Cristo cumplió Su Promesa. Elías preparó Su retorno
1 Bienvenidos seáis ante Mí, discípulos. He aquí al Maestro que cumple Su promesa del Segundo Tiempo, viniendo como Espíritu de Verdad a iluminar con Su luz al Universo. Ante Mí se encuentran los que dudaron, los que blasfemaron en contra mía, pero que ahora vienen arrepentidos a pedir perdón y a convertirse en mis siervos.
2 Antes de que Yo llegara, ha sido Elías con vosotros, para disipar la noche y traeros la luz, para acercaros a la fuente de gracia y sabiduría que soy Yo. Os he encontrado preparados y os he hecho sentar a mi mesa, para que saboreéis mis manjares.
3 Espiritualmente estoy derramando mi sangre, gota a gota, para trazaros el sendero de restitución, para que nunca más os alejéis del camino. Mi amor se desborda sobre vosotros, mas no todos sois sensibles a él. Mientras unos lo sienten en su corazón, otros permanecen aletargados. Sin embargo, a ninguno aparto de mi mesa porque la resurrección espiritual será en todos mis hijos. Los que en verdad han sentido mi presencia en esta comunicación, me dan gracias por el consuelo que mi palabra ha traído a su corazón, que se sentía solo y abandonado.
El altar divino en el corazón. La trinidad también en los hijos
4 Este recinto no es la casa del Padre; mi altar se encuentra en vuestro corazón; vuestra fe es el cirio encendido a Mí, y vuestra conciencia es esa luz superior que brilla en vuestro sendero, que os aparta de los malos caminos, que os advierte de los abismos, que os alienta al bien.
5 Sabéis que Yo hice la luz, como hice todo lo creado, para que esa luz que llamasteis día os descubriese las grandezas de la Creación y tuvieseis conocimiento de mi amor y mi poder.
6 Os formé a imagen y semejanza mía, y si Yo soy Trino y Uno, en vosotros existe también la trinidad: vuestro cuerpo material representa a la Creación, por su formación y armonía perfecta; vuestro espíritu encarnado es una imagen del átomo del Verbo que se hizo hombre para trazar en el mundo de los hombres una huella de amor; y vuestra conciencia es una chispa radiante de la luz divina del Espíritu de Verdad.
7 Vosotros sois mi verdadera imagen con vida, con inteligencia, razón y conciencia; imagen con espíritu, con voluntad propia, con amor; imagen con simiente, atributos, potencias y sentidos, para que podáis imitarme y ser en la Tierra el espejo de mi faz.
El culto agradable a Dios
8 ¿Cómo podréis amarme, rendirme culto agradable y cumplirme debidamente, si no me conocéis? Tengo sed y hambre de amor y de comprensión.
9 Yo siempre he recibido vuestros tributos, siempre he recibido con amor vuestras ofrendas, y me he dejado acariciar por vuestro espíritu, siempre he escuchado vuestras súplicas; mas ¿sabéis si todo ello ha sido digno de elevarlo a un Dios que es todo perfección?
10 No temáis, que no vengo a ofenderos ni a pediros un culto imposible, pues ya sabéis que lo que espero de vosotros es el amor a vuestro Dios, de espíritu a Espíritu, y el amor entre vosotros de corazón a corazón, el amor que ha sido para el hombre tan difícil de practicar y que es tan sencillo para vuestro Dios.
11 Habéis desarrollado el talento; habéis perfeccionado el lenguaje, vuestras pasiones, ambiciones y vanidades que habéis desarrollado, dejando las virtudes latentes y dormidas. A ellas he venido a despertar, buscando las fibras sensibles que no han muerto en vuestro corazón.
La buena y la mala ciencia
12 Mirad cuánto ha llegado a desarrollar el hombre su ciencia en el Tercer Tiempo. ¿Acaso la ciencia es abominable ante Mí? ¿He venido Yo como enemigo de ella? No, pueblo, no puedo ser enemigo de la ciencia, porque Yo soy la ciencia misma, porque Yo soy el principio y fin de todas las cosas.
13 Pero sí soy el enemigo más poderoso de las malas ciencias, de aquéllas que llevan al dolor o a la muerte, a la confusión, a la falsa grandeza y al abismo.
