Crucifixión: Recordando la Pasión del Divino Maestro
1 El mundo se conmueve con el recuerdo de mi Pasión.
2 En esta tarde, en que rememoráis aquellos sucesos y en que desciende mi rayo divino a dar quietud al espíritu de la Humanidad, Cristo os contempla conmovidos.
3 Vosotros que me amáis y que como apóstoles me ofrecéis vuestra vida, vosotros que sabéis ofrecer al sediento Rabí el agua cristalina de vuestro amor, sentid que en verdad el Espíritu Sagrado del Maestro se encuentra entre vosotros.
4 Ya es tiempo de que reine el Espíritu de Verdad, y se aparte del corazón de los hombres el fanatismo religioso.
5 En este instante siente mi Espíritu un gozo muy grande al encontrarme entre mis discípulos, a quienes vengo a ofrecer el vino de mi mesa de amor, no el vino de uva que nunca dejará de ser el jugo de la vid, sino mi propia vida espiritual.
6 Ha pasado ya el tiempo en el que os dije que recordaseis el santo cenáculo, tomando el pan y el vino en memoria mía. Hoy vengo a enseñar a vuestro espíritu a alimentarse con la esencia de mi enseñanza de amor, prescindiendo de todo simbolismo.
7 No vengo a tratar de haceros recordar dolores que correspondieron a otra era, aunque sí vais a llorar con mi lección, pero ese llanto deberá ser de arrepentimiento.
8 El mundo es un cáliz lleno de amargura, mas Cristo, el Verbo del Padre, viene lleno de amor a continuar la enseñanza de infinita caridad que he dado a los hombres. En este tiempo, vengo a mostraros el sendero que debéis seguir para alcanzar la redención de vuestros pecados; mas no quiero que tan sólo llevéis a Cristo en vuestro pensamiento, sino que testifiquéis con obras de amor la verdad de Su Doctrina.
9 Ved cómo, en este día, muchos de mis hijos simbolizan erróneamente aquella cena en la que por última vez me reuní con mis discípulos; mi palabra, mis lecciones de amor, han sido falseadas.
10 En este instante el Verbo Divino, en comunicación directa con todos los espíritus, os entrega Su amor, así como repartió el pan entre Sus apóstoles.
11 He aquí a Cristo, el príncipe de la paz, a quien las turbas juzgaron agitador y rebelde.
12 Recordad que el Hijo de Dios vino al mundo y dijo: "Estos son mis hijos, por los que daré hasta la última gota de mi sangre". Ahora, amados hijos míos, vengo a hablaros sencillamente. En aquel tiempo os hablé en parábola, y muchas veces no me entendisteis, porque dabais un significado equivocado a mis palabras.
13 Humanidad infinitamente amada por Mí, he vuelto a vos, mas no como me oísteis en el Primer Tiempo, ni como me mirasteis y escuchasteis en el Segundo; hoy vengo a entregaros mi enseñanza a través de un cerebro preparado por mi sabiduría.
Discípulos: Lecciones divinas
14 Entre mi pueblo siempre se han encontrado los que sienten la espiritualidad, así como los que únicamente persiguen los bienes materiales.
15 En el Primer Tiempo hubo veces en que mientras unos adoraban al becerro de oro, otros lloraban de temor ante Jehová; y en el Segundo, en el seno de mis apóstoles, estaba uno que ambicionaba recibir de Mí la potestad de convertir las piedras en oro, pretextando que estaba bien el socorrer con dinero a los pobres que padecían hambre, al cual Yo le dije: "El dar dinero a las multitudes haría que no lo apreciaran, por ser fácil de obtener". Y añadí: "Aquél que me siga, debe ser pobre, como su Maestro".
16 Por eso humildemente me incliné a lavar los pies de mis discípulos, y les dije: "Nunca os creáis los primeros, sino los últimos ante el Padre".
17 A vosotros, que sois mis nuevos discípulos, os digo: "Lo que veáis que hago con vosotros, hacedlo con vuestros hermanos".
18 Habéis preparado vuestro corazón para recibir la esencia de mi palabra, y con ella el consuelo, la fortaleza y la luz que necesitáis. Confiáis en Mí, porque sabéis que vosotros, como todos los seres, recibís mi protección; mas Yo os he dicho que vivís en un tiempo de restitución y purificación y que aún conoceréis el dolor en mayor grado.
Pueblo: Oración y vigilia para soportar las pruebas
19 Hay en el futuro de los hombres grandes combates y vicisitudes; y vosotros, como parte de esa humanidad, también tendréis que sufrir.
20 Sólo la oración y la vigilia harán llevaderas las penas; muchos van a perder el rumbo en esas pruebas, van a flaquear y a buscar la solución de sus males por otros caminos; y sólo cuando retornen al sendero del bien, de la paz y de la justicia, recobrarán su tranquilidad.
21 Y aun entre este pueblo que ha sido marcado en este tiempo, de los 144,000 señalados en su frontal, ¿cuántos de ellos me abandonarán, a pesar de estar ahora rodeando al Maestro, escuchando Su lección de infinito amor?
22 Por eso he venido en esta era para daros fuerza en vuestra lucha, para enseñaros a trabajar por un ideal elevado, que es el mismo por el cual he luchado en todos los tiempos: vuestra elevación espiritual
23 Poseed y valorad todos vuestros dones, para que podáis hacer frente a esa gran prueba. No os despojéis de ellos, para que no os sintáis huérfanos, porque vais a necesitar hacer acopio de fe, de fuerza espiritual, de valor para no desmayar.
24 Mas todo lo que os anuncio no será para aniquilaros, sino para haceros grandes, porque encontraréis innumerables motivos para hacer el bien y derramar vuestra caridad.
25 Si sabéis prepararos, os olvidaréis de vosotros mismos para ir en ayuda de vuestros hermanos, y encontraréis su espíritu dispuesto como tierra virgen, para recibir la simiente y el riego benéfico de vuestras obras de amor.
26 Así he preparado el espíritu de mis hijos para que, llegado el momento, puedan testificar que todos los acontecimientos que los rodean les han hablado de Mí, que han sentido que mi Espíritu ha estado cerca de ellos.
27 Porque Yo no soy sólo palabra, soy acción. Lucho incesantemente en el espíritu de mis hijos para transformarlo, y estoy atento para contestar vuestras interrogaciones, para responder a vuestro llamado y acudir en vuestra ayuda, para que podáis cumplir vuestro destino.
Discípulos: Imitando al Divino Maestro
28 Es el tiempo en que mi luz está derramada sobre todo espíritu.
29 Aquél que se ha dispuesto a practicar mi Doctrina se ha sentido lleno de fortaleza y animado de una voluntad superior, y las obras que ha realizado le han dado vida, y han afirmado su fe; éste ya no podrá apartarse del camino, aun cuando tuviese que pisar sobre espinas, porque la fuerza de su espíritu ha crecido y sabe dominar el sufrimiento, para alcanzar su ideal.
30 El que no ha dado principio a la jornada, que la empiece hoy y que no se detenga, pues aun la más sencilla de sus obras le será tomada en cuenta por Mí. No encontraréis en la Tierra satisfacción mayor que la de socorrer a un semejante, sintiendo su dolor.
31 Todas las obras que hice en el Segundo Tiempo para enseñaros mis lecciones de caridad, debéis repetirlas ahora.
32 Mirasteis que Yo devolví la vista al ciego; vosotros podéis hacer mirar la clara luz de mi Doctrina a los ciegos de este tiempo, que viven en las tinieblas de la ignorancia.
33 Haced caminar al paralítico que se ha detenido por falta de enseñanza; resucitad al que ha muerto a la vida de la gracia y de la espiritualidad; haced hablar al mudo, al que no sabe pronunciar las palabras de amor y de perdón. Todo cuanto queráis hacer, os lo concederé, porque os he revestido de dones de inapreciable valor, para que podáis testificar mi verdad.
Discípulos: Se acerca el tiempo de recoger la cosecha
34 Mi amor por la Humanidad ha sido constante; no sólo cuando he descendido a la Tierra he hecho prodigios; mi obra de dar vida y protección a los hombres es eterna, y mi enseñanza también es inagotable.
35 ¿Cuándo comprenderéis mi lucha? ¿Cuándo reconoceréis a Elías, que es incansable trabajando entre vosotros?
36 Ya se acerca el final de los tiempos y he de venir a recoger la cosecha. Sólo trigo maduro recibiré; sólo obras de amor, concluidas y perfectas llevaré a mi granero; y vosotros, como discípulos míos, tenéis que presentarme así vuestro trabajo y ayudar a vuestros hermanos.
Revelación: Los discípulos del Señor están diseminados en todo el planeta
37 En todas las naciones hay discípulos míos, profetas, precursores, cuyos dones se están manifestando al igual que los vuestros. Ellos buscan en la oración el bálsamo que cure a los enfermos; se comunican Conmigo espiritualmente, buscando la luz que ilumine su sendero, y me reconocen como su guía y Maestro.
38 No os sorprendáis de que ellos, sin haber tenido mi comunicación a través del entendimiento del hombre, conozcan estas lecciones, porque os he dicho que el espíritu ha evolucionado, y cada criatura tiene una misión que cumplir; su espíritu se ha purificado en el dolor y, no encontrando sobre la Tierra verdaderos guías, me ha buscado, sabiendo que me encuentro en Espíritu, iluminando y conduciendo a todos mis hijos.
39 Aquí me tenéis, dispuesto a recibir vuestros pensamientos y vuestro corazón, para ofreceros la esencia de mi palabra como el verdadero vino de vida eterna, del cual os digo que quien tomare de él, sed no volverá a sentir.
40 No confundáis más mi palabra, que es el pan de vida, con los símbolos que tan sólo representan una imagen de ella.
41 La luz del Espíritu de Verdad ilumina vuestro sendero y llena de paz a vuestro espíritu.
42 ¡Cuánta gracia habrá en la Tierra cuando este pueblo, que se encuentra diseminado entre la Humanidad, viva consagrado a enseñar a sus hermanos a amarse los unos a los otros!
Discordia: El fruto amargo que ha sembrado la Humanidad
43 Cuando os hablo de unificación, debéis entender que estoy mirando vuestra desunión y falta de armonía; mas sabed que este reclamo lo dirijo a todos los hombres y a todos los pueblos, porque la semilla de la discordia se ha multiplicado y ha penetrado en todos los corazones.
44 La discordia ha invadido insensiblemente lo más íntimo de la vida de los hombres, y ha logrado que se conmuevan los imperios, las naciones, los hogares, religiones y sectas.
45 Muy amargos han sido los frutos que ha producido la falta de armonía entre los hombres, y aún les falta probar los más amargos; pero no ha sido mi voluntad que la Humanidad necesitara de ese cáliz para que reconociera su error y abriera sus ojos a la verdad, porque aunque os estoy juzgando en este instante, nunca dejo de ser vuestro Padre, y quisiera que la reflexión y el arrepentimiento os salvaran del abismo al cual os estáis precipitando.
46 ¿Quiénes serán los que me dejen penetrar en su corazón? ¿Cuáles pueblos me abrirán sus puertas? ¿Quiénes serán los que no atiendan el llamado de su conciencia?
Pueblo: Su fortaleza está en la práctica de las enseñanzas divinas
47 Orad. ¿Qué más podéis hacer en estos instantes, si aún os contemplo pequeños en vuestro desarrollo espiritual, si aún estáis débiles y torpes?
48 Fortaleceos en la práctica de mis enseñanzas; vuestra vida os ofrece diariamente la oportunidad de que hagáis méritos y de que os perfeccionéis.
49 Sed un pueblo que refleje en cada una de sus obras la luz de mi Espíritu, y pronto os enviaré al cumplimiento de vuestra misión, como humildes apóstoles de mi enseñanza.
50 No toméis mis palabras como reproches a vuestra escasa comprensión y conocimiento de la verdad, porque no me presento entre vosotros para humillaros resaltando vuestra pequeñez, sino por lo contrario, para ayudaros a elevaros hacia la luz de la verdad.
51 ¿Creéis que no me doy cuenta del adelanto y de la evolución que vuestras creencias y conocimientos han alcanzado desde que venís a escuchar esta palabra? En verdad os digo que contemplo, mejor que vosotros mismos, los pasos que vais dando por el sendero espiritual.
52 Cuando llegasteis ante mi manifestación, no creísteis en mi presencia a través del hombre, porque os habían hecho creer que sólo me podíais encontrar en las imágenes, símbolos y objetos consagrados por vuestras religiones.
53 Después, cuando a pesar de vuestra falta de fe, sentisteis que mi enseñanza conmovía vuestro corazón y que vuestro espíritu sentía mi paz, reconocisteis que una luz divina se manifestaba a través de estas criaturas destinadas a transmitir mi mensaje.
54 Una nueva fe nació en vuestro corazón, una nueva luz que os daba el conocimiento de que el hombre puede comunicarse directamente con Dios.
55 Mas no era eso todo; faltaba que llegaseis a comprender que no es necesaria la mente humana para que el Padre os hablara, y entonces supisteis que esta comunicación divina a través del portavoz sería pasajera, porque vendría más tarde el tiempo de la comunicación de Espíritu a espíritu, cuando ya los hombres hubieran apartado de su culto, de sus creencias y prácticas, hasta el último rastro de materialismo, de fanatismo e ignorancia, y todo fuere en ellos espiritualidad.
Materialismo: Lo que nos impide concebir a Dios en Su verdad
56 Unos ya habéis comprendido, otros estáis practicando; pero aún os falta mucho para alcanzar la meta desde la cual podáis concebirme en mi verdad, en la realidad de mi grandeza, y ya no a través de fantasías forjadas con vuestra escasa imaginación humana.
57 Dejad de materializarme, imaginándome en tronos semejantes a los de la Tierra; despojadme de la forma humana que siempre me atribuís; dejad de soñar con un cielo que vuestra mente humana está incapacitada para concebir.
58 Y cuando os libertéis de todo ello, será como si rompieseis las cadenas que os ataban; como si una elevada muralla se derrumbase ante vuestra vista; como si una espesa bruma se disipase, permitiéndoos contemplar un horizonte sin límites y un firmamento infinito, profundo y luminoso, a la vez que accesible al espíritu de buena voluntad.
59 Unos dicen: "Dios está en los cielos"; otros:"Dios habita en el Más Allá", pero unos y otros no saben lo que dicen, ni conocen lo que creen.
60 Ciertamente Yo habito en los cielos, pero no en aquel lugar determinado que habéis imaginado; Yo habito en los cielos de la luz, del poder, del amor, de la sabiduría, de la justicia, de la felicidad, de la perfección y la armonía.
61 Yo estoy en el Más Allá, sí; pero más allá del pecado humano, más allá del materialismo, de la soberbia, de la ignorancia. Por eso os digo que voy a vosotros, porque voy hacia vuestra pequeñez, porque os hablo en forma que vuestros sentidos puedan sentirme y vuestra mente comprenderme, no porque llegue Yo de otros mundos o moradas: mi Espíritu habita en toda la Creación.
62 Mucho habéis luchado y mucho tiempo habéis necesitado para transformar vuestras creencias y conceptos, y aún tendréis que esforzaros más para alcanzar la meta espiritual a que os he destinado, y que es la de conocer a vuestro Padre, amarle y rendirle culto a través del espíritu; sólo entonces comenzaréis a presentir la verdadera gloria del espíritu, aquel estado de elevación, de armonía, de paz y bienestar, que es el verdadero paraíso a donde todos habréis de llegar.
63 ¡Mi Paz sea con vosotros!