en misterio. En estos últimos años de mi estancia entre vosotros, muchas lecciones os daré a conocer.
20 Oh, pueblo bendito de Israel, que como peregrino incansable vais atravesando el desierto: Deteneos por un momento para oír mi palabra. Mi casa abre sus puertas para todos los caminantes que llamen a ellas con humildad. Calmad vuestra hambre y sed, y ya no volveréis a ser los hambrientos ni los sedientos.
El amor, el principio y la razón de ser de todas las criaturas
21 Estáis atravesando días de prueba, tiempos de purificación y de restitución, mas Yo estoy cerca de vosotros, para ayudaros a que no desfallezcáis en la prueba. No penséis ni por un momento en que sois débiles; antes bien, afirmaos en la certidumbre de que sois el mismo pueblo de los tiempos pasados, pueblo fuerte, valeroso, barquilla salvadora para el náufrago, buen compañero de viaje, amigo, hermano y ejemplo. La misión que ahora os he confiado es la de amar; el amor es la simiente que he sembrado en vosotros, porque ella es el principio y la razón de ser de todas las criaturas.
22 Si vosotros contempláis que Yo soy la Sabiduría, mirad que esa sabiduría brota del amor. Si me reconocéis como juez, esa justicia se basa en el amor. Si me tenéis por poderoso, mi poder está fincado en el amor. Si sabéis que soy eterno, mi eternidad proviene del amor, porque éste es vida y la vida hace inmortales a los espíritus. El amor es luz, es vida y saber. Y esa semilla os la he dado desde el principio de los tiempos; es la única que Yo, como labrador perfecto, he sembrado en las tierras que son vuestros corazones.
23 Hoy, en el Tercer Tiempo, una vez más os levantáis en las tierras del Señor, para ir sembrando esa simiente que habéis encontrado, pero habéis visto que no todas las tierras son fáciles de sembrar; habéis visto además, que unas fructifican pronto y otras son tardías. A unas las habéis encontrado tan duras como si fueran rocas; otras han estado cubiertas de cizaña y de mala hierba, y muy pocas son las que han estado limpias y preparadas.
24 Mucho es lo que habéis tenido que trabajar para limpiar aquellas tierras y después para sembrarlas, mas cuando habéis sido pacientes y las habéis regado con el agua de vuestra fe, habéis podido contemplar, en las tierras antes infecundas, que la simiente ha germinado y crecido, y con ello os habéis regocijado. Esas tierras que parecía que os rechazaban a cada instante, hoy son vuestra alegría, vuestra esperanza y han traído paz a vuestro espíritu. ¡Ahí está vuestra obra, vuestro afán y vuestros desvelos! Ya no podéis apartaros de ellos.
25 Seguid velando y orando por esas parcelas, porque del fruto que recojáis os podréis alimentar eternamente, mas para que este fruto os dé el buen sabor y os alcance la verdadera vida, lo tenéis que cultivar con esmero, para que la simiente se convierta en planta y ésta en árbol corpulento con extensos ramajes, que le brindan al caminante la sombra acogedora y los frutos abundantes que dan vida a las grandes multitudes. Y después, esa simiente debe volver al corazón de la tierra, para allí seguir naciendo, creciendo y fructificando hasta la consumación de los tiempos.
El gozo del Padre al encontrar a Sus discípulos reunidos espiritualmente
26 Qué grande es mi gozo al encontrarme entre mis discípulos en estos momentos de verdadera comunión espiritual; es el instante feliz en que el Padre siente el amor de Sus hijos y ellos reciben el ósculo paternal que Él les ofrece. Es el momento en que al venir me decís: "Padre, hemos trabajado según Tus enseñanzas, mas como no somos perfectos, venimos a Ti como párvulos llenos de mansedumbre y humildad, a mostrarte nuestra siembra tal como se encuentra este día y para que Tú, Divino Maestro, con Tu amor y sabiduría, nos enseñes, nos corrijas y nos digas cómo hemos de seguir. Señaladnos lo que hayamos hecho mal, para enmendarlo con vuestra ayuda, y ya preparados por vuestra caridad mostremos a la Humanidad la Obra, sin añadirle ni restarle mérito alguno".
27 Yo os contesto: Benditos seáis porque confiáis en Mí; sabéis que no venís ante un verdugo o ante un juez injusto, sino que estáis ante un Padre que es todo amor y enseñanza.
28 Os doy una lección más para que os preparéis y aprovechéis hasta el último momento mis palabras, para que quedéis después de 1950 como maestros y guías de la Humanidad.
El juicio sobre las naciones ya llegó
29 El mundo está sujeto a prueba, las naciones sienten todo el peso de mi justicia que cae sobre ellas, y mi luz, mi voz que os llama, se deja sentir en toda la Humanidad. Los hombres sienten mi presencia, perciben mi rayo universal que desciende y descansa sobre ellos, y elevan hacía Mí su espíritu para preguntarme: "Señor, ¿en qué tiempo nos encontramos? ¿Estas pruebas y amarguras que han llegado a los hombres, qué significan, Padre? ¿Acaso no escucháis el clamor de este mundo? Tú dijiste que volverías. ¿Hasta cuándo vas a venir, oh Señor?"
30 Y en cada secta y religión se eleva el espíritu de mis hijos y me buscan, me invocan, me preguntan y me esperan. Y cuando ellos, por su impreparación no llegan a sentirme, se debilita su fe, se confunden y blasfeman. Y os digo que ya era tiempo de que vuestros emisarios estuvieran traspasando las fronteras de vuestra nación y hubieran llegado a ellos como precursores de mi enseñanza, dando la Buena Nueva, ayudándoles a comprender el significado de las pruebas, el porqué del caos en que vive la Humanidad.
31 Habéis dormido, pueblo, dejando que los tiempos transcurran, y os habéis concretado tan sólo a saborear la dulzura de mi palabra, a recibir mis prodigios, a escuchar mi perdón que os acariciaba a cada instante, sin recordar que en esos mismos momentos en que vosotros estabais gozando de la paz, existen millones de hermanos vuestros que se confunden y se pierden en su fe, que caminan sin Dios y sin Ley, que carecen del pan de cada día y del alimento espiritual.
32 Mientras que vosotros os reunís con vuestros hermanos, con vuestros hijos, esposas o esposos, en torno a vuestra mesa a saborear vuestros manjares, hay millares de familias dispersas que ven destruidos sus hogares por las guerras que han encendido las pasiones y la ambición humanas. Muchos padres se han quedado sin hijos, muchas madres no tienen sustento para sus pequeños, hay muchos huérfanos que desde hace mucho tiempo están privados de contemplar la faz querida de sus padres; viudas que han enloquecido de dolor, multitudes de hombres que han sido aprisionados, que se encuentran apurando un cáliz de amargura, comiendo tan sólo un mendrugo de pan que no les alcanza para alimentar su cuerpo.
33 Y si es cruento el dolor material que apuran las naciones, considerad cuánto más grande será lo que está sufriendo el espíritu. En verdad os digo, que están bebiendo ya las heces del cáliz más amargo.
34 Levantaos, oh pueblo, preparaos en oración, para que vayáis con vuestro pensamiento como alondras de paz a esas naciones y abráis las puertas de la luz, de la razón y de la justicia, a esos pueblos. Os estoy preparando, pero antes he querido purificaros; recordad que para llegar a Mí, ¡cuántas pruebas tuvisteis que atravesar y cuánta amargura azotó a vuestro espíritu y a vuestra materia! La enfermedad en unos, la miseria en otros, el desconocimiento de los seres queridos, su abandono o su partida, el dolor en todas sus formas, como un cáliz muy amargo, fue bebido por vosotros para lograr purificaros. Vuestro corazón se abrió en medio del dolor que os estaba purificando, para llegar a reconocerme y amarme.
35 Cuando llegasteis a Mí, conducidos por Elías, el buen Pastor, llegasteis muy dóciles a preguntarme qué iba a hacer con vosotros, porque humildemente me pedíais que hiciera en vosotros mi voluntad. Y mi voluntad ha sido enseñaros el amor, el perdón y la caridad en todas sus formas. Para ello os he dado dones, facultades y gracias.
36 Aún permanezco entre vosotros, porque todavía no habéis aprovechado y asimilado mi divina enseñanza; todavía no habéis llegado a comprender la grandeza de mi enseñanza divina en toda su magnitud; todavía no estáis preparados para la lucha, y es por eso que continuaré hablándoos hasta el final de 1950.
La Doctrina espiritualista en todas las naciones para que sean salvas
37 Esta Doctrina no tan sólo ha venido a salvar a mi pueblo escogido sino a todas las naciones de la Tierra. Yo salvaré a mis hijos de toda esclavitud o cautiverio, para que se sientan dueños de sí mismos y no vuelvan a caer en el cautiverio de la ignorancia o del fanatismo, y cuando hayan alcanzado la absoluta liberación, puedan ir a salvar a sus hermanos.
38 Hoy estáis depurando vuestras costumbres y prácticas, tanto espirituales como humanas; después iréis a ejecutar la misma obra con la Humanidad, mas debo advertiros que lo debéis hacer con humildad, sin hacer alarde de elevación espiritual, con mansedumbre que revele la pureza de vuestros propósitos, con verdadero amor en vuestras obras.
39 Id a cumplir vuestra misión llenos de firmeza y de confianza en Mí, y haced todo aquello que no habíais hecho en tiempos pasados, para que dejéis concluida vuestra obra y podáis llegar por fin al cumplimiento espiritual que os aguarda.
El paraíso primigenio
40 Si este mundo ha sido hasta ahora un valle de lágrimas se debe a que el hombre se ha apartado de mi Ley. Yo formé para él un paraíso e hice que muchos de los primeros espíritus encarnaran en las primeras materias, sin dejar de ser ángeles. Quise que al venir a la Tierra, no perdiesen su gracia y viviesen en paz y conformidad; mas el hombre no lo quiso así y su debilidad e ingratitud, su falta de espiritualidad, dieron origen a un mundo de dolores y de luchas.
41 El hombre ha sufrido para labrar el pan de cada día y la mujer lo ha acompañado en su camino de dolores y de vicisitudes, mas este mundo que ha sido el valle de lágrimas durante tantas eras, se convertirá en un valle de paz cuando vosotros, mis discípulos, os hayáis redimido y vayáis por doquiera dando testimonio de Mí, con vuestras buenas obras.
Profecía sobre los grandes espíritus que han de encarnar en las familias de Israel
42 Este planeta que ha recibido espíritus en diferentes grados de elevación, la mayor parte retrasados, recibirá en su seno seres de gran elevación que podrán comunicarse Conmigo de espíritu a Espíritu. Y cada generación que vaya pasando, vivirá con mayor pureza hasta que el reino de los Cielos quede establecido en el corazón de los hombres.
43 Para alcanzar todo esto, tendréis que luchar dentro de vuestro propio hogar para que hagáis de él un templo de amor y de enseñanza de mi Ley; donde los padres sean para sus hijos mis representantes en la Tierra y los hijos sean para sus padres, joyas de gran valor, tiernas plantas que deberán ser cultivadas con amor.
44 Que el hombre en su campo de labranza, en el trabajo que se le haya asignado, lleve por estandarte el cumplimiento de su misión con fortaleza; que la mujer sea la compañera amorosa del hombre y la madre abnegada, para que ambos, en unión de sus hijos, bendigan el pan que les da el sustento.
45 Quiero que por doquiera que vayáis llevéis el pan de mi enseñanza y prediquéis con humildad, porque habrá quienes al contemplar vuestra vida, intrigados se pregunten: ¿Quiénes serán éstos que saben vivir con tanto amor y sencillez? ¿Quiénes son éstos que saben ser felices con un mendrugo de pan, y que a pesar de su escasez se muestran sanos y fuertes, y que no necesitan recurrir a los hombres de la ciencia humana en busca de sus consejos o de la salud? Y cuando lleguen a preguntaros quién os ha enseñado, les diréis: El Divino Maestro en Espíritu, que ha llegado a nosotros en el Tercer Tiempo, en cumplimiento de Su promesa hecha en los Tiempos pasados.
46 Quiero que deis testimonio de Mí con vuestros hechos, porque la Humanidad está hastiada de palabras. Ahí tenéis a muchos de vuestros hermanos que se afanan en predicar el Evangelio, y a pesar de que es la palabra que os di en el Segundo Tiempo, no han logrado salvar a la Humanidad de este Tercer Tiempo, porque les ha faltado la práctica de las buenas obras, el ejemplo. Por esas mismas palabras dieron sus vidas mis apóstoles, pero ellos sí supieron imitarme, y sellaron con su sangre su cumplimiento.
No habrá mártires en este tiempo. La gran desigualdad que existe
47 Hoy no vengo a pediros vuestra sangre, ni que sacrifiquéis vuestra vida; lo que os pido es amor, sinceridad, verdad, desinterés. Así os adoctrino y os enseño, preparando con ello a los discípulos de mi divinidad en este Tercer Tiempo, porque os veo contemplar, indiferentes, la marcha del mundo, y es que no sabéis penetrar en el corazón de la Humanidad, donde hay tanta miseria y tanto dolor.
48 Existe gran desigualdad, pues veo señores a quienes sólo falta la corona para nombrarse reyes, y contemplo súbditos que son verdaderos esclavos, de ahí que se haya encendido la lucha. Entre esos señores enriquecidos en el mundo hay muchos que se dicen cristianos, mas Yo os digo que apenas si conocen mi nombre.
49 Quienes no ven en los demás a su prójimo, quienes acumulan riquezas y se apoderan de lo que es de otros, ésos no son cristianos porque no conocen la caridad. Vendrá la lucha entre lo espiritual y lo material; en esa lucha entrará la Humanidad y para que el triunfo de la justicia llegue, ¡cuántas amarguras tendrá que sufrir!
50 En medio de esa contienda de doctrinas e ideas surgirá mi enseñanza, como aparece la luz del faro en medio de la tormenta. Comprended, a través de mi palabra, la situación que agobiará a la Humanidad, y entonces sabréis juzgar con mejor tino, y sabréis lo que debéis hacer para no permanecer inactivos.
51 Comprended que el único tesoro espiritual por el que debéis luchar es el de mi Ley. Habéis sacrificado los símbolos a través de los cuales ayer me rendíais culto, para dar paso a una idea más perfecta. Sin embargo, ved cómo aun en este tiempo se levantan pueblos disputándose la posesión de aquella tierra y aquellos lugares donde en los tiempos pasados me manifesté. Muchos símbolos he hecho desaparecer, pero a los hombres no les faltan motivos para su idolatría y fanatismo. Os digo que antes de que las generaciones venideras se inclinen ante los ídolos de hoy, mi justicia los destruirá y las únicas columnas que resistan el poder de mi justicia, serán aquéllas que sostengan los santuarios levantados en el fondo de vuestro corazón, santuarios de la fe, de paz y de fraternidad, porque lo espiritual es indestructible.
52 Mi Doctrina espiritual en el Tercer Tiempo, cuando la Tierra ya se encuentre preparada, llegará mansamente al corazón de la Humanidad; su triunfo no se logrará con sangre ni con ofensas.
El Espiritualismo Trinitario Mariano no será impuesto por dogmas
53 El espiritualismo se establecerá mediante la comprensión de unos y otros. Nadie que trate de imponer mi Doctrina por medio de la fuerza será soldado de la verdad, porque no viene mi Doctrina en son de conquista material, pues si en el Segundo Tiempo, en que vine a prepararos para reinar en vuestro corazón, os dije que mi Reino no estaba en este mundo, hoy que vengo a elevar vuestro espíritu para reinar en él, ¿cómo podría deciros lo contrario? Mi Doctrina descansa sobre cimientos de amor, pero lo habéis olvidado, y por eso os he dicho que era menester que volviera entre los hombres a recordarles la Ley olvidada, aquélla que amaron vuestros antepasados y por la que murieron muchos mártires y apóstoles, pensando en vosotros.
54 No bastó mi sacrificio de aquel tiempo y aquí me tenéis nuevamente. Se necesitan nuevos apóstoles y pronto los enviaré con la semilla divina. Como los vientos que van de un extremo al otro de la Tierra, así se esparcirá mi Doctrina. No irán solos mis enviados: un mundo de seres invisibles, como ejércitos de luz, los acompañará para hacer más prodigioso su paso, y en verdad serán escuchados por todos.
Del verdadero éxtasis espiritual
55 Discípulos, aprended de Mí, mientras llega el instante en que tengáis que levantaros a enseñar mi lección a vuestros hermanos. Sabed desde ahora que, pasado el año 1950, no volveréis a penetrar en éxtasis material para hablar; que para entonces os bastará elevar vuestro pensamiento a Mí, con esa preparación que os he enseñado, para que por vuestros labios salgan palabras de luz en un profundo éxtasis espiritual, invisible a la mirada humana. Desarrollad vuestros dones mediante la práctica del bien, para que vayáis sabiendo recibir mi inspiración.
56 Os doy esta lección para que la estudiéis detenidamente y analicéis su esencia, la cual os será útil mañana, cuando tengáis que adoctrinar a vuestros hermanos con mi enseñanza de amor.
57 ¡Mi Paz sea con vosotros!