14 Yo soy amigo de los buenos científicos, de aquéllos que se sacrifican arrancando a la Naturaleza sus secretos en beneficio de la Humanidad; de aquéllos que han consagrado su vida, consultando con humildad y amor a los arcanos, con el ideal de salvar a los hombres; de aquéllos que han sido desconocidos en el mundo, y muertos en la cruz de la pobreza y de su propio sacrificio como Yo. Ellos están Conmigo; por eso no abominéis de la ciencia, porque Yo os entregué ese árbol para que lo cultivaseis.
15 Saboreando en este tiempo estáis los frutos del árbol de la ciencia, mas pocos son los frutos de amor y muchos los frutos amargos. Yo me recreo contemplando la ciencia de mis hijos, pues es una prueba que dan al Padre de lo que Él les confió. Llegará el instante en que todos los que fueron grandes por la ciencia, comprenderán que lo fueron por Mí, quien los puso en el principio del camino y les dio su heredad. Yo les perdonaré su orgullo y juzgaré todas sus obras.
16 Vosotros, en este tiempo de la luz, seréis testigos de las grandezas de la ciencia. No seáis malos jueces para que cuando el mundo os escuche, sólo reciba verdad y luz. Enseñaréis con la sencillez con que Yo os he enseñado, mas a nadie diréis que sois maestros. Yo os prepararé infinitas oportunidades para que practiquéis Mi enseñanza y levantéis grande cosecha.
Del adelanto de las nuevas generaciones
17 Espiritualmente habéis recorrido un largo camino, y ahora os asombráis ante la intuición y el desarrollo que manifiestan las nuevas generaciones desde su más tierna infancia, porque son espíritus que han vivido mucho y que ahora vuelven para caminar delante de la Humanidad, unos por las sendas del espíritu y otros por los caminos del mundo, según sus dones y su misión, mas en todos ellos la Humanidad encontrará la paz. Esos seres de que os hablo serán vuestros hijos.
18 Ya no es tiempo de que transitéis por desiertos, ni de que os ocupéis en misiones banales. Pensad en el futuro y preparad a la Humanidad del mañana, porque al hablar de mi Doctrina y al derramar mi bálsamo de curación, los hombres sorprendidos os preguntarán de quién habéis recibido tan gran lección y quién os ha dado tan extraño poder de sanar las enfermedades; será entonces cuando la Humanidad verá mi poder en las obras de amor de mis labriegos.
Las siete etapas para el progreso y expiación espiritual
19 Al espíritu en el hombre le están concedidas siete etapas para su evolución y perfeccionamiento en varias reencarnaciones para su progreso y expiación, mas hasta ahora no le está dado recordar las reencarnaciones anteriores; la materia ha sido como un denso velo que las cubre, sólo la conciencia os da la intuición de que debéis caminar hacia adelante por el camino de la luz, que es el de la perfección; pero a las generaciones del futuro les está reservada la gracia de recordar sus vidas anteriores, y a través de esa facultad os aclararán muchos misterios, hablando a la Humanidad de otras moradas y del camino del perfeccionamiento espiritual.
20 Ese camino es la escala con siete peldaños que conducirá al espíritu a mi seno, donde quedará irradiando eternamente su luz sobre los que queden en los peldaños más bajos.
21 Éste es mi plan divino y eterno; vosotros sois mis colaboradores y llegaréis a reinar Conmigo, cuando hayáis roto las cadenas del materialismo y del pecado.
22 ¡Apresuraos! Todo cuanto podáis hacer ahora, ¡hacedlo! Practicad mi Enseñanza y experimentaréis mi paz, aun en medio del caos de este mundo. La fe, la esperanza y la caridad, como ángeles, quedarán flotando sobre vuestro espíritu.
23 Os ilumino el corazón, el espíritu y la mente humana, para que en este tiempo de mi comunicación comprendáis la sabiduría de mi palabra. Este tiempo dejará su huella en las generaciones venideras, para que comprendan la era que van a vivir.
24 Recibid mi palabra con atención y ella será imborrable; aparentemente la olvidaréis, pero cuando menos esperéis, brotará de lo más profundo de vuestro ser, como de un granero que guarda el trigo que habréis de sembrar mañana.
La noche de la tentación, las tinieblas y el pecado
25 Siempre que el hombre se ha apartado de mi Ley, desoyendo la voz de la conciencia, ha penetrado en la noche de la tentación, de las tinieblas y del pecado; entonces he tenido que juzgar sus actos, y ante mi justicia ha experimentado dolor, pero siempre le he concedido ocasión para el arrepentimiento y le he dado tiempo para su restitución. Ante mi justicia se ha doblegado el pecador, pero más tarde, al recibir mi perdón y mis complacencias, ha reincidido en su pecado. Para mostraros el sendero de vuestra restitución, vino a materializarse entre vosotros el Verbo de vuestro Dios, y la Madre Universal hubo de hacerse mujer para redimiros con Su ternura.
26 He venido como faro de luz a iluminar vuestro espíritu, a fortalecerlo, y he sido resurrección para todos aquéllos que escuchándome han creído, porque al conocer la paz de la vida superior, se han levantado formando propósitos de enmienda y renunciando a los bienes superfluos. Si logran sostenerse en las pruebas, formarán mi ejército de soldados de buena voluntad; irán a enfrentarse a la maldad de un mundo poblado de mentes turbadas, que sirviéndose de lo que Yo he creado aún me niegan; a un mundo convertido en desierto, cuyas arenas candentes requeman las plantas del caminante, y en ese desierto inclemente, vendavales de ideas los azotarán sin piedad.
27 Oídme: Preparaos y no temáis, que si en vosotros hay fe y lleváis como ideal mi Obra, tendréis en la jornada mi fuerza como báculo que os sostendrá. Dejad que en vuestro corazón se acrisolen el amor y la fe, porque de ellos brotará el perdón para quien os ofendiere. En verdad os digo que ante esa muralla siempre se ha detenido la maldad.
28 Tendréis que beber cálices amargos, oh discípulos muy amados. La lucha comenzará después de la partida de mi palabra por estos conductos, cuando haya dejado de ser vuestro consejero a través del entendimiento humano, y sólo encontréis mi palabra en los escritos que os dejaré. Mi palabra os ha explicado todo lo que antes fuera un misterio para vosotros, para que nada ignoréis y sepáis enfrentaros, serena y valerosamente, a las pruebas.
La paz, la más justa compensación para el espíritu
29 Habéis tenido, a través de mis lecciones, un tiempo de alegrías imborrables; vuestro espíritu, que anhelaba goces elevados, quedará satisfecho porque pudo contemplar en la esencia de mis manifestaciones la luz de la verdad, la vida del espíritu que os espera, aquella vida donde nada se limita, donde todo es hermoso y perfecto, de la que con sólo su reflejo podríais purificar vuestro espíritu.
30 Al presentir aquella existencia, vuestro espíritu siente el goce de la eternidad, vuestra materia se reanima y se levanta, porque sabe que todos sus dolores, sus combates y sus renunciaciones encontrarán la más justa de las compensaciones para el espíritu: la paz.
31 Esto que estáis adquiriendo es espiritualidad, porque espiritualidad es también conocimiento de la vida eterna; mas si llegáis a armonizar con la Creación, habréis encontrado una forma más elevada de la espiritualidad, porque estaríais viviendo dentro de mis leyes. Si el declinar del cuerpo antes era para vosotros como el fin del camino, hoy sabéis que ahí es donde principia la senda. La materia es tan sólo una fugaz vestidura, y ya reconocéis que no sólo sois substancia, sino también esencia, porque sabéis que donde termina el hombre, no es el final en el camino del espíritu.
32 Y preguntáis: "Maestro, ¿entonces es posible que lo que es esencia, se mezcle con lo que es materia?", y Yo os digo: Sí, mis hijos, porque el Padre, que es omnipotente y omnipresente, está en todo lo creado para que tenga vida.
La verdad, como agua cristalina y sencilla
33 Escuchad siempre la verdad, ella es como el agua cristalina que deja ver todo cuanto hay en su fondo. Sabedme encontrar en vuestra propia inspiración.
34 Sencilla es mi palabra aun cuando hable de grandes revelaciones, pues así como en forma clara y comprensible os he explicado cómo es el camino que conduce al verdadero Cielo, así también os digo que con mi palabra aboliré en este tiempo el infierno que los hombres, a través de religiones y erróneas interpretaciones, han forjado para inspirar temor y poner una venda de ignorancia a la Humanidad.
35 Mi palabra es como un libro; ha abierto ante vosotros sus páginas para mostraros la sencillez del Más Allá. Los tiempos en que los hombres cumplían en forma religiosa, olvidándose de la Ley, pasarán, porque aquello era prevaricar.
36 Yo no he venido a infundiros temor; he venido a inspiraros amor. Os he enseñado que Yo no os castigo, que sólo dejo que vayáis a recoger frutos de vuestra siembra, los cuales si son dulces, serán vuestra felicidad y vuestra salvación, y si son amargos, os despertarán al arrepentimiento y al deseo de perfeccionaros.
37 Para ayudaros en vuestra lucha, he preparado un nuevo día lleno de luz y de gracia, para que os recreéis con mi palabra, pueblo de Israel.
Palabras para Israel de todas las edades humanas
38 Desde vuestra niñez, en vuestra juventud, en la edad madura y en la ancianidad, me habéis buscado, habéis llegado a Mí, en distintas edades. Contemplo en las congregaciones que forman el pueblo de Israel desde el niño recién nacido hasta el anciano.
39 El anciano me dice: "Tarde llego ante Vos, oh Padre mío, y muy poco tiempo gozaré de vuestra palabra, beneficios y caridad", y el Padre le dice: Anciano, sed Conmigo, nunca más os apartéis de Mí. Seguidme hoy, y cuando vuestro espíritu llegue a los umbrales del valle espiritual y sea en la nueva vida, no tendréis edad, seréis siempre joven y fuerte. No lamentéis haber llegado ahora, que vuestro cuerpo está cansado y enfermo, a conocer la luz de mi Doctrina. Mirad que he llamado a los niños y en el seno de mi Obra han crecido, y hoy que se encuentran convertidos en hombres y mujeres, se han alejado, se han cansado de mi palabra y han ido en busca de nuevos senderos, olvidando mis consejos y mis caricias. Mas Yo los atraeré nuevamente y en la hora final, todos serán Conmigo porque Yo estoy en todos los planos en los que el espíritu habita.
40 Cuando el hombre se aleja de la senda del bien por la falta de oración y de buenas prácticas, pierde su fortaleza moral, su espiritualidad, y queda expuesto a la tentación, y en su debilidad da cabida a los pecados, y éstos enferman el corazón. Mas Yo he venido como Doctor al lecho del enfermo, y he puesto en él todo mi amor y mi cuidado. Mi luz ha sido como agua cristalina en los labios abrasados por la fiebre, y al sentir mi bálsamo sobre su frente, me ha dicho: "Señor, sólo vuestra caridad puede salvarme. Me encuentro gravemente enfermo del espíritu y la muerte llegará muy pronto a Mí", y Yo le he dicho: No moriréis, porque Yo, que soy la vida, he llegado y todo lo que habéis perdido os será devuelto.
Convertir el mal en bien
41 Id al cumplimiento de vuestros deberes, y todo el mal que habéis hecho convertidlo en bien. Yo os doy la fortaleza para que llevéis a cabo esta gran obra de regeneración, porque tengo para vos una gran misión.
42 Así os encuentro en el Tercer Tiempo, conozco vuestro mal y vuestra angustia, mas todos seréis salvos, porque en vosotros está el principio de la vida eterna.
43 Preparaos, para que al haceros dignos de Mí, podáis presentarme vuestro corazón como un vaso limpio por dentro y por fuera, en el que Yo deposite mi palabra y con la luz que os entrego podáis analizarla. De cada una de mis palabras, formad frases y con ellas grandes libros. Preparo vuestro entendimiento para que habléis a vuestros hermanos, y calméis el hambre de verdad y de justicia que siente la Humanidad.
44 Apreciad mi palabra, para que no digáis a mi partida: "¡Cuán grande era el privilegio que tenía, y no supe comprenderlo!"
No ser como los hijos ingratos
45 No quiero que seáis como los hijos que, teniendo a su lado un padre bondadoso y amante, lo desprecian, y cuando éste ha cerrado los ojos para este mundo y lo hago ocupar un lugar en el valle espiritual entre los hijos predilectos por su virtud, entonces aquéllos lloran su falta de amor y de gratitud para aquel padre, y reconocen tardíamente el bien que tenían y que no supieron apreciar.
46 Trabajad ahora que me tenéis con vosotros, para que podáis decir al mundo: "El Señor está hablando y dando pruebas de su presencia". Acercad a Mí a los que me buscan, pues ellos creerán. Mañana tendréis que prepararos para llegar a convencer a vuestros hermanos.
47 A cada instante llegan a vosotros penalidades que os hacen llorar y me decís: "Maestro, ¿por qué me pruebas, si me has prometido la paz?", y Yo os digo: Gracias a esas pruebas el espíritu permanece alerta. En medio de la engañosa tranquilidad de la materia, a la que confundís con la paz del espíritu, la luz de vuestra fe se apaga, y os detenéis en el camino de lucha y perfeccionamiento. Si vuestro cuerpo os duele, o las penas afligen vuestro corazón, conformaos, porque habéis recobrado hoy en mi Obra la paz y la salud del espíritu, aun estando en medio de la prueba.
48 Llegará el día en que vosotros, ya preparados, vayáis a la Humanidad con vuestras pupilas abiertas y vuestra intuición desarrollada, para penetrar con respeto en el interior de los corazones y descubrir su dolor, su pobreza espiritual, y con mi enseñanza podréis calmar su necesidad y alentar a su espíritu.
La total convicción en la palabra divina trae los prodigios
49 Siempre que con total convicción pongáis en práctica mi palabra, contemplaréis prodigios; ella no os defraudará jamás. Si os preparáis debidamente iréis cumpliendo con vuestra misión y con mi voluntad, y esa preparación sólo llega con el estudio, el análisis profundo y la meditación de mi palabra.
50 A cada congregación de espiritualistas le he dado una misión determinada: a unos los he preparado como arca salvadora para todos aquéllos que no han encontrado comprensión en sus hermanos para el desarrollo de sus dones. A otros, como fuente de luz en donde he derramado mi sabiduría. En otros me he manifestado como amor, derramando ternura y caridad. Aún surgirán nuevos recintos y nuevas congregaciones de labriegos, pues estoy preparando a los postreros. Éstos serán como un báculo para los primeros. Hoy son pequeños párvulos, mas al paso del tiempo se convertirán en mis discípulos, y más tarde, serán los maestros de las nuevas generaciones.
51 Para ser reconocidos tenéis que vivir en la virtud, en el cumplimiento de todos mis preceptos. En mi Obra todos sois iguales, primeros y postreros. Los últimos han tenido que prepararse en menos tiempo para instruirse en mi enseñanza, pero es que tienen la capacidad para ello.
52 A todos los que son mis labriegos antes de 1950, les digo: Preparaos, para que mi Mundo Espiritual de luz se manifieste con perfección a través de vuestro entendimiento, y así la palabra que brote por vuestros labios sea pura y tenga esencia espiritual. No permitáis que mi inspiración, al pasar por el filtro de vuestro entendimiento, se empañe. Si es muy grande vuestra responsabilidad, también será grande vuestra recompensa. La alegría y la paz que disfrutaréis cuando hayáis cumplido, no la habéis presentido. Vuestros dones son de gran valor y os llevarán a la felicidad verdadera.
53 Espíritus desencarnados de distintas condiciones se acercan a los labriegos en busca de caridad, y cuando han encontrado cerrada la puerta de vuestro corazón y no les habéis dado consuelo, olvidando vuestra misión, se ha quebrantado vuestro cerebro y han dejado su influencia de dolor y de inquietud entre vosotros.
El cumplimiento espera a Israel
54 El cumplimiento os espera. Sed caritativos. Israel ha sido preparado para llevar la luz y la paz a los espíritus necesitados, y en tanto no cumpláis, sentiréis sobre vosotros pesar una gran cruz de deberes, que no os dejará hasta que hayáis trabajado. Yo os prometo mi Paz como galardón precioso.
55 En este momento os encontráis purificados en vuestro pensamiento y en disposición de escucharme. Incansablemente me presento entre vosotros para repetir mis divinas manifestaciones, para que lleguéis a destruir la duda que aún pudiera existir en vuestro corazón.
56 He manifestado mi presencia y mi esencia para que nadie pueda negar que he estado entre este pueblo. Esta sabiduría que derramo a través del pedestal, no ha sido tomada de los libros, no es el acopio de los conocimientos que el hombre haya podido adquirir a través de los tiempos; tampoco os estoy haciendo historia como lo hace la Humanidad.
57 Yo vengo a manifestar mi luz a través de un hombre igual a vosotros, con conocimientos semejantes a los que vosotros lleváis, y lo único que busco es la limpidez del entendimiento y la pureza del espíritu del que va a convertirse por un instante en un instrumento y portavoz de la Divinidad, como también la preparación y recogimiento espiritual de los que van a escucharme.
58 Cuando esta unión de pensamientos y voluntades se realiza, la luz de mi Espíritu viene a vosotros porque en esos instantes vuestro espíritu se ha despojado del materialismo y vuestro corazón comprende el bien, porque todo vuestro ser siente la necesidad de acercarse al Padre, convencidos de que sin mi ayuda no sois capaces de realizar las grandes acciones, ya sea en lo espiritual o en lo material.
Las preguntas acerca de la naturaleza del espíritu
59 Llegasteis a Mí con el corazón destrozado por las dudas, porque hacía mucho tiempo que buscabais la verdad, sin encontrarla, y al escuchar mi palabra de pronto dudasteis; mas luego llegó la fe y quisisteis saber lo que existe aparte de vuestro cuerpo y de la vida material; quisisteis comprender esos dones y os convencisteis de que cuando el cuerpo que ahora poseéis quede inerte bajo la tierra, vuestro espíritu seguirá viviendo porque una voz os dice que no sois únicamente materia.
60 Y os preguntáis: "¿Qué es el espíritu, en qué forma vive? ¿Cómo debemos prepararlo para que penetre en el mundo en que ha de habitar eternamente? ¿Qué evolución deberá alcanzar? ¿Y qué relación tendrá con los demás seres espirituales y aun con la misma Divinidad?"
61 Todas estas preguntas os habéis hecho; el interés os atrae; ese interés más tarde se ha ido convirtiendo en una necesidad espiritual, reconociendo que lo que habéis escuchado de labios del portavoz ha conmovido profundamente vuestro corazón.
62 Habéis venido sin ser obligados por nadie; tampoco habéis venido engañados; no ha sido la ostentación o el esplendor lo que os ha deslumbrado, ya que habéis encontrado estos lugares pobres y humildes, ha sido la luz resplandeciente de mi palabra.
Muchos son los llamados y pocos los escogidos
63 No os entristezcáis cuando recordéis que desde el Segundo Tiempo os dije: "Muchos son los llamados y pocos los escogidos", porque en verdad no soy Yo el que escojo. Yo llamo a todos y Conmigo quedan los que me aman y quieren seguirme. Si vosotros que habéis sido llamados queréis ser de los que me sigan, perseverad.
64 Mi palabra y mis revelaciones son para todos; unos llegarán primero a la comprensión, otros más tarde, pero todos llegarán.
65 El hombre, por el libre albedrío de que su espíritu goza, es quien voluntariamente escoge el camino que le agrada, que comprende o que más fácil le es de seguir. A todos hago el llamado, pero aquél que más preparado se encuentra es el que escoge mejor camino. Así, aquél que viene a escuchar mi palabra y ha sido sensible al llamado y se ha estremecido al oír mi lección, encontrará en ella la verdad que busca y ya no se apartará. Éstos serán los que no necesiten de la ostentación y grandeza de los templos edificados por los hombres, porque no les inspiran ya ni devoción ni fe; saben que esos templos serán innecesarios cuando el hombre haya logrado la espiritualidad; su preparación será un llamado a la perfección y es mi Divinidad quien se acercará a él para purificarlo. Así habitaré en su corazón y estableceré entre él y mi Espíritu la verdadera comunión espiritual.
66 Si por un instante pudieseis desprenderos totalmente de vuestra parte material, se llenaría de gozo vuestro espíritu al sentirse envuelto en la luz del Más Allá. Esa luz es la que llega a vosotros en forma limitada a través de mi rayo divino. Me limito para haceros sentir mi presencia, porque siendo Yo fuerza universal, creación, poder, luz y vida, no podría venir a vosotros en toda mi potencia.
Dios es como el sol
67 Yo soy como un sol, vosotros sois como una chispa de él. Así como tomáis del sol que os alumbra solamente los rayos necesarios para vivir, también os digo: Si abusaseis de esa fuerza os dañaríais, porque ella es demasiado grande y fuerte para criaturas como vosotros. Lo mismo acontece con lo espiritual. Tenéis que tomar de la Divinidad la parte necesaria a vuestro espíritu, sabiendo que en esa chispa que recibís tendréis toda la fuerza para sentir la inspiración que mueva las fibras de vuestro corazón, la luz que os dé entendimiento y comprensión para cumplir vuestra misión; en ella encontraréis esa armonía que debe existir entre Dios y el hombre.
68 Os hablo así para ayudaros a comprender esta manifestación, para que elevéis la parte espiritual, y vuestra mente reciba la inspiración del Más Allá, el consejo elevado que os enseñe la forma en que debéis vivir. Entonces comprenderéis que la parte más pequeña de vosotros es la materia que por envoltura tenéis.
De la pureza perdida. El descenso al abismo. El Paraíso terrenal
69 Humanidad, escuchad: Al brotar vuestro espíritu del Mío fuisteis creados pequeños, para que crecieseis por méritos propios desarrollando vuestros dones bajo la mirada severa, pero sabia y amorosa de vuestro Padre. ¿Qué anhelo de desarrollaros podría haber en vosotros si desde el principio hubieseis sido grandes? ¿Qué esfuerzo hubierais hecho por elevaros si siempre hubieseis habitado en las mayores alturas? ¿De qué méritos podría haberos Yo recompensado si siempre hubieseis sido perfectos? Por ello fuisteis puestos en un camino donde os levantaseis por el esfuerzo de vuestra voluntad, para que en él hicierais méritos y levantaseis cosecha.
70 Fuisteis puros en un principio, pureza que más tarde, desoyendo la conciencia, manchasteis en las pruebas y en el pecado al decidir, en uso de vuestro libre albedrío, formar un camino diferente al mío, que os llevó a alejaros de la mansión divina: el camino de la desobediencia y la soberbia. Iniciasteis, obstinados, vuestro descenso en el abismo, mas en mi amor y perdón de Padre creé la vida humana donde puse una escala, la misma que soñara Jacob, la escala del perfeccionamiento espiritual por la cual podríais iniciar vuestro ascenso de regreso al hogar paterno.
71 Y así llegasteis a la Tierra, a un paraíso creado por Mí para vuestra evolución y aprendizaje, lleno de belleza, de árboles y frutos de todos los sabores, mas una vez en la materia hallasteis el sentimiento opuesto a la perfección, al bien: caísteis víctimas de la tentación que proviene de vuestras más innobles inclinaciones, tentación que induce al mal que existe desde antes que fueseis en el mundo, cediendo a la debilidad propia de la carne, a las influencias insanas de vibraciones de tiniebla invisibles a vosotros, y a las asechanzas del mundo.
72 Allí comenzó la lucha del espíritu dentro de la envoltura cuya naturaleza era diferente a la suya. El espíritu, desorientado en un principio por el mundo y la Naturaleza de que se veía rodeado, cayó en el letargo, dejando que la materia creciese y obrase de acuerdo con sus tendencias y condiciones terrenales, con sus instintos y pasiones materiales.
De las múltiples reencarnaciones del espíritu
73 Fue entonces necesario que el espíritu viniese a la Tierra a encarnar nuevamente, una vez tras otra, en diferentes materias, más perfectas unas que otras, unas con vida más larga que otras, todas de diferentes inclinaciones, para que el espíritu se formase un concepto de sí mismo, para que a través de múltiples lecciones adquiriese conocimiento y elevación. Así, paso a paso, pudo llegar el tiempo presente en que él pudiera no sólo comprender, sino aun conocer su futuro entre la Humanidad, y también la vida espiritual que le espera.
74 Quien llega a adquirir amplio conocimiento a través de su lucha no necesitará para su evolución de nuevas materias, porque estará capacitado para habitar en las moradas espirituales. Así irá avanzando en el Más Allá, peldaño por peldaño, en la escala de perfección hasta llegar a Mí.
La idolatría, el falso culto a la divinidad
75 Si es tan grande vuestro destino y vuestro espíritu es semejante a Mí, ¿cómo podéis caer en idolatría y hacer con vuestras manos una imagen para adorarme en ella? ¿Por qué no me admiráis mejor a través de esta Naturaleza, ya que no sabéis ir hasta lo espiritual, y os inspiráis en la contemplación de su magnificencia, en la vida que brota y palpita a cada paso que dais, en el sinnúmero de bellezas y maravillas con que he adornado esta vuestra morada, en medio de un firmamento donde brillan millares de mundos desconocidos para vosotros y que os hablan de vida, de Ley y de obediencia, para que forméis vuestra oración de amor, vuestra acción de gracias y vuestro culto verdadero a la Divinidad?
76 Éste es vuestro tiempo, ¡oh espíritus! ¡Despertad, levantaos, venid a Mí!
77 ¡Mi Paz sea con vosotros